jueves, 16 de julio de 2026

16. CONSEJOS A UN JOVEN MATRIMONIO (EMA Y EDSON). VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y

 se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Gén. 2:24).

Vosotros, hijos míos*, habéis entregado vuestros corazones el uno al otro; unidos dadlos enteramente, sin reservas, a Dios. En vuestra vida de casados, tratad de elevaros mutuamente. No os rebajéis a conversaciones y acciones triviales.

Mostrad los altos y elevadores principios de vuestra fe santa en vuestra conversación diaria y en los caminos más privados de la vida. Sed siempre cuidadosos y tiernos en vuestros sentimientos mutuos.

Ninguno de vosotros se permita, ni siquiera una vez, una burla, una broma o una censura para el otro. Estas cosas son peligrosas, hieren. Puede esconderse la herida, pero existirá, y la paz habrá sido sacrificada y se habrá puesto en peligro la felicidad cuando podría habérsela conservado fácilmente.

Hijo, ten cuidado de ti mismo y en ningún caso manifiestes la menor disposición que tenga 

sabor de espíritu dictatorial u opresor. Valdrá la pena que cuides tus palabras antes de hablar.

Es más fácil que retirarlas o borrar después su impresión... Habla siempre bondadosamente; nunca pongas en tu tono de voz lo que otros puedan tomar por irritabilidad. Modula aun el tono de tu voz.

Que tu rostro y tu voz expresen tan sólo amor, cortesía y mansedumbre. Considera como una obligación emitir rayos de luz, pero nunca una nube. Ema será para ti todo lo que deseas si estás atento y no le das ocasión de sentirse angustiada y afligida, o de dudar de lo genuino de tu amor.

Vosotros mismos podéis hacer vuestra felicidad o perderla. Podéis, tratando de conformar vuestra 

vida a la Palabra de Dios, ser veraces, nobles, elevados, y allanar el camino de la vida el uno al otro...

Ceded mutuamente. Edson, no salgas siempre con la tuya... Que las mejores bendiciones del cielo descansen sobre vosotros, queridos hijos, es la oración de vuestra madre (Carta 24, 1870). ELC 205

AUDIO. https://youtu.be/RE6I2ku03LQ


miércoles, 15 de julio de 2026

15. LAZOS DEL MATRIMONIO. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. (Gén. 2:18).

He leído a menudo estas palabras: "El matrimonio es una lotería". Algunos actúan 

como si creyeran en esa afirmación, y su vida de casados testifica que así les ocurrió.

Pero el verdadero matrimonio no es una lotería. El matrimonio fue instituido en el Edén. Después de

 la creación de Adán el Señor dijo: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él".

Cuando el Señor trajo a Eva delante de Adán los ángeles de Dios fueron testigos de la ceremonia. 

Pero hay pocas parejas que están completamente unidas cuando se realiza la ceremonia matrimonial.

Las fórmulas que se dicen a los dos que pronuncian los votos matrimoniales no hacen de ellos una unidad. La fusión de los dos en matrimonio ha de hacerse en su vida futura. Puede ser una unión realmente feliz si cada uno da al otro verdadero afecto del corazón.

Pero el tiempo quita al casamiento el romance con el cual la imaginación lo había vestido, y entran en 

la mente pensamientos sugeridos por Satanás. "No nos amamos el uno al otro como habíamos creído".

Quitad eso de la mente. No os detengáis sobre eso. Que cada uno, olvidándose de sí mismo, se niegue a sustentar las ideas que Satanás estaría contento que acariciara. Trabajará para haceros suspicaces, celosos de cualquier pequeñez que proporcione la más mínima ocasión para estorbar vuestros afectos mutuos...

Cuando haya pasado el romance piense cada uno, no de manera sentimental, cómo podrá él o ella hacer de la vida de casados lo que a Dios le agradaría que fuese. La vida es un don precioso de Dios y no debe desperdiciarse en quejas egoístas o en una más abierta indiferencia y desamor. Que el esposo y la esposa traten juntos todas las cosas.

 Renuévense el uno al otro las primeras atenciones, reconozcan sus faltas el uno al otro, pero en esta obra debe tenerse mucho cuidado de que el esposo no tome sobre sí la tarea de hacer que su esposa le confiese sus faltas, o de que la esposa trate de obtener la confesión de las de su marido (Carta 76, 1894).

Vuestro hogar debe constituir un símbolo del cielo (Id. 10, 1894). ELC 204

AUDIO. https://youtu.be/MUH53ks2_XE

 

martes, 14 de julio de 2026

14. EL MATRIMONIO, INSTITUCIÓN SAGRADA. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová. (Prov. 18:22).

El matrimonio recibió la sanción y bendición de Cristo y debe considerarse como una institución sagrada. La verdadera religión no contrarresta los planes del Señor. Dios ordenó que la mujer se uniera al hombre en santo matrimonio para formar familias coronadas de honra que fueran símbolos de la familia celestial... El matrimonio, cuando se forma con pureza y santidad, verdad y justicia, es una de las mayores bendiciones dadas a la familia humana...

El amor divino que emana de Cristo nunca destruye el amor humano, sino que lo abarca, refinado y purificado. Por él, el amor humano es elevado y ennoblecido. El amor humano nunca puede llevar su precioso fruto hasta que sea unido con la naturaleza divina y ejercitado a crecer hacia el cielo.

Jesús quiere ver matrimonios felices, hogares felices. El calor de la verdadera amistad 

y el amor que une los corazones del esposo y la esposa es un goce anticipado del cielo.

Dios ordenó que haya perfecto amor y armonía entre los que contraigan matrimonio. Que el esposo y la esposa se comprometan en la presencia del universo celestial a amarse el uno al otro como Dios lo ordenó...

Con una parte del hombre Dios hizo una mujer, a fin de que fuese ayuda idónea para él, que fuese una con él, que lo alegrase, lo alentase y bendijese, mientras que él a su vez debía ser su fuerte auxiliador.

Todos los que contraen relaciones matrimoniales con un propósito santo: el esposo para obtener los afectos puros del corazón de una mujer, y ella para suavizar, mejorar y completar el carácter de su esposo, cumplen el propósito que Dios tiene para ellos...

El que formó a la primera pareja santa y el que creó un paraíso para ella, ha puesto su sello sobre la institución matrimonial, celebrada en el Edén por primera vez, cuando las estrellas de la mañana cantaban y se regocijaban todos los hijos de Dios (Manuscrito 16, 1899). 

ELC 203

AUDIO. https://youtu.be/fjbzqXOHrOk