Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. (2 Cor. 4:6).
Se han tomado medidas
para que la comunicación entre el cielo y nuestras almas sea libre y
abierta. El hombre finito puede ponerse donde los rayos de luz y
gloria del trono de Dios le sean concedidos abundantemente. La
luz del conocimiento de la gloria de Dios que resplandece en el rostro
de Jesucristo puede resplandecer sobre él.
Él Puede Colocarse Donde
Pueda Decirse De Él: "Vosotros
sois la luz del mundo". Si no fuera por la comunicación entre
el cielo y la tierra, no habría luz en el mundo. Como Sodoma y Gomorra,
todos los hombres perecerían bajo el justo juicio de Dios.
Pero El Mundo No Ha Sido
Dejado En Las Tinieblas. La longánime misericordia
de Dios todavía se extiende a los hijos de los hombres y él
desea que los rayos de luz que emanan del trono de Dios sean
reflejados por los hijos de luz...
Es
nuestro privilegio
estar con la luz del cielo sobre nosotros. Así fue como Enoc caminó con
Dios. No era más fácil para Enoc vivir una vida justa de lo que lo es
para nosotros en nuestros días. El mundo de su tiempo no era más
favorable para el crecimiento en gracia y santidad de lo que lo es
ahora.
Mediante la oración y la
comunión con Dios; Enoc pudo escapar de la corrupción que hay en
el mundo a causa de la concupiscencia. Estamos viviendo en
los peligros de los últimos días, y debemos recibir nuestra fuerza de
la misma Fuente.
Debemos caminar con Dios. Se
nos pide una separación del mundo, porque no podemos quedar libres de
su contaminación a menos que sigamos el ejemplo del fiel Enoc...
Los que profesan la religión de Cristo deberían comprender la responsabilidad que pesa sobre ellos. Deberían darse cuenta que esto es una obra individual (Review and Herald, 9 de enero, 1900).
ELC
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AUDIO.
https://youtu.be/YC1s6or7TvE
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