Por
tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las
cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu
vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. (Deut.
4:9).
A todos los padres que profesan creer en la pronta venida de Cristo se les da una solemne obra de preparación, para que ellos y sus hijos estén listos para encontrarse con el Señor a su venida. Dios desea ver que los padres tomen su posición de todo corazón por él, para que no se pervierta la obra que les ha
encomendado y para que nuestros niños y jóvenes comprendan
claramente la voluntad de Dios en cuanto a ellos.
Deben aprender a resistir a todo mal y a elegir la justicia, a volverse del pecado y a llegar
a ser fieles
siervos de Dios, preparándose para darle el mayor servicio de su vida.
Hay pocos padres que
se dan cuenta de cuán importante es dar a sus hijos la influencia de un ejemplo
piadoso. Sin embargo, esto es mucho más poderoso que el precepto. No hay otro
medio más eficaz para educarlos en el buen camino.
Los niños y los jóvenes deben tener un ejemplo
fiel en el bien hacer si han de tener éxito en vencer el pecado y en
perfeccionar un carácter cristiano. Deben hallar ese ejemplo en las vidas de
sus padres. Si han de entrar en la ciudad de Dios y gozarse en la recompensa
del vencedor, alguien debe indicarles el camino.
Viviendo ante sus
hijos vidas piadosas y consecuentes, los padres pueden hacer su obra clara y
sencilla ante ellos. Dios desea que los padres sean para sus hijos la
personificación de los principios expuestos en su Palabra...
Para
mantener los pies de sus hijos en el camino estrecho, requerirán esfuerzo fiel
y oración constante; pero es posible enseñar a los niños y los jóvenes a amar y
servir a Dios, y es posible inculcarles los principios de la justicia...
Cuando
padres y madres se den cuenta de la responsabilidad que hay sobre ellos y
respondan a los llamados del Espíritu de Dios en favor de esta obra descuidada,
se verán en los hogares de las personas transformaciones que alegrarán a los
ángeles (Review and Herald, 12 de noviembre, 1911). ELC 213
AUDIO.
https://youtu.be/DMLZGGbKaGg