miércoles, 15 de abril de 2026

15. UNA PRUEBA DE FE. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Por la fe Abrahán, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había

 de recibir como herencia; Y salió sin saber a dónde iba. (Heb. 11:8).

Dios escogió a Abrahán como su mensajero mediante el cual comunicaría la luz al mundo. La palabra de Dios llegó a él, no con la presentación de seductoras perspectivas de grandes remuneraciones en esta vida ni de gran estima y honor mundanales. "…Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré " (Gén. 12:1), fue el mensaje divino dado a Abrahán.

El patriarca obedeció... Dejó atrás su país, su hogar, sus parientes y todas las relaciones agradables 

de su vida para transformarse en un peregrino y extranjero (Testimonies, tomo 4, pág. 523).

Cuando Dios pidió a Abrahán que dejara su tierra y sus amigos, él podría haber razonado y puesto en duda el propósito de Dios. Pero mostró que tenía perfecta confianza en que Dios lo estaba guiando; no se preguntó si iría a una tierra fértil, agradable, o si se sentiría cómodo allí. El salió según la orden de Dios. Esta es una lección para cada uno de nosotros. Cuando el deber parece llevarnos en contra de nuestras inclinaciones, debemos tener fe en Dios.

Hay personas que podrían estar en situaciones favorables... en todas las cosas de esta vida, pero Dios puede tener para ellas una obra que hacer en otra parte, una obra que no podrían hacer entre sus parientes y amigos.

La misma comodidad y los parientes que las rodean pueden impedirles desarrollar los rasgos de carácter que Dios quisiera que desarrollaran. Pero Dios ve que cambiando su situación y enviándolas a lugares

cuyo ambiente sea completamente diferente, ellas estarán en el sitio 

donde mejor podrán desarrollar un carácter que lo glorifique...

Dios en su providencia nos coloca en situaciones en las cuales sentimos nuestra necesidad 

de su ayuda y poder, y ama revelarse a nosotros (Manuscrito 19, 1886). ELC 113

        AUDIO. https://youtu.be/FN3skWI4ne8


martes, 14 de abril de 2026

14. CONFIAD EN DIOS. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. (2 Tes. 3:3).

¡Cuántos hay que van por la vida bajo una nube de condenación! 

No creen en la Palabra de Dios. No tienen fe de que hará lo que dijo.

Muchos que anhelan ver a otros descansar en el amor perdonador de Cristo no reposan ellos mismos en él. Pero, ¿cómo podrán guiar a otros a tener una fe sencilla, ingenua en el Padre celestial cuando ellos miden su amor por sus sentimientos?

Confiemos en la Palabra de Dios implícitamente,

recordando que somos hijos e hijas suyos. 

Ejercitémonos en creer su Palabra. Herimos el corazón de Cristo al dudar, 

cuando nos ha dado la evidencia de su amor. Él puso su vida para salvarnos.

El nos dice: "Venid a mí..., y tendréis descanso..." ¿Creéis que hará así como dijo? Entonces, cumplidas las condiciones, no llevéis por más tiempo la carga de vuestros pecados. Ponedla sobre el Salvador. Confiaos vosotros mismos a él. ¿No ha prometido que os dará descanso?

Pero ¡a cuántos está él obligado a decirles tristemente: "Y no queréis venir a mí para que tengáis vida"! (Juan 5:40). Muchos fabrican para sí mismos cargas penosas de llevar (Review and Herald, 28 de febrero, 1907).

Mirad a Cristo, espaciaos en su amor y misericordia. Esto llenará el alma de odio hacia 

todo lo que sea pecaminoso y le inspirará un intenso deseo de tener la justicia de Cristo.

 Cuanto más claramente vemos al Salvador, tanto más claramente discernimos nuestros defectos de carácter. Confesad vuestros pecados a Cristo y cooperad con él con verdadera contrición de alma abandonándolos. Creed que están perdonados.

La promesa es clara: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo 

para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

Estad seguros de que la Palabra de Dios no falla. El que prometió es fiel. Tenéis el deber de creer que Dios cumplirá su promesa perdonándoos como tenéis el deber de confesar vuestros pecados (Ibíd.). ELC 112

AUDIO. https://youtu.be/FSXM_t-B5kU


lunes, 13 de abril de 2026

13. COMO OBRA LA FE. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la 

incircuncisión, sino la fe que obra por el amor. (Gál. 5:6).

Cristo ha mostrado su gran amor por nosotros al dar su vida para que no perezcamos en nuestros pecados, para que pueda revestirnos de su salvación. Si alimentamos este divino amor en nuestros corazones, él cimentará y fortalecerá nuestra unión con los que tienen la misma fe.

"…Y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él" (1 Juan 4:16). El fortalecer nuestro amor por nuestros hermanos y hermanas fortalecerá nuestro amor por Cristo. Este principio del amor por Dios y por quienes Cristo murió necesita ser avivado por el Espíritu Santo y cimentado por la bondad fraternal, la ternura; necesita ser fortalecido por actos que testifiquen que Dios es amor. Esta unión, que une corazón con corazón, no es resultado del sentimentalismo, sino la obra de un principio saludable.

La fe obra por el amor y purifica el alma de todo egoísmo. Así el alma es perfeccionada en el amor. Y habiendo hallado gracia y misericordia mediante la sangre preciosa de Cristo, ¿Cómo podemos dejar de ser tiernos y misericordiosos?...

La fe en Jesucristo como nuestro Salvador personal... se, describe en Isaías 58. Aquí se presentan los frutos de la fe que obra por amor y purifica el alma del egoísmo. La fe y las obras están unidas en esto.

"¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar 

las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues 

en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto: e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia... Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan" Isa. 58:6-11 

(Review and Herald, 17 de marzo, 1910). ELC 111

AUDIO. https://youtu.be/DpTdjmR8ilg