miércoles, 6 de mayo de 2026

06. LA GRAN NORMA DE LO BUENO Y LO MALO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Tim. 3:16, 17).

En la Palabra de Dios están todos los requisitos para el perfeccionamiento del hombre de Dios. Es como una tesorería llena de mercadería valiosa y preciosa, pero no apreciamos sus riquezas ni nos damos cuenta de la necesidad de investigar las Escrituras por nosotros mismos. 

Muchos descuidan el estudio de la Palabra de Dios para atender intereses seculares o para gozar de placeres efímeros... Oh, bien podríamos dejar a un lado todo lo que sea de carácter terreno, antes que la investigación de la Palabra de Dios, que puede hacernos sabios para vida eterna.

"Inspirada por Dios", puede "hacer sabio para la salvación" (vers. 15), haciendo al "hombre de Dios... perfecto, enteramente preparado para toda buena obra": el Libro de los libros tiene el máximo derecho a nuestra reverente atención...

En la búsqueda de las verdades reveladas por el cielo, el Espíritu de Dios es puesto en íntima relación con el sincero investigador de las Escrituras. La comprensión de la voluntad revelada de Dios ensancha la mente, la expande, la eleva y la dota de nuevo vigor, poniendo sus facultades en contacto con la maravillosa verdad...

La Biblia da al verdadero investigador de la verdad una avanzada disciplina mental y él sale de la contemplación de las cosas divinas con sus facultades enriquecidas; el yo es humillado mientras Dios y su verdad revelada son exaltados. Es debido a que los hombres no se relacionan con las preciosas historias de la Biblia porque hay tanto ensalzamiento del hombre y se honra tan poco a Dios (Signs of the Times, 30 de enero, 1893).

La Biblia es la gran norma del bien y el mal que define claramente el pecado y la santidad. Sus principios vivientes, al correr por nuestras vidas como hilos de oro, constituyen nuestra única salvaguardia en la prueba y en la tentación (Review and Herald, 11 de junio, 1908). ELC 134

AUDIO. https://youtu.be/U8PpkUnZ10Q


martes, 5 de mayo de 2026

05. LA PALABRA DE DIOS ES NUESTRO GUÍA Y CONSEJERO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. (Sal. 18:28).

La Palabra de Dios es nuestra luz. Es el mensaje de Cristo a su heredad, que ha sido comprada con el precio de su sangre. Fue escrita para nuestra conducción, y si hacemos de esta Palabra nuestro consejero nunca andaremos en senderos extraños.

 Nuestras palabras, ya en la casa o en compañía de los que

 están fuera del hogar, serán bondadosas, amables y puras.

Si estudiamos la Palabra y la hacemos parte de nuestras vidas tendremos una experiencia edificante que siempre hablará la verdad. Escrutaremos diligentemente nuestros corazones comparando nuestra conversación diaria y nuestra vida con la Palabra, para no cometer errores. Con el ejemplo de Cristo Jesús ante nosotros, nadie necesita fracasar en la obra de la vida (Review and Herald, 22 de marzo, 1906).

Hay muchos en esta época que actúan como si estuvieran libres para cuestionar las palabras del Infinito, revisar sus decisiones y estatutos, sancionando, enmendando, remodelando y anulando según su voluntad. Nunca estamos a salvo mientras nos guiamos por opiniones humanas, pero estamos seguros, si nos guiamos por un "Así dice Jehová". No podemos confiar la salvación de nuestras almas a cualquier norma más baja que las decisiones del Juez infalible.

Los que hacen de Dios su guía y de su Palabra su consejero tienen la luz de la vida. Los oráculos vivientes de Dios guían sus pies por sendas rectas. Los que así son guiados no osan juzgar la Palabra de Dios, sino siempre sostienen que ésta los juzga a ellos... Son la guía y el consejero que los dirigen por el sendero.

La Palabra es en verdad una luz a sus pies y una lumbrera en su camino. Caminan bajo la dirección del Padre de luz en el cual no hay mudanza ni sombra de variación. Aquel cuyas tiernas misericordias 

están en todas sus obras hace del sendero del justo una luz brillante que resplandece 

más y más hasta que el día es perfecto (Id., 29 de marzo, 1906). ELC 133

AUDIO. https://youtu.be/sDB4zQstKeA


lunes, 4 de mayo de 2026

04. LA OBEDIENCIA ES LA PRUEBA DE LA VERDADERA RELIGIÓN. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan 

higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. (Luc. 6:44).

"Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe…" (2 Cor. 13:5). Algunas almas concienzudas, al leer esto inmediatamente empiezan a criticar cada uno de sus sentimientos y emociones. Pero éste no es el correcto autoexamen.

No son los sentimientos y las emociones insignificantes los que hay que examinar. La vida, el carácter, debe medirse por la única regla del carácter: la ley santa de Dios. El fruto atestigua el carácter del árbol. Nuestras obras, no nuestros sentimientos, darán testimonio de nosotros.

Los sentimientos, ya sean de ánimo o de desánimo, no deberían constituirse en la prueba de nuestra condición espiritual. Mediante la Palabra de Dios debemos determinar nuestra verdadera condición ante él.

Muchos se confunden en esto. Cuando están felices y gozosos piensan que son aceptos a Dios. Cuando sobreviene un cambio y se sienten deprimidos piensan que Dios los ha abandonado... Dios no desea que vayamos por la vida desconfiando de él... Cuando aún éramos pecadores Dios dio a su Hijo para que muriera por nosotros. ¿Podemos dudar de su bondad?...

Pero un fiel cumplimiento del deber va de la mano de una apreciación correcta del carácter de Dios. Hay una diligente tarea que realizar por el Maestro. Cristo vino a predicar el Evangelio a los pobres y envió a sus discípulos a hacer lo mismo que él hizo.

 Así envía hoy a sus obreros. Hay que juntar gavillas en los caminos y vallados. Los tremendos problemas de la eternidad requieren de nosotros algo más que una religión imaginaria, una religión de palabras y formas donde la verdad es dejada en el atrio exterior para ser admirada como una hermosa flor...;

"El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él" 1 Juan 2:4,5 (Review and Herald, 28 de febrero, 1907). ELC 132

AUDIO. https://youtu.be/B2RAUhrc9n8