miércoles, 8 de julio de 2026

08. PELIGRO A CADA PASO. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor 

y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. (2 Tim. 2:22).

Los peligros morales a los cuales todos, viejos y jóvenes, están expuestos aumentan cada día. El desorden moral, que nosotros llamamos depravación, halla amplio campo propicio. Y hombres, mujeres y jóvenes que dicen ser cristianos ejercen una vil influencia, sensual y diabólica...

Los que han aprendido la verdad y no tienen obras correspondientes a su profesión de fe, están sujetos a las tentaciones de Satanás. Harán frente al peligro a cada paso que den. Son puestos en contacto con el mal, ven escenas, oyen sonidos que despiertan sus pasiones incontroladas; están sujetos a influencias que los llevan a elegir el mal antes que el bien, porque no son puros de corazón.

En el mismo momento en que debiera ejercerse el poder de la voluntad cuando se requiere firmeza para resistir el primer embate de la tentación, los veréis fáciles presas de los engaños de Satanás, meros juguetes del diablo. Cada tentación está obrando ahora para llevar a aquellos que pretenden guardar los mandamientos de Dios a quebrantarlos...

Todos debemos aprender la lección del poder que hay en un buen carácter. No hay una preparación que necesitemos tanto ahora, como la preparación de jóvenes y señoritas para que tengan rectitud moral y para que limpien su alma de cada borrón y de cada mancha de contaminación moral. La norma de moralidad y santidad está siendo arrastrada por el suelo...

Estamos cerca del fin del tiempo de gracia, cuando cada caso pasará delante de Dios. 

Ahora es el tiempo que Dios nos ha dado para la formación de caracteres puros y santos.

Si no se aprovecha bien este tiempo, si los pensamientos son impuros, si el corazón no es santificado, si se complacen en prácticas impuras, téngase la seguridad que la porción de [los que así se contaminan] será con los impíos, los viles y los abominables (Carta 26d, 1887). ELC 197

AUDIO. https://youtu.be/3LE-07WXFv0

 

martes, 7 de julio de 2026

07. LA LUCHA POR LA PUREZA. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 
ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro. (1Tim. 5:22).

Saber lo que constituye pureza de la mente, el alma y el cuerpo, es 

parte importante de la educación (Consejos para los Maestros, pág. 81).

Cuando le falta pureza al carácter, cuando el pecado ha llegado a ser parte del 

carácter, tiene un poder hechizador que es igual al vaso de licor embriagante.

El poder de autocontrol y el de la razón es vencido por las prácticas que contaminan al ser entero; 

y si se sigue con estas prácticas pecaminosas, el cerebro se debilita y enferma y pierde su equilibrio.

Los tales son una maldición para ellos mismos y para las 

personas con quienes se relacionan de cualquier forma...

Los malos hábitos se adquieren más fácilmente que los buenos y son más difíciles de abandonar. La depravación natural del corazón da testimonio de este hecho bien conocido: se requiere menos

 trabajo para desmoralizar a la juventud y corromper sus ideas de carácter moral y religioso, 

que para injertar en ese carácter los duraderos, puros e incorruptos hábitos de justicia y verdad.

La complacencia propia, el amor a los placeres, la enemistad, el orgullo, la estima propia, la envidia y los celos crecerán espontáneamente, sin ejemplo ni enseñanza. En nuestro actual estado caído todo lo que se necesita es entregar la mente y el carácter a sus tendencias naturales.

En el mundo natural, dejad un campo abandonado y lo veréis cubrirse de espinas y cardos; pero para que rinda los preciosos granos o las hermosas flores hay que dedicarle cuidado y labor incesantes (Carta 26d, 1887)...

Ahora os presentamos la necesidad de resistir constantemente al mal. Todo el cielo se interesa en los hombres y las mujeres que Dios ha valorado en un grado tan elevado que dio a su Hijo amado para que muriera a fin de redimirlos...

 El ser humano no puede concebir hasta dónde puede llegar en su desarrollo. 

Mediante la gracia de Cristo es capaz de llevar a cabo un progreso mental constante.

Resplandezca la luz de la verdad en la mente del hombre y prodíguese el amor de Dios en su corazón, y él podrá... ser un hombre de poder, un hijo de la tierra, pero un heredero de la inmortalidad (Ibíd.). ELC 196

AUDIO. https://youtu.be/lZ2iOrmhkF0


lunes, 6 de julio de 2026

06. LA PRUEBA DEL APETITO. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo 

sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (1 Cor. 9:27).

Después de su bautismo, el Hijo de Dios fue al desierto funesto donde sería tentado por el diablo. Por cerca de seis semanas soportó las agonías del hambre...Conoció el poder del apetito sobre el hombre, y en beneficio del hombre pecaminoso soportó la prueba más dura posible en este punto.

Allí se ganó una victoria que pocos pueden apreciar. El poder dominador del apetito depravado y el ignominioso pecado de complacerlo sólo pueden entenderse por la longitud del ayuno que nuestro Salvador soportó para quebrantar su poder...

La intemperancia está en la base de todos los males morales conocidos del hombre. Cristo comenzó la obra de redención en el mismo lugar donde había comenzado la ruina. La caída de nuestros primeros padres se debió a la complacencia del apetito. En la redención, la negación del apetito fue la primera obra de Cristo (Sufferings of Christ, págs. 10, 12).

El Hijo de Dios vio que el hombre no podía por si mismo vencer esta poderosa tentación... Vino a la tierra para unir su poder divino con nuestros esfuerzos humanos, para que mediante la fuerza y el poder moral que él imparte podamos vencer por nosotros mismos.

 ¡Oh! qué incomparable humillación para el Rey de gloria venir a este mundo para soportar los dolores del hambre y las fieras tentaciones de un artero enemigo para poder ganar una victoria infinita para el hombre. Aquí está el amor sin paralelo. Sin embargo, esta gran humillación es apenas oscuramente comprendida por aquellos para quienes fue hecha...

Con la naturaleza del hombre y con la terrible carga de los pecados pesando sobre él, nuestro Redentor hizo frente al poder de Satanás en esta gran tentación decisiva que arriesgaba las almas de los hombres. Si el hombre podía vencer esta tentación, podía triunfar en cualquier otro punto (Ibíd.). ELC 195

AUDIO. https://youtu.be/cYAumnxxDZ8