jueves, 15 de octubre de 2026

15. UNA MANO AYUDADORA PARA LOS DESESPERADOS. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Hermanos si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. (Sant. 5:19, 20).

Hay muchos que se descarrían y que sienten su vergüenza e insensatez. Consideran sus errores y equivocaciones hasta que casi llegan a la desesperación. No debemos descuidar a esas almas.

 Cuando uno tiene que nadar contra la corriente, se le opone toda la fuerza de ésta. Extiéndasele una mano para socorrerlo, tal como la mano del Hermano Mayor rescató a Pedro que se hundía. Decidle palabras de esperanza, palabras que afirmarán la confianza y despertarán el amor.

Vuestro hermano, enfermo de espíritu, os necesita, tal como vosotros mismos habéis necesitado el amor de un hermano. Necesita el conocimiento espiritual de quien ha sido tan débil como él; de uno que 

simpatice con él y lo ayude. El conocimiento de nuestra propia 

debilidad debiera ayudarnos a socorrer a otro en su necesidad...

El compañerismo con Cristo, el contacto personal con un Salvador viviente, es lo que capacita la mente, el corazón y el alma para triunfar sobre la más baja naturaleza. 

Háblese al extraviado de una Mano omnipotente que lo sostendrá, de la infinita humanidad de Cristo que se compadece de él. No es suficiente para él creer en la ley y en su vigencia, cosas éstas que no tienen piedad y que jamás escuchan un pedido de ayuda. 

Necesita aferrar una mano que sea cálida, confiar en un corazón lleno de ternura. Mantened su mente detenida en el pensamiento de una divina presencia que está constantemente a su lado, y que siempre lo contempla con amor compasivo. Invitadlo a pensar en el corazón de un Padre al que siempre aflige el pecado, en la mano de un Padre que aún está extendida, en la voz de un Padre que dice: "¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo" (Isa. 27:5).

Al dedicaros a esta obra, contáis con unos compañeros que los ojos humanos no pueden ver. Los ángeles del cielo estaban junto al samaritano cuando socorría al forastero herido... y junto a todos los que sirven a Dios ministrando a sus semejantes (Manuscrito 126, 1907). ELC 296

AUDIO. https://youtu.be/khCqJFNOqIg

 

miércoles, 14 de octubre de 2026

14. FORTALEZA PARA EL DÉBIL. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque 

no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. (Apoc. 3:2).

Hay muchos que están por morir espiritualmente, 

y el Señor nos exhorta a que los fortalezcamos. 

El pueblo de Dios debe estar firmemente unido en los lazos del compañerismo cristianos y debe fortalecerse en la fe hablando a menudo de las preciosas verdades encomendadas a ellos...

Hay poder espiritual para todos los que lo buscan con intensidad de propósito. Tales personas participarán de la naturaleza divina, por haber cooperado con Dios. La influencia que recibirán deber ser aumentada por medio del uso debido. Se les dará un gran poder, en proporción con sus deseos de cumplir la voluntad de Dios...

Jesús declara que el Padre está más deseoso de dar el Espíritu Santo a los que se lo piden, de lo que los padres están de dar buenas dádivas a sus hijos. El Espíritu Santo comprende toda necesidad del hombre... Las bendiciones que Dios tiene para conceder son ilimitadas.  

No podemos comprender su altura y profundidad y anchura. Todo el cielo está a las órdenes de los que, al comprobar su falta de sabiduría, se acercan directamente a la Fuente de sabiduría. A los tales Dios les da liberalmente y sin reconvenciones. Pero que pidan con fe, sin dudar... El que recibe sabiduría de lo alto es el que se aferra firmemente de la promesa, el que siente su necesidad y que no se vuelve atrás...

"Pero Tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas" (Apoc. 3:4). Se les confiere este honor a causa de su fe. 

En esta vida estos cristianos no se jactaban

 ni sus almas se dedicaron a la vanidad.

 Con deseo intenso, con fe santa y pura, se aferraron de la promesa de riquezas eternales. 

Su deseo principal era ser como Cristo. Siempre mantuvieron en alto la norma de la justicia. 

Se les concede un eterno peso de gloria, porque anduvieron con Dios y se mantuvieron sin contaminación del mundo y manifestaron la justicia de Cristo, a sus semejantes.

 El Señor dice de ellos: "Andarán conmigo vestidos de

 blanco en el mundo que he preparado para ellos"

(Review and Herald, 10 de agosto, 1905). ELC 295


martes, 13 de octubre de 2026

13. "TENED... FERVIENTE AMOR" X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor, porque

 el amor cubrirá multitud de pecados. (1 Ped. 4:8).

Los seguidores de Cristo no mostrarán características que sean vulgares y egoístas, sino que revelarán en palabra, espíritu y hechos la delicadeza de Cristo...Un espíritu dominante y altivo no es de Dios y no debiera emplearse con creyentes o incrédulos, no importa cuán baja pueda ser su condición. Se requiere de los cristianos que representen a Cristo en todo su trato como aquellos por quienes él ha dados su preciosa vida...

El que continuamente contempla a Cristo lo manifestará en su espíritu, en sus palabras, en su conducta. No atropellará a nadie, no tratará de poner a las almas en fuerte tentación, o indiferentemente las dejará en el campo de batalla de Satanás.

 Extenderá una mano para ayudar y tratar de elevar a las almas al cielo. Como un obrero junto con Dios, tratará de que los pies del tentado estén firmemente establecidos en la Roca de los siglos...

No hay límite para el amor perdonador de Cristo...Debiéramos hacer que comprendan los que están en peligro que los apreciamos, que no deseamos abandonarlos. Hablad con ellos, orad con ellos y exhortadlos con amor...

La religión de la Biblia es para guiar la conducta de todo aquel que cree sinceramente en Cristo. La Biblia debe guiarnos en nuestros deberes diarios de la vida.  Podemos profesar ser seguidores de Cristo y, con todo, si no somos hacedores de su Palabra, seremos como la moneda falsa. No tendremos el sonido verdadero. Cada uno de nosotros es un miembro de la familia humana. Debemos amar a Dios y manifestar devoción por él mediante nuestras palabras y acciones.

 Nos debemos a cada miembro de la familia humana, sea blanco o negro, encumbrado o humilde, y debemos tratarlo con bondad y manifestar interés por su alma. 

Como miembros de una familia, somos todos hermanos. Los hijos de Dios son ciudadanos del cielo. Constituyen la adquisición del Hijo de Dios, la familia comprada con su sangre. Cada alma es preciosa ante su vista; más preciosa que el oro fino y que los lingotes de oro de Ofir (Carta 16a, 1895). ELC 294

AUDIO. https://youtu.be/mJtXl-b5MZA