miércoles, 24 de junio de 2026

24. NO PRONUNCIÉIS PALABRAS HIRIENTES O APRESURADAS. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. (1Ped. 2:1,2).

Deberíamos estudiar estas instrucciones. Es nuestro privilegio crecer "…a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efe. 4:13). No debiéramos ser irreflexivos o descuidados al hablar, hiriendo el uno al otro con palabras descorteses...

Cada agente humano relacionado con la obra del Señor necesita apreciar la obra en la cual está tomando parte. La obra en las instituciones de Dios debe realizarse sin fricciones, sin palabras apresuradas, sin palabras dictatoriales. Los obreros deben ser puros, limpios y santos en pensamiento, en palabra y en acción. Deben ser testigos de Cristo y testificar que han nacido de nuevo (Carta 179, 1902).

No debe haber palabras hirientes ni reprensiones irritantes, porque los ángeles de Dios están recorriendo cada habitación. Cristo anhela encomiar a cada fiel obrero y lo hará. Cada acto bueno es registrado en el libro. Pueden cometerse pequeños errores, pero las palabras de censura levantan sentimientos de venganza y Dios es deshonrado...

Cada palabra hablada irreflexiva o imprudentemente, debería retirarse en el acto... Debemos recordar que como cristianos que profesamos trabajar en unidad no debemos actuar como los pecadores, cuyas palabras y acciones pecaminosas, a menos que se arrepientan de ellas, los condenarán...

"Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir…" (Apoc. 3:2). Esta es nuestra obra. 

Hay muchos que están por morir espiritualmente, y el Señor nos llama para que los fortalezcamos.

El pueblo de Dios, ha de ser fiel al deber. Sus miembros han de estar unidos por los lazos del compañerismo cristiano, y deben ser fortalecidos en la fe, hablando el uno al otro con frecuencia, de las preciosas verdades que les fueron confiadas. 

Nunca deben altercar ni censurar. Deben unirse en lo que 

atañe a la importancia de obedecer la ley de Dios (Ibíd.).

 ELC 183

AUDIO. https://youtu.be/CDf9s_H9CQ0


martes, 23 de junio de 2026

23. PALABRAS BONDADOSAS Y AMABLES. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado;

 despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. 

(Isa. 50:4).

Cada cristiano debería ser lo que Cristo fue en su vida en esta tierra. Él es nuestro ejemplo, 

no solamente en su pureza inmaculada, sino en su paciencia, cortesía y disposición amigable.

 Era firme como una roca en lo que atañía a la verdad y al deber, pero era invariablemente bondadoso y cortés. Su vida fue una perfecta ilustración de la verdadera cortesía. Tenía siempre una mirada amable y una palabra de consuelo para los necesitados y los oprimidos.

Su presencia llevaba una atmósfera más pura al hogar y su vida era como levadura que obraba entre los elementos de la sociedad. Inocente y sin contaminación caminaba entre los indiferentes, los rudos, los descorteses; entre los injustos publicanos, los impíos samaritanos, los soldados paganos, los rudos 

campesinos y la multitud heterogéneo. Hablaba una palabra de simpatía aquí, 

una palabra allí, al ver a los hombres cansados y obligados a llevar pesadas cargas. 

Compartía sus cargas y les repetía las lecciones que había aprendido de la Naturaleza, del amor, de la misericordia y de la bondad de Dios. Trataba de inspirar esperanza en los más rudos y poco promisorios poniendo ante ellos la seguridad de que podían llegar a ser sin tacha y sin culpa, alcanzando un carácter que los haría aparecer como hijos de Dios...

Jesús se sentó como huésped honrado en la mesa de los publicanos mostrando por su simpatía y benevolencia que reconocía la dignidad de la humanidad, y los hombres anhelaban llegar a ser dignos de su confianza. Sus palabras caían sobre sus almas sedientas con poder bendito y vivificante. Se despertaban nuevos impulsos y se abría la posibilidad de una vida nueva ante esos parias de la sociedad...

La religión de Jesús ablanda todo lo que haya de duro y áspero en el 

temperamento, y suaviza las asperezas y las agudezas de los modales.

Esta es la religión que hace las palabras amables y el comportamiento atractivo... Un cristiano bondadoso y cortés, es el argumento más poderoso en favor del Evangelio (Signs of the Times, 16 de julio, 1902). ELC 182

AUDIO. https://youtu.be/Xn3DQtoEKlg

 

lunes, 22 de junio de 2026

22. PALABRAS CORTESES. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

  
Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para 
que sepáis como debéis responder a cada uno. (Col. 4:6).

La cortesía es una de las gracias del Espíritu. Es un atributo del cielo. Los ángeles nunca montan en cólera, nunca son envidiosos o egoístas. Ninguna palabra dura o áspera sale de sus labios. Si hemos de ser compañeros de los ángeles, también debemos ser refinados y corteses.

La verdad de Dios tiene el propósito de elevar al que la recibe, refinar su gusto y santificar su juicio. Ningún hombre puede ser cristiano sin tener el espíritu de Cristo, y si tiene el espíritu de Cristo lo manifestará con una disposición refinada y cortés. 

Su carácter será santo, sus modales gentiles, sus palabras sin engaño. Cultivará el amor que 

no se irrita, que es tolerante y paciente, que espera todas las cosas y soporta todas las cosas...

Los que profesan ser seguidores de Cristo y a la vez son rudos, poco amables y descorteses en palabra y conducta, no han aprendido de Jesús... La conducta de algunos que se dicen cristianos es tan falta de bondad y cortesía que lo mejor que hacen da la apariencia de mal.

No puede ponerse en duda su sinceridad, ni cuestionarse su rectitud; pero la sinceridad y la rectitud no expiarán la falta de bondad y cortesía. El cristiano debe mostrar simpatía además de ser veraz, y debe ser compasivo y cortés a la par que correcto y honrado...

La verdadera cortesía, mezclada con la verdad y la justicia, hace la vida no sólo útil, sino hermosa y fragante. Las palabras bondadosas, la apariencia amable, un rostro alegre dan un encanto al cristiano que hace su influencia casi irresistible. En el olvido del yo, en la luz, la paz y la felicidad que está constantemente impartiendo a otros halla el verdadero gozo.

Olvidémonos del yo tratando siempre de alegrar a otros, de aliviar sus cargas mediante actos de tierna bondad y hechos de amor abnegado. Dejad sin pronunciar esa palabra descomedida; que la desconsideración egoísta de la felicidad de los demás dé lugar a la amante simpatía. 

Estos actos de consideración y cortesía que comienzan en el hogar y se extienden mucho más allá de sus límites, llegan a constituir la esencia de la felicidad de la vida (Signs of the Times, 16 de julio, 1902). ELC 181

AUDIO. https://youtu.be/wzgY4jvA6wc