Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. (Rom. 2:13).
En las vidas de
muchas personas cuyos nombres están en los registros de la iglesia no ha habido
un cambio genuino. La verdad ha sido dejada en el atrio exterior. No ha habido
conversión genuina, la gracia no ha realizado ninguna obra positiva en el corazón.
Su deseo de hacer la voluntad de Dios está basado en su propia inclinación, no
en la profunda convicción del Espíritu Santo. Su conducta no ha sido puesta en
armonía con la ley de Dios...
El que quiere edificar un carácter vigoroso y simétrico debe entregarlo todo
a Cristo y hacerlo todo por él. El Redentor no acepta un servicio dividido.
Diariamente debe
aprender el significado de la entrega del yo. Debe estudiar la Palabra de Dios
descubriendo su significado y obedeciendo sus preceptos. Así podrá alcanzar la
norma más elevada de la excelencia cristiana.
No hay límite para el avance espiritual que puede hacer si participa de la naturaleza divina.
Día
tras día Dios obra en él, perfeccionando el carácter que deberá soportar el
día final de prueba.
Cada día de su vida ministra a los demás. La luz que está en él brilla y acalla las lenguas mordaces.
Día tras día está realizando delante de los hombres y de los ángeles un vasto y sublime experimento,
mostrando lo que puede hacer el
Evangelio por los seres humanos caídos.
No nos escatimemos a nosotros mismos sino llevemos adelante con fervor la obra de reforma que debe ser hecha en nuestras vidas. Crucifiquemos el yo. Los hábitos no santificados querrán imponerse, pero en el nombre y mediante el poder de Jesús podemos vencer...
Dios mismo es "…el que justifica al que es de la fe de Jesús" (Rom. 3:26).
…Y "a los que justificó, a éstos también
glorificó" (Rom. 8:30).
A los seres humanos que están
luchando para conformarse a la imagen divina, se les imparte una medida de los
tesoros celestiales, una excelencia de poder que los colocará más alto que
los ángeles que nunca cayeron (Review and Herald, 7 de julio, 1904). ELC
149
AUDIO. https://youtu.be/pmYb549jBVs