martes, 12 de mayo de 2026

12. EL AYUDADOR DIVINO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el 

Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. (1Cor. 2:10).

Cuanto más nos atengamos a la sencillez de la verdad, con tanta mayor seguridad comprenderemos su profundo significado. Si el corazón está bajo la inspiración del Espíritu de Dios puede decir: "La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples" (Sal. 119:130).

Esto significa que la palabra es interpretada por el Espíritu Santo, y el

estudiante recibe más de lo que obtendría si tan sólo la leyera con atención. 

No es la mera letra de las palabras lo que da luz y entendimiento, sino que la 

Palabra es escrita de una manera especial en el corazón, aplicada por el Espíritu Santo. 

Cuando se comunica la luz a otros, la mente y el corazón 

consagrados reciben una mayor medida de comprensión...

Cuanto más lugar uno le dé a la entrada de la Palabra de Dios, tanto más será enriquecido intelectual y espiritualmente. Tendrá un juicio más claro y menos torcido y su visión será más abarcante. Su estima de las cosas espirituales será más correcta. Su entendimiento, bajo el poder eficaz del Espíritu Santo, se ejercerá para asimilar la verdad obteniendo de ello un beneficio personal, fortaleciendo el alma para que realice obras de abnegación.

Agradezco al Señor con corazón, alma y voz porque él puede, mediante la entrada de la Palabra en el corazón, aumentar nuestras facultades para entender distinta y claramente, no sólo las cosas espirituales sino también las materiales con las cuales estamos relacionados. La gracia santificadora de Dios sobre la mente humana santifica los poderes del raciocinio.

Siempre se preguntará: ¿Honrará a Dios este acto que estoy por realizar? Siempre habrá un espíritu sumiso y de profunda humildad y se pondrá menos confianza en la sabiduría humana y mucho más en la búsqueda de Dios con la humilde oración: Enséñame tu camino y tu voluntad. Y el Señor creará una corriente de pensamiento que será sabio seguir (Carta 144, 1898). ELC 140

AUDIO. https://youtu.be/ckjSDmi8zXU

 

lunes, 11 de mayo de 2026

11. COMO ESTUDIAR LA BIBLIA. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)


Escudriñad las Escrituras; Porque a vosotros os parece que en ellas tenéis
 la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. (Juan 5:39).

No es suficiente estudiar la Biblia como se estudian los otros libros. Para entenderla con certeza el Espíritu Santo debe mover el corazón del investigador. El mismo Espíritu que inspiró la Palabra debe inspirar al lector de la Palabra. Entonces se oirá la voz del cielo. "Tu palabra, oh Dios, es verdad", será el lenguaje del alma.

La mera lectura de la Palabra no logrará el resultado designado por el cielo; debe estudiarse 

y acariciarse con el corazón. El conocimiento de Dios no se obtiene sin esfuerzo mental. 

Debemos estudiar con diligencia la Biblia, pidiéndole a Dios la ayuda del Espíritu Santo para que podamos entender su Palabra. Deberíamos tomar un versículo y concentrar la mente para descubrir el pensamiento que Dios encerró en ese versículo para nosotros, y luego meditar en ese pensamiento hasta hacerlo nuestro, así sabremos "qué dice el Señor".

No hay sino poco provecho de la lectura apresurada de las Escrituras. Puede leerse toda la Biblia y sin embargo dejar de ver su belleza o de comprender su significado profundo y oculto. Un pasaje estudiado hasta que su significado es claro para la mente y su relación con el plan de salvación es evidente, es de más valor que la lectura detenida de muchos capítulos sin tener ningún propósito definido y sin obtener ninguna instrucción positiva. Llevad con vosotros vuestra Biblia.

Apenas tengáis la oportunidad, leedla: fijad los textos en vuestra memoria. Aun cuando estéis caminando por las calles podéis leer un pasaje y meditar en él, fijándolo así en la mente (Review and Herald, 11 de junio, 1908)...

El estudio de la Biblia y la comunión diaria con Jesús nos darán nociones bien definidas 

de responsabilidad personal y fuerza para subsistir en el día de la prueba y la tentación 

(Joyas de los testimonios, tomo 2, pág. 101). ELC 139

AUDIO. https://youtu.be/mqPf2I-5wOI

 

domingo, 10 de mayo de 2026

10. LA FUENTE DE SABIDURÍA. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW

 

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos

 los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre. (Sal. 111:10).

Es una gran cosa ser sabios para con Dios. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría. Esto es educación del corazón y es más importante que la educación que se obtiene meramente de los libros.

Es bueno y esencial obtener un conocimiento del mundo en que vivimos, pero si dejamos la eternidad fuera de nuestros cálculos haremos un fracaso del cual nunca podremos resarcirnos. Será como el conocimiento obtenido comiendo el fruto del árbol prohibido...

¿Qué puede saber a ciencia cierta el más versado erudito sin un conocimiento de la Palabra de Dios? Sin la educación que está en la Biblia, ¿cómo podremos alcanzar el mundo venidero donde estaremos en la presencia de Dios y veremos su rostro?

Nada de la sabiduría de este mundo, del conocimiento libresco, presenta un fundamento verdadero y seguro sobre el cual podamos edificar para la eternidad. Nada sino el pan del cielo satisface el hambre espiritual. "Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo". "El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (Juan 6:33, 63).

Como una alegre luz esta promesa brilla entre las tinieblas morales. Al comer las 

palabras de Cristo estamos comiendo el pan de vida que imparte vitalidad espiritual.

La palabra del único Dios verdadero es infalible.  Sabiduría, santidad, poder y amor 

infinitos están combinados para señalarnos la norma con la cual Dios mide el carácter.  

La Palabra de Dios define tan claramente la ley de su reino que nadie necesita andar en tinieblas. Su ley es el trasunto de su carácter. Es la norma que todos deben alcanzar si quieren entrar en el reino de Dios.

Nadie tiene necesidad de andar en incertidumbre... La ley de Dios no ha sido abolida. Perdurará durante la eternidad. Fue magnificada por la muerte de Cristo, y el pecado quedó expuesto en su verdadero carácter (Manuscrito 15,1898). ELC 138

AUDIO. https://youtu.be/KrjjrMLJ2mk