El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos
los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre. (Sal. 111:10).
Es una gran cosa ser
sabios para con Dios. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría. Esto
es educación del corazón y es más importante que la educación que se obtiene
meramente de los libros.
Es bueno y esencial
obtener un conocimiento del mundo en que vivimos, pero si dejamos la eternidad
fuera de nuestros cálculos haremos un fracaso del cual nunca podremos resarcirnos.
Será como el conocimiento obtenido comiendo el fruto del árbol prohibido...
¿Qué puede saber a ciencia cierta el más versado erudito sin un
conocimiento de la Palabra de Dios? Sin la educación que está en la Biblia,
¿cómo podremos alcanzar el mundo venidero donde estaremos en la presencia de
Dios y veremos su rostro?
Nada de la sabiduría de este mundo, del conocimiento libresco,
presenta un fundamento verdadero y seguro sobre el cual podamos edificar para
la eternidad. Nada sino el pan del cielo satisface el hambre espiritual. "Porque el pan de Dios es aquel que descendió del
cielo y da vida al mundo". "El espíritu es el que da vida; la carne
para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son
vida" (Juan 6:33, 63).
Como una alegre luz esta promesa brilla entre las tinieblas morales. Al comer las
palabras de
Cristo estamos comiendo el pan de vida que imparte vitalidad espiritual.
La palabra del único Dios verdadero es infalible. Sabiduría, santidad, poder y amor
infinitos están combinados para señalarnos la norma con
la cual Dios mide el carácter.
La
Palabra de Dios define tan claramente la ley de su
reino que nadie necesita andar en tinieblas. Su ley es el
trasunto de su carácter. Es la norma que todos deben alcanzar
si quieren entrar en el reino de Dios.
Nadie
tiene necesidad de andar en incertidumbre... La ley de
Dios no ha sido abolida. Perdurará durante la eternidad. Fue
magnificada por la muerte de Cristo, y el pecado quedó expuesto en
su verdadero carácter (Manuscrito 15,1898). ELC 138
AUDIO.
https://youtu.be/KrjjrMLJ2mk