He
aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no
menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque él es quien hace la llaga,
y él la vendará; él hiere, y sus manos curan. (Job 5:17, 18).
Nuestro Padre celestial no aflige o lastima voluntariamente a los hijos de los hombres.
Tiene
su propósito en el torbellino y en la tormenta, en el incendio y en la
inundación.
El Señor permite que
vengan calamidades sobre su pueblo para salvarlo de mayores peligros. Desea que
cada uno examine su corazón estrecha y cuidadosamente, y entonces se acerque a
Dios para que Dios pueda acercarse a él.
Nuestra vida está en las manos de Dios. Él ve peligros
que nos amenazan que nosotros no podemos ver.
Es el dador de todas nuestras bendiciones; el proveedor de todas
nuestras misericordias; el ordenador de todas nuestras experiencias...
Puede permitir que
vengan sobre su pueblo lo que llena su corazón con tristeza, porque ve que éste
necesita enderezar la senda para sus pies, no sea que el cojo se salga del
camino. Conoce nuestra condición y recuerda que somos polvo. Aun los mismos
cabellos de nuestra cabeza están contados.
Él obra a través de las causas naturales para
enseñar a su pueblo a recordar que no lo ha olvidado, sino que desea que
abandone el camino que si le fuera permitido seguir de un modo desenfrenado y
sin reproche, los conduciría a gran peligro. Las pruebas nos llegan a todos
para inducirnos a investigar nuestros corazones, para ver si están purificados
de todo lo que contamina.
El Señor está constantemente trabajando para nuestro bien
presente y eterno. Ocurren cosas que nos parecen inexplicables, pero si
confiamos en el Señor y esperamos pacientemente en él, humillando nuestros
corazones delante de él, no permitirá que el enemigo triunfe...
Cada
alma que es salvada debe participar con Cristo en sus sufrimientos para que
pueda participar con él en su gloria. Cuán pocos comprenden por qué Dios los
somete a prueba. Es por la prueba de nuestra fe como obtenemos fortaleza
espiritual. El Señor procura educar a su pueblo para apoyarse enteramente en él
(Special Testimonies, Serie B, N 6, págs. 5-7). 266
AUDIO. https://youtu.be/lCziMW6sjSo