sábado, 3 de octubre de 2026

03. OBJETO DEL ETERNÍSIMO CUIDADO DE DIOS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efe. 2:21, 22).

La iglesia viviente de Dios es en particular una morada de Dios mediante el Espíritu, para que el hombre pueda llegar a ser un bien terminado templo para la residencia del Santo Espíritu de Dios, para que el Señor Jesucristo pueda morar en su ser íntimo, ennobleciendo y santificando su naturaleza humana por sus atributos divinos, haciendo al hombre, un templo del Dios viviente (Manuscrito 193, 1898).

La iglesia de Cristo debe estar en el mundo, pero no ser del mundo. Al llamar a su pueblo unido como iglesia, Dios dispone que formen una familia cristiana y diariamente sean dignos de pertenecer a la 

familia del cielo. Así es como Dios reúne en un solo cuerpo a los creyentes en su

 Palabra, para que su influencia constituya una bendición mutua y para el mundo. 

Cada miembro convertido revela una transformación del carácter, y es fortalecido y sostenido por el valor y la fe del conjunto. El santo más débil, si cree en Cristo, es un miembro del cuerpo de Cristo. Y si vive en humilde dependencia de Dios, llegará a ser fuerte, porque tiene derecho a todos los privilegios de un hijo de Dios (Id., 157, 1899).

La iglesia es el objeto del amor y el cuidado más tiernos de Dios. Si los miembros se lo permiten,

 revelará su carácter por medio de ellos. Él les dice: "Vosotros sois la luz del mundo…" (Mat. 5:14). 

Los que caminan y conversan con Dios practican la mansedumbre de Cristo... 

El Santo Espíritu, lleno de gracia y poder, obra en la mente y el corazón (Id., 63, 1901).

Cristo ha hecho provisión para que su iglesia sea un cuerpo transformado, 

iluminado con la luz del cielo, que posea la gloria de Emanuel.

Es su propósito que cada cristiano esté rodeado con una atmósfera espiritual de luz y paz. No hay límite para la utilidad de quien, poniendo a un lado el yo, dé lugar para que trabaje el Espíritu Santo en el corazón y viva una vida enteramente consagrada a Dios (Review and Herald, 30 de abril, 1908). ELC 284

AUDIO. https://youtu.be/5RQXERPOA40


viernes, 2 de octubre de 2026

02. MIEMBROS DE LA FAMILIA DE DIOS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. (Efe. 2:19, 20).

El Señor Jesús está realizando experimentos en los corazones humanos por medio de la manifestación de su misericordia y abundante gracia. Está realizando transformaciones tan sorprendentes que Satanás... se detiene para mirarlas como una fortaleza inexpugnable ante sus sofismas y engaños. Son para él un misterio incomprensible.

 Los ángeles de Dios... contemplan con asombro y gozo cómo hombres caídos, una vez hijos de la ira, están desarrollando por la enseñanza de Cristo, caracteres a la semejanza divina, para ser hijos e hijas de Dios, para desempeñar una parte importante en las ocupaciones del cielo (Testimonios para los ministros 14).

El Señor ha provisto a su iglesia de capacidades y bendiciones para que presente ante el mundo una imagen de su propia suficiencia, y para que su iglesia sea completa en él, una constante representación de otro mundo, el mundo eterno, regido por leyes superiores a las terrenas. Su iglesia ha de ser un templo erigido a la semejanza divina...

Cristo ha dado a la iglesia amplias facilidades, para que él pudiera recibir una gran recompensa de gloria de su posesión redimida y comprada. La iglesia, al ser dotada de la justicia de Cristo, se convierte en el repositorio del Señor, en el cual la riqueza de su misericordia, su amor, su gracia, ha de aparecer en su plena y final manifestación.

La declaración de su oración intercesora, de que el amor del Padre es tan grande hacia nosotros como hacia él mismo, el Hijo unigénito, y que nosotros estaremos con él donde él está, hechos uno con Cristo y el Padre para siempre, es una maravilla para la hueste angelical y constituye su gran gozo. 

El don de su Espíritu Santo, rico, completo y abundante, ha de ser para su iglesia como un muro de fuego que la circunde, contra el cual no prevalezcan las potencias del infierno. En su inmaculada pureza y perfección impecable, Cristo mira a sus hijos como la recompensa de sus sufrimientos (Id., págs. 18, 19). ELC 283

AUDIO. https://youtu.be/KGCLXWmKLzo

 

jueves, 1 de octubre de 2026

01. LA IGLESIA DE DIOS EN LA TIERRA. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, 

para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. (1 Ped. 2:5).

La iglesia en la tierra es el templo de Dios y ha de tomar proporciones divinas delante del mundo. 

Este edificio debe ser la luz del mundo. Debe estar compuesto por piedras vivas puestas estrechamente juntas, encajadas unas en otras para formar un edificio sólido. Todas estas piedras no tienen la misma forma ni dimensión. Algunas son grandes y otras son pequeñas, pero cada una tiene su propio lugar que llenar.

 En todo el edificio no debe haber ni una sola piedra mal adaptada. Cada una es perfecta. Y cada piedra es una piedra viva, una piedra que arroja luz. El valor de las piedras está determinado por la luz que reflejan sobre el mundo...

Ahora es el tiempo cuando deben sacarse las piedras de la cantera del mundo para llevarlas al taller de Dios, para que sean cortadas, escuadradas y pulidas hasta que brillen. Este es el propósito de Dios, y él desea que todos los que profesan creer la verdad ocupen sus lugares respectivos en la obra grandiosa y admirable para este tiempo (Review and Herald, 4 de diciembre, 1900).

El arquitecto angelical ha traído su áurea vara de medir del cielo, y cada piedra debe ser labrada y escuadrada según la medida divina y pulida para brillar como emblema del cielo, irradiando en todas direcciones los rayos brillantes y claros del Sol de Justicia (Testimonios para los ministros, pág. 13).

En este mundo debemos resplandecer en buenas obras.  El Señor demanda de su pueblo... que refleje la luz del carácter de Dios, del amor de Dios, tal como Cristo lo reflejó. Si contemplamos a Jesús todas nuestras vidas serán encendidas con aquella luz maravillosa. Cada parte de nosotros debe resplandecer.

Así que, cualquiera sea el rumbo que tomemos, reflejaremos la luz en otros. Cristo es el camino, la verdad y la vida. En él no hay tinieblas de ninguna clase. Por lo tanto, si estamos en Cristo, no habrá tinieblas en nosotros (Carta 43, 1899). ELC 282

AUDIO. https://youtu.be/XW4NHa9tLr0