domingo, 12 de abril de 2026

12. UNA FE QUE OBRA. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la 

que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. (Filipenses 3:9).

Una cosa es leer y enseñar la Biblia, y otra cosa es tener mediante la práctica, injertados sus principios de vida y de santidad en el alma... "Por gracia sois salvos por la fe…" Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efe. 2:8,10).

La mente debería educarse para que ejerza la fe y no para que abrigue la duda, la suspicacia y los celos. Estamos demasiado inclinados a considerar los obstáculos como imposibles de superarse. El tener fe en las promesas de Dios, el avanzar por fe sin dejarse dominar por las circunstancias es una lección dura de aprender, y sin embargo es una necesidad impostergable para cada hijo de Dios el aprender esta lección. Debe cultivarse siempre la gracia de Dios mediante Cristo la única manera de acercarnos a Dios...

La fe mencionada en la Palabra de Dios, exige una vida en

 la cual, la fe en Cristo, sea un principio activo y viviente.

Es la voluntad de Dios que la fe en Cristo se perfeccione por las Obras. El une la salvación y la vida eterna de los que creen con estas Obras, y mediante éstas provee, para que la luz de la verdad vaya a toda nación y pueblo. Este es el fruto de la operación del Espíritu de Dios.

Mostramos nuestra fe en Dios obedeciendo sus órdenes. La fe siempre se expresa en palabras y acciones. Produce resultados prácticos, porque es un elemento vital de la existencia. La vida que está modelada por la fe engendra un propósito de avanzar, de ir adelante siguiendo las pisadas de Cristo (Review and Herald, 17 de marzo, 1910).

No podemos crear nuestra fe, pero podemos colaborar con Cristo en la tarea 

de promover el crecimiento y el triunfo de la fe (Manuscrito 32, 1894).

La fe que obra por el amor y purifica el alma, produce frutos de humildad, paciencia, 

tolerancia, longanimidad, paz, gozo y obediencia voluntaria (Carta 4, 1889). ELC 110

AUDIO. https://youtu.be/YhHyM5W2Ub0

 

sábado, 11 de abril de 2026

11. LA FE QUE APROVECHA. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo 

he conocido que ha salido poder de mí. (Luc. 8:46).

Hay dos clases de conexión entre los pámpanos

 y la vid. Una es engañosa, superficial.

La muchedumbre que apretaba a Jesús no tenía una unión viviente con él mediante la fe genuina. Pero una pobre mujer que había estado sufriendo por muchos años y había gastado todos sus recursos en médicos que no la habían curado sino empeorado, pensó que si podía ponerse a su alcance, si sólo podía tocar el borde de su manto, se sanaría.

Cristo comprendió todo lo que había en su corazón y se puso allí donde ella tendría la oportunidad que deseaba. El usaría de ese hecho para mostrar la diferencia entre el toque de fe genuina y el contacto casual de los que se apretujaban a su alrededor por mera curiosidad.

Cuando la mujer alargó la mano y tocó el borde de su manto pensó que ese toque furtivo no sería advertido por nadie; pero Cristo lo advirtió y correspondió a su fe con su poder sanador. Ella se dio cuenta en un instante que había sido sanada, y el Señor Jesús no dejaría de llamar la atención hacia una fe tal.

Rápidamente se volvió y preguntó: "…¿Quién es el que me ha tocado?" Todos los discípulos lo estaban apretando de cerca, …y Pedro dijo: "…La multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mi"

Cuando la mujer vio que había sido descubierta fue temblando a echarse a sus pies, y le contó su historia. Por doce años había sufrido su mal, pero no bien su dedo tocó el borde del manto de Jesús se había sanado.

Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz" (Luc. 8:45-48). 

¡El solo toque de fe recibió su recompensa! (Carta 130, 1898).

La fe que sirve, para ponernos en contacto vital con Cristo, expresa de nuestra parte, una suprema preferencia, perfecta confianza, entera consagración (Mensajes selectos, tomo 1, págs. 392, 393). 

ELC 109

AUDIO. https://youtu.be/kBETp_wcIVE

 

viernes, 10 de abril de 2026

10. ESPERAMOS DEMASIADO POCO. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Entonces les tocó los ojos, diciendo: 

Conforme a vuestra fe os sea hecho. (Mat. 9:29).

La fe es el medio de conexión entre la debilidad humana y el 

poder divino... Debemos tratar de que se fortalezca nuestra fe.

La iniquidad que abunda no debería ni por un momento hacer disminuir nuestra fe y amor por Dios, o debilitar nuestra confianza en sus seguras promesas, para que ninguna fuerte tormenta de tentación no nos desarraigue del verdadero cimiento.

 Tenemos una gran obra que hacer y necesitamos mayor fe... Mediante la comunión con Dios nuestra fe será fortalecida y las pruebas de nuestra fe serán una señal de nuestro destacado triunfo (Carta 24, 1888).

Debe realizarse en nosotros una verdadera obra. Debemos someter constantemente nuestra voluntad a la de Dios, nuestro camino al suyo... Al contemplar como por espejo la gloria de Dios, somos realmente cambiados a la misma imagen, de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor.

Esperamos demasiado poco y recibimos de acuerdo a nuestra fe. No debemos aferrarnos a nuestros propios caminos, nuestros planes y nuestras ideas... Debemos vencer los pecados que nos acosan y los malos hábitos.

El mal genio y los malos sentimientos deben ser desarraigados, y deben nacer 

en nosotros temperamento y emociones santos, mediante el Espíritu de Dios...

Fe, fe viviente debemos tener, una fe que obre por el amor y purifique el alma. 

Debemos aprender a llevarle todo al Señor con sencillez y fe fervorosa.

La carga más pesada que debemos llevar en esta vida es el yo. A menos que aprendamos en la escuela de Cristo a ser mansos y humildes, habremos perdido preciosas oportunidades y privilegios de relacionarnos con Jesús.

El yo es la cosa más difícil con la cual tengamos que relacionarnos. 

Al depositar nuestras cargas, no nos olvidemos de depositar el yo a los pies de Cristo.

Entregaos a Jesús para ser modelados y formados por él, para que seáis vasos de honra. Vuestras tentaciones, ideas y sentimientos deben ser puestos a los pies de la cruz. Entonces el alma estará lista para escuchar palabras de instrucción divina (Id. 57,1887). ELC 108

AUDIO. https://youtu.be/lpuaGY2wQg0