Quien llevó él mismo nuestros
pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los
pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. (1 Ped.
2:24).
Si Ud. estuviera encarcelado por algún crimen que hubiera cometido, habiéndose pronunciado una sentencia de muerte contra Ud., y viniera un amigo que le dijera: "Yo tomaré tu lugar y tú quedarás libre",
¿no se llenaría su corazón de
gratitud por un amor tan abnegado? Cristo ha hecho
infinitamente más que eso por nosotros. Estábamos
perdidos; pesaba sobre nosotros la sentencia de muerte…; y Cristo
murió por nosotros y nos dio la libertad.
Él dijo: "Llevaré sobre
mi la culpa del pecador para que tenga otra oportunidad. Pondré a su alcance
el poder que lo capacite para vencer en la lucha contra el
mal"... Cristo nos ha comprado con su vida, y le pertenecemos. Todas nuestras
facultades físicas, mentales y espirituales le pertenecen, y sustraerle
lo que es suyo es un robo (Manuscrito 11, 1885).
Imaginémonos, si es posible, la naturaleza y
el grado de los sufrimientos de Cristo. Este
sufrimiento en la humanidad debía
prevenir el derramamiento de la ira de Dios sobre todos aquellos por
quienes Cristo murió.
Sí, para la iglesia este gran sacrificio será eficaz a través de la eternidad.
¿Podemos calcular en cifras la
suma de sus transgresiones? Imposible.
Entonces, ¿Quién podrá aproximarse a una
concepción de lo que Cristo soportó cuando tuvo que actuar como
garantía por su iglesia, en la hora solemne de la expiación, cuando
entregó su vida como ofrenda de sacrificio...
[y era] el único que podía padecer
el castigo en favor del pecador sin ser consumido, debido a su inocencia?... En el sacrificio del
unigénito Hijo de Dios se demuestra la tremenda gloria de la justicia y la santidad
divinas (Id. 6, 1897).
Al empeñar su propia vida Cristo se hizo
responsable por cada hombre y mujer de la tierra. Él está en la
presencia de Dios diciendo: “Padre, yo tomo sobre mí la culpa de esa
alma”. Si ella tuviera que llevarla, eso significaría la muerte
para ella. Si se arrepiente será perdonada. Mi sangre la limpiará
de todo pecado. Yo di mi vida por los pecados del mundo"
(Id. 127, 1899). ELC43
AUDIO. https://youtu.be/buAtNOFRgKA