Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (1 Juan 5:14,15).
Cuando oráis por bendiciones
temporales, recordad que el Señor puede ver que no es para
vuestro bien o para su gloria el daros exactamente lo que pedís. Pero él
contestará vuestra oración dándoos exactamente lo que es
mejor para vosotros.
Cuando Pablo oró para
que fuese quitada la espina de su carne, el Señor contestó su
oración, no quitándole la espina, sino dándole gracia para soportar la
prueba. "Bástate mi gracia",
le dijo.
Pablo se gozó por esta respuesta a su oración declarando: "…Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de
Cristo" (2 Cor. 12:9).
Cuando los enfermos oran por el restablecimiento de su salud, el Señor no siempre contesta sus oraciones en la forma exacta
que ellos quisieran. Pero, aunque no sean sanados inmediatamente, él
les dará, lo que es de mucho mayor valor: la gracia para soportar su
enfermedad (Signs of the Times, 18 de noviembre, 1903).
Haced vuestras peticiones
a vuestro Hacedor. Nunca es rechazado nadie que acuda a él con corazón
contrito. Ninguna oración sincera se pierde. En medio de las
antífonas del coro celestial, Dios oye los clamores del más débil de los
seres humanos.
Derramamos los deseos de
nuestro corazón en nuestra cámara secreta, expresamos una oración mientras
andamos por el camino, y nuestras palabras llegan al trono del
Monarca del universo.
Pueden ser inaudibles para todo oído humano, pero no morirán en el silencio,
ni serán olvidadas a
causa de las actividades y ocupaciones que se efectúan.
Nada
puede ahogar el deseo del alma. Este se eleva por encima del
ruido de la calle, por encima de la confusión de la multitud, y llega
a las cortes del cielo. Es a Dios a quien hablamos, y nuestra oración
es escuchada.
Vosotros los que os sentís los más indignos, no temáis encomendar vuestro
caso a Dios (Palabras de vida del gran Maestro págs. 159, 160). ELC 83
AUDIO.
https://youtu.be/2lwVi8aDQt8
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