sábado, 9 de mayo de 2026

09. UNA SALVAGUARDIA CONTRA EL ENEMIGO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán. (Sal. 37:31).

Muchos pecan inesperadamente, por haber dejado de estudiar las Escrituras. 

Bajaron la guardia y Satanás halló en ellos una presa fácil (Carta 1, 1904).

Maravillosas posibilidades están abiertas para aquellos que echan mano de las seguras promesas 

de la Palabra de Dios. Hay gloriosas verdades que se presentarán ante el pueblo de Dios.

Privilegios y deberes que ni se imaginan que están en la Biblia serán abiertos ante ellos. Al seguir por la senda de la humilde obediencia, haciendo su voluntad, conocerán más y más de los oráculos de Dios...

La preciosa fe inspirada por Dios imparte fuerza y nobleza de carácter. Al espaciarse sobre su bondad, su misericordia y su amor habrá una percepción mayor aún de la verdad y un deseo más elevado y más santo de pureza de corazón y limpieza de pensamiento.

El alma que more en la pura atmósfera del pensamiento santo es transformada por la relación con Dios mediante el estudio de su Palabra. La verdad es tan grande, tan abarcante, tan profunda y tan amplia que el yo se pierde de vista.

 El corazón es ablandado y subyugado en humildad, bondad y amor. Y las facultades naturales son aumentadas debido a la santa obediencia. Por el estudio de las palabras de vida los estudiantes salen con mentes más amplias, elevadas y ennoblecidas (Testimonies, tomo 8, págs. 322, 323)...

Las mentes jóvenes no alcanzan su desarrollo más noble cuando descuidan la fuente superior de sabiduría: la Palabra de Dios... El que abre la mente y el corazón a la contemplación de estos temas, nunca se conformará con temas triviales y que producen excitación.

Es difícil estimar la importancia de procurar un conocimiento cabal de las Escrituras... La Biblia exige nuestra atención más reverente. No debemos quedar satisfechos con un conocimiento superficial, sino procurar aprender el pleno significado de las palabras de verdad, beber profundamente del espíritu de los Santos Oráculos (Consejos para los maestros, pág. 107). ELC 137

AUDIO. https://youtu.be/MWDgwwDEpWY

 

viernes, 8 de mayo de 2026

08. GOZO Y CONSUELO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW

¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. (Sal. 119:103).

Dios nos ha dado en su Palabra una lámpara a los pies y una luz en el camino. Sus enseñanzas tienen un peso decisivo en nuestra prosperidad en todos los aspectos de la vida. Aun en las cosas temporales será una guía más sabia que cualquier otro consejero...

El aprecio hacia la Biblia crece a medida que se la estudia. A cualquier parte [de ella] que se dirija, el estudiante hallará desplegada la infinita sabiduría y el amor de Dios. Para el que está realmente convertido,

la Palabra de Dios es el gozo y el consuelo de su vida. El Espíritu de 

Dios le habla y su corazón llega a ser como un jardín bien regado.

No se ha planeado nada mejor para fortalecer el intelecto que el estudio de la Biblia. Ningún otro libro tiene tanto poder de elevar los pensamientos y dar vigor a las facultades como las amplias y ennoblecedoras verdades de la Biblia. Si se estudiara la Palabra de Dios como se debe, los hombres tendrían una grandeza de espíritu, una nobleza de carácter que raramente pueden verse en estos tiempos.

Ningún conocimiento es tan firme, tan consistente, tan abarcante como el que se obtiene del estudio de la Palabra de Dios. Si no hubiera ningún otro libro en todo el mundo, la Palabra de Dios, vivida mediante la gracia de Cristo, haría al hombre perfecto en este mundo, con un carácter apto para la vida futura, inmortal.

Los que estudian la Palabra, recibiéndola por fe como la verdad, y recibiéndola en el carácter, serán completos en Aquel que es todo en todos. Gracias a Dios por las posibilidades que ofrece a la humanidad.

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin 

de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza" (Rom. 15:4).

"Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que

 tu aprovechamiento sea manifiesto a todos" (1 Tim. 4:15). 

"Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba 

se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre…" (1 Ped. 1:24, 25). 

(Review and Herald, 11 de junio, 1908). ELC 136

AUDIO. https://youtu.be/EinvbvKR5o8

 

jueves, 7 de mayo de 2026

07. UNA AUDIENCIA CON EL ALTÍSIMO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. (1 Tes. 2:13).

La Biblia es la voz de Dios hablándonos tan ciertamente como si pudiéramos oírlo con 

nuestros oídos. La palabra del Dios viviente no está sólo escrita, sino que es hablada. 

¿Recibimos la Biblia como el oráculo de Dios? Si nos diésemos cuenta de la importancia de esta Palabra, ¡con qué respeto la abriríamos, y con qué fervor escudriñaríamos sus preceptos! La lectura y la contemplación de las Escrituras serían consideradas como una audiencia con el Altísimo.

La Palabra de Dios es un mensaje que debemos obedecer, un volumen para consultar a menudo y con cuidado, y con un espíritu deseoso de asimilar las verdades escritas para la admonición de aquellos a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

No debe ser descuidado en favor de cualquier otro libro. Si no seguimos los caminos de Dios necesitamos convertirnos. Si practicamos su Palabra esto originará una influencia elevadora en nuestra vida mental, moral y física... Cuando abramos la Biblia comparemos nuestras vidas con sus requerimientos, midiendo nuestro carácter con la gran norma moral de justicia (Manuscrito 30a, 1896).

La vida de Cristo, que da vida al mundo, está en su Palabra. Por su palabra Jesús sanó enfermedades y echó demonios; por su palabra calmó el mar y resucitó a los muertos; y la gente daba testimonio de que su palabra era con poder. Él hablaba la palabra de Dios como fue hablada por todos los profetas y maestros del Antiguo Testamento. La Biblia entera es una manifestación de Cristo. Es nuestra fuente de poder...

Sí, la Palabra de Dios es el pan de vida. Los que comen y digieren esta palabra, y la hacen participar de cada acción y de cada atributo del carácter, se fortalecen en la fuerza de Dios. Da un vigor inmortal al alma, perfecciona la experiencia cristiana y proporciona gozos que perdurarán eternamente (Review and Herald, 11 de junio, 1908). ELC 135

AUDIO. https://youtu.be/ATu4--cxRCs