La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es
bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz. (Mat. 6:22).
La obra del espíritu de Dios en el hombre no es tal que lo
incapacite para realizar los deberes comunes de la vida. No debe haber una
religión para los negocios y otra para la iglesia. La obra del Espíritu de Dios
abarca al ser entero, alma, cuerpo y espíritu.
Si la Palabra de Dios es albergada como un principio permanente en el corazón y se le mantienen bajo cualquier circunstancia, el hombre, con sus habilidades que le fueron dadas, es sometido al Señor Jesucristo. Sus facultadles indivisas, aun sus pensamientos, son llevados en cautiverio a Cristo.
Esto es verdadera santificación. Todas las partes de la experiencia se fusionan en completa armonía. No le falta nada. No guarda nada para sí, para hacer lo que le place con ello... "La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz". Dice: "tu ojo", no el de alguna otra persona.
La rica experiencia que es nuestro privilegio tener, la perdemos cuando esperamos que algún otro vea por nosotros y nos guíe en nuestra experiencia espiritual como si fuéramos ciegos. Debemos tener en cuenta la gloria de Dios, debe animarnos un propósito único y persistente de dejar a un lado el yo y las preferencias de los otros...
El que verdaderamente ama y teme a Dios, y lucha con entereza de propósito para hacer
su voluntad, pondrá su cuerpo, su mente, su corazón, su
alma y su fuerza al servicio de Dios.
Tal fue el caso de Enoc. Caminó con Dios. su mente no estaba
contaminada por una visión impura, defectuosa. Los que están decididos a hacer
de la voluntad de Dios la suya, deben servir y agradar a Dios en todo. Entonces
el carácter será armonioso y bien equilibrado, consistente, agradable y
verdadero.
Cada uno de vosotros vive su tiempo de gracia cada día, y obtenéis vuestra experiencia cristiana a medida que el tiempo transcurre; pero podéis pasar una sola vez por ese terreno. Emplead, entonces, cada momento precioso como quisierais haberlo empleado cuando el Juez se siente y los libros se abran
(Carta 128, 1897). ELC 191
AUDIO.
https://youtu.be/K0s1kepIeM4