sábado, 13 de junio de 2026

13. LOS HILOS VITALES DE LA INFLUENCIA. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Así andarás por el camino de los buenos, y seguirás las veredas de los justos. (Prov. 2:20).

Es usual en las relaciones que se traban en la escuela, que haya dos clases de personas: los que tratan de hacer lo bueno y los que invitan a otros a hacer el mal... Al asociarse con los descuidados y los temerarios, es fácil llegar a ver las cosas como ellos las ven y perder todo sentido de lo que significa ser seguidor de Jesús. Cuídate especialmente en esto.

No seas influido ni extraviado por los que sabes a ciencia cierta, por sus palabras 

y acciones, que no están en relación con Dios. "…Por sus frutos los conoceréis" (Mat. 7:20)...

Satanás está tratando de imbuir con su espíritu a cada alma que no está conectada con Cristo, y cada alma que rehúsa relacionarse con Jesucristo será puesta en conexión con el enemigo de Cristo.

Hay hilos de influencia que salen de esas almas para atar y atraer a otras almas... a senderos falsos... Este peligro es común a todos. Serás tentado a seguir tu propio camino y a hacer tu voluntad, desobedeciendo la voluntad de Dios...

No dejes que nada te aparte de la obra de edificar el carácter, sino haz tu trabajo para el tiempo y la eternidad... Vive una vida consecuente y moldea tu carácter según el divino Modelo. 

Si vives descuidadamente y no velas en oración, seguramente caerás presa del enemigo y cederás a la seducción del pecado; así pondrás en el fundamento madera, heno y hojarasca que serán consumidos en el último gran día (Carta 71, 1893).

Cada corazón se conmueve o es atraído por Jesucristo.  Cuando una persona se hace estudiante de las Escrituras, el Espíritu de Dios toma las cosas de Dios y las impresiona sobre el alma.

Los hilos áureos que se extienden de las almas de los que hacen de Dios su fortaleza, atarán mediante los vínculos de la influencia a otras almas y las atraerán a Cristo. Esta es la obra que debe hacerse (Ibíd.). ELC 172

AUDIO. https://youtu.be/SQyWW0PKQzc

 

viernes, 12 de junio de 2026

12. DESENREDADO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a 

fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. (2 Tim. 2:4).

El Señor Jesús quisiera que su posesión adquirida se desembarazara de todo lo que pudiera exponerla a la tentación. Somos del Señor por creación; somos suyos por redención. Debemos mantener todos nuestros sentidos agudos y filosos para colocarnos en la relación correcta con Dios.

Las compañías que elijamos serán una ayuda o un estorbo. No debemos correr ningún riesgo al ubicarnos donde los ángeles malos nos rodearán con sus tentaciones y trampas. Satanás... pone sus seductoras tentaciones ante el alma.

Aparece como un ángel de luz y hace parecer buenas sus tentaciones. Nuestra primera tarea consiste en desembarazarnos de todo lo que de alguna forma ha sido puesto para manchar el alma. Si no hacemos de la Biblia la regla de vida, nuestros hábitos heredados y cultivados y nuestros gustos entramparán el alma...

El alma es de valor y es considerada por Dios como más preciosa que el oro, más que el oro de Ofir. Cristo nos ha dado la estimación en que tiene al alma humana. Mirad su humillación, sus sufrimientos, su muerte. Si hubiese mirado a su placer, su elección, su conveniencia, nunca hubiera dejado los atrios reales del cielo...

Después que el ser humano haya gastado su vida siguiendo sus propios impulsos, poniendo sus talentos en el altar de Satanás, eligiendo sus propios intereses, ¿qué habrá ganado? Banales aplausos mundanales. ¿Y qué habrá perdido? Una eternidad de bendiciones. Habrá vendido su alma a muy poco precio...

A nosotros individualmente, como propiedad suya, Dios nos dice: No sois vuestros. "Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6:20).

En lugar de que gastemos nuestras facultades, nuestros talentos y el vigor del cerebro y los músculos en cosas sin importancia y frívolas, cuyo único propósito consiste en divertir y gratificar el yo, Dios nos pide que tomemos en consideración la eternidad y nos pongamos bajo la dirección del Espíritu Santo. Nuestros temas de contemplación deben ser elevados, puros y ennoblecedores (Manuscrito 21, 1898). ELC 171

AUDIO. https://youtu.be/OIUy5bzANYk


jueves, 11 de junio de 2026

11. SEPARADOS DE LAS COSAS TERRENALES. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas. (Efe. 5:11).

Muchos cristianos nominales están bien representados por la vid que se arrastra por 

el suelo y entrelaza sus zarcillos en las raíces y los desperdicios que encuentra a su paso.

A todos ellos se dirige el mensaje: "…Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso." (2 Cor. 6:17, 18).

Si queremos ser bendecidos y honrados por Dios debemos cumplir ciertas condiciones. Debemos estar separados del mundo y rehusar esas cosas que alejarían nuestros afectos de Dios. Dios tiene el primero y más elevado derecho sobre su pueblo.

 Poned vuestros afectos en él y en las cosas celestiales. Vuestros zarcillos deben ser cortados de todo lo que sea terrenal. Se nos invita a no tocar lo inmundo; porque al hacerlo vosotros mismos os volvéis inmundos.

Es imposible que os unáis con los que son corruptos y que sin embargo 

quedéis puros. "¿Qué comunión [hay entre] la luz y las tinieblas?"

Dios y Cristo y la hueste celestial quisieran que el hombre sepa que si se une con los corruptos, se volverá corrupto. Se ha hecho amplia provisión para que seamos levantados de las bajezas de la tierra y tengamos puestos nuestros afectos en Dios y en las cosas celestiales...

Todos nuestros actos son afectados por nuestra experiencia religiosa. Si nuestra experiencia está fundada en Dios; si estamos diariamente gustando el poder del mundo venidero y tenemos la comunión del Espíritu; si cada día nos aferramos más firmemente de la vida superior, se nos inculcarán principios santos y elevadores y para nosotros será natural buscar la pureza, la santidad y la separación del mundo, como lo es para los ángeles de gloria ejecutar las misiones de amor que les son encargadas (Review and Herald, 2 de enero, 1900).

Nuestra consagración a Dios debe ser un principio viviente que esté entretejido con la vida y que lleve a la abnegación y el sacrificio personal. Debe constituir la base de nuestros pensamientos y el resorte de cada acción. Esto nos elevará por encima del mundo y nos separará de su influencia contaminadora (Ibíd.). ELC 170

AUDIO. https://youtu.be/IE7jVbKxYpI