lunes, 17 de agosto de 2026

17. EL PRECIOSO ATRIBUTO DE LA MANSEDUMBRE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mat. 5:5).

La mansedumbre es una preciosa característica cristiana.  La mansedumbre y la humildad 

de Cristo se aprenden sólo llevando el yugo de Cristo... Ese yugo significa entera sumisión.

El universo celestial es testigo de una ausencia de humildad y mansedumbre del corazón. La exaltación propia, el sentimiento de una importancia exagerada, hacen al agente humano tan importante ante su propia estimación que le hacen sentir que no tiene necesidad de un Salvador; que no necesita llevar el yugo de Cristo. Pero la invitación a cada alma es: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11:29).

El poder de Dios aguarda que nosotros lo pidamos... El puro poder espiritual es renovado cada mañana y es nuevo cada noche. Redime a los hombres de la ambición mundanal y expulsa todo egoísmo del alma...

El egoísmo y la ambición han echado a perder muchas vidas... Los que contemplan a Jesús pierden de vista el yo. Con los ojos de la fe contemplan al Invisible. Ven al Rey en su belleza y la tierra que está en lontananza. Practican la economía y manifiestan justicia y rectitud, mortificando el yo en lugar de exaltarlo...

Debe haber una transformación del ser entero: corazón, espíritu y carácter... Solamente en el altar del sacrificio y de la mano de Dios, puede el hombre egoísta y codicioso recibir la tierra celestial que le revela su propia incompetencia y que lo conduce a someterse al yugo de Cristo, a aprender su mansedumbre y

 humildad... Entonces nos pone bajo la guía del Espíritu que nos conduce a toda verdad, 

colocando nuestra propia suficiencia en sumisión a Cristo (Manuscrito 94, 1899). ELC 237

AUDIO. https://youtu.be/viPuNttvObk

 

domingo, 16 de agosto de 2026

16. EL YO OCULTO EN CRISTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. (Sal. 34:2).

(Testimonio, Alusión Al Dr. John Cheyne/1777-1836/Destacado Médico Escocés)

El Dr. John Cheyne, después de alcanzar fama en su profesión, no olvidó sus obligaciones hacia Dios. Escribió una vez a un amigo: "Puede ser que desees conocer la condición de mi ánimo. Me siento 

sumamente humillado por el pensamiento de que no hay una sola acción 

en mi atareada vida que pueda resistir el escrutinio de un Dios santo.

Pero cuando reflexiono en la invitación del Redentor: 'Venid a mí' y pienso que la he aceptado, y además, que mi conciencia testifica que de veras deseo en todas las cosas tener mi voluntad conformada a la voluntad de Dios, me invade la paz. Tengo el prometido descanso, prometido por Aquel en el que no hay engaño".

Este eminente facultativo pidió que después de su muerte se erigiera una columna cerca del lugar donde descansara su cuerpo, en la que debían grabarse estos textos, como voces de la eternidad: "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna" (Juan 3:16).

 "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mat. 11:28). 

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (Heb. 12:14).

Y mientras el Dr. Cheyne se esforzaba, aun desde su tumba, en llamar a los pecadores hacia

 el Salvador y la gloria, ocultó su propio nombre, y lo eliminó enteramente de la columna.

No fue menos cuidadoso al decir, como si hablara con el viandante: "El nombre, la profesión y la edad del que aquí descansa, indignos son de la menor mención, pero puede ser de gran importancia para ti el saber que por la gracia de Dios fue guiado a mirar al Señor Jesús como el único Salvador de los pecadores, y que esa contemplación de Jesús dio paz a su alma".

Decía: "Suplica a Dios, ruega a Dios que puedas ser instruido en el Evangelio, y está seguro de que Dios dará su Santo Espíritu, el único maestro de la verdadera sabiduría". Este recordativo fue concebido para volver la atención de todos hacia Dios y dar lugar a que ellos perdieran de vista al hombre (Medical Ministry, págs. 51, 52). ELC 236

AUDIO. https://youtu.be/8jMPJp-Wtbk

 

sábado, 15 de agosto de 2026

15. EL AMOR, EL MÓVIL IMPULSOR. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Porque El amor de Cristo nos constriñe... (2 Cor. 5:14).

"Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos

 tres; pero el mayor de ellos es el amor" (1 Cor. 13:13).

En la vida de Cristo, este amor encontró expresión perfecta. Él nos amó en nuestro

 pecado y degradación. No hubo desaliento en su paciencia ni menoscabo en su celo. 

Las ondas de la misericordia, rechazadas por el orgullo, la impenitencia, los corazones

 desagradecidos, siempre retornaron en una poderosa corriente de amor.

El que está constreñido por el amor de Cristo avanza entre sus semejantes para ayudar a los desamparados y alentar a los abatidos, para señalar a los pecadores el ideal que Dios tiene para sus hijos y para dirigirlos hacia él, que es el único que puede capacitarlos para alcanzar ese ideal...

No debemos jamás ser indiferentes e insensibles, especialmente cuando tratamos 

con los pobres. Hay que tratar a todos con cortesía, benevolencia y compasión.

El favor con que se trata a los ricos desagrada a Dios. Jesús es menospreciado cuando se desatiende a sus hijos necesitados. Ellos no son ricos en bienes de este mundo pero son caros a su amante corazón. Dios no reconoce diferencias sociales.

Para él no hay castas. Ante su vista, los hombres son simplemente hombres, buenos o malos. En el día de la retribución final, lo posición, el rango o la riqueza no alterarán ni en el grosor de un cabello el caso de cada uno. Ante Dios que todo lo ve, los hombres serán juzgados por lo que son en pureza, en nobleza y en amor de Cristo...

Cristo declara que el Evangelio debe ser predicado a los pobres. Jamás la verdad de Dios se ha manifestado en un aspecto de mayor amor que cuando ha sido dada a los necesitados y destituidos. 

Entonces es cuando la luz del Evangelio 

brilla con su más radiante claridad...

 Los que han sido descuidados y abandonados por el mundo son exaltados a la condición de hijos e hijas del Altísimo... Podrán no tener tesoros terrenales, pero han encontrado la perla de gran precio (Review and Herald, 21 de julio, 1910). ELC 235

AUDIO. https://youtu.be/U060KbIzsEM