martes, 5 de mayo de 2026

05. LA PALABRA DE DIOS ES NUESTRO GUÍA Y CONSEJERO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. (Sal. 18:28).

La Palabra de Dios es nuestra luz. Es el mensaje de Cristo a su heredad, que ha sido comprada con el precio de su sangre. Fue escrita para nuestra conducción, y si hacemos de esta Palabra nuestro consejero nunca andaremos en senderos extraños.

 Nuestras palabras, ya en la casa o en compañía de los que

 están fuera del hogar, serán bondadosas, amables y puras.

Si estudiamos la Palabra y la hacemos parte de nuestras vidas tendremos una experiencia edificante que siempre hablará la verdad. Escrutaremos diligentemente nuestros corazones comparando nuestra conversación diaria y nuestra vida con la Palabra, para no cometer errores. Con el ejemplo de Cristo Jesús ante nosotros, nadie necesita fracasar en la obra de la vida (Review and Herald, 22 de marzo, 1906).

Hay muchos en esta época que actúan como si estuvieran libres para cuestionar las palabras del Infinito, revisar sus decisiones y estatutos, sancionando, enmendando, remodelando y anulando según su voluntad. Nunca estamos a salvo mientras nos guiamos por opiniones humanas, pero estamos seguros, si nos guiamos por un "Así dice Jehová". No podemos confiar la salvación de nuestras almas a cualquier norma más baja que las decisiones del Juez infalible.

Los que hacen de Dios su guía y de su Palabra su consejero tienen la luz de la vida. Los oráculos vivientes de Dios guían sus pies por sendas rectas. Los que así son guiados no osan juzgar la Palabra de Dios, sino siempre sostienen que ésta los juzga a ellos... Son la guía y el consejero que los dirigen por el sendero.

La Palabra es en verdad una luz a sus pies y una lumbrera en su camino. Caminan bajo la dirección del Padre de luz en el cual no hay mudanza ni sombra de variación. Aquel cuyas tiernas misericordias 

están en todas sus obras hace del sendero del justo una luz brillante que resplandece 

más y más hasta que el día es perfecto (Id., 29 de marzo, 1906). ELC 133

AUDIO. https://youtu.be/sDB4zQstKeA


lunes, 4 de mayo de 2026

04. LA OBEDIENCIA ES LA PRUEBA DE LA VERDADERA RELIGIÓN. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan 

higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. (Luc. 6:44).

"Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe…" (2 Cor. 13:5). Algunas almas concienzudas, al leer esto inmediatamente empiezan a criticar cada uno de sus sentimientos y emociones. Pero éste no es el correcto autoexamen.

No son los sentimientos y las emociones insignificantes los que hay que examinar. La vida, el carácter, debe medirse por la única regla del carácter: la ley santa de Dios. El fruto atestigua el carácter del árbol. Nuestras obras, no nuestros sentimientos, darán testimonio de nosotros.

Los sentimientos, ya sean de ánimo o de desánimo, no deberían constituirse en la prueba de nuestra condición espiritual. Mediante la Palabra de Dios debemos determinar nuestra verdadera condición ante él.

Muchos se confunden en esto. Cuando están felices y gozosos piensan que son aceptos a Dios. Cuando sobreviene un cambio y se sienten deprimidos piensan que Dios los ha abandonado... Dios no desea que vayamos por la vida desconfiando de él... Cuando aún éramos pecadores Dios dio a su Hijo para que muriera por nosotros. ¿Podemos dudar de su bondad?...

Pero un fiel cumplimiento del deber va de la mano de una apreciación correcta del carácter de Dios. Hay una diligente tarea que realizar por el Maestro. Cristo vino a predicar el Evangelio a los pobres y envió a sus discípulos a hacer lo mismo que él hizo.

 Así envía hoy a sus obreros. Hay que juntar gavillas en los caminos y vallados. Los tremendos problemas de la eternidad requieren de nosotros algo más que una religión imaginaria, una religión de palabras y formas donde la verdad es dejada en el atrio exterior para ser admirada como una hermosa flor...;

"El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él" 1 Juan 2:4,5 (Review and Herald, 28 de febrero, 1907). ELC 132

AUDIO. https://youtu.be/B2RAUhrc9n8


domingo, 3 de mayo de 2026

03. EDIFICANDO SOBRE CRISTO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, 

piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. (Isa. 28:16).

"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3:11). "…Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hech. 4:12). 

Cristo el Verbo, la revelación de Dios -la manifestación de su carácter, su ley, su amor, su vida-, es el único fundamento sobre el cual podemos edificar un carácter que perdurará. (Que trascenderá, esta vida, a la eternidad…)

Edificamos sobre Cristo obedeciendo su palabra. No es justo el que solamente goza de la justicia, sino el que hace justicia. La santidad no es arrobamiento; es el resultado de la entrega completa a Dios; es hacer la voluntad de nuestro Padre celestial.

La religión consiste en cumplir las palabras de Cristo; no para ganar el favor de Dios, sino porque, sin merecerlo, hemos recibido el don de su amor. Cristo da la salvación al hombre que no sólo hace profesión de fe, sino que la manifiesta en obras de justicia. "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios" Rom. 8:14.

(Y También: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, 

las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efes. 2:10)

No aquellos cuyos corazones son tocados por el Espíritu, no aquellos que de vez en cuando ceden a su poder, sino los que son guiados por el Espíritu son hijos de Dios. Vivir por la palabra de Dios significa la entrega a él de la vida entera (Review and Herald, 31 de diciembre, 1908).

Hemos de ser hijos e hijas de Dios que crecen como un templo santo en el Señor. "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efe. 2:19, 20).

Éste es nuestro privilegio... Nuestro guía es la Luz del mundo, y la senda se ha tornado más brillante a medida que hemos avanzado en las pisadas de Jesús. ¡Mantengámonos cerca de nuestro Guía! 

(Id., 19 de marzo, 1895). ELC 131

AUDIO. https://youtu.be/xU_OlOGtoVI