miércoles, 10 de junio de 2026

10. NO HAYA UNIÓN CON EL MUNDO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?

 Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. (Sant. 4:4).

Cristo y el mundo no están en sociedad. El apóstol dice: "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?..." La conformidad con el mundo nunca será el medio para convertir el mundo a Cristo.

 Los cristianos deben ser enteramente consagrados a Dios si la iglesia ha de ser eficiente en su influencia para bien sobre los incrédulos. La menor separación de Cristo significa darle al enemigo esa misma cantidad de influencia, poder y eficiencia (Review and Herald, 23 de agosto, 1892).

Un cristiano, según las Escrituras, es una persona que está separada del mundo en sus propósitos y prácticas y que está unida a Cristo: es un poseedor de la paz que sólo Cristo puede dar, que halla que el gozo del Señor es su fuerza y que su gozo es completo.

Los cristianos no dejarán que el mundo perezca sin ser advertido, sin hacer esfuerzos para rescatar a los perdidos... Los que realmente aman a Cristo aprovecharán cada oportunidad para emplear los medios de que dispongan para hacer el bien y en seguir el ejemplo de las obras de Cristo.

 No cederán a la tentación de hacer alianzas con el mundo. No se unirán a sociedades secretas ni intimarán con incrédulos. Pero los que no están plenamente del lado de Cristo están en extenso grado controlados por las máximas y las costumbres del mundo...

Satanás es rico en bienes de este mundo, y está lleno de astucia engañadora. Sus instrumentos más eficaces son los que él puede inducir a adoptar una forma de piedad, mientras niegan al mismo tiempo el poder de Dios a causa de su carácter que no es cristiano.

Los hijos de Dios estarán firmes del lado de la justicia bajo cualquier circunstancia. No han de ser engañados por los que tienen la mente y el espíritu del mundo, ni se unirán con ellos en su espíritu ni en sus prácticas...

Dios tiene testigos fieles que no intentan hacer lo que Cristo calificó de imposible: -o sea, tratar de servir a Dios y a Mamón a la vez. Son luces brillantes entre las tinieblas espirituales del mundo (Id., 4 de diciembre, 1894). ELC 169

AUDIO. https://youtu.be/qtlaSNDJAvk


martes, 9 de junio de 2026

09. ATRÉVASE A SER DIFERENTE. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno 

ama al mundo, el amor del Padre no está en él. (1 Juan 2:15).

Los que pretenden conocer la verdad y comprender la gran obra que debe hacerse en este tiempo deben consagrarse a Dios en alma, cuerpo y espíritu. En el corazón, en la vestimenta, en el lenguaje, en todo respecto deben estar apartados de las modas y las prácticas del mundo. 

Deben ser un pueblo peculiar y santo. No es su vestimenta lo que los hace peculiares, sino porque ellos son un pueblo peculiar y santo no pueden llevar el distintivo de la semejanza con el mundo...

Como pueblo, debemos preparar el camino para el Señor. Cada partícula de habilidad que Dios nos ha dado debemos utilizarla en preparar a la gente de acuerdo con el modo de Dios, de conformidad con su molde espiritual, para que permanezca firme en este gran día de la preparación de Dios...

Muchos que se creen que están yendo al cielo están cegados por el mundo. 

Sus ideas de lo que constituye una religión y una disciplina religiosa son vagas...

Hay muchos que no tienen una esperanza inteligente y corren un grave riesgo al practicar las mismas cosas que Jesús enseñó que no debían hacer en comer, beber, vestir y atarse con el mundo en una variedad de formas.

Todavía deben aprender la seria lección, tan importante para el crecimiento en espiritualidad, de salir del mundo y permanecer separados. El corazón está dividido, la mente carnal apetece la conformidad, la similitud con el mundo en tantas maneras que la señal de distinción del mundo apenas puede verse.

 El dinero, el dinero de Dios, se gasta para dar una apariencia según las costumbres del mundo; la experiencia religiosa está contaminada con mundanalidad, y la evidencia del discipulado -la semejanza a Cristo en abnegación y en llevar la cruz- no la discierne el mundo o el universo del cielo (Manuscrito 8, 1894).

[La separación del mundo] no es la obra de un momento o de un día; no se hace inclinándose en el altar familiar ofreciendo un servicio nominal... Es la obra de toda una vida.  El amor a Dios debe ser un principio viviente que fundamente cada palabra, acto y pensamiento (Review and Herald, 23 de octubre, 1888). 

ELC 168

AUDIO. https://youtu.be/X1gOSqbW50Y

 

lunes, 8 de junio de 2026

08. COMO CRISTO EN PENSAMIENTO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús. (Fil. 2:5).

Dios espera que los que llevan el nombre de Cristo lo representen en pensamiento, palabra y acción. Sus pensamientos deben ser puros y sus palabras y acciones nobles y elevadoras, llevando a los que los rodean más cerca del Salvador.

En la vida del verdadero cristiano no hay nada del yo. El yo está muerto. No hubo egoísmo en la vida que Cristo vivió en esta tierra. Llevando nuestra naturaleza, vivió una vida completamente entregada al servicio de los demás.

"Sed, pues, vosotros perfectos…" (Mat. 5:48), es la instrucción de Dios para nosotros. Y para que podamos obedecerla envió a su Hijo unigénito a esta tierra para que viviera en favor nuestro una vida perfecta. Tenemos su ejemplo ante nosotros y el poder por el cual vivió esta vida está a nuestra disposición.

Jesús fue sin pecado en pensamiento, palabra y acción. La perfección marcó todo lo que hizo. Él nos señala el sendero que recorrió diciendo: "…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" Mt. 16:24 (Review and Herald, 23 de noviembre, 1905).

No debemos copiar a ningún ser humano. No hay ningún 

ser humano suficientemente sabio para ser nuestro criterio.

Debemos mirar al hombre Cristo Jesús que es completo en la perfección de justicia y santidad. Él es el autor y consumador de nuestra fe. Él es el Modelo. Su experiencia es la medida de la experiencia que debemos tener. Su carácter es nuestro modelo.

 Quitemos, pues, de nuestra mente las perplejidades y las dificultades de esta vida y mirémoslo a él, para que por la contemplación seamos cambiados a su semejanza. Podemos contemplar a Cristo para buen propósito. 

Podemos mirar confiadamente a él, porque es omnisciente. Al contemplarlo 

y al pensar en él, se formará en nosotros como la esperanza de gloria.

Debemos manifestar un intenso interés en Cristo Jesús, porque él es nuestro Salvador. Vino a este mundo a ser tentado en todo, tal como nosotros lo somos, a fin de mostrar al universo que los seres humanos pueden vivir en este mundo pecaminoso una vida que Dios aprobará (Id., 9 de marzo, 1905). ELC 167

AUDIO. https://youtu.be/JeRkrESLJG0