sábado, 25 de julio de 2026

25. EL ALTAR DE LA FAMILIA. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un 

altar a Jehová, quien le había aparecido…e invocó el nombre de Jehová. (Gén. 12:7,8).

Abrahán, el amigo de Dios, nos dio un ejemplo digno. La suya fue una vida de oración y humilde obediencia y era como una luz en el mundo. Dondequiera plantara su tienda, bien cerca alzaba su altar, reuniendo a cada miembro de su familia para el sacrificio de la mañana y de la tarde...

Una luz similar debería brillar de los hogares cristianos. El amor debiera revelarse en la acción. Debería brotar en toda manifestación hogareña, mostrándose en considerada bondad, en gentil y desprendida cortesía. Hay hogares en los cuales se practican estos principios, hogares en los cuales se adora a Dios y reina el amor más puro. De estos hogares, mañana y tarde ascienden oraciones a Dios como dulce incienso, y sus mercedes y bendiciones descienden sobre los suplicantes como el rocío matutino...

Necesitamos la fuerza y la gracia que produce la oración ferviente. Debería usarse diligentemente este medio de gracia para tener fuerza espiritual. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes nos eleva a él.

Nos hace ver más y más nuestras grandes necesidades, y de ahí nuestra obligación a Dios y nuestra dependencia de él... Dios ha hecho de la oración ferviente la condición para conceder sus más ricas bendiciones...

Este es un asunto diario. Cada mañana consagraos vosotros y vuestra familia 

por ese día. No hagáis cálculos para meses o años, porque éstos no son vuestros.

Se os entrega un breve día, y en ese único día trabajad para vosotros mismos y para vuestra familia como si fuera el último. Entregad todos vuestros planes a Dios para llevarlos adelante o abandonarlos, según os lo indique su providencia.

De esta manera estaréis colocando vuestra vida día tras día con sus planes y propósitos en las manos de Dios, aceptando sus planes en lugar de los vuestros, no importa cuánto interfieran con vuestros arreglos ni cuántos proyectos agradables haya que abandonar.

 Así la vida cada vez se amoldará más al Modelo divino; "y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" Fil. 4:7 

(Signs of the Times, 7 de agosto, 1884). ELC 214

AUDIO. https://youtu.be/Rn_j1aInhww

 

viernes, 24 de julio de 2026

24. LA INFLUENCIA DE LOS PADRES PIADOSOS. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. (Deut. 4:9).

A todos los padres que profesan creer en la pronta venida de Cristo se les da una solemne obra de preparación, para que ellos y sus hijos estén listos para encontrarse con el Señor a su venida. Dios desea ver que los padres tomen su posición de todo corazón por él, para que no se pervierta la obra que les ha 

encomendado y para que nuestros niños y jóvenes comprendan 

claramente la voluntad de Dios en cuanto a ellos. 

Deben aprender a resistir a todo mal y a elegir la justicia, a volverse del pecado y a llegar 

a ser fieles siervos de Dios, preparándose para darle el mayor servicio de su vida.

Hay pocos padres que se dan cuenta de cuán importante es dar a sus hijos la influencia de un ejemplo piadoso. Sin embargo, esto es mucho más poderoso que el precepto. No hay otro medio más eficaz para educarlos en el buen camino.

 Los niños y los jóvenes deben tener un ejemplo fiel en el bien hacer si han de tener éxito en vencer el pecado y en perfeccionar un carácter cristiano. Deben hallar ese ejemplo en las vidas de sus padres. Si han de entrar en la ciudad de Dios y gozarse en la recompensa del vencedor, alguien debe indicarles el camino.

Viviendo ante sus hijos vidas piadosas y consecuentes, los padres pueden hacer su obra clara y sencilla ante ellos. Dios desea que los padres sean para sus hijos la personificación de los principios expuestos en su Palabra...

Para mantener los pies de sus hijos en el camino estrecho, requerirán esfuerzo fiel y oración constante; pero es posible enseñar a los niños y los jóvenes a amar y servir a Dios, y es posible inculcarles los principios de la justicia...

Cuando padres y madres se den cuenta de la responsabilidad que hay sobre ellos y respondan a los llamados del Espíritu de Dios en favor de esta obra descuidada, se verán en los hogares de las personas transformaciones que alegrarán a los ángeles (Review and Herald, 12 de noviembre, 1911). ELC 213

AUDIO. https://youtu.be/DMLZGGbKaGg


jueves, 23 de julio de 2026

23. PREPARACIÓN PARA LA ESCUELA DEL CIELO. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW

Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, nuestras 

hijas como esquinas labradas como las de un palacio. (Sal. 144:12).

No olviden los padres el gran campo misionero que tienen en el hogar. Cada madre posee un legado sagrado de Dios en los hijos que le son confiados. "Toma este hijo, esta hija", dice Dios, "y críalo para mí. Dale un carácter labrado como un palacio para que brille en los atrios del Señor para siempre" (Review and Herald, 23 de noviembre, 1905).

Sea ésta la decisión de cada miembro de la familia: seré cristiano, porque en la escuela de aquí 

abajo debo formar un carácter que me asegure la entrada al curso superior, la escuela de arriba...

Haced la vida de hogar lo más parecida posible al cielo. No olviden los miembros de la familia, al reunirse alrededor del altar familiar, de orar por los hombres que ocupan cargos de responsabilidad en la obra de Dios.

Los médicos de nuestros sanatorios, los ministros del Evangelio, los encargados de nuestras editoriales y escuelas necesitan vuestras oraciones. Son tentados y probados. Al rogar a Dios que los bendiga, vuestros propios corazones serán subyugados y suavizados por su gracia.

 Estamos viviendo en medio de los peligros de los últimos días y debemos limpiarnos de

 toda contaminación y ponernos el manto de la justicia de Cristo (Id., 28 de enero, 1904).

Hermanos y hermanas míos, os insto vivamente a prepararos para la venida de Cristo en las nubes de los cielos. Echad de vuestros corazones cada día el amor al mundo. Experimentad lo que significa el compañerismo con Cristo.

Preparaos para el juicio, para que cuando Cristo venga para ser visto de todos los que creen, estéis

 entre los que lo verán en paz. Ese día los redimidos brillarán en la gloria del Padre y del Hijo.

 Los ángeles, con los sones de sus arpas sagradas, darán la bienvenida al Rey y a sus trofeos de victoria: los que han sido lavados y emblanquecidos por la sangre del Cordero. Se expresará un canto de júbilo que llenará el cielo (Id., 23 de noviembre, 1905). ELC 212

AUDIO. https://youtu.be/GMiK2EW_FTg