jueves, 20 de agosto de 2026

20. OLAS DE BENDICIÓN. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciera, ¿con qué será salada? 

No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. (Mat. 5:13).

Estas palabras fueron dichas a unos pocos y humildes pescadores. Había sacerdotes y rabinos en aquella congregación de oyentes, pero a ellos no les fueron dirigidas... Con estas palabras de Cristo obtenemos una idea de lo que constituye el valor de la influencia humana.

Es obrar bajo la influencia de Cristo, exaltar lo que Cristo exaltó, impartir principios correctos y 

detener el avance de la corrupción del mundo. Es esparcir la gracia que sólo Cristo puede impartir.

Es elevar y suavizar las vidas y los caracteres de otros por medio del poder de un ejemplo puro junto a una fe y un amor sinceros. El pueblo de Dios debe ejercer un poder preservador y reformador en el mundo. Debe contrarrestar la influencia corrupta y destructiva del maligno (Review and Herald, 22 de agosto, 1899).

A medida que avancéis en la vida os encontraréis

 con aquellos cuya suerte está lejos de ser fácil. 

Los afanes y las privaciones, con ninguna esperanza de 

mejores cosas en el futuro, hacen su carga muy pesada...

Agobiados y oprimidos, no saben a dónde dirigirse en busca de alivio. Poned todo vuestro corazón en la tarea de ayudarlos... Recordad que Cristo murió tanto por ellos como por vosotros. Extendedles una mano de ayuda...Haced de esto una norma, sin proferir jamás una sola palabra de duda o desánimo. 

Podéis realizar mucho para iluminar las vidas de otros y para fortalecer sus 

esfuerzos con palabras de santo gozo (The Watchman, 5 de mayo, 1908).

El más humilde y más pobre de los discípulos de Jesús puede ser una bendición para otros. Puede ser que no se den cuenta de que están realizando algo especialmente bueno, pero con su influencia inconsciente pueden poner en marcha olas de bendición que se extenderán y profundizarán y cuyos benditos resultados pueden no conocer hasta el día de la recompensa final (Ibíd.). ELC 240

AUDIO. https://youtu.be/MYQPVzwfa8k

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

19. COMPASIÓN PARA EL MISERICORDIOSO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. (Luc. 6:36).

La misericordia es un atributo que el agente humano puede compartir con Dios. Como Cristo lo hizo, así también el hombre puede asirse del brazo divino y estar en comunicación con el poder divino. Nos ha sido señalado un servicio de misericordia que realizar por nuestros semejantes. Al cumplir dicho servicio, estamos trabajando juntamente con Dios.

Hacemos bien, por lo tanto, en ser misericordiosos, así como nuestro Padre en los cielos es misericordioso. "…Misericordia quiero, y no sacrificio…" (Mat. 9:13) dice Dios. 

La misericordia es bondadosa y compasiva. La misericordia y el amor de Dios 

purifican el alma, embellecen el corazón y limpian la vida del egoísmo.

 La misericordia es una manifestación del amor divino y se muestra en aquellos que, identificados con Dios, le sirven reflejando la luz del cielo sobre la senda de sus semejantes. La condición de muchas 

personas exige el ejercicio de la misericordia genuina. Los cristianos, en su trato el uno con el otro, deben ser regidos por principios de misericordia y amor. Deben utilizar cada oportunidad para ayudar a sus semejantes en desgracia...

…Los misericordiosos "…alcanzarán misericordia" (Mat. 5:7). "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado" (Prov. 11:25). Hay una dulce paz para el espíritu compasivo, una bendecida satisfacción en la vida de un servicio desinteresado a favor de otros.

El que ha dado su vida a Dios para servir a sus criaturas está ligado a Aquel que tiene todos los recursos del universo bajo su dominio. Con la cadena de oro de inmutables promesas, su vida está sujeta a la vida de Dios.

 El Señor no lo abandonará en la hora del sufrimiento y la necesidad. "Mi Dios pues,

suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil. 4:19).

Y en la hora de necesidad final el misericordioso hallará refugio en la misericordia del compasivo Salvador y será recibido por él en las mansiones eternas (Signs of the Times, 21 de mayo, 1902). ELC 239

AUDIO. https://youtu.be/j8roahQIgVY

 

martes, 18 de agosto de 2026

18. LA MEDIDA DEL VALOR DEL HOMBRE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente

 hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miq. 6:8).

Lo que un hombre es tiene mayor influencia que lo que dice. Una vida serena, 

consecuente, piadosa es una epístola viviente, conocida y leída por todos los hombres. 

La santidad no está dada por lo exterior ni por lo que se usa; irradia desde dentro. Si en el corazón moran la bondad, la pureza, la mansedumbre, la humildad y la integridad se reflejarán en el carácter; y un carácter tal está pleno de poder. No el instrumento sino el gran Obrero con cuya mano el instrumento es 

usado, recibe la gloria. El corazón henchido con el amor del Salvador, diariamente 

recibe gracia para impartir. La vida revela el poder redentor de la verdad.

El testimonio respecto a Jesús fue: "…¡Jamás hombre

 alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7:46). 

La razón de que Cristo hablara como ningún otro hombre ha hablado era que vivió como ningún otro hombre ha vivido. Si no hubiera vivido como lo hizo, no habría podido hablar como habló. Sus palabras 

penetraban con su poder convincente, porque manaban de un corazón 

puro y santo, rebosante de amor y simpatía, caridad y verdad...

Mientras los pastores estaban vigilando sus rebaños en las colinas de Belén, los visitaron ángeles del cielo. Igualmente hoy, mientras el humilde obrero de Dios está ocupando su puesto, hay ángeles que permanecen a su lado, atentos a sus palabras, observando la forma en que realiza su trabajo...

Si confía constantemente en Dios, estos ángeles vigilantes no dejarán que su obra se deteriore. 

No permitirán que sea desviada hacia situaciones que hagan peligrar la causa de Dios. 

El Señor está observando la labor que viene de las manos de su pueblo...

Lo que el hombre vale no se mide por la posición de responsabilidad que ocupa sino por el espíritu cristiano que revela. Cuando el Salvador mora en el corazón la obra muestra la impresión del toque divino (Carta 187, 1902). ELC 238

AUDIO. https://youtu.be/Nwb40puj4RM