martes, 24 de marzo de 2026

24. “ORACIÓN EN EL HOGAR” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando 

en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. (Efe. 6:18).

Si hubo un tiempo cuando cada hogar debería ser una casa de oración, es ahora. La incredulidad y el escepticismo están cundiendo. La iniquidad abunda, y en consecuencia, el amor de muchos se enfría...

Y sin embargo en este tiempo de terrible peligro, algunos que se dicen cristianos no tienen altar de familia. No honran a Dios en el hogar, ni enseñan a sus hijos a amarlo y temerlo... La idea de que la oración no es esencial es uno de los métodos más eficaces de Satanás para arruinar las almas.

La oración es dirigir la mente a Dios, la Fuente de sabiduría, fortaleza, paz, y felicidad. La oración incluye el reconocimiento de las perfecciones divinas, la gratitud por las mercedes recibidas, la confesión penitente de los pecados, y la súplica ferviente de la bendición de Dios, tanto para nosotros como para los demás.

Jesús oró al Padre con clamores fuertes y lágrimas.

Pablo exhorta a los creyentes: "Orad sin cesar" (1 Tes. 5:17). "…Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias" (Fil. 4:6). 

Dios tiene derecho a exigir nuestra devoción; su autoridad es sagrada e incuestionable. Tenemos la obligación de orar, porque él lo requiere; y al obedecer a sus órdenes recibiremos una benigna y preciosa recompensa...

Los padres deberían erigir un cerco en torno a sus hijos mediante la oración; deberían orar con toda fe, pidiendo que Dios more con ellos, y que los santos ángeles los protejan a ellos y a sus hijos del cruel poder de Satanás...

Padres y madres, por lo menos de mañana y de tarde levantad vuestros corazones a Dios en humilde súplica por vosotros y por vuestros hijos. Vuestros amados están expuestos a tentaciones y pruebas... 

La victoria puede ganarse solamente mediante un propósito resuelto y firme, el cuidado 

constante y la ayuda continua de Dios (Signs of the Times, 7 de agosto, 1884). ELC 91

AUDIO. https://youtu.be/wFuOGrKUsGk

 

lunes, 23 de marzo de 2026

23. “EL ESPÍRITU DE SUMISIÓN” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Orad sin cesar (1 Tes. 5:17).

Orad a menudo a vuestro Padre celestial. Cuanto más a menudo os dediquéis a la oración, 

tanto más cerca será llevada vuestra alma dentro de la sagrada proximidad de Dios.

El Espíritu Santo intercederá en favor del que ora con sinceridad con gemidos que no pueden ser expresados con palabras, y el corazón será ablandado y subyugado por el amor de Dios.

Las nubes y las sombras que Satanás echa sobre el alma serán disipadas por los brillantes rayos del Sol de Justicia y las cámaras de la mente y del corazón serán alumbradas por la luz del cielo.

No os desaniméis si parece que vuestras oraciones no obtienen una respuesta inmediata. El Señor ve que la oración está mezclada a menudo con mundanalidad. Los hombres oran por aquello que satisfará sus deseos egoístas, y el Señor no cumple sus pedidos en la manera que ellos esperan.

Los pone a prueba, los lleva a través de humillaciones hasta que vean más claramente cuáles son sus necesidades. No da a los hombres aquellas cosas que complacerán un apetito pervertido y que resultarían en perjuicio del agente humano, llevándolo a deshonrar a Dios.

No da a los hombres aquello que complacerá su ambición y obrará simplemente la autoexaltación. Cuando acudimos a Dios debemos estar dispuestos a someternos y a ser contritos de corazón, subordinándolo todo a su santa voluntad,

En el Getsemaní, Cristo oró a su Padre diciendo: "…Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa…" (Mat. 26:39). La copa que pidió que fuese pasada de él, que parecía tan amarga a su alma, era la copa de la separación de Dios a consecuencia del pecado del mundo...

"Pero no sea como yo quiero, sino como tú". El espíritu de sumisión que Cristo manifestó al ofrecer su oración delante de Dios, es el espíritu que Dios acepta.

Que el alma sienta su necesidad, su impotencia, su insignificancia; sean dedicadas todas sus energías en un ferviente deseo de conseguir ayuda, y la ayuda vendrá (Review and Herald, 19 de noviembre, 1895). ELC 90

AUDIO. https://youtu.be/hUDLqfa5GNI


domingo, 22 de marzo de 2026

22. “FE QUE NO DEJARA” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

…Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. (Gén. 32:26).

Vosotros que con placer habláis de las faltas de otros, despertad y mirad dentro de vuestros corazones. Tomad vuestras Biblias e id a Dios en ferviente oración. Pedidle que os enseñe a conoceros a vosotros mismos, a comprender vuestras debilidades, vuestros pecados e inconsecuencias, a la luz de la eternidad.

Pedidle que os muestre cómo aparecéis a la vista del cielo. Esto es una obra individual... En humildad enviad vuestra petición a Dios y no descanséis ni de día ni de noche hasta que podáis decir: Oíd lo que el Señor ha hecho por mí -hasta que podáis dar un testimonio viviente y hablar de victorias ganadas.

Jacob luchó con el ángel toda la noche antes de ganar la victoria. Cuando rompió el alba el ángel dijo: "…Déjame, porque raya el alba". Pero Jacob contestó: "…No te dejaré, si no me bendices". Entonces fue contestada su oración: "No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido" (Gén. 32:26-28).

Necesitamos la perseverancia de Jacob, la fe inquebrantable de Elías. Vez tras vez Elías envió a su siervo a ver si aparecía la nube, pero no se veía ninguna. Al fin, la séptima vez, el siervo volvió con la noticia: "…Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar…" (1 Rey. 18:44).

¿Se volvió Elías y dijo: "No acepto esta evidencia; esperaré hasta que aparezcan densos nubarrones negros"? No. Él dijo: Es tiempo de ir. Confió plenamente en esa señal de Dios y envió a su mensajero delante de sí a decir a Acab que estaba por precipitarse una abundante lluvia.

Una fe como ésta es la que necesitamos, una fe que se aferre y que no dejará ir. La Inspiración nos dice: “que Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”.

El cielo oyó su oración... ¿Por qué no se suplicará al Señor en favor de su pueblo hoy? Que el Señor nos llene con su Espíritu. ¡Oh, si pudiéramos descorrer el velo para comprender el misterio de la piedad! (Review and Herald, 9 de enero, 1900). ELC 89

AUDIO. https://youtu.be/9j9sUuw6Ndw