sábado, 12 de septiembre de 2026

12. NINGUNO NECESITA SER VENCIDO. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido 

la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. 

(Sant. 1:12).

Cuando las pruebas vienen sobre nuestras vidas, cuando las nubes oscurecen el horizonte, cuán pronto olvidamos que Jesús es nuestro Salvador, que detrás de las nubes está brillando el Sol de Justicia, que los ángeles están muy cerca de nosotros, preservándonos del mal.

Yo deseo decir al desesperado: Mira y vive. Espera en Dios, pues sobre la cruz del Calvario fue ofrecido un completo sacrificio por ti. Jesús es el Amigo del pecador, el Redentor del pecador. Eterna alegría, una vida de felicidad sin mengua, aguarda a quien entrega todo a Cristo. Vuelve los ojos de ti mismo a Jesús, quien está intercediendo ante el trono de Dios en tu favor.

Escucha sus palabras, "Venid a mí… y yo os haré descansar". "…Y al que a mí viene, no le echo fuera" (Mat. 11:28; Juan 6:37). Apodérate de las promesas de Dios con la mano de la fe. Aprópiate de esas bendiciones para ti mismo, no en algún tiempo futuro, sino hoy.

La tentación más fuerte no puede excusar el pecado. No importa cuán grande sea la presión ejercida sobre el alma, la transgresión es un acto nuestro. No hay poder de la tierra o del infierno que obligue a nadie a hacer el mal. Satanás nos ataca en nuestros puntos más débiles, pero no necesitamos ser vencidos.

Aunque el ataque sea severo o inesperado, Dios ha provisto ayuda para nosotros y en su fortaleza podemos vencer. En la hora de la mayor necesidad, cuando el desánimo abruma el alma, entonces Jesús viene muy cerca. La hora de la necesidad del hombre es la oportunidad de Dios. Él ve nuestro peligro y nos proporciona ayuda. Invisible para nosotros, nos salva del enemigo. Alabémosle en todo tiempo...

No penséis que cuando camináis con Jesús debéis hacerlo en la sombra. La gente más feliz del mundo es aquella que confía en Jesús y cumple sus órdenes alegremente. Él es la luz de la vida. El desasosiego y el descontento están desterrados de las vidas de los que le siguen.

 Con un corazón rebosante repiten las palabras del sabio: "Sus caminos son caminos deleitosos, 

y todas sus veredas paz" Prov. 3:17 (Review and Herald, 18 de abril, 1907). ELC 263

AUDIO. https://youtu.be/Y_7ZctDH63c


viernes, 11 de septiembre de 2026

11. TAN FIRMES COMO DANIEL. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso 

puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. (Isa. 50:7).

Los jóvenes tienen un ejemplo en Daniel, y si son fieles al principio y al deber serán instruidos como él lo fue. De acuerdo con la sabiduría del mundo, él y sus tres compañeros tenían toda la ventaja asegurada a su favor.  

Pero aquí debía sobrevenirles su primera prueba. Sus principios tenían que entrar en colisión con los reglamentos y las órdenes del rey. Debían comer el alimento colocado sobre su mesa y beber su vino... Después de cuidadosa consideración de causa a efecto, Daniel "propuso en su corazón no contaminarse

 con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por 

tanto, al jefe de los eunucos que no se lo obligase a contaminarse" (Dan. 1:8).

Este pedido no fue presentado con un espíritu desafiante, sino solicitado como un gran favor... Daniel y sus compañeros... fueron corteses, bondadosos, respetuosos y poseían la gracia de la mansedumbre y la modestia. Y ahora que Daniel y sus compañeros fueron llevados a la prueba, se colocaron totalmente del lado de la justicia y de la verdad.

No actuaron caprichosamente, sino inteligentemente. Decidieron que así como la carne no había compuesto su dieta en el pasado, tampoco sería incluida en su dieta en el futuro; y como el uso del vino había sido prohibido a todos aquellos que debían ocuparse en el servicio de Dios, decidieron que no participarían de él...

Daniel y sus compañeros no sabían cuál sería el resultado de su decisión. Solo sabían que podría costarles sus vidas, pero determinaron mantenerse en el recto camino de la estricta temperancia aun en la corte de la licenciosa Babilonia...Ellos dejaron su caso en las manos de Dios siguiendo una disciplina de abnegación y temperancia en todas las cosas, y el Señor cooperó con Daniel y sus compañeros...

Esos detalles fueron registrados en la historia de los hijos de Israel como una amonestación a todos los jóvenes a evitar todo contacto con las costumbres y prácticas e indulgencias que puedan deshonrar a Dios de alguna manera (Manuscrito 51 1898). ELC 262

AUDIO. https://youtu.be/wzt0Lgn5rRE

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

10. UNA VOLUNTAD FIRME ES ESENCIAL PARA LA VICTORIA. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. (Heb. 12:4).

En cada época, desde la caída de Adán, la oposición de las agencias del mal ha hecho una guerra continua de las vidas de quienes desean ser leales y fieles a los mandamientos de Dios. Quienes desean ser 

finalmente victoriosos, deben enfrentar y vencer a las fuerzas de Satanás,

 quien con fiera determinación se opone a cada paso de avance.

Tienen que hacer frente a un enemigo vigilante, a un enemigo astuto que nunca duerme y que trata incansablemente de minar la fe de los siervos de Dios e inducirles a llevar a cabo los planes de su hechura [de Satanás]...

El bien y el mal nunca armonizan. Entre la luz y las tinieblas no puede haber componendas. La verdad es luz revelada; el error es oscuridad...Ojalá pudiera trazar palabras que presentaran este asunto tal como es. Dios espera que sus soldados estén siempre en el puesto del deber.

 Que nunca cedan a la tentación, que nunca sean injustos. Que no se rindan ni huyan. Confiando en el poder de Dios deben mantener su integridad. Con una firmeza que no cederá una pulgada, deben aferrarse bien a la palabra: "Escrito está".

Tengamos presente que estamos en terreno ventajoso

 puesto que Cristo ha vencido en nuestro favor. 

Ha hecho completa provisión para que podamos vencer. El poder divino se coloca detrás de toda voluntad resueltamente determinada a hacer lo recto. Dios ha provisto la armadura, y las armas con las cuales cada uno tiene que combatir. 

Vístanse los soldados de Cristo toda la armadura de 

Dios y no vacilen frente a los ataques de Satanás... 

El éxito en la lucha cristiana significa vigilancia y una diaria crucifixión del yo. 

El que se guía por principios puros y santos discernirá rápidamente la más leve 

mancha de mal debido a que conserva a Cristo delante de sí como modelo.

Su profundo remordimiento al descubrir un acto equivocado significa la corrección 

pronta de todo paso en donde él se ha apartado de la verdad (Manuscrito 82, 1900). 

ELC 261

AUDIO. https://youtu.be/YevVEuHDcbs