miércoles, 19 de agosto de 2026

19. COMPASIÓN PARA EL MISERICORDIOSO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. (Luc. 6:36).

La misericordia es un atributo que el agente humano puede compartir con Dios. Como Cristo lo hizo, así también el hombre puede asirse del brazo divino y estar en comunicación con el poder divino. Nos ha sido señalado un servicio de misericordia que realizar por nuestros semejantes. Al cumplir dicho servicio, estamos trabajando juntamente con Dios.

Hacemos bien, por lo tanto, en ser misericordiosos, así como nuestro Padre en los cielos es misericordioso. "…Misericordia quiero, y no sacrificio…" (Mat. 9:13) dice Dios. 

La misericordia es bondadosa y compasiva. La misericordia y el amor de Dios 

purifican el alma, embellecen el corazón y limpian la vida del egoísmo.

 La misericordia es una manifestación del amor divino y se muestra en aquellos que, identificados con Dios, le sirven reflejando la luz del cielo sobre la senda de sus semejantes. La condición de muchas 

personas exige el ejercicio de la misericordia genuina. Los cristianos, en su trato el uno con el otro, deben ser regidos por principios de misericordia y amor. Deben utilizar cada oportunidad para ayudar a sus semejantes en desgracia...

…Los misericordiosos "…alcanzarán misericordia" (Mat. 5:7). "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado" (Prov. 11:25). Hay una dulce paz para el espíritu compasivo, una bendecida satisfacción en la vida de un servicio desinteresado a favor de otros.

El que ha dado su vida a Dios para servir a sus criaturas está ligado a Aquel que tiene todos los recursos del universo bajo su dominio. Con la cadena de oro de inmutables promesas, su vida está sujeta a la vida de Dios.

 El Señor no lo abandonará en la hora del sufrimiento y la necesidad. "Mi Dios pues,

suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil. 4:19).

Y en la hora de necesidad final el misericordioso hallará refugio en la misericordia del compasivo Salvador y será recibido por él en las mansiones eternas (Signs of the Times, 21 de mayo, 1902). ELC 239

AUDIO. https://youtu.be/j8roahQIgVY

 

martes, 18 de agosto de 2026

18. LA MEDIDA DEL VALOR DEL HOMBRE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente

 hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miq. 6:8).

Lo que un hombre es tiene mayor influencia que lo que dice. Una vida serena, 

consecuente, piadosa es una epístola viviente, conocida y leída por todos los hombres. 

La santidad no está dada por lo exterior ni por lo que se usa; irradia desde dentro. Si en el corazón moran la bondad, la pureza, la mansedumbre, la humildad y la integridad se reflejarán en el carácter; y un carácter tal está pleno de poder. No el instrumento sino el gran Obrero con cuya mano el instrumento es 

usado, recibe la gloria. El corazón henchido con el amor del Salvador, diariamente 

recibe gracia para impartir. La vida revela el poder redentor de la verdad.

El testimonio respecto a Jesús fue: "…¡Jamás hombre

 alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7:46). 

La razón de que Cristo hablara como ningún otro hombre ha hablado era que vivió como ningún otro hombre ha vivido. Si no hubiera vivido como lo hizo, no habría podido hablar como habló. Sus palabras 

penetraban con su poder convincente, porque manaban de un corazón 

puro y santo, rebosante de amor y simpatía, caridad y verdad...

Mientras los pastores estaban vigilando sus rebaños en las colinas de Belén, los visitaron ángeles del cielo. Igualmente hoy, mientras el humilde obrero de Dios está ocupando su puesto, hay ángeles que permanecen a su lado, atentos a sus palabras, observando la forma en que realiza su trabajo...

Si confía constantemente en Dios, estos ángeles vigilantes no dejarán que su obra se deteriore. 

No permitirán que sea desviada hacia situaciones que hagan peligrar la causa de Dios. 

El Señor está observando la labor que viene de las manos de su pueblo...

Lo que el hombre vale no se mide por la posición de responsabilidad que ocupa sino por el espíritu cristiano que revela. Cuando el Salvador mora en el corazón la obra muestra la impresión del toque divino (Carta 187, 1902). ELC 238

AUDIO. https://youtu.be/Nwb40puj4RM

 

lunes, 17 de agosto de 2026

17. EL PRECIOSO ATRIBUTO DE LA MANSEDUMBRE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mat. 5:5).

La mansedumbre es una preciosa característica cristiana.  La mansedumbre y la humildad 

de Cristo se aprenden sólo llevando el yugo de Cristo... Ese yugo significa entera sumisión.

El universo celestial es testigo de una ausencia de humildad y mansedumbre del corazón. La exaltación propia, el sentimiento de una importancia exagerada, hacen al agente humano tan importante ante su propia estimación que le hacen sentir que no tiene necesidad de un Salvador; que no necesita llevar el yugo de Cristo. Pero la invitación a cada alma es: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11:29).

El poder de Dios aguarda que nosotros lo pidamos... El puro poder espiritual es renovado cada mañana y es nuevo cada noche. Redime a los hombres de la ambición mundanal y expulsa todo egoísmo del alma...

El egoísmo y la ambición han echado a perder muchas vidas... Los que contemplan a Jesús pierden de vista el yo. Con los ojos de la fe contemplan al Invisible. Ven al Rey en su belleza y la tierra que está en lontananza. Practican la economía y manifiestan justicia y rectitud, mortificando el yo en lugar de exaltarlo...

Debe haber una transformación del ser entero: corazón, espíritu y carácter... Solamente en el altar del sacrificio y de la mano de Dios, puede el hombre egoísta y codicioso recibir la tierra celestial que le revela su propia incompetencia y que lo conduce a someterse al yugo de Cristo, a aprender su mansedumbre y

 humildad... Entonces nos pone bajo la guía del Espíritu que nos conduce a toda verdad, 

colocando nuestra propia suficiencia en sumisión a Cristo (Manuscrito 94, 1899). ELC 237

AUDIO. https://youtu.be/viPuNttvObk