jueves, 10 de septiembre de 2026

10. UNA VOLUNTAD FIRME ES ESENCIAL PARA LA VICTORIA. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. (Heb. 12:4).

En cada época, desde la caída de Adán, la oposición de las agencias del mal ha hecho una guerra continua de las vidas de quienes desean ser leales y fieles a los mandamientos de Dios. Quienes desean ser 

finalmente victoriosos, deben enfrentar y vencer a las fuerzas de Satanás,

 quien con fiera determinación se opone a cada paso de avance.

Tienen que hacer frente a un enemigo vigilante, a un enemigo astuto que nunca duerme y que trata incansablemente de minar la fe de los siervos de Dios e inducirles a llevar a cabo los planes de su hechura [de Satanás]...

El bien y el mal nunca armonizan. Entre la luz y las tinieblas no puede haber componendas. La verdad es luz revelada; el error es oscuridad...Ojalá pudiera trazar palabras que presentaran este asunto tal como es. Dios espera que sus soldados estén siempre en el puesto del deber.

 Que nunca cedan a la tentación, que nunca sean injustos. Que no se rindan ni huyan. Confiando en el poder de Dios deben mantener su integridad. Con una firmeza que no cederá una pulgada, deben aferrarse bien a la palabra: "Escrito está".

Tengamos presente que estamos en terreno ventajoso

 puesto que Cristo ha vencido en nuestro favor. 

Ha hecho completa provisión para que podamos vencer. El poder divino se coloca detrás de toda voluntad resueltamente determinada a hacer lo recto. Dios ha provisto la armadura, y las armas con las cuales cada uno tiene que combatir. 

Vístanse los soldados de Cristo toda la armadura de 

Dios y no vacilen frente a los ataques de Satanás... 

El éxito en la lucha cristiana significa vigilancia y una diaria crucifixión del yo. 

El que se guía por principios puros y santos discernirá rápidamente la más leve 

mancha de mal debido a que conserva a Cristo delante de sí como modelo.

Su profundo remordimiento al descubrir un acto equivocado significa la corrección 

pronta de todo paso en donde él se ha apartado de la verdad (Manuscrito 82, 1900). 

ELC 261

AUDIO. https://youtu.be/YevVEuHDcbs


miércoles, 9 de septiembre de 2026

09. ARMADOS PARA EL CONFLICTO. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Por tanto, tomad toda armadura de Dios, para que podáis resistir 

en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. (Efe. 6:13).

Hay muchos que no comprenden el conflicto que se lleva cabo entre Cristo y Satanás por las almas de los hombres. No advierten que si quieren permanecer bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emanuel 

deben estar dispuestos a participar de sus conflictos y sostener

 una guerra resuelta contra los poderes de las tinieblas.

Pensando acerca del conflicto, Pablo escribe a sus hermanos de Éfeso exhortándoles a "ser fuertes", no débiles, no vacilantes, llevados y traídos como las olas del mar. Pero, ¿en qué debían fortalecerse?

¿En su propio poder? No. "…Fortaleceos

 en el Señor, y en el poder de su fuerza"

Dice Pablo, "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.  Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las

 regiones celestes, Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis 

resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes" (Efe. 6:10-13).

La obtención de la vida eterna siempre implicará una lucha, un conflicto. Debemos ser hallados peleando continuamente la buena batalla de la fe. Somos soldados de Cristo y aquellos que se alistan en su ejército deben esperar hacer una obra difícil, la cual exigirá sus energías hasta lo sumo.

Debemos comprender que la vida de un soldado es de lucha agresiva, 

de perseverancia y paciencia. Por causa de Cristo hemos de soportar pruebas.

Las victorias no se ganan por las ceremonias o la ostentación, sino por la sencilla obediencia al 

más alto General, el Señor Dios de los cielos. Quien confía en ese Guía nunca conocerá la derrota.

La obediencia a Dios es libertad de la servidumbre del pecado, liberación del impulso y la pasión humanos. El hombre puede [así] permanecer vencedor de sí mismo (Review and Herald, 17 de diciembre, 1908). 

ELC 260

AUDIO. https://youtu.be/yz1hkn5hHmM


martes, 8 de septiembre de 2026

08. PELIGROS EN LA SENDA DE LA VIDA. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. (Sal. 17:5).

Ahora más que en cualquier otro tiempo los caminos de la vida están obstruidos con peligros que no alcanzo a describir. Por un sólo desvío de la senda del principio santificado, Satanás obtiene una ventaja y nos conduce más y más lejos de la justicia y de la verdad...

Para ningún alma viviente, sea joven o adulto, hay seguridad frente a las tentaciones de Satanás, y aquellos que eligen unirse con los impíos absorberán de su espíritu y mostrarán frutos parecidos.

La única seguridad para cualquiera de nosotros consiste en andar humildemente con Dios, en ir por donde el Maestro señala el camino. Siempre hay seguridad y protección en obedecer un "Así dice Jehová"...

Necesitamos orar sin cesar. Anhele el corazón por Dios. Anhele apartarse en diaria, frecuente oración, creyendo, confiando, aferrándose a la promesa, diciendo como Jacob: "…No te dejaré, si no me bendices" (Gén. 32:26). "Sustenta mis pasos en tus caminos", oh Dios, "para que mis pies no resbalen" (Sal. 17:5) hacia los hoyos que los hombres han cavado para mis pies.

La supresión de una defensa de la conciencia, el descuido en hacer la cosa misma que el Señor ha señalado, un paso dado en el camino de los principios equivocados, frecuentemente conduce a un cambio entero de la vida y la acción...

La tarea del hombre consiste en trabajar en cooperación con Dios. Solo, sus pies se deslizarán por el camino que aparentemente es el más seguro. No podemos andar con seguridad ni un solo paso en la mera sabiduría humana. Si queremos andar sin temor, debemos saber que la mano de Jesucristo sostiene firmemente la nuestra. Y podemos saber esto únicamente escudriñando la Palabra del Dios viviente...

Dios desea que los hombres sientan su dependencia de él, y que se confíen a esa mano que puede salvar hasta lo sumo, a ese corazón que palpita en respuesta al llamado de la sufriente humanidad (Carta 71, 1898). ELC 259

AUDIO. https://youtu.be/yB4ECh1GQs8