domingo, 29 de octubre de 2023

35. “PREPARAR UN RÉGIMEN ALIMENTARIO SALUDABLE

¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo? (Jeremías 8:22).

Del tema: Fortalecidos por la obediencia, Enseñemos los principios de la salud”

Todos somos probados en este tiempo. Hemos sido bautizados en Cristo; y si estamos dispuestos a separarnos de todo aquello que tienda a degradarnos y hacernos lo que no debemos ser, recibiremos fuerza para crecer en Cristo, nuestra cabeza viviente, y veremos la salvación de Dios.

Sólo cuando demostremos ser inteligentes tocante a los principios de una vida sana, podremos discernir los males que resultan de un régimen alimentario impropio.

Quienes habiéndose percatado de sus errores tengan el valor de modificar sus costumbres, encontrarán que la reforma exige luchas y mucha perseverancia.

Pero una vez que hayan adquirido gustos sanos, verán que el consumo de la carne, en el que antes no veían mal alguno, preparaba lenta pero seguramente la dispepsia y otras enfermedades.

Padres y madres, oren y velen. Guárdense mucho de la intemperancia en cualesquiera de sus formas. Enseñen a sus hijos los principios de una verdadera reforma pro salud. Enséñenles lo que deben evitar para conservar la salud. La ira de Dios ya ha comenzado a caer sobre los rebeldes.

 ¡Cuántos crímenes, cuántos pecados y prácticas inicuas se manifiestan por todas partes! Como denominación, debemos preservar con cuidado a nuestros hijos de toda compañía depravada.

Deben hacerse más esfuerzos para enseñar a la gente los principios de la reforma pro salud.

Deberían instituirse clases culinarias para dar a las familias instrucciones tocantes al arte de preparar alimentos sanos.

Las personas jóvenes y las de edad adulta deberían aprender a cocinar con mayor sencillez.

En todo lugar donde la verdad sea presentada, debe enseñarse a la gente a preparar alimentos de un modo sencillo a la vez que apetitoso. Se les debe demostrar que un régimen nutritivo puede ser alcanzado sin hacer uso de la carne...

Se requiere mucho tacto y juicio para preparar un régimen nutritivo destinado a reemplazar el que seguían antes las personas que ahora están aprendiendo a seguir la reforma pro salud. Se necesita fe en Dios, una voluntad firme y el deseo de ser útiles.

Un régimen deficiente arroja descrédito sobre la reforma pro salud. Somos mortales, y debemos proveer a nuestros cuerpos una alimentación fortificante. Joyas de los Testimonios 3:360, 361. [309]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=sZRQL2iXSN4&list=PLVsLdOIe7sVvZ3HC_pSy55432LMrBlRZP&index=28&pp=gAQBiAQBsAQB


34. “NUESTRO PENSAR QUEDA AFECTADO POR NUESTRA COMIDA”

 

He aquí yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Jeremías 33:6.

Del Tema: Fortalecidos por la obediencia y todo para la gloria de Dios”

Los principios del sano vivir tienen una gran importancia para nosotros como individuos y como pueblo.

Cuando me llegó el mensaje de la reforma pro salud, yo era débil y predispuesta a frecuentes desmayos. Suplicaba al Señor que me ayudara, y él me presentó el vasto plan de la reforma pro salud.

Me mostró que los que guardan sus mandamientos deben entrar en una relación sagrada con él, y por medio de la temperancia en el comer y el beber, guardar su cuerpo y su mente en las condiciones más favorables para servirle...

No prescribimos un régimen definido, pero decimos que en los países donde abundan las frutas, los cereales y las nueces [frutos secos: nueces, almendras, avellanas, etc.], la carne no es el alimento adecuado para el pueblo de Dios.

Se me ha indicado que la carne propende a animalizar la naturaleza, a despojar a los hombres y a las mujeres del amor y la simpatía que debieran sentir por cada cual, y hace predominar las pasiones bajas sobre las facultades más elevadas del ser.

Si el comer carne fue alguna vez saludable, no lo es ahora.

 Los cánceres, los tumores y las enfermedades pulmonares se deben mayormente a la costumbre de comer carne.

No hacemos del consumo de la carne una condición para la admisión de los miembros; pero debiéramos considerar la influencia que ejercen sobre otros los creyentes profesos que usan carne.

Como mensajeros de Dios, ¿no diremos al pueblo: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” 1Corintios 10:31?

¿No Daremos Un Testimonio Decidido Contra La Complacencia Del Apetito Pervertido?

¿Quiere Cualquiera De Los Que Son Ministros Del Evangelio, Y Que Proclaman La Verdad Más Solemne Que Haya Sido Dada A Los Mortales, Dar El Ejemplo De Volver A Las Ollas De Egipto?

¿Quieren Los Que Son Sostenidos Por El Diezmo De La Tesorería De Dios Permitir Que La Gula Envenene La Corriente Vital Que Fluye Por Sus Venas? ¿Harán Caso Omiso De La Luz Y Las Amonestaciones Que Dios Les Ha Dado?

La salud del cuerpo debe considerarse como esencial para el crecimiento en la gracia y la adquisición de un carácter templado. Si no se cuida debidamente el estómago, será trabada la formación de un carácter moral íntegro.

El cerebro y los nervios están en relación íntima con el estómago. De los errores practicados en el comer y beber resultan pensamientos y hechos erróneos. Joyas de los Testimonios 3:359, 360. [308]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=XuzZpZKNiWA&list=PLVsLdOIe7sVvZ3HC_pSy55432LMrBlRZP&index=27&pp=gAQBiAQBsAQB

 

sábado, 28 de octubre de 2023

33. “OBEDECER LAS LEYES DE LA NATURALEZA PARA GOZAR DE SALUD”

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12.

