jueves, 27 de agosto de 2026

27. PACIENCIA Y LONGANIMIDAD. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Fortalecidos en todo poder, conforme a la potencia de su

gloria, para toda paciencia y longanimidad. (Col. 1:11).

"Fortalecidos en todo poder". No es el poder de proferir

 palabras apresuradas que lastiman y golpean a otros

 y con las que nos dañamos nosotros más que ningún otro porque 

nos avergüenzan cuando después pensamos en lo que hemos dicho.

"Paciencia y longanimidad". Doquiera estéis podéis ser tentados con cosas inalcanzables y la censura puede sobreveniros. Si intentara buscar la centésima parte de lo que ha sido dicho contra mí, no tendría tiempo para hacer ninguna otra cosa. He dicho: "Dios conoce todo acerca de eso y dejaré que él se preocupe por ello".

No me preocupa en absoluto lo que otra gente diga en cuanto a mí. Deseo vivir en Cristo. Si pierdo el dominio sobre mí misma y estallo en ira, estaré dándole a la gente algún motivo para decir que la manifestación de los que me acusan es correcta...

Jamás deberíamos perder el dominio sobre nosotros mismos, Mantengamos siempre delante de nosotros al Modelo perfecto. Es un pecado hablar impacientemente y con mal humor, o sentir ira aun cuando no hablemos. Debemos obrar dignamente, dando una correcta representación de Cristo...

Cuando otros son impacientes, molestos y quejumbrosos, porque

 el yo no está vencido, comenzad a cantar uno de los cantos de Sion. 

Mientras Cristo estaba trabajando en el banco del carpintero, a 

veces algunos que lo rodeaban trataban de hacerlo impacientar.

Pero él comenzaba a cantar alguno de los hermosos Salmos. Y cuando ellos se daban cuenta de lo que estaban haciendo se unían a él en el canto, influidos, por así decirlo, por el poder del Espíritu Santo que estaba allí.

Dios desea que seamos pacientes en la tribulación y en la aflicción, contentos de descansar en sus poderosos brazos de amor infinito creyendo que está trabajando para nosotros todo el tiempo (Manuscrito 102, 1901). ELC 247

AUDIO. https://youtu.be/6Hec9PIy1OA

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

26. ALEGRÍA SIN LIVIANDAD. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 
La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. (Prov. 10:22).

La alegría del cristiano nace por la consideración de las grandes bendiciones de que goza por ser hijo 

de Dios... La gozosa iluminación del templo de la mente y el alma, por la seguridad de que tenemos 

reconciliación con Dios, por la esperanza de una vida eterna mediante Cristo y por 

el placer de ser bendición para otros, son gozos que no acarrean tristeza con ellos.

Los que se complacen en críticas, regocijos vanos, desorden, liviandad y vanidad espiritual, que provienen de una experiencia superficial y vulgar, no tienen un fundamento real y sólido de la esperanza y el gozo en el amor de Dios y en el convencimiento de la verdad.

El espíritu inconstante, descuidado, festivo y liviano, no constituye el gozo del que Pablo está ansioso que posean los seguidores de Cristo. Esta clase usa su tiempo en frivolidad y excesiva liviandad. El tiempo se acaba, el fin está cercano. Sin embargo, no han atesorado para sí mismos un buen fundamento...

 No necesitamos el estímulo de un júbilo que disipe la reflexión, que no dé lugar a la consideración y establezca costumbres livianas y conversaciones vulgares que apesadumbran al Santo Espíritu de Dios y que nos incapacitan para la contemplación del cielo y de las cosas celestiales.

Esa es la clase que tendrá motivo para lamentarse y plañir, porque no estará preparada para los elevados gozos del cielo. Estará proscrita de la presencia de Dios. Pero ante la luz de la presencia de Dios, los justos resplandecerán y serán supremamente felices (Carta 28, 1897).

No interesa lo que nos rodea sino lo que está dentro de nosotros. No lo que tenemos sino lo que somos nos hará verdaderamente felices. Necesitamos un fuego vivo en el altar de nuestros propios corazones. De ese modo veremos todas las cosas con una luz dichosa y feliz (Id., 27, 1886). ELC 246

AUDIO. https://youtu.be/EArTExa3Q_o

 

martes, 25 de agosto de 2026

25. GRACIAS, QUE DEBEMOS FOMENTAR. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, 

fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (Gál. 5:22, 23).

Aquí se expone la verdadera causa por la cual 

debemos trabajar: "Pero el fruto del Espíritu es amor". 

Si tenemos el amor de Cristo en nuestras almas, será una natural consecuencia que poseamos todas las otras gracias: gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza y "contra tales cosas no hay ley". 

La ley de Dios no condena ni mantiene en servidumbre a los que tienen estas gracias, porque ellos están obedeciendo los requerimientos de la ley de Dios. Son observadores de la ley y, por lo tanto, no están bajo el yugo de la ley…

Debemos tener amor. Y unido a esto están

 el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad. 

Vemos el desasosiego del mundo y su insatisfacción. Desean algo que no 

tienen. Anhelan algo para mantener un estímulo, o algo para divertirse.

 Pero para el cristiano hay gozo, hay paz, benignidad, bondad, mansedumbre, paciencia; y a estas cosas necesitamos abrir las puertas de nuestro corazón, fomentando las gracias espirituales del Espíritu de Dios...

Nadie puede hacer esto para otro. Usted puede ponerse a trabajar y conseguir las gracias del Espíritu. Pero eso no sirve para mí... Cada uno, individualmente, debe ponerse a trabajar y determinar por medio de esfuerzos personales el tener la gracia de Dios en el corazón.

Yo no puedo modelar un carácter para usted, ni usted puede hacerlo por mí. Es una carga que

 descansa sobre cada uno individualmente, joven o viejo (Review and Herald, 4 de enero, 1887).

Cristo dijo: "Haré más precioso que el oro fino al varón, 

y más que el oro de Ofir al hombre" (Isa. 13:12). 

¿Cómo? Por el cultivo de las gracias del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, templanza, fe. Queremos la fe viviente que se aferra del poderoso brazo de Jehová... todos nosotros necesitamos las gracias del Espíritu en el corazón (Id., 21 de diciembre, 1886). ELC 245

AUDIO. https://youtu.be/o6FPSBfn3JI