miércoles, 25 de marzo de 2026

25. “LA REUNIÓN DE ORACIÓN, UN MOMENTO PRECIOSO” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mat. 18:19, 20).

El Señor ha prometido que donde hay dos o tres reunidos en su nombre, allí estará él en su medio. Los que se reúnen para la oración recibirán la unción del Santo. Hay gran necesidad de oración secreta, pero también hay necesidad de que varios cristianos se reúnan y con fervor eleven juntos sus peticiones a Dios (Review and Herald, 30 de junio, 1896).

Aprovechad toda oportunidad de ir donde se suela orar. Los que están realmente procurando estar en comunión con Dios, asistirán a los cultos de oración, fieles en cumplir su deber, ávidos y ansiosos de cosechar todos los beneficios que puedan alcanzar (El camino a Cristo, pág. 98).

¿Cuál es el objeto que se tiene al reunirse? ¿Es para informar a Dios, instruirle, diciéndole en oración todo lo que sabemos? Nos reunimos para edificarnos unos a otros mediante el intercambio de pensamientos 

y sentimientos, para obtener fuerza, luz y valor al conocer mejor nuestras esperanzas y aspiraciones mutuas; y al elevar con fe nuestras oraciones fervientes y sentidas, recibimos refrigerio y vigor de la Fuente de nuestra fuerza. Estas reuniones deben ser momentos muy preciosos...

No todos tienen la misma experiencia en su vida religiosa. Pero si se reúnen los que han pasado por diversas circunstancias, pueden hablar de lo que han experimentado con sencillez y humildad. 

Todos los que prosiguen adelante en la carrera cristiana, deben 

tener y tendrán una experiencia viva, nueva e interesante.

Una experiencia viva se compone de pruebas diarias, conflictos y tentaciones; arduos esfuerzos y victorias y mucha paz y gozo obtenidos mediante Jesús. Un simple relato de estas cosas da luz, fuerza y conocimiento que ayudarán a otros en su progreso en la vida cristiana (Joyas de los testimonios, tomo 1, págs. 271, 272).

Educad la mente para amar la Biblia, amar la reunión de oración, amar la hora de meditación, 

y sobre todo, la hora en la cual el alma comulga con Dios (Id., pág. 243). ELC 92

AUDIO. https://youtu.be/AGRTYfQed9o

 

martes, 24 de marzo de 2026

24. “ORACIÓN EN EL HOGAR” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando 

en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. (Efe. 6:18).

Si hubo un tiempo cuando cada hogar debería ser una casa de oración, es ahora. La incredulidad y el escepticismo están cundiendo. La iniquidad abunda, y en consecuencia, el amor de muchos se enfría...

Y sin embargo en este tiempo de terrible peligro, algunos que se dicen cristianos no tienen altar de familia. No honran a Dios en el hogar, ni enseñan a sus hijos a amarlo y temerlo... La idea de que la oración no es esencial es uno de los métodos más eficaces de Satanás para arruinar las almas.

La oración es dirigir la mente a Dios, la Fuente de sabiduría, fortaleza, paz, y felicidad. La oración incluye el reconocimiento de las perfecciones divinas, la gratitud por las mercedes recibidas, la confesión penitente de los pecados, y la súplica ferviente de la bendición de Dios, tanto para nosotros como para los demás.

Jesús oró al Padre con clamores fuertes y lágrimas.

Pablo exhorta a los creyentes: "Orad sin cesar" (1 Tes. 5:17). "…Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias" (Fil. 4:6). 

Dios tiene derecho a exigir nuestra devoción; su autoridad es sagrada e incuestionable. Tenemos la obligación de orar, porque él lo requiere; y al obedecer a sus órdenes recibiremos una benigna y preciosa recompensa...

Los padres deberían erigir un cerco en torno a sus hijos mediante la oración; deberían orar con toda fe, pidiendo que Dios more con ellos, y que los santos ángeles los protejan a ellos y a sus hijos del cruel poder de Satanás...

Padres y madres, por lo menos de mañana y de tarde levantad vuestros corazones a Dios en humilde súplica por vosotros y por vuestros hijos. Vuestros amados están expuestos a tentaciones y pruebas... 

La victoria puede ganarse solamente mediante un propósito resuelto y firme, el cuidado 

constante y la ayuda continua de Dios (Signs of the Times, 7 de agosto, 1884). ELC 91

AUDIO. https://youtu.be/wFuOGrKUsGk

 

lunes, 23 de marzo de 2026

23. “EL ESPÍRITU DE SUMISIÓN” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Orad sin cesar (1 Tes. 5:17).

Orad a menudo a vuestro Padre celestial. Cuanto más a menudo os dediquéis a la oración, 

tanto más cerca será llevada vuestra alma dentro de la sagrada proximidad de Dios.

El Espíritu Santo intercederá en favor del que ora con sinceridad con gemidos que no pueden ser expresados con palabras, y el corazón será ablandado y subyugado por el amor de Dios.

Las nubes y las sombras que Satanás echa sobre el alma serán disipadas por los brillantes rayos del Sol de Justicia y las cámaras de la mente y del corazón serán alumbradas por la luz del cielo.

No os desaniméis si parece que vuestras oraciones no obtienen una respuesta inmediata. El Señor ve que la oración está mezclada a menudo con mundanalidad. Los hombres oran por aquello que satisfará sus deseos egoístas, y el Señor no cumple sus pedidos en la manera que ellos esperan.

Los pone a prueba, los lleva a través de humillaciones hasta que vean más claramente cuáles son sus necesidades. No da a los hombres aquellas cosas que complacerán un apetito pervertido y que resultarían en perjuicio del agente humano, llevándolo a deshonrar a Dios.

No da a los hombres aquello que complacerá su ambición y obrará simplemente la autoexaltación. Cuando acudimos a Dios debemos estar dispuestos a someternos y a ser contritos de corazón, subordinándolo todo a su santa voluntad,

En el Getsemaní, Cristo oró a su Padre diciendo: "…Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa…" (Mat. 26:39). La copa que pidió que fuese pasada de él, que parecía tan amarga a su alma, era la copa de la separación de Dios a consecuencia del pecado del mundo...

"Pero no sea como yo quiero, sino como tú". El espíritu de sumisión que Cristo manifestó al ofrecer su oración delante de Dios, es el espíritu que Dios acepta.

Que el alma sienta su necesidad, su impotencia, su insignificancia; sean dedicadas todas sus energías en un ferviente deseo de conseguir ayuda, y la ayuda vendrá (Review and Herald, 19 de noviembre, 1895). ELC 90

AUDIO. https://youtu.be/hUDLqfa5GNI