lunes, 26 de octubre de 2026

26. "PARA MEMORIA DELANTE DE DIOS" X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

…Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. (Hech. 10:4).

Es un maravilloso favor para cualquier hombre en 

esta vida el ser alabado por Dios como lo fue Cornelio. 

¿Y cuál fue la razón de esta aprobación? 

"Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios".

Ni la oración ni la limosna tienen ninguna virtud en sí mismas para recomendar a Dios al pecador. Sólo la gracia de Cristo, por medio de su sacrificio expiatorio, puede renovar el corazón y hacer nuestro servicio aceptable a Dios.

Esta gracia conmovió el 

corazón de Cornelio...

El Espíritu de Cristo había hablado a su alma. Jesús lo había atraído y se había rendido a esa atracción. Sus oraciones y sus limosnas no le fueron impuestas; no eran un precio que trataba de pagar para conseguir el cielo, sino que fueron el fruto del amor y la gratitud hacia Dios.

Una oración tal hecha por un corazón sincero, asciende como incienso delante del Señor; y las ofrendas para su causa y las limosnas para los necesitados y dolientes, son un sacrificio que le complace.

Por esa razón las ofrendas de los hermanos de Filipos, que ayudaban a las necesidades del apóstol Pablo, mientras era prisionero en Roma, se dice que eran "…olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios" (Fil. 4:18).

La oración y las limosnas están estrechamente vinculadas; son la manifestación de nuestro amor a Dios y a nuestros semejantes. Son la manifestación de los dos grandes fundamentos de la ley divina: "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas... Y... amarás a tu prójimo como a ti mismo…" (Mar. 12:30, 31).

Por lo tanto, aunque nuestras ofrendas no puedan recomendarnos delante de Dios o ganar su favor, son una evidencia de que hemos recibido la gracia de Cristo. Son la prueba de la sinceridad de nuestra profesión de amor (Review and Herald, 9 de mayo, 1893).

ELC 306

AUDIO. https://youtu.be/0_TFCfJ07gg


domingo, 25 de octubre de 2026

25. ARREGLAD VUESTRAS CUENTAS CON EL CIELO. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

…De gracia recibisteis, dad de gracia. (Mat. 10:8).

Jesús dio su vida por Ud. Como un niño que tiene plena confianza en sus padres, a quien no le preocupa el temor de ser defraudado y maltratado, Ud. puede descansar en Dios con perfecta confianza de Que él será para Ud. un amigo y un ayudador.

Si encomienda la custodia de su alma a Dios... no estará lleno de dudas y recelos, sino que 

se asirá firmemente a las promesas, seguro que Dios no lo privará de ninguna cosa buena...

No es posible que espere todas las bendiciones de Dios y no retribuya con nada. Por medio de Cristo poseemos todas las cosas. Sin Cristo no tendríamos más que pobreza, miseria y desesperanza.

 ¿Responderemos a este amor que Dios ha derramado sobre nosotros?

 El ser hijos de Dios es poseer todas las cosas. ¿Qué más puede desear?

Si el cristiano no está contento con una herencia tal, nada puede darle contentamiento. Estamos obligados al Señor por todo lo que poseemos. Por lo tanto, devolvamos al Dador todo lo que reclama como suyo. No cometamos un robo contra Dios...

El que amó tanto al hombre que vino desde regiones de bienaventuranza, desde su trono real, y se humilló a sí mismo cubriendo su divinidad con la humanidad, nos ha dado una inequívoca muestra de su amor y del valor que da al hombre.

El que ha hecho por nosotros este infinito sacrificio nos constriñe a estimar el valor de un alma, haciendo el balance entre la ganancia terrenal y la pérdida celestial; entre el éxito temporal y la pérdida eterna...

Cristo desvía la mirada de Ud. de lo terrenal hacia lo celestial. Lo invita a colocar sus tesoros arriba... 

¿Dirá Ud., al presentar su ofrenda a Dios: De lo que es tuyo, oh Dios, te damos abundantemente?...

Todos los recursos que pueda dar no le comprarán la salvación. Ud. debe darse a sí mismo. Al entregarse y al aceptar los derechos y las influencias del Salvador, su vida puede constituir una rama fructífera en una vid hermosa. 

Los frutos del Espíritu pueden adornarla. Aparecerán racimos de gracias exquisitas, tales como el amor, el gozo, la paz, la mansedumbre, la bondad y la humildad, que la harán atractiva. Le ruego que envíe su tesoro delante de Ud. al cielo, usando los bienes del Señor para el adelanto de su causa en la tierra... Arregle sus cuentas con el alto cielo (Carta 65, 1884). ELC 306

AUDIO. https://youtu.be/51GJJttoGBU

 

sábado, 24 de octubre de 2026

24. REGLAS QUE RIGEN LA DADIVOSIDAD. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición 

que Jehová tu Dios te hubiere dado. (Deut. 16:17).

Una hermosa ilustración de aquel espíritu de amor y abnegación que la gracia de Cristo 

implanta en el corazón la encontramos en la experiencia de los cristianos macedónicos. 

El apóstol Pablo escribe acerca de ellos: "que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les 

concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios" (2 Cor. 8:2-5). Y dondequiera que el Espíritu de Cristo more se manifestarán los mismos frutos (Review and Herald, 9 de mayo, 1893).

En el sistema bíblico de diezmos y ofrendas, las sumas pagadas por diferentes personas pueden, por supuesto, variar grandemente, siendo que están en proporción con los ingresos. Para el pobre, el diezmo será una suma comparativamente pequeña y sus ofrendas estarán de acuerdo con sus posibilidades.

 Pero no es la magnitud de la ofrenda lo que hace al don aceptable a Dios; es el propósito del corazón, el espíritu de gratitud y amor que expresa. No hagáis sentir al pobre que sus ofrendas son tan pequeñas que no deben ser tenidas en consideración. Que ellos den conforme a sus posibilidades, sintiendo que son siervos de Dios y que él aceptará sus ofrendas...

Los que conservan las realidades eternas en vista, que aman a Dios con todo el corazón y el alma y las fuerzas, y a su prójimo como a sí mismos, cumplirán escrupulosamente todo su deber, como si el velo fuera enrollado y ellos pudieran ver que están trabajando bajo la contemplación del universo celestial... Todos los que posean el Espíritu de Cristo llevarán sus dones con gozosa presteza a la tesorería del Señor... (Id., 16 de mayo, 1893). ELC 305

AUDIO. https://youtu.be/J6-aBthkX3k