Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra,
piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. (Isa. 28:16).
"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3:11). "…Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hech. 4:12).
Cristo el Verbo, la revelación de
Dios -la manifestación de su carácter, su ley, su amor, su vida-, es el único
fundamento sobre el cual podemos edificar un carácter que perdurará. (Que
trascenderá, esta vida, a la eternidad…)
Edificamos sobre Cristo obedeciendo su palabra.
No es justo el que solamente goza de la justicia, sino el que hace justicia. La
santidad no es arrobamiento; es el resultado de la entrega completa a Dios;
es hacer la voluntad de nuestro Padre celestial.
La religión consiste
en cumplir las palabras de Cristo; no para ganar el favor de Dios, sino porque,
sin merecerlo, hemos recibido el don de su amor. Cristo da la salvación al
hombre que no sólo hace profesión de fe, sino que la manifiesta en obras de
justicia. "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos
son hijos de Dios" Rom. 8:14.
(Y También: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efes. 2:10)
No aquellos
cuyos corazones son tocados por el Espíritu, no aquellos que de vez en
cuando ceden a su poder, sino los que son guiados por el Espíritu son
hijos de Dios. Vivir por la palabra de Dios significa la entrega a él de la
vida entera (Review and Herald, 31 de diciembre, 1908).
Hemos
de ser hijos e hijas de Dios que crecen como
un templo santo en el Señor. "Así que ya no sois extranjeros ni
advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,
edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal
piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efe. 2:19, 20).
Éste es nuestro privilegio... Nuestro guía es la Luz del mundo, y la senda se ha tornado más brillante a medida que hemos avanzado en las pisadas de Jesús. ¡Mantengámonos cerca de nuestro Guía!
(Id., 19 de marzo, 1895). ELC 131
AUDIO. https://youtu.be/xU_OlOGtoVI