Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres,
y no estéis otra
vez sujetos al yugo de esclavitud. (Gál. 5:1).
Al principio Dios puso al hombre bajo la ley, una condición indispensable para su
misma existencia.
Era un súbdito del gobierno divino y no puede haber gobierno sin ley...
Dios es omnipotente, omnisciente, inmutable. Siempre sigue un camino recto. Su ley
es verdad inmutable, eterna. Sus
preceptos están en consonancia con sus atributos.
Pero Satanás los hace aparecer bajo una falsa luz. Al pervertirlos trata de
dar a los seres humanos una impresión desfavorable del
Dador de la ley.
Mediante su rebelión ha tratado de hacer aparecer a Dios como un
ser injusto y tiránico... Ha cegado los ojos de los hombres para que no puedan
ver debajo de la superficie y discernir su verdadero propósito.
Como resultado de la
desobediencia de Adán, cada ser humano es un transgresor de la ley, vendido al
pecado. A menos que se arrepienta y convierta está bajo las ataduras de la ley,
sirviendo a Satanás, cayendo en los engaños del enemigo y llevando testimonio
contra los preceptos de Jehová.
Pero por la perfecta obediencia a los requerimientos de la ley, el hombre es
justificado. Solamente mediante la fe en
Cristo es posible una obediencia tal.
Los hombres pueden
comprender la espiritualidad de la ley, pueden reconocer su poder como
revelador del pecado, pero son incapaces de hacer frente al poder y los engaños
de Satanás a menos que acepten la expiación hecha para ellos en el sacrificio
vicario de Cristo quien es nuestra expiación.
Los que creen en
Cristo y guardan sus mandamientos no están bajo las ataduras de la ley de Dios;
porque para los que creen y obedecen, su ley no es una ley de servidumbre sino
de libertad... Todo el que por fe obedece los mandamientos de Dios alcanzará la
condición sin pecado en que vivía Adán antes de su transgresión.
Todo el que cree en Cristo, que confía en el poder protector del Salvador resucitado..., que resiste la tentación e imita aun en medio del mal el modelo dado por Cristo, por la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo llegará a participar de la naturaleza divina, porque habrá escapado de la corrupción que hay en el mundo debido a la concupiscencia (Signs of the Times, 23 de julio, 1902).
ELC 147
AUDIO.
https://youtu.be/mgCX6AKUKGk