El
labio veraz permanecerá para siempre; más la lengua mentirosa sólo por un
momento. (Prov. 12:19).
Hay quienes se han identificado tan estrechamente con la verdad
que nada, ni siquiera el martirio y la muerte, puede separarlos de ella. Los
que quieran evadirse de la verdad mediante el silencio, temiendo ofender a
alguien, apoyan una mentira.
El jugar al tira y afloja
con la verdad y simular seguir las opiniones de algún otro significa el
naufragio de la fe. Despreciemos la falsificación. Nunca testifiquemos de una
mentira por una palabra o un acto, o por el silencio...
Todos los que hacen aseveraciones no veraces... están sirviendo
a aquel que fue mentiroso desde el principio. Estemos en guardia contra la falta de veracidad, que crece en el que la
practica.
Digo a todos, haced de la verdad vuestro cinto. Sed fieles a
vuestra fe. Desechad todas las prevaricaciones y exageraciones. No hagáis nunca
una aseveración falsa. Por amor de vuestra alma
y las almas de los otros, sed veraces en vuestras expresiones. Nunca habléis ni
hagáis una falsedad...
Una firme adhesión a la verdad es esencial para la formación del
carácter cristiano. "Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la
verdad, y vestidos con la coraza, de justicia" (Efe. 6:14).
El que profiere
mentiras vende su alma a muy bajo precio. Sus falsedades parecieran ayudarlo en
ciertas emergencias. Podrá prosperar en los negocios porque gana mediante la
falsedad lo que no puede ganar con una conducta honrada.
Pero finalmente llegará el momento cuando no podrá confiar en nadie. Siendo
falsificador no tendrá confianza en la palabra de otros
(Manuscrito 82, 1900)...
No existe absolutamente
ninguna salvaguardia contra el mal, fuera de la verdad. Nadie puede permanecer
firme en favor del bien, si la verdad no mora en su corazón. Hay un solo poder que puede mantenernos
firmes: el poder de Dios que nos es impartido por la gracia de Cristo (Carta 20, 1903).
La naturaleza humana, cuando se relaciona con Cristo, se torna verdadera y pura. Cristo proporciona la eficacia, y el hombre se convierte en un poder para el bien... La veracidad y la integridad son atributos de Dios y el que posee estas cualidades posee un poder que es invencible (Manuscrito 139, 1898). ELC 180
AUDIO. https://youtu.be/MFIOQpaDz5E