viernes, 7 de agosto de 2026

07. LA VOZ DEL DEBER. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro,

 adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría. (Ecl. 9:10 RV1909).

La voz del deber es la voz de Dios: un guía innato dado por el cielo. Ya sea [que lo que hagamos] sea placentero o nos debemos realizar la tarea que se ha puesto directamente en nuestro camino.

Si el Señor deseara que lleváremos un mensaje a Nínive, no le agradaría que fuéramos a Jope o Capernaum. Dios tiene razones para enviarnos al lugar hacia el cual nuestros pies son dirigidos...

Las zorras pequeñas son las que echan a perder las viñas; las pequeñas negligencias, las pequeñas deficiencias, las pequeñas faltas de honradez, las pequeñas desviaciones de los principios, [son] las que enceguecen el alma y la separan de Dios.

Las pequeñas cosas de la vida son las que desarrollan el espíritu y determinan el carácter. Aquellos que descuidan las cosas pequeñas no están preparados para sobrellevar duras pruebas cuando éstas les sobrevengan. 

Recordad que la edificación del carácter no finaliza mientras no termina la vida. Cada día es puesto en su estructura un buen o un mal ladrillo. Lo mismo podéis edificar en mala forma, o con exactitud y corrección levantar un hermoso templo para Dios... La vida no está hecha de grandes sacrificios o de maravillosas proezas, sino de cosas pequeñas (Review and Herald, 29 de diciembre, 1910).

Todo lo que le venga a la mano para realizar, hágalo con [todas] sus fuerzas. Realice su tarea gozosamente con cantos de alabanza. Si tiene un registro limpio en los libros del cielo, nunca se enfadará ni irritará. Haga que su oración diaria sea: "Señor, ayúdame a hacer lo mejor que pueda.

Enséñame cómo realizar mejor mi trabajo. Dame energía y gozo. Ayúdame a participar [con otros] en el servicio del amante ministerio del Salvador". Considere cada deber, por humilde que sea, como sagrado porque es parte del ministerio divino... Lleve a Cristo en todo lo que haga (Carta 1, 1904). ELC 227

AUDIO. https://youtu.be/3VO_KhrxY8I


jueves, 6 de agosto de 2026

06. LA SENDA DEL SACRIFICIO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Y decía a todos: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. (Luc. 9:23).

Cristo declara que como él vivió así debemos vivir nosotros... Sus huellas [nos] encaminan a lo largo de la senda del sacrificio. A medida que vivimos vienen hacia nosotros muchas oportunidades para servir.

A todo nuestro rededor hay puertas abiertas para el servicio. Con el uso correcto del don del habla podemos hacer mucho por el Maestro. Las palabras son un poder para el bien cuando están colmadas de la benevolencia y simpatía de Cristo. El dinero, la influencia, el tacto, el tiempo y la fuerza, todos éstos son dones confiados a nosotros para hacernos más útiles a los que nos rodean y para que honremos más a nuestro Creador.

Muchos sienten que sería un privilegio visitar [los lugares donde se desarrollaron] las escenas de la vida de Cristo en la tierra, caminar por donde él anduvo, contemplar el lago donde le gustaba enseñar, y los 

valles y las colinas donde a menudo descansó su vista. Pero no 

necesitamos ir a Palestina para caminar en las huellas de Jesús. 

Encontraremos sus pisadas al lado de la cama del doliente, en las chozas de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo (Review and Herald, 29 de febrero, 1912).

Así como seguimos el curso de una corriente de agua por la huella de viviente verdor que produce, así también Cristo podía ser visto en los actos de misericordia que marcaron su senda a cada paso.

Doquiera iba, la salud brotaba y la felicidad seguía por donde quiera que pasaba. El ciego y el sordo se regocijaban en su presencia. El rostro de Cristo era lo primero que muchos ojos contemplaban, sus palabras lo primero que jamás había resonado en sus oídos.

Sus palabras para el ignorante le abrían a éste las fuentes de la vida... El dispensaba sus bendiciones con abundancia y constantemente. Estas eran los almacenados tesoros de la eternidad, los ricos dones del Señor para el hombre (Id., 25 de abril, 1912). ELC 226

AUDIO. https://youtu.be/2_2tjeBpGDU

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

05. USAD VUESTROS TALENTOS PARA DIOS. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 
Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y le entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos... (Mat. 25:14-15).

La parábola de los talentos... tiene una aplicación individual y personal para cada hombre, mujer y niño que tengan uso de razón... Cuando el dueño de la casa llamó a sus siervos dio a cada hombre su trabajo. Toda la familia de Dios está incluida en la responsabilidad de usar los dones de su Señor. (Ver toda la historia en Mat. 25:14-30).

Todo individuo, desde el más bajo y más oscuro hasta el más grande y más exaltado, es un agente moral dotado con habilidades por las cuales es responsable ante Dios... Los dones espirituales, mentales y 

físicos, la influencia, la posición, los bienes, los afectos, las simpatías, todos son preciosos talentos que deben ser usados en la causa del Maestro para la salvación de las almas por las que Cristo murió.

¡Cuán pocos aprecian estas bendiciones! ¡Cuán pocos tratan de desarrollar sus talentos e incrementar su utilidad en este mundo! El Maestro ha asignado a cada hombre su obra. Él ha dotado a cada hombre de acuerdo con su habilidad, y ha recibido según su capacidad...

Aquellos que han sido bendecidos con mejores talentos no debieran despreciar el valor de los servicios de aquellos que tienen dones menores que los suyos. El más pequeño de los dones es un don para Dios. Con la bendición de Dios, el único talento usado con diligencia, se verá doblado, y los dos [talentos] usados para el servicio de Cristo serán aumentados a cuatro; y el más humilde instrumento puede acrecentar su poder y su utilidad.

El propósito fervoroso y los esfuerzos abnegados, todos son vistos, apreciados y aceptados por el Dios del cielo. . . Usad vuestros dones en mansedumbre, en humildad, en confianza, en fe, y esperad hasta el día del ajuste de cuentas, y no tendréis motivo de pesadumbre ni de vergüenza (Review and Herald, 26 de octubre, 1911). ELC 225

AUDIO. https://youtu.be/xzSi70miyCg