sábado, 21 de febrero de 2026

21. ¿CUANTO NOS AMA DIOS? II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que 

tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. (Juan 17:23).

Parecería casi demasiado hermoso creer que el Padre puede y quiere amar a cada miembro de la familia humana como ama a su Hijo. Pero tenemos la seguridad de que es así, y esta seguridad debería traer gozo a cada corazón, despertar la reverencia más elevada y provocar una gratitud indecible. El amor de Dios no es incierto e irreal, sino una realidad viviente (Manuscrito 31, 1911).

El Creador de todos los mundos se propone amar a los que creen en su Hijo unigénito como su Salvador personal, así como él ama a su Hijo. Aun aquí ahora se extiende su bondadoso favor sobre nosotros en esta maravillosa medida...

Además de todo lo que nos ha prometido para la vida venidera, también nos extiende magníficos regalos en esta vida, y como súbditos de su gracia él quisiera que gozáramos de todo lo que ennoblece, amplía y eleva nuestros caracteres. Su plan es hacernos idóneos para los lugares celestiales (Fundamentals of Christian Education, pág. 234).

En la vida del hombre deben hacerse muchas cosas sagradas y seculares, algunas en los negocios, algunas en el ministerio de la Palabra y otras en las diferentes ocupaciones; pero cuando un hombre se entrega a Cristo y ama a Dios de todo su corazón, con toda su mente, con toda su alma y con todas sus fuerzas, servirá con una devoción que abarcará su ser entero...

Reconocerá quién es el Dueño de sus facultades, el Dueño de todo su ser. Esta consagración

 revestirá su vida entera de un carácter sagrado que lo hará gentil, amable y cortés.

Todo acto de su vida será un acto consagrado. "Santidad a Jehová", será su lema. Está bajo Cristo, preparándose para el superior grado celestial (Manuscrito 21, 1911,). ELC 59

AUDIO. https://youtu.be/D2vaiczuCRk


viernes, 20 de febrero de 2026

20. “FIELES A NUESTRO NOMBRE” II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:6).

Nosotros llevamos el nombre de cristianos. Seamos fieles a este nombre. Ser cristiano significa ser semejante a Cristo. Significa seguir a Cristo en la abnegación, llevando en alto su bandera de amor, honrándolo con palabras y actos altruistas.

En la vida del verdadero cristiano no hay nada del yo: el yo está muerto. No había egoísmo en la vida que Cristo vivió en esta tierra. Llevando nuestra naturaleza, vivió una vida plenamente entregada al bien de los demás. Los seguidores de Cristo deben ser puros y verdaderos en palabras y acciones. 

En este mundo, un mundo de iniquidad y de corrupción, los cristianos deben revelar los atributos de Cristo. Todo lo que hagan y digan deberá estar desprovisto de egoísmo...

Dice el gran apóstol de los gentiles: "…Y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2:20).

 Por la fe Pablo se apropió de la gracia de Cristo, y esta gracia suplía las necesidades de su alma. Por la fe recibió el don celestial y lo impartió a las almas que anhelaban la luz. Esta es la experiencia que necesitamos... Orad por esta fe. Luchad por obtenerla. Creed que Dios os la dará a vosotros...

Aprended del que dijo: "Soy manso y humilde de corazón" (Mat. 11:29). Si aprendéis de él hallaréis reposo. Obtendréis diariamente un conocimiento de las cosas de Dios, y cada día comprenderéis la grandeza de su salvación y la gloria que procede de estar unidos con él...

Si queremos morir al yo, si queremos ampliar nuestra idea de lo que Cristo puede ser para nosotros y lo que nosotros podemos ser para él, si queremos unirnos el uno con el otro en los lazos del compañerismo cristiano, Dios obrará a través de nosotros con gran poder.  

Entonces seremos santificados mediante la verdad. Seremos de veras elegidos por Dios y dirigidos por su Espíritu. Cada día de vida será precioso Para nosotros, porque veremos en él una oportunidad para usar los dones que se nos han confiado para la bendición de otros (Review and Herald, 30 de mayo, 1907). ELC 58

AUDIO. https://youtu.be/nt_T833IcYY


jueves, 19 de febrero de 2026

19. “UNO CON CRISTO” II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, 

éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15:5).

La conexión de Cristo con su pueblo creyente está ilustrada por esta parábola 

como por ninguna otra (Review and Herald, 18 de septiembre, 1900).

No había la menor excusa para que sus oyentes malentendieran sus palabras. 

La figura que usó era como un espejo puesto delante de ellos...

Todos los que reciben a Cristo por la fe llegan a ser uno con él. Los pámpanos no están

 atados a la vid; no están unidos a ella por algún proceso mecánico de unión artificial. 

Están unidos de tal manera que forman parte de ella. Están alimentados por las raíces de la vid. Así, los que reciben a Cristo por fe llegan a ser uno con él en principio y en acción. Están unidos con él, y la vida que viven es la vida del Hijo de Dios. Ellos derivan su vida de Aquel que es vida.

Puede repetirse el bautismo una y otra vez, pero en sí mismo no tiene el poder de cambiar el corazón humano. El corazón debe estar unido con el corazón de Cristo, la voluntad debe estar sumergida en su voluntad, la mente debe llegar a ser una con su mente, los pensamientos deben ser reducidos a cautividad a él...

El hombre regenerado mantiene una conexión vital con Cristo. Así como el pámpano obtiene la savia vital de la vid, y lleva mucho fruto debido a esto, también el creyente genuino, unido a Cristo, manifiesta en su vida los frutos del Espíritu.

El pámpano se hace uno con la vid; la tormenta no puede arrancarlo; la helada no logra destruir sus propiedades vitales. Nada puede separarlo de la vid. Es una rama viviente que lleva el fruto de la vid. 

Así ocurre con el creyente. Mediante buenas palabras y buenas acciones revela el carácter de Cristo...

Contemplen todos, la perfección qué es su privilegio alcanzar, y háganse la pregunta: ¿Está mi voluntad sumergida en la de Cristo? ¿Pueden verse la plenitud y la riqueza de la Vid Viviente su bondad, su compasión, su misericordia y su amor en mi vida y en mi carácter? (Ibíd.) ELC 57

AUDIO. https://youtu.be/8IERJbe7JvM