Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras
buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mat. 5:16).
Al llevar la luz en
una noche oscura, para guiar los pasos de otros, con frecuencia el que lleva la
luz se descuida, y permite que su cuerpo se interponga entre la luz y aquellos
a quienes conduce. Así, quienes lo siguen pierden el beneficio de la luz. Este
es el caso de algunos que ocultan la luz de la verdad a otros.
Manifiestan sus
propios intereses egoístas, su falta de consagración, sus errores, sus defectos
de carácter, todos los cuales afectan sus acciones y ponen de relieve sus
cuerpos tenebrosos, pero no benefician a nadie por la verdad que supuestamente
creen.
Debiera permitirse que
la luz de la verdad brille para que los hombres, al ver la conducta justa de
los que conocen la verdad, reconozcan que hay poder en la misma, puesto que ha
cumplido una obra tan grande por aquéllos que la han recibido.
Quedarán prendados con
los principios de santidad que emanan de las vidas de los representantes de la
verdad, y aceptarán la verdad, y glorificarán a Dios consagrándose a él, para
convertirse en luces del mundo que los rodea (Manuscrito 63, 1912).
Así como Abrahán y otros santos hombres de la antigüedad fueron una luz
en su generación, así el
pueblo de Dios debe ser una luz en el mundo.
Los rayos de la
atractiva belleza del cielo han de fluir en nosotros mostrando el único camino
bueno y recto, y manifestando siempre la superioridad de la ley de Dios sobre
todo estatuto humano. La religión de la Biblia no ha de ser escondida en las
tinieblas. Su investigación produce gozo.
Todo
rayo adicional de luz que brilla en nuestro camino es, en el plan de Dios, un
nuevo elemento de fortaleza, y un poder añadido para atraer el mundo a Dios
(Youth's Instructor, 4 de marzo 1897).
Cristo
declara: "Vosotros sois la luz del mundo…". (Mat. 5:14). Él es la
fuente de luz y poder para su iglesia. Si el corazón es puro y recto, si la
piedad mora en él, esto se revelará en la vida. Compenetrará la conversación y
todas las relaciones del hombre con sus semejantes. Este pondrá en práctica las
palabras de Cristo (Manuscrito 104, 1898). ELC 316
AUDIO. https://youtu.be/rzrVAf-V6zA


