viernes, 11 de septiembre de 2026

11. TAN FIRMES COMO DANIEL. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso 

puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. (Isa. 50:7).

Los jóvenes tienen un ejemplo en Daniel, y si son fieles al principio y al deber serán instruidos como él lo fue. De acuerdo con la sabiduría del mundo, él y sus tres compañeros tenían toda la ventaja asegurada a su favor.  

Pero aquí debía sobrevenirles su primera prueba. Sus principios tenían que entrar en colisión con los reglamentos y las órdenes del rey. Debían comer el alimento colocado sobre su mesa y beber su vino... Después de cuidadosa consideración de causa a efecto, Daniel "propuso en su corazón no contaminarse

 con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por 

tanto, al jefe de los eunucos que no se lo obligase a contaminarse" (Dan. 1:8).

Este pedido no fue presentado con un espíritu desafiante, sino solicitado como un gran favor... Daniel y sus compañeros... fueron corteses, bondadosos, respetuosos y poseían la gracia de la mansedumbre y la modestia. Y ahora que Daniel y sus compañeros fueron llevados a la prueba, se colocaron totalmente del lado de la justicia y de la verdad.

No actuaron caprichosamente, sino inteligentemente. Decidieron que así como la carne no había compuesto su dieta en el pasado, tampoco sería incluida en su dieta en el futuro; y como el uso del vino había sido prohibido a todos aquellos que debían ocuparse en el servicio de Dios, decidieron que no participarían de él...

Daniel y sus compañeros no sabían cuál sería el resultado de su decisión. Solo sabían que podría costarles sus vidas, pero determinaron mantenerse en el recto camino de la estricta temperancia aun en la corte de la licenciosa Babilonia...Ellos dejaron su caso en las manos de Dios siguiendo una disciplina de abnegación y temperancia en todas las cosas, y el Señor cooperó con Daniel y sus compañeros...

Esos detalles fueron registrados en la historia de los hijos de Israel como una amonestación a todos los jóvenes a evitar todo contacto con las costumbres y prácticas e indulgencias que puedan deshonrar a Dios de alguna manera (Manuscrito 51 1898). ELC 262

AUDIO. https://youtu.be/wzt0Lgn5rRE

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

10. UNA VOLUNTAD FIRME ES ESENCIAL PARA LA VICTORIA. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. (Heb. 12:4).

En cada época, desde la caída de Adán, la oposición de las agencias del mal ha hecho una guerra continua de las vidas de quienes desean ser leales y fieles a los mandamientos de Dios. Quienes desean ser 

finalmente victoriosos, deben enfrentar y vencer a las fuerzas de Satanás,

 quien con fiera determinación se opone a cada paso de avance.

Tienen que hacer frente a un enemigo vigilante, a un enemigo astuto que nunca duerme y que trata incansablemente de minar la fe de los siervos de Dios e inducirles a llevar a cabo los planes de su hechura [de Satanás]...

El bien y el mal nunca armonizan. Entre la luz y las tinieblas no puede haber componendas. La verdad es luz revelada; el error es oscuridad...Ojalá pudiera trazar palabras que presentaran este asunto tal como es. Dios espera que sus soldados estén siempre en el puesto del deber.

 Que nunca cedan a la tentación, que nunca sean injustos. Que no se rindan ni huyan. Confiando en el poder de Dios deben mantener su integridad. Con una firmeza que no cederá una pulgada, deben aferrarse bien a la palabra: "Escrito está".

Tengamos presente que estamos en terreno ventajoso

 puesto que Cristo ha vencido en nuestro favor. 

Ha hecho completa provisión para que podamos vencer. El poder divino se coloca detrás de toda voluntad resueltamente determinada a hacer lo recto. Dios ha provisto la armadura, y las armas con las cuales cada uno tiene que combatir. 

Vístanse los soldados de Cristo toda la armadura de 

Dios y no vacilen frente a los ataques de Satanás... 

El éxito en la lucha cristiana significa vigilancia y una diaria crucifixión del yo. 

El que se guía por principios puros y santos discernirá rápidamente la más leve 

mancha de mal debido a que conserva a Cristo delante de sí como modelo.

Su profundo remordimiento al descubrir un acto equivocado significa la corrección 

pronta de todo paso en donde él se ha apartado de la verdad (Manuscrito 82, 1900). 

ELC 261

AUDIO. https://youtu.be/YevVEuHDcbs


miércoles, 9 de septiembre de 2026

09. ARMADOS PARA EL CONFLICTO. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Por tanto, tomad toda armadura de Dios, para que podáis resistir 

en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. (Efe. 6:13).

Hay muchos que no comprenden el conflicto que se lleva cabo entre Cristo y Satanás por las almas de los hombres. No advierten que si quieren permanecer bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emanuel 

deben estar dispuestos a participar de sus conflictos y sostener

 una guerra resuelta contra los poderes de las tinieblas.

Pensando acerca del conflicto, Pablo escribe a sus hermanos de Éfeso exhortándoles a "ser fuertes", no débiles, no vacilantes, llevados y traídos como las olas del mar. Pero, ¿en qué debían fortalecerse?

¿En su propio poder? No. "…Fortaleceos

 en el Señor, y en el poder de su fuerza"

Dice Pablo, "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.  Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las

 regiones celestes, Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis 

resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes" (Efe. 6:10-13).

La obtención de la vida eterna siempre implicará una lucha, un conflicto. Debemos ser hallados peleando continuamente la buena batalla de la fe. Somos soldados de Cristo y aquellos que se alistan en su ejército deben esperar hacer una obra difícil, la cual exigirá sus energías hasta lo sumo.

Debemos comprender que la vida de un soldado es de lucha agresiva, 

de perseverancia y paciencia. Por causa de Cristo hemos de soportar pruebas.

Las victorias no se ganan por las ceremonias o la ostentación, sino por la sencilla obediencia al 

más alto General, el Señor Dios de los cielos. Quien confía en ese Guía nunca conocerá la derrota.

La obediencia a Dios es libertad de la servidumbre del pecado, liberación del impulso y la pasión humanos. El hombre puede [así] permanecer vencedor de sí mismo (Review and Herald, 17 de diciembre, 1908). 

ELC 260

AUDIO. https://youtu.be/yz1hkn5hHmM