viernes, 6 de noviembre de 2026

06. LA SIEMBRA DE LA VERDAD EN EL MUNDO. XI. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mat. 28:19,20).

El último acto de Cristo antes de abandonar la tierra fue comisionar a sus embajadores para que fueran al mundo con su verdad. Sus últimas palabras las dirigió a sus discípulos para impresionarlos con el pensamiento de que se les confiaba el mensaje del cielo para el mundo...

Si sólo comprendiéramos cuán fervorosamente trabajó Jesús para sembrar el mundo con la semilla del Evangelio, nosotros, que vivimos en el mismo fin del tiempo de gracia, trabajaríamos sin descanso para dar el pan de vida a las almas que perecen...

Dios pide que cada miembro de la iglesia entre en su servicio. La verdad que no 

se vive, que no se imparte a otros, pierde su poder vivificante, su virtud sanadora.

Cada uno debe aprender a trabajar, y a permanecer en su tarea y lugar como uno que lleva una carga. Toda adición a la iglesia debiera ser un elemento más para el cumplimiento del gran plan de la redención.

La iglesia entera, obrando como una unidad, combinándose en unión perfecta, ha de ser una agencia misionera viviente, activa, impulsada y dominada por el Espíritu Santo (Review and Herald, 29 de abril, 1909).

Es una ley del cielo, que así como recibimos hemos de impartir. El cristiano debe ser un agente benéfico para otros; así él mismo se beneficia. "…El que saciare, él también será saciado" (Prov. 11:25). 

Esta no es una simple promesa. Es una ley de la divina administración de Dios, una ley por la cual dispone que las corrientes de beneficencia se han de mantener, como las aguas del gran mar, en constante circulación, fluyendo perpetuamente hacia su origen. En el cumplimiento de esta ley radica el poder de las misiones cristianas (Id., 12 de agosto, 1909). ELC 318

AUDIO. https://youtu.be/kG9mVVTbs6o

 

jueves, 5 de noviembre de 2026

05. PORTALUCES CAMINO AL CIELO. XI. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación 

maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. (Fil. 2:15).

En todas las épocas el "Espíritu de Cristo que estaba en ellos" ha hecho de los verdaderos 

hijos de Dios la luz del pueblo de su generación. José fue un portaluz en Egipto.

Con su pureza, benevolencia y amor filial, representaba a Cristo en medio de una nación de idólatras. Mientras los israelitas iban en camino desde Egipto a la tierra prometida, los leales de entre ellos eran una luz para las naciones vecinas.

Mediante ellos Dios se reveló al mundo. De Daniel y sus compañeros en Babilonia y de Mardoqueo en Persia refulgieron brillantes rayos de luz en medio de las tinieblas de las cortes reales.

De un modo semejante, los discípulos de Cristo son puestos como portaluces en el camino al cielo; por su intermedio, la misericordia y bondad del Padre se manifiestan a un mundo envuelto en las tinieblas de la falsa interpretación de Dios.

Al mirar sus buenas obras otros son guiados a glorificar al Padre que está en lo alto; porque se pone de manifiesto que hay un Dios en el trono del universo cuyo carácter es digno de alabanza e imitación.

El amor divino brillando suavemente en el corazón, una armonía semejante a la de Cristo manifestada en la vida, son como una vislumbre del cielo concedida a los hombres del mundo, para que puedan apreciar su excelencia. El mundo aguarda para ver qué fruto producen los profesos cristianos. Tiene derecho a esperar abnegación y sacrificio de los que pretenden creer la verdad...

En todas las cosas hemos de manifestar pureza de carácter, para mostrar que la verdad, recibida y obedecida, hace a los receptores hijos e hijas de Dios, hijos del Rey celestial y que como tales son 

honrados en su comportamiento, fieles, leales y correctos tanto en las pequeñas 

como en las grandes cosas de la vida (Review and Herald, 27 de julio, 1905).

Dios ha ordenado que su obra se presente al mundo con rasgos claros y santos. Desea que su pueblo muestre mediante sus vidas cuáles son las ventajas del cristianismo sobre la mundanalidad (Id., 27 de julio, 1905). ELC 317

AUDIO. https://youtu.be/RINKyjJlRoQ

 

miércoles, 4 de noviembre de 2026

04. LA LUZ REVELADA EN LA VIDA. XI. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras

 buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mat. 5:16).

Al llevar la luz en una noche oscura, para guiar los pasos de otros, con frecuencia el que lleva la luz se descuida, y permite que su cuerpo se interponga entre la luz y aquellos a quienes conduce. Así, quienes lo siguen pierden el beneficio de la luz. Este es el caso de algunos que ocultan la luz de la verdad a otros.

Manifiestan sus propios intereses egoístas, su falta de consagración, sus errores, sus defectos de carácter, todos los cuales afectan sus acciones y ponen de relieve sus cuerpos tenebrosos, pero no benefician a nadie por la verdad que supuestamente creen.

Debiera permitirse que la luz de la verdad brille para que los hombres, al ver la conducta justa de los que conocen la verdad, reconozcan que hay poder en la misma, puesto que ha cumplido una obra tan grande por aquéllos que la han recibido.

Quedarán prendados con los principios de santidad que emanan de las vidas de los representantes de la verdad, y aceptarán la verdad, y glorificarán a Dios consagrándose a él, para convertirse en luces del mundo que los rodea (Manuscrito 63, 1912).

Así como Abrahán y otros santos hombres de la antigüedad fueron una luz 

en su generación, así el pueblo de Dios debe ser una luz en el mundo.

Los rayos de la atractiva belleza del cielo han de fluir en nosotros mostrando el único camino bueno y recto, y manifestando siempre la superioridad de la ley de Dios sobre todo estatuto humano. La religión de la Biblia no ha de ser escondida en las tinieblas. Su investigación produce gozo.

Todo rayo adicional de luz que brilla en nuestro camino es, en el plan de Dios, un nuevo elemento de fortaleza, y un poder añadido para atraer el mundo a Dios (Youth's Instructor, 4 de marzo 1897).

Cristo declara: "Vosotros sois la luz del mundo…". (Mat. 5:14). Él es la fuente de luz y poder para su iglesia. Si el corazón es puro y recto, si la piedad mora en él, esto se revelará en la vida. Compenetrará la conversación y todas las relaciones del hombre con sus semejantes. Este pondrá en práctica las palabras de Cristo (Manuscrito 104, 1898).  ELC 316

AUDIO. https://youtu.be/rzrVAf-V6zA