• "En los Testimonios es donde se percibe mejor la función del don profético. En esta serie se encuentra, más que en ninguna otra, la función y el Ministerio De Los Verdaderos Profetas de Dios: AMONESTAR, ALENTAR, GUIAR, CONSOLAR, EDIFICAR, REPRENDER Y ENSEÑAR AL PUEBLO DE DIOS; MÁS QUE HACER PRONÓSTICOS O PREDECIR ACONTECIMIENTOS FUTUROS". EGW
lunes, 31 de agosto de 2026
08. EN LUGARES CELESTIALES/ENLACES (EGW
31. LA PREPARACIÓN PARA ENCONTRARSE CON JESÚS. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)
Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos
confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. (1 Juan 2:28).
Únicamente por el conocimiento de Dios aquí podemos prepararnos
para encontrarnos con él en su venida... En sus lecciones y en sus poderosas
obras, Cristo es una perfecta revelación de Dios.
Este Cristo declara mediante el inspirado evangelista: "A Dios nadie lo vio jamás;
el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él
le ha dado a conocer" (Juan 1:18).
"…Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce
alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar" (Mat.
11:27). Estas palabras muestran la importancia del estudio del carácter de
Cristo. Únicamente por el conocimiento de Cristo podemos conocer a Dios.
Como nuestro representante, Cristo permanece en el fundamento más elevado posible.
Cuando vino al mundo como mensajero de Dios, retuvo la
salvación de Dios en su mano.
Toda la humanidad fue liberada por él, porque en él estaba la plenitud de la Divinidad... Tan plenamente reveló Cristo al Padre, que los mensajeros enviados por los fariseos a tomarlo quedaron encantados por su presencia...Cuando contemplaron la suave luz de la gloria de Dios que envolvía su persona, cuando escucharon las bondadosas palabras que brotaban de sus labios, lo amaron.
Y cuando... los fariseos les preguntaron: "…¿Por qué no le habéis traído?", respondieron: "…Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre" (Juan 7:45, 46). Si contemplamos a Cristo, seremos cambiados a su imagen, y hechos aptos para encontrarnos con él en su venida. Ahora es el momento de prepararse para la venida de nuestro Señor. La preparación para encontrarlo no puede lograrse en un momento.
La
preparación para este acontecimiento solemne debe ser de vigilante espera,
combinada con trabajo ferviente... Así es como se preparan para encontrar a su
Señor; y cuando él venga dirán con gozo: "…Éste
es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos
esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación" Isa. 25:9
(Review and Herald, 20 de julio, 1897). ELC 251
AUDIO. https://youtu.be/gg41RPLvewA
domingo, 30 de agosto de 2026
30. EL LEGADO DE PAZ DE CRISTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la
da. No se turbe
vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27).
Antes de que nuestro Señor fuera a la agonía de la cruz, hizo su testamento. No tenía plata u oro o casas que dejar a sus discípulos. Era un hombre pobre en cuanto a posesiones terrenales se refiere. Pocos en Jerusalén eran tan pobres como él. Pero dejó a sus discípulos una dádiva más rica que la que cualquier monarca terrenal podría conceder a sus súbditos.
"La paz os dejo, mi paz os doy", dijo... Les dejó la
paz que había sido suya durante su vida en la tierra, la que había estado con
él en medio de su pobreza, maltratos persecuciones, y que debía estar con él
durante su agonía en el Getsemaní y en la despiadada cruz.
La vida del Salvador en esta tierra, pese a haber sido vivida en
medio de conflictos, fue una vida de paz... Ninguna tormenta de la ira satánica
pudo alterar la calma de aquella perfecta comunión con Dios. Y nos dice:
"Mi paz os doy".
Aquellos que aceptan la palabra de Cristo y confían sus almas a
su cuidado, sus vidas a su ordenación, encontrarán paz y quietud.
Nada en el mundo podrá ponerlos tristes
siendo que Jesús les da gozo con su presencia.
En la perfecta conformidad hay perfecto descanso. El Señor dice: "Tú guardarás en completa
paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera;
porque en ti ha confiado" (Isa. 26:3).
Es el amor al yo el que destruye la paz. Mientras el yo está
vivo, permanecemos continuamente listos para guardarlo de mortificación e
insulto. Pero cuando el yo está muerto y nuestra vida [está] oculta con Cristo
en Dios no nos dejaremos afectar por descuidos o menosprecios...
Cuando recibimos a Cristo en el alma como un huésped permanente, la paz de Dios,
que
sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones y mentes.
No
hay otro fundamento de paz sino éste. La gracia de Cristo, recibida dentro del
corazón, domina la enemistad, apacigua la contienda y llena el alma con amor
(The Watchman, 7 de abril, 1908). ELC 250
AUDIO. https://youtu.be/Zm_pU-mgl2U