domingo, 22 de marzo de 2026

22. “FE QUE NO DEJARA” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

…Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. (Gén. 32:26).

Vosotros que con placer habláis de las faltas de otros, despertad y mirad dentro de vuestros corazones. Tomad vuestras Biblias e id a Dios en ferviente oración. Pedidle que os enseñe a conoceros a vosotros mismos, a comprender vuestras debilidades, vuestros pecados e inconsecuencias, a la luz de la eternidad.

Pedidle que os muestre cómo aparecéis a la vista del cielo. Esto es una obra individual... En humildad enviad vuestra petición a Dios y no descanséis ni de día ni de noche hasta que podáis decir: Oíd lo que el Señor ha hecho por mí -hasta que podáis dar un testimonio viviente y hablar de victorias ganadas.

Jacob luchó con el ángel toda la noche antes de ganar la victoria. Cuando rompió el alba el ángel dijo: "…Déjame, porque raya el alba". Pero Jacob contestó: "…No te dejaré, si no me bendices". Entonces fue contestada su oración: "No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido" (Gén. 32:26-28).

Necesitamos la perseverancia de Jacob, la fe inquebrantable de Elías. Vez tras vez Elías envió a su siervo a ver si aparecía la nube, pero no se veía ninguna. Al fin, la séptima vez, el siervo volvió con la noticia: "…Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar…" (1 Rey. 18:44).

¿Se volvió Elías y dijo: "No acepto esta evidencia; esperaré hasta que aparezcan densos nubarrones negros"? No. Él dijo: Es tiempo de ir. Confió plenamente en esa señal de Dios y envió a su mensajero delante de sí a decir a Acab que estaba por precipitarse una abundante lluvia.

Una fe como ésta es la que necesitamos, una fe que se aferre y que no dejará ir. La Inspiración nos dice: “que Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”.

El cielo oyó su oración... ¿Por qué no se suplicará al Señor en favor de su pueblo hoy? Que el Señor nos llene con su Espíritu. ¡Oh, si pudiéramos descorrer el velo para comprender el misterio de la piedad! (Review and Herald, 9 de enero, 1900). ELC 89

AUDIO. https://youtu.be/9j9sUuw6Ndw

 

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