lunes, 24 de agosto de 2026

24. INTEGRIDAD INFLEXIBLE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre. (Sal. 41:12).

En cada acto de la vida, el verdadero cristiano es sólo lo que desea que piensen que es los que lo rodean. Se guía por la verdad y la rectitud... Puede ser criticado, probado, pero a través de todo, su inflexible 

integridad resplandece como oro puro. Es un amigo y un benefactor de todos los que están relacionados con él, y sus semejantes tienen puesta su confianza en él porque es digno de crédito.

¿Emplea obreros para recoger su cosecha? No les escatima el dinero duramente ganado. ¿Tiene medios que no necesita ocupar de inmediato? Alivia las necesidades de sus hermanos menos afortunados.

No trata de agrandar sus posesiones aprovechándose de las circunstancias adversas de sus vecinos. Acepta sólo el precio justo de lo que vende. Si hay defectos en los artículos vendidos, habla francamente al comprador, aun cuando con ello pueda parecerle que obra contra sus propios intereses pecuniarios...

Satanás conoce muy bien qué poder para bien hay en la vida de un hombre de integridad

 inflexible, y hace ingentes esfuerzos para impedir que esos hombres vivan tales vidas.

Se les acerca con seductoras tentaciones, prometiéndoles salud, posición, honor mundanal, si tan sólo flaquean en los principios de justicia. Tiene mucho éxito... En la triste historia de muchos que han caído aprendemos el peligro de la prosperidad.

No son los que han perdido sus bienes los que están en mayor peligro sino aquellos que han conseguido una fortuna... A menudo se pide que se ore por hombres y mujeres que están en aflicción; y eso es correcto.

Pero los que están en prosperidad tienen mayor necesidad de la oración de los siervos de Dios, porque están en mayor peligro de perder la salvación. En el valle de la humillación los hombres caminan seguros mientras reverencian a Dios.

La religión verdadera no es un experimento. Es una imitación real de Cristo. Dios mantiene una cuenta personal con cada ser humano, y lo prueba por medio de los resultados prácticos de su obra. Pronto se oirá decir: "Dad cuenta de vuestra mayordomía" (The Watchman, 26 de mayo, 1908). ELC 244

AUDIO. https://youtu.be/gmfpeBNDCfI


domingo, 23 de agosto de 2026

23. FIDELIDAD EN LAS COSAS PEQUEÑAS. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Estos eran alfareros, y moraban en medio de plantíos y cercados; 

moraban allá con el rey, ocupados en su servicio. (1 Crón. 4:23).

Los designios del Señor son que la mente del joven cristiano sea preparada y desarrollada, para que el joven soldado sea capaz del más elevado esfuerzo. Pero eso puede realizarse solamente si cooperáis 

con las inteligencias celestiales, apropiándoos de toda 

oportunidad y privilegio para vuestro desarrollo y cultura.

 El Señor desea que seáis fieles en las cosas pequeñas; que realicéis concienzudamente y en

 la mejor forma posible los deberes diarios, aunque parezcan pequeños y sin importancia.

 Estáis en peligro cuando quedáis satisfechos al realizar descuidadamente el trabajo encomendado a vuestras manos. Recordad que lo que es digno de hacerse es digno de hacerse bien.

Satanás está siempre cerca para tentar al que va a ser un obrero de Dios, sugiriéndole que no tiene importancia el que el trabajo sea descuidado, porque nadie sabrá que ha sido hecho negligentemente.

 Ninguno de vosotros debe ser engañado con esta sugerencia... Sabéis que no estáis haciendo

 lo mejor que podéis para Dios, y os dais cuenta que Dios conoce todas vuestras negligencias.

No seáis descuidados, porque el hábito se desarrollará en vosotros y se manifestará no sólo en vuestras acciones exteriores sino en vuestra vida espiritual... (The Youth's Instructor, 29 de septiembre, 1892).

En el plan que Dios tiene para cada cristiano no hay cosas no esenciales. Hay lecciones para que cada uno aprenda en la experiencia diaria. Sea perseverante y realice fielmente el trabajo que se le ha asignado por humilde que éste sea.

Atienda su trabajo serenamente, confiando en que Dios lo fortalece. No mire 

ansiosamente en el mañana. Hoy emplee su tiempo en la mejor forma posible.

 Hoy permita que brille la luz de Cristo aun al realizar los pequeños 

deberes... Manteneos siempre como soldados delante de Dios.

Al hacer el trabajo en forma superficial recibiréis una preparación que os incapacitará completamente para llevar a cabo los deberes de esta vida, y para disfrutar de la vida futura (Carta 1, 1904). ELC 243

AUDIO. https://youtu.be/citPRE6dgM4


sábado, 22 de agosto de 2026

22. DIOS HONRA AL HUMILDE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. (Luc. 14:11).

Dios honra a los que se humillan delante de él. Moisés, descorazonado por el descontento y la murmuración del pueblo que guiaba hacia la tierra de la promesa, suplicó a Dios que le diera la seguridad de su presencia... Y el Señor dijo: "…Mi presencia irá contigo, y te daré descanso" (Exo 33:14).

Fortalecido con la seguridad de la presencia de Dios, Moisés fue todavía más allá y se aventuró a solicitar aún más bendiciones. Dijo: "…Te ruego que me muestres tu gloria" (Exo. 33:18).

¿Creéis que Dios reprobó la presunción de Moisés? ¡Claro 

que no! Moisés no hizo este pedido por vana curiosidad. 

Tenía un objetivo en vista. Comprendió que por su propia 

fuerza no podría realizar aceptablemente la obra de Dios.

 Sabía que si podía obtener una clara visión de la gloria de Dios, estaría capacitado para avanzar en su importante misión, no por su propia fuerza sino por la del Señor Dios Todopoderoso. Toda su alma se extendió hacia Dios. 

Anhelaba saber más de Dios, para poder sentir de cerca la divina presencia en cada 

emergencia o perplejidad... Su único objetivo era el deseo de honrar mejor a su Hacedor.

Dios conoce los pensamientos y las intenciones del corazón, y comprendió los motivos que impulsaban la solicitud de su fiel servidor... "Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová!, fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Éxo. 34:6).

Moisés tenía genuina humildad y el Señor lo honró mostrándole su gloria. De la 

misma manera honrará a todo el que lo sirva como Moisés, con un corazón perfecto...

 Imparte su sabiduría a los que tienen un espíritu humilde y contrito. 

La justicia de Cristo irá delante de ellos y la gloria del Señor será su retaguardia...

 La tierra podrá vacilar, los fundamentos del mundo podrán estremecerse 

bajo sus pies, pero no temerán (Review and Herald, 11 de mayo, 1897). ELC 242

AUDIO. https://youtu.be/2u84tTHpefs