sábado, 7 de noviembre de 2026

07. EL ARGUMENTO MÁS PODEROSO. XI. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve...Vosotros, pues, 

sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. (Isa. 43:11,12).

De sus seguidores genuinos el Señor dice: "Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará" (Isa. 43:21). Ellos son mis testigos, mis representantes escogidos en un mundo apóstata...

Dios pide nuestra cooperación. Sus demandas son razonables... Cuando tomamos el nombre de Cristo, nos comprometemos a representarlo. Para que seamos leales a nuestro voto, Cristo debe ser formado en nosotros como la esperanza de gloria.

La vida diaria debe llegar a ser más y más semejante a la vida de Cristo. Debemos ser cristianos en hecho y en verdad. Cristo no comulga con el fingimiento. El dará la bienvenida a las cortes celestiales sólo a aquéllos cuyo cristianismo sea genuino. La vida de los profesos cristianos que no viven la vida de Cristo es una burla a la religión (Review and Herald, 14 de enero, 1904).

Dios no nos pide que compremos su favor mediante algún costoso sacrificio. Únicamente pide 

el servicio de un corazón humilde y contrito que ha aceptado su don gratuito con gozo y gratitud.

Quien recibe a Cristo como su Salvador personal es poseedor de la salvación provista por Cristo.

 Y nunca olvidará que así como recibió gratuitamente, gratuitamente ha de impartir (Carta 8, 1901).

¿Comprendéis vuestro valor a la vista de Dios? Él dice: Sois colaboradores juntamente conmigo. ¿Estáis permitiendo que vuestra luz brille en rayos claros para un mundo caído? ¿Estáis buscando ejercitar toda facultad y todo poder que Dios os ha dado? 

Tal vez no seáis ministros, pero podéis ser testigos. Puede ser que no seáis oradores elocuentes, pero podéis ser elocuentes en vivir a Cristo y en dejar que vuestra luz brille ante los hombres (Manuscrito 21, 1895).

Un cristiano verdadero y amante es el argumento más poderoso que se puede ofrecer 

en favor de la verdad de la Biblia (Review and Herald, 14 de enero, 1904). ELC 319

AUDIO. https://youtu.be/zJmyNCdeAWY


viernes, 6 de noviembre de 2026

06. LA SIEMBRA DE LA VERDAD EN EL MUNDO. XI. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mat. 28:19,20).

El último acto de Cristo antes de abandonar la tierra fue comisionar a sus embajadores para que fueran al mundo con su verdad. Sus últimas palabras las dirigió a sus discípulos para impresionarlos con el pensamiento de que se les confiaba el mensaje del cielo para el mundo...

Si sólo comprendiéramos cuán fervorosamente trabajó Jesús para sembrar el mundo con la semilla del Evangelio, nosotros, que vivimos en el mismo fin del tiempo de gracia, trabajaríamos sin descanso para dar el pan de vida a las almas que perecen...

Dios pide que cada miembro de la iglesia entre en su servicio. La verdad que no 

se vive, que no se imparte a otros, pierde su poder vivificante, su virtud sanadora.

Cada uno debe aprender a trabajar, y a permanecer en su tarea y lugar como uno que lleva una carga. Toda adición a la iglesia debiera ser un elemento más para el cumplimiento del gran plan de la redención.

La iglesia entera, obrando como una unidad, combinándose en unión perfecta, ha de ser una agencia misionera viviente, activa, impulsada y dominada por el Espíritu Santo (Review and Herald, 29 de abril, 1909).

Es una ley del cielo, que así como recibimos hemos de impartir. El cristiano debe ser un agente benéfico para otros; así él mismo se beneficia. "…El que saciare, él también será saciado" (Prov. 11:25). 

Esta no es una simple promesa. Es una ley de la divina administración de Dios, una ley por la cual dispone que las corrientes de beneficencia se han de mantener, como las aguas del gran mar, en constante circulación, fluyendo perpetuamente hacia su origen. En el cumplimiento de esta ley radica el poder de las misiones cristianas (Id., 12 de agosto, 1909). ELC 318

AUDIO. https://youtu.be/kG9mVVTbs6o

 

jueves, 5 de noviembre de 2026

05. PORTALUCES CAMINO AL CIELO. XI. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación 

maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. (Fil. 2:15).

En todas las épocas el "Espíritu de Cristo que estaba en ellos" ha hecho de los verdaderos 

hijos de Dios la luz del pueblo de su generación. José fue un portaluz en Egipto.

Con su pureza, benevolencia y amor filial, representaba a Cristo en medio de una nación de idólatras. Mientras los israelitas iban en camino desde Egipto a la tierra prometida, los leales de entre ellos eran una luz para las naciones vecinas.

Mediante ellos Dios se reveló al mundo. De Daniel y sus compañeros en Babilonia y de Mardoqueo en Persia refulgieron brillantes rayos de luz en medio de las tinieblas de las cortes reales.

De un modo semejante, los discípulos de Cristo son puestos como portaluces en el camino al cielo; por su intermedio, la misericordia y bondad del Padre se manifiestan a un mundo envuelto en las tinieblas de la falsa interpretación de Dios.

Al mirar sus buenas obras otros son guiados a glorificar al Padre que está en lo alto; porque se pone de manifiesto que hay un Dios en el trono del universo cuyo carácter es digno de alabanza e imitación.

El amor divino brillando suavemente en el corazón, una armonía semejante a la de Cristo manifestada en la vida, son como una vislumbre del cielo concedida a los hombres del mundo, para que puedan apreciar su excelencia. El mundo aguarda para ver qué fruto producen los profesos cristianos. Tiene derecho a esperar abnegación y sacrificio de los que pretenden creer la verdad...

En todas las cosas hemos de manifestar pureza de carácter, para mostrar que la verdad, recibida y obedecida, hace a los receptores hijos e hijas de Dios, hijos del Rey celestial y que como tales son 

honrados en su comportamiento, fieles, leales y correctos tanto en las pequeñas 

como en las grandes cosas de la vida (Review and Herald, 27 de julio, 1905).

Dios ha ordenado que su obra se presente al mundo con rasgos claros y santos. Desea que su pueblo muestre mediante sus vidas cuáles son las ventajas del cristianismo sobre la mundanalidad (Id., 27 de julio, 1905). ELC 317

AUDIO. https://youtu.be/RINKyjJlRoQ