viernes, 4 de septiembre de 2026

04. MANTENGÁMONOS LEJOS DEL TERRENO SATÁNICO. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Hijo mío, si los pecadores te quisieran engañar, no consientas. (Prov. 1:10).

No tenemos que colocarnos en el terreno del enemigo. Estamos aquí solamente 

a prueba. No debemos actuar como si no hubiera un diablo tentador.

Hay tentaciones que nos sobrevienen y no podemos admitirlas y darles un lugar en la mente sin

 peligro para nuestras almas. Necesitamos discernir si nuestros pies están sobre caminos seguros.

Vosotros que os asociáis con el desobediente y el mundano, oíd el mandamiento: "Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso" (2 Cor. 6:17, 18). 

¿No es esto suficiente estímulo para nosotros:

 tener relación viviente con el Dios de los cielos?

Cuando vais a donde está el pecado, y os colocáis en el terreno del enemigo, os

 colocáis donde los ángeles de Dios no pueden preservaros de la influencia del mal. 

Debemos saber que Cristo está siempre de nuestra 

parte, debemos poner toda nuestra confianza en él...

¿Qué seguridad podéis tener en la naturaleza humana si ella no está bajo el control de la influencia de Dios? Hoy el mundo no conoce a Cristo. La línea de demarcación es clara y definida entre los que guardan sus mandamientos y los que no lo hacen. 

No podemos servir al mundo y agradar a Dios... ¿No habéis pensado que Satanás usa a los que le sirven para tentarnos? No seamos tentados por sus encantamientos...

Muchos parecen estar tristes a causa de su 

religión. No deberíamos estar implorando el 

perdón del mundo porque somos cristianos. 

Yo imploro únicamente el perdón de 

Jesucristo porque no soy completa en él...

 Si amamos a Jesús llegaremos a ser 

herederos de Dios y el Padre nos amará... 

La suprema exaltación de Cristo fue obedecer a su Padre y guardar su ley como la niña de su ojo. Tenga este efecto sobre nuestros caracteres... Exaltemos a Jesús (Manuscrito 14, 1893). ELC 255

AUDIO. https://youtu.be/zzFtej3mrgE

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

03. UNA BATALLA INVISIBLE POR CADA ALMA. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efe. 6:12).

No comprendemos suficientemente el gran conflicto que pone frente a frente los ejércitos invisibles de los ángeles buenos y de los ángeles desleales. Los ángeles buenos y los malos luchan alrededor de cada hombre.

No es un conflicto imaginario; no son batallas simuladas aquellas en que estamos empleados. Tenemos que hacer frente a los adversarios más poderosos y nos incumbe decidir quiénes vencerán (Testimonies, tomo 7, pág. 213).

Si los seres humanos conocieran el número de los ángeles malos, sus engaños y su actividad, serían mucho menos orgullosos y frívolos. Satanás es el príncipe de los demonios. Los ángeles malos sobre quienes él gobierna cumplen sus órdenes. Mediante ellos multiplica sus agentes en todo el mundo. 

El instiga todo el mal que existe en nuestro mundo

(SDA Bible Commentary, tomo 6, pág. 1119).

Si Satanás ve que corre peligro de perder un alma, hace cuanto puede para conservarla. Y cuando la persona llega a darse cuenta del peligro que corre, y con angustia y fervor busca fortaleza en Jesús, 

Satanás teme perder un cautivo, y llama un refuerzo de sus ángeles para rodear a la pobre alma y formar una muralla de tinieblas en derredor de ella con el propósito de que la luz del cielo no la alcance.

Pero si el que está en peligro persevera, y en su impotencia se aferra a los méritos de la sangre de Cristo, nuestro Salvador escucha la ferviente oración de fe, y envía refuerzos de ángeles poderosos en fortaleza para que lo libren.

Satanás no puede soportar que se recurra a su poderoso rival, porque teme y tiembla ante su fuerza y majestad. Al sonido de la oración ferviente, toda la hueste de Satanás tiembla... porque sabe perfectamente que ha perdido la batalla (Testimonies, tomo 1, págs. 345, 346). ELC 254

AUDIO. https://youtu.be/3Esl2wdDPaA


miércoles, 2 de septiembre de 2026

02. CRISTO EL PODEROSO VENCEDOR. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, 

sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. (Heb. 4:15).

Cuando Jesús fue llevado al desierto para ser tentado, fue llevado por el Espíritu de Dios. Al ir al desierto, no invitó a la tentación. Pero Satanás sabía que el Salvador había ido allí, y pensó que era el mejor momento para acercársele. Cristo fue al desierto para estar solo, para meditar en su misión y obra. Había dado los pasos que cada pecador debe dar, en conversión, arrepentimiento y bautismo.

 El mismo no tenía pecados de los cuales arrepentirse, y por tanto no tenía pecados que lavar. Pero fue nuestro ejemplo en todas las cosas, y por eso debió hacer lo que él quiere que nosotros hagamos.

Cristo ayunó y oró, fortaleciéndose para el ensangrentado camino que debía recorrer. Era el Hijo del Dios eterno, pero como garante del hombre, debía enfrentar y resistir cada tentación con que el hombre es asaltado...

 Con el terrible peso de los pecados del mundo sobre él, soportó la terrible prueba en el terreno del apetito, del amor al mundo, y del amor a la ostentación que conduce al engreimiento. Resistió esas tentaciones, y venció en lugar del hombre...

Si los soldados de Cristo se vuelven fielmente a su Capitán en busca de sus órdenes, el éxito acompañará su lucha contra el enemigo. No importa cómo puedan ser acosados, al final triunfarán. Sus debilidades

 pueden ser muchas, sus pecados grandes, su ignorancia aparentemente insuperable; 

pero si comprenden su debilidad, y buscan la ayuda de Cristo, él será su eficiencia...

Si ellos se apropian de su poder, sus caracteres serán transformados; serán circundados con una atmósfera de luz y santidad. Mediante sus méritos [de Cristo] y poder impartido serán "más que vencedores".

 Se les proporcionará ayuda sobrenatural y se les capacitará en

 su debilidad para llevar a cabo las obras de la omnipotencia.

Mediante Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, podemos soportar la acometida de

 todos los dardos encendidos del enemigo (Signs of the Times, 12 de marzo, 1912). ELC 253

AUDIO. https://youtu.be/l20M3Hsk-Kk