miércoles, 4 de marzo de 2026

04. “MANTENIÉNDOSE EN LA LUZ DEL CIELO” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. (2 Cor. 4:6).

Se han tomado medidas para que la comunicación entre el cielo y nuestras almas sea libre y abierta. El hombre finito puede ponerse donde los rayos de luz y gloria del trono de Dios le sean concedidos abundantemente. La luz del conocimiento de la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Jesucristo puede resplandecer sobre él.

Él Puede Colocarse Donde Pueda Decirse De Él: "Vosotros sois la luz del mundo". Si no fuera por la comunicación entre el cielo y la tierra, no habría luz en el mundo. Como Sodoma y Gomorra, todos los hombres perecerían bajo el justo juicio de Dios.

Pero El Mundo No Ha Sido Dejado En Las Tinieblas. La longánime misericordia de Dios todavía se extiende a los hijos de los hombres y él desea que los rayos de luz que emanan del trono de Dios sean reflejados por los hijos de luz...

Es nuestro privilegio estar con la luz del cielo sobre nosotros. Así fue como Enoc caminó con Dios. No era más fácil para Enoc vivir una vida justa de lo que lo es para nosotros en nuestros días. El mundo de su tiempo no era más favorable para el crecimiento en gracia y santidad de lo que lo es ahora.

Mediante la oración y la comunión con Dios; Enoc pudo escapar de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Estamos viviendo en los peligros de los últimos días, y debemos recibir nuestra fuerza de la misma Fuente.

Debemos caminar con Dios. Se nos pide una separación del mundo, porque no podemos quedar libres de su contaminación a menos que sigamos el ejemplo del fiel Enoc...

Los que profesan la religión de Cristo deberían comprender la responsabilidad que pesa sobre ellos. Deberían darse cuenta que esto es una obra individual (Review and Herald, 9 de enero, 1900). 

ELC 71

AUDIO. https://youtu.be/YC1s6or7TvE


martes, 3 de marzo de 2026

03. “FORTALEZA MEDIANTE LA ORACIÓN” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. (Sal. 95:6).

Cristo ha dado a sus discípulos indicaciones ciertas en cuanto a la necesidad de dedicar períodos de tiempo especiales a la devoción. La oración precedió y santificó cada acto de su ministerio...

Los momentos nocturnos de oración que el Salvador pasó en la montaña o en el desierto eran esenciales para prepararlo para las pruebas que debía enfrentar en los días que seguirían. Sentía la necesidad de refrigerar y vigorizar alma y cuerpo para poder enfrentar las tentaciones de Satanás; y los que están esforzándose por vivir la vida de Cristo sentirán esta misma necesidad...

Cristo se ha entregado para ser nuestro sustituto y garantía y no descuida a nadie. Hay una reserva inacabable de perfecta obediencia que proviene de su obediencia. Sus méritos, su abnegación y sacrificio propio están atesorados en el cielo como incienso para ser ofrecidos con las oraciones de su pueblo. 

A medida que las oraciones humildes y sinceras del pecador ascienden al trono de Dios, Cristo mezcla con ellas los méritos de su vida de perfecta obediencia. Nuestras oraciones reciben la fragancia de este incienso...

Recordemos todos que los misterios del reino de Dios no pueden aprenderse por 

el razonamiento. La verdadera fe y la verdadera oración: ¡cuán poderosas son!

La oración del fariseo no tenía ningún valor, pero la oración del publicano fue oída en los atrios celestiales porque mostraba la dependencia que trataba, de alcanzar la Omnipotencia para asirse de ella. El yo no era sino una vergüenza para el publicano. Así debería ser con todos los que buscan a Dios. La fe y la oración son los dos brazos que el necesitado suplicante echa al cuello del Amor infinito...

Mientras vamos por el camino hablamos con Jesús, y él nos dice: "Estoy a tu derecha". Podemos andar en diario compañerismo con Cristo. Cuando expresamos nuestro deseo... es a Dios a quien hablamos, y la oración es oída. Entonces pedid; "pedid y se os dará…" (Mat. 7:7).

(Review and Herald, 30 de octubre, 1900). ELC 70

AUDIO. https://youtu.be/Ta_4bE3jMfk


lunes, 2 de marzo de 2026

02. ¿Á QUIEN ACEPTA DIOS? III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

…Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, que tiembla a mi palabra. (Isa. 66:2).

Los que buscan la aprobación y la gloria del mundo cometen un lamentable error. El que se niegue a sí mismo, dando la preferencia a otros, será quien se siente más cerca de Cristo en su trono.

El que lee el corazón ve el verdadero mérito que poseen sus humildes y abnegados discípulos, y los pone en posiciones destacadas porque son dignos, aunque éstos no se den cuenta de ello ni busquen honores...

Dios No Asigna Ningún Valor a la apariencia exterior o a la jactancia. Muchos que en esta vida son considerados superiores a otros verán un día, que Dios evalúa a los hombres de acuerdo con la compasión, y abnegación que tienen... Los que siguen el ejemplo del que anduvo haciendo bienes, los que ayudan y bendicen a su prójimo, tratando siempre de aliviarlo, están a la vista de Dios en una posición infinitamente más elevada que los egoístas que se exaltan a sí mismos.

Dios No Acepta A Los Hombres debido a sus capacidades, sino porque éstos buscan su rostro, deseosos de su ayuda. Dios no ve, cómo ve el hombre. No juzga según las apariencias. Investiga el corazón y juzga rectamente. "Pero miraré", declara, "a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra" (Isa. 66:2).

El acepta y comulga con sus seguidores humildes y modestos; porque en ellos ve, el material más precioso que resistirá la prueba de la tormenta y de la tempestad, del calor y de la presión.

Nuestro objeto al trabajar por el Maestro; debería ser que su nombre sea glorificado en la conversión de los pecadores. Los que trabajan para ganar aplausos no son aprobados por Dios...

Los obreros humildes, que no confían en sus grandes dones pero que trabajan con sencillez, confiando siempre en Dios, compartirán el gozo del Salvador (Review and Herald, 4 de julio, 1907). ELC 69

AUDIO. https://youtu.be/KbJTEuPyX0U