“Un caso de salubridad de fines del siglo 19 y comienzos del siglo 20”

No hay uno en mil, casado o soltero, que se dé cuenta de la importancia de tener pureza de hábitos, para preservar la limpieza del cuerpo y la pureza de pensamiento.

La Dolencia Y La Enfermedad son el resultado seguro de la desobediencia a las leyes de la naturaleza y del descuido de las leyes de la vida y la salud.

Necesitamos preservar la casa en la cual vivimos, para que pueda honrar a Dios que nos redimió. Necesitamos saber cómo mantener en buen estado la maquinaria viviente, para que nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu puedan estar consagrados a su servicio.

Como seres racionales somos lamentablemente ignorantes del cuerpo y de sus necesidades. Mientras las escuelas que hemos establecido se han dedicado al estudio de la fisiología, no han tomado la materia con esa energía resuelta con la que debieran tomarla. No han practicado inteligentemente lo que han recibido en conocimiento. Y no se dan cuenta de que, a menos que se practique eso, el cuerpo se deteriorará.

A pesar de toda la luz que brilla de las Escrituras sobre este tema; a pesar de las lecciones que tenemos en la historia de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego; a pesar del resultado de un régimen alimentario sencillo y saludable, se hace poco caso de las lecciones escritas por aquellos a quienes Dios inspiró.

Generalmente se descuidan los hábitos dietéticos de la gente; hay un aumento del uso del tabaco, de las bebidas alcohólicas y de sustentarse a base de carne...

Ustedes son la propiedad del Señor, suyos por creación y por redención. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Aquí se pone a la vista la ley del respeto de sí mismo para la propiedad del Señor.

 Y esto llevará a respetar las obligaciones bajo las que está cada ser humano para mantener en buen estado la maquinaria viviente que está tan formidable y maravillosamente hecha.

Es necesario entender esta maquinaria viva. Cada parte de su maravilloso mecanismo debe ser estudiado cuidadosamente. Debe practicarse la preservación propia...

La transgresión de la ley física es la transgresión de la ley de Dios. Nuestro Creador es Jesucristo. Él es el Autor de nuestro ser.

Él ha creado la estructura humana. Él es el Autor de las leyes físicas así como es el Autor de la ley moral.

Y el ser humano que es descuidado en los hábitos y las prácticas que conciernen a su vida y salud físicas, peca contra Dios. 

The Kress Collection, 45,46. (302)

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=HXp83HxTJTI&list=PLVsLdOIe7sVvZ3HC_pSy55432LMrBlRZP&index=21&pp=gAQBiAQBsAQB

 

32. “EL CARÁCTER DE JUAN REFLEJÓ EL CARÁCTER DE CRISTO”

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. (1Juan 4:10,11).

El amor confiado y la abnegada devoción manifestados en la vida y el carácter de Juan, contienen lecciones de valor incalculable para la iglesia cristiana.

Juan no poseía por naturaleza el carácter bondadoso que reveló más adelante. Tenía naturalmente defectos graves. No sólo era orgulloso, pretencioso y ambicioso de honor, Sino Impetuoso Y Se Resentía frente a la injuria.

Él, y su hermano recibieron el nombre de "hijos del trueno". La ira cundia, el deseo de venganza y el espíritu de crítica se encontraban en el discípulo amado. Pero debajo de todo ello el Maestro divino descubrió un corazón ardiente, sincero y amante. Jesús reprendió su egoísmo, frustró sus ambiciones, probó su fe.  Pero le reveló lo que anhelaba su alma: la hermosura de la santidad, el poder transformador del amor...

Las Lecciones de Cristo, Al Destacar La Mansedumbre, La Humildad Y El Amor Como esenciales para crecer en gracia e idoneidad para su obra, fueron del más alto valor para Juan. 

Atesoró cada lección y procuró poner constantemente su vida en armonía con el ejemplo divino... Las lecciones de su Maestro se grabaron en su alma. Cuando daba testimonio de la gracia del Salvador, su sencillo lenguaje adquiría elocuencia gracias al amor que invadía todo su ser.

A Causa De Su Profundo Amor Por Cristo, Juan deseaba estar siempre cerca de Él. El Salvador amaba a los doce, pero el espíritu de Juan era el más receptivo. Era más joven que los demás y, con una confianza más semejante a la de un niño, abrió su corazón a Jesús. De ese modo, llegó a simpatizar más con Cristo, y por medio de él la gente recibió las más profundas lecciones espirituales del Salvador.

Jesús ama a los que representan al Padre, y Juan pudo hablar del amor del Padre como ninguno de los discípulos.  Reveló a sus semejantes lo que sentía en su propia alma, manifestando en su carácter los atributos de Dios. La gloria del Señor se reflejaba en su semblante.

La belleza de la santidad que lo había transformado, resplandecía en su rostro con fulgor semejante al de Cristo.

Al adorarlo y amarlo contempló al Salvador hasta que la semejanza a Cristo y la comunión con Él llegaron a ser su único deseo, y en su carácter se reflejó el carácter de su Maestro. Los hechos de los apóstoles, págs. 445-450. RJ308/EGW/MHP 309

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=qY06hGf2daE&list=PLtrFh-HO7ogAhSCQQNknR0y3dwN8Pp3F9&index=29&pp=gAQBiAQBsAQB