martes, 28 de julio de 2026

28. UN MENSAJE A LOS HIJOS. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a 

tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. (Efe. 6:1,2).

El apóstol amonesta a los hijos a obedecer a sus padres en el Señor, a ayudarlos y a estarles sujetos. Los que verdaderamente aman a Dios no contenderán para seguir su propio camino trayendo así infelicidad a sí mismos y a otros. Lucharán para representar a Cristo en su carácter.

 ¡Cuán precioso es el pensamiento de que los jóvenes que luchan contra el pecado, que creen, que esperan y velan por la aparición de Cristo, que se sujetan a la autoridad de los padres, y que aman al Señor Jesús, estarán entre aquellos que aman su venida y que lo encontrarán en paz! 

Estarán sin mancha o arruga ante el trono de Dios y gozarán para siempre de su favor. Han formado hermosos caracteres, han cuidado su habla, no han hablado falsamente, han cuidado sus actos para no cometer nada malo, y son coronados de vida eterna (Manuscrito 67, 1909).

Es privilegio de los padres llevar consigo a sus hijos a las puertas de la ciudad de Dios, 

y decir: He tratado de enseñar a mis hijos a amar a Dios, hacer su voluntad y glorificarlo.

Para los tales se abrirán las puertas, y padres e hijos entrarán... cada familia que entre en la ciudad de Dios habrán sido fieles obreros en su hogar terrenal, cumpliendo las responsabilidades que Cristo les asignó.

Allí Cristo, el divino Maestro, llevará a su pueblo al árbol de la vida y le explicará las verdades que en esta vida no podía entender. En esa vida futura su pueblo alcanzará la más alta educación en su plenitud.

Los que entren en la ciudad de Dios tendrán coronas de oro en sus cabezas... Echaremos 

nuestras coronas a los pies de Jesús y vez tras vez le daremos gloria y alabaremos su nombre santo.

 Los ángeles se unirán en los cantos de triunfo. Tocando sus arpas de oro, llenarán el cielo todo de hermosa música y cantos al Cordero (Review and Herald, 28 de octubre, 1909). ELC 217

AUDIO. https://youtu.be/FbACxe2YIeA


lunes, 27 de julio de 2026

27. LOS NIÑOS, OBJETO DEL CUIDADO ESPECIAL DE DIOS. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

…Y Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. (Isa. 49:25).

Los votos de David registrados en el Salmo 101, deberían ser los de todos aquellos 

sobre quienes descanse la responsabilidad de cuidar la influencia del hogar.

David declaró: "Entenderé el camino de la perfección... En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta…" Sal. 101:2,3 (Review and Herald, 12 de octubre 1911).

El enemigo de las almas inventará muchas cosas para llevar las mentes de nuestros jóvenes de la firme fe en Dios a las prácticas idólatras del mundo... Los esfuerzos de Satanás para malograr el pensamiento y confundir el juicio son incesantes y debemos estar en guardia...

Deberíamos tratar de mantener fuera de nuestros hogares toda influencia que no

 sea productora de bien. En este asunto algunos padres tienen mucho que aprender.

A los que se sienten libres para leer (ver) revistas de historietas y novelas, les digo: Estáis sembrando semillas cuya cosecha no tendréis ganas de recoger. No hay ninguna fuerza espiritual que pueda obtenerse de tales lecturas. Más bien destruyen el amor por la pura verdad de la Palabra.

 Por medio de las novelas y de las revistas de historietas, Satanás está tratando de llenar de pensamientos irreales y triviales las mentes que deberían estar estudiando con diligencia la Palabra de Dios. Así está robando a miles y miles de personas el tiempo, la energía y la autodisciplina que requieren los graves problemas de la vida.

Enséñesele a la juventud a estudiar intensamente la Palabra de Dios. 

Recibida en el alma, constituirá una poderosa barrera contra la tentación.

El salmista declara: "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti". "…Por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos" Sal. 119:11; 17:4 (Id., 5 de octubre, 1911).

Si los consejos de la Palabra de Dios son seguidos fielmente, la gracia salvadora será llevada a nuestra juventud, porque los niños que son educados para amar y obedecer a Dios y que se entregan al poder modelador de su Palabra, son los objetos del especial cuidado y bendición de Dios (Ibíd., 5 de octubre, 1911). ELC 216

AUDIO. https://youtu.be/4YFKFAWMJ38


domingo, 26 de julio de 2026

26. UN MODELO PARA NIÑOS Y JÓVENES. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. (Lucas 2:52).

En la tierra Cristo vivió en el hogar de un campesino. Usó las mejores ropas que sus padres podían darle, pero eran las humildes vestiduras de los campesinos. Anduvo por los ásperos senderos de Nazaret y subió por las laderas de colinas y montañas.

En su hogar era un trabajador incansable y el registro de su vida está lleno de actos útiles. Si Cristo hubiera pasado su vida entre los grandes y los ricos, el mundo obrero hubiera sido privado de la inspiración que el Señor deseaba que tuviese.

Pero Cristo sabía que su obra debía comenzar consagrando la humilde tarea de los obreros que trabajan por su pan cotidiano. Aprendió el oficio de carpintero a fin de dar al trabajo honrado un sello de honorabilidad y nobleza para todos los que trabajan sinceramente para la gloria de Dios.

Y los ángeles le asistían, porque Cristo estaba haciendo los negocios de su Padre trabajando en el banco del carpintero tan ciertamente como cuando obraba milagros para la muchedumbre. Recibió su cometido y autoridad del más alto poder, el Soberano del cielo.

Cristo descendió a la pobreza para poder enseñarnos cuán cerca de Dios debemos andar en nuestra vida diaria... Podía hacer trabajos, llevar su parte al sostener la familia en su necesidad, acostumbrarse al cansancio, y sin embargo no mostrar impaciencia.

Nunca su espíritu estaba tan lleno de cuidados mundanales que no le permitiera dedicar tiempo o pensamientos a las cosas celestiales. A menudo tenía comunión con los cielos mediante el canto. Los hombres de Nazaret a menudo oían su voz elevarse en oración y acción de gracias a Dios...

Una fragante influencia se difundía a los que estaban a su alrededor, y eran bendecidos. 

Sus alabanzas parecían echar a los malos ángeles y llenar el lugar de dulce fragancia.

Su vida armonizaba con la vida y el carácter de Dios. Su infancia y juventud ennoblecieron y santificaron cada fase de la vida práctica... En todo lugar fue un modelo perfecto... Pasó por la infancia, la adolescencia y la adultez sin recibir una mancha en su carácter (Review and Herald, 24 de octubre, 1899) ELC 215

AUDIO. https://youtu.be/lrCqk9kRynA