Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado. (Prov. 18:10).
Cristo fue asaltado por las más fieras tentaciones en el tiempo
de su mayor debilidad. Así es como Satanás pensó que prevalecería. Con este
procedimiento ha obtenido la victoria sobre el hombre.
Cuando la fortaleza ha disminuido, y se ha debilitado el poder
de la voluntad, y la fe ha cesado de reposar en Dios, entonces aquellos que
habían resistido larga y valientemente por la justicia, fueron vencidos.
Moisés estaba cansado con los cuarenta años de la peregrinación
de Israel, cuando por el momento su fe dejó de sostenerse en el poder infinito.
Fracasó sobre los mismos límites de la tierra prometida.
Así ocurrió con Elías quien se había mantenido impávido ante el rey Acab y había enfrentado a la nación entera de Israel con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal a la cabeza. Después de ese terrible día en el Carmelo... Elías huyó para salvar su vida ante las amenazas de la idólatra Jezabel.
De este modo Satanás se había valido de la flaqueza
de la humanidad y obrará todavía de la misma manera.
(Ver 1 Rey 19:1-14).
Todas las veces que uno está rodeado de nubes, perplejo por las
circunstancias, o afligido por la pobreza o la desgracia, Satanás está cerca
para tentar y molestar. Ataca nuestros puntos débiles del carácter. Busca
sacudir nuestra confianza en Dios, quien sufre debido a que tal condición de
cosas existe.
Somos tentados a desconfiar de Dios, a objetar su amor. A menudo el tentador se nos acerca
como
lo hizo con Cristo, poniendo de manifiesto ante nosotros nuestras flaquezas y
debilidades.
Espera desanimar el alma y quebrantar nuestro
apoyo en Dios, Entonces está seguro de su presa.
Si lo enfrentásemos como Jesús lo hizo escaparíamos a muchas
derrotas, pero discutiendo con el enemigo le damos una
ventaja...
Jesús
obtuvo la victoria por medio del sometimiento y la fe en Dios, y por eso a
través del apóstol nos dice, "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo,
y huirá de vosotros" (Sant. 4:7). Satanás tiembla y huye ante el alma más
débil que encuentra refugio en ese poderoso nombre (Manuscrito
15,1908). ELC 257
AUDIO.
https://youtu.be/CHwrpn_AFKs