domingo, 21 de junio de 2026

21. EL PODER DE LA VERACIDAD. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

El labio veraz permanecerá para siempre; más la lengua mentirosa sólo por un momento. (Prov. 12:19).

Hay quienes se han identificado tan estrechamente con la verdad que nada, ni siquiera el martirio y la muerte, puede separarlos de ella. Los que quieran evadirse de la verdad mediante el silencio, temiendo ofender a alguien, apoyan una mentira.

 El jugar al tira y afloja con la verdad y simular seguir las opiniones de algún otro significa el naufragio de la fe. Despreciemos la falsificación. Nunca testifiquemos de una mentira por una palabra o un acto, o por el silencio...

Todos los que hacen aseveraciones no veraces... están sirviendo a aquel que fue mentiroso desde el principio. Estemos en guardia contra la falta de veracidad, que crece en el que la practica.

Digo a todos, haced de la verdad vuestro cinto. Sed fieles a vuestra fe. Desechad todas las prevaricaciones y exageraciones. No hagáis nunca una aseveración falsa. Por amor de vuestra alma y las almas de los otros, sed veraces en vuestras expresiones. Nunca habléis ni hagáis una falsedad...

Una firme adhesión a la verdad es esencial para la formación del carácter cristiano. "Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza, de justicia" (Efe. 6:14).

El que profiere mentiras vende su alma a muy bajo precio. Sus falsedades parecieran ayudarlo en ciertas emergencias. Podrá prosperar en los negocios porque gana mediante la falsedad lo que no puede ganar con una conducta honrada.

Pero finalmente llegará el momento cuando no podrá confiar en nadie. Siendo

falsificador no tendrá confianza en la palabra de otros (Manuscrito 82, 1900)...

No existe absolutamente ninguna salvaguardia contra el mal, fuera de la verdad. Nadie puede permanecer firme en favor del bien, si la verdad no mora en su corazón.  Hay un solo poder que puede mantenernos firmes: el poder de Dios que nos es impartido por la gracia de Cristo (Carta 20, 1903).

La naturaleza humana, cuando se relaciona con Cristo, se torna verdadera y pura. Cristo proporciona la eficacia, y el hombre se convierte en un poder para el bien... La veracidad y la integridad son atributos de Dios y el que posee estas cualidades posee un poder que es invencible (Manuscrito 139, 1898). ELC 180

AUDIO. https://youtu.be/MFIOQpaDz5E

 

sábado, 20 de junio de 2026

20. LEALES EL UNO AL OTRO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. (Efe. 4:31).

Hay quienes piensan de sí mismos en forma más elevada de lo que debieran. Hablan mal de sus hermanos porque, después de hacerse una cosa, pueden mirar hacia atrás y decir en qué forma diferente la hubieran hecho ellos, pero su previsión no hubiera sido mejor que la de sus hermanos si hubiesen estado en su lugar...

Manteneos alejados de la silla del juicio. Todo juicio está reservado al Hijo de Dios... 

Satanás trabaja celosamente para hacer que los hombres pequen en este punto.

Son sus misioneros aquellos cuyas lenguas están muy prontas para emitir palabras de crítica y que son hábiles interrogadores que sonsacan expresiones y opiniones cuyas semillas han colocado de antemano en la mente. Pueden repetir las expresiones que sacan de otros como originadas por aquellos a quienes tan solapadamente llevan al terreno prohibido.

Estas personas parecen encontrar siempre algo que criticar y condenar. Atesoran todas las cosas de naturaleza desagradable y luego leudan a los demás... ¡Qué gran bosque enciende un pequeño fuego!

No uséis nunca vuestra lengua y vuestra voz para descubrir y aumentar los defectos de vuestros hermanos, porque el registro del cielo identifica los intereses de Cristo con aquellos que compró con su propia sangre. "…En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis", dice él (Mat. 25:40). 

Debemos aprender a ser leales el uno con el otro, a ser tan fieles como el acero en la defensa de nuestros hermanos. Mirad vuestros propios defectos. Descubrid más bien una falta vuestra que diez de vuestro hermano.

Recordad que Cristo ha orado por éstos, sus hermanos, 

que todos ellos puedan ser uno, como él es uno con el Padre.

Tratad hasta el extremo de vuestras posibilidades de estar en armonía con vuestros hermanos, en la extensión de la medida proporcionada por Cristo, tal como él es uno con el Padre... "…Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables" 1 Ped. 3:8. (Manuscrito 144, sin fecha). ELC 179

AUDIO. https://youtu.be/sn9VMTpy6uw

 

viernes, 19 de junio de 2026

19. FRAGANTE EN PALABRA. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del

 juicio. Porque por tus palabras seréis justificado, y por tus palabras serás condenado. (Mat. 12:36, 37).

Cuando el profeta Isaías contempló la gloria del Señor, quedó asombrado, y abrumado por un sentimiento de su propia debilidad e indignidad, exclamó: "…¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos" (Isa. 6:5).

...Examínese a sí misma a la luz del cielo toda alma que pretende ser un hijo o una hija de Dios; mire los labios contaminados que lo hacen "muerto".  Son el medio de comunicación...

 No los uséis, pues, para sacar del tesoro del corazón palabras que deshonren a Dios y desanimen a los que os rodean, sino usadlos para la alabanza y la gloria de Dios, quien los formó con ese propósito...

Cuando el amor de Jesús es el tema de contemplación, las palabras que salgan de los labios humanos estarán llenas de alabanza y acción de gracias a Dios y al Cordero...

¡Cuántas palabras se dicen con liviandad y necedad, en broma y en burla! No sería así si los seguidores de Cristo se dieran cuenta de la verdad de las palabras: "De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio..."

La visión dada a Isaías representa la condición del pueblo de Dios en los últimos días... Al mirar por fe dentro del lugar santísimo y al ver la obra de Cristo en el santuario celestial, se dan cuenta que son un pueblo de labios inmundos, un pueblo cuyos labios a menudo han hablado vanidades, y cuyos talentos no han sido santificados y empleados para la gloria de Dios...

Pero... si humillan sus almas ante Dios, habrá esperanza para ellos. El arco iris de la promesa está sobre el trono, y la obra hecha para Isaías será realizada en ellos (Review and Herald, 22 de diciembre, 1896).

Sed fragantes en vuestras palabras. Recordad que sois o un sabor de vida para vida o de muerte para muerte.  Seamos como flores fragantes. Que el amor de 

Cristo inunde nuestras vidas. Sean vuestras palabras como manzanas de 

oro con figuras de plata (General Conference Bulletin, 4 de abril, 1901). ELC 178

AUDIO. https://youtu.be/Zn2-0EUAb1g