domingo, 3 de mayo de 2026

03. EDIFICANDO SOBRE CRISTO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, 

piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. (Isa. 28:16).

"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3:11). "…Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hech. 4:12). 

Cristo el Verbo, la revelación de Dios -la manifestación de su carácter, su ley, su amor, su vida-, es el único fundamento sobre el cual podemos edificar un carácter que perdurará. (Que trascenderá, esta vida, a la eternidad…)

Edificamos sobre Cristo obedeciendo su palabra. No es justo el que solamente goza de la justicia, sino el que hace justicia. La santidad no es arrobamiento; es el resultado de la entrega completa a Dios; es hacer la voluntad de nuestro Padre celestial.

La religión consiste en cumplir las palabras de Cristo; no para ganar el favor de Dios, sino porque, sin merecerlo, hemos recibido el don de su amor. Cristo da la salvación al hombre que no sólo hace profesión de fe, sino que la manifiesta en obras de justicia. "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios" Rom. 8:14.

(Y También: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, 

las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efes. 2:10)

No aquellos cuyos corazones son tocados por el Espíritu, no aquellos que de vez en cuando ceden a su poder, sino los que son guiados por el Espíritu son hijos de Dios. Vivir por la palabra de Dios significa la entrega a él de la vida entera (Review and Herald, 31 de diciembre, 1908).

Hemos de ser hijos e hijas de Dios que crecen como un templo santo en el Señor. "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efe. 2:19, 20).

Éste es nuestro privilegio... Nuestro guía es la Luz del mundo, y la senda se ha tornado más brillante a medida que hemos avanzado en las pisadas de Jesús. ¡Mantengámonos cerca de nuestro Guía! 

(Id., 19 de marzo, 1895). ELC 131

AUDIO. https://youtu.be/xU_OlOGtoVI


sábado, 2 de mayo de 2026

02. NUESTRO EJEMPLO EN LA OBEDIENCIA. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, 

para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca. (1 Ped. 2:21, 22).

Cristo vino a la tierra y vivió una vida de perfecta obediencia para que los hombres y las mujeres, mediante su gracia, pudieran también vivir vidas de perfecta obediencia... Ante nosotros está la maravillosa posibilidad de ser obedientes como Cristo a todos los principios de la ley de Dios. 

Pero somos incapaces al extremo de alcanzar 

por nosotros mismos esa posición.

Todo lo que es bueno en el hombre, le llega mediante Cristo, la santidad que la palabra de Dios, dice que debemos tener, antes de poder ser salvados, es el resultado de la obra de la gracia divina [que se nos imparte] cuando nos sometemos, a la disciplina y a la influencia moderadora, del espíritu de verdad.

La obediencia del hombre puede ser hecha perfecta sólo por el incienso de la justicia de Cristo que llena de fragancia divina cada acto de verdadera obediencia. La parte del cristiano consiste en perseverar en la tarea de vencer toda falta.

Debe orar constantemente al salvador que sane las dolencias de su alma enferma. No tiene la sabiduría y la fuerza sin las cuales no puede vencer. Estas pertenecen al Señor quien las concede aquellos que con humildad y contrición lo buscan pidiendo ayuda...

Dios hará más que cumplir las más elevadas expectativas de los que confían en él. Desea que recordemos que si somos humildes y contritos estaremos donde él puede y quiere manifestarse a nosotros.

Se complace cuando le presentamos sus mercedes y bendiciones del pasado como 

una razón por la cual debe concedernos bendiciones mayores y más abundantes.

Es honrado cuando lo amamos y damos testimonio de la sinceridad de nuestro amor guardando sus mandamientos... No hay nada tan grande y poderoso como el amor de Dios por los que son sus hijos (Review and Herald, 15 de marzo, 1906). ELC 130

AUDIO. https://youtu.be/j_Z84Pxp3EM


viernes, 1 de mayo de 2026

01. LA DEMANDA DEL PADRE CELESTIAL. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos 

mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre! (Deut. 5:29).

Dios mantiene una relación paternal con su pueblo, y como padre exige nuestro servicio fiel. Mirad la vida de Cristo. A la cabeza de la humanidad, sirviendo a su Padre, es un ejemplo de lo que cada hijo debe y puede ser.

La obediencia de Cristo es la que Dios requiere hoy de los seres humanos. Él sirvió a su Padre en amor, voluntaria y libremente. "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón", declaró. Cristo no consideró ningún sacrificio demasiado grande, ningún trabajo demasiado pesado para cumplir la obra que había venido a hacer.

 A los doce años dijo: "¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" (Luc. 2:49). Había oído el llamado y había emprendido la tarea. "Mi comida", dijo, "es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra" (Juan 4:34).

Así debemos servir a Dios. Solamente sirve el que alcanza el más elevado nivel de obediencia. Todos los que quieren ser hijos e hijas de Dios se demostrarán colaboradores con Cristo y con Dios y los ángeles celestiales. Esta es la prueba para toda alma...

El gran propósito de Dios en la ejecución de sus providencias es probar a los hombres, darles 

una oportunidad de desarrollar el carácter. Así prueba si son o no obedientes a sus órdenes.

Las buenas obras no compran el amor de Dios, 

sino que revela que poseemos ese amor...

Hay solamente dos clases de personas en el mundo hoy, y solamente dos serán 

reconocidas en el juicio: las que violan la ley de Dios y las que la obedecen.

Cristo nos da la norma de nuestra lealtad o deslealtad. "Si me amáis ", dice, "guardad mis mandamientos... El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama, y el que me ama, será amado por mi padre, y yo le amaré y manifestaré a él" Juan 14:15,21 (Review and Herald, 23 de junio, 1910). ELC 129

AUDIO. https://youtu.be/0Rcf2w0k1Pg