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él conoce mi camino, me probará, y saldré como oro. (Job 23:10).
El cristiano que ama a su Padre celestial puede no discernir por providencias externas o señales visibles algún favor celestial dado de arriba a aquellos con poca o ninguna consagración.
A menudo está sumamente afligido, angustiado, perplejo y
rodeado por todos lados. Las apariencias parecen estar contra él...
José era virtuoso y su carácter estaba marcado por la verdadera
bondad y firmeza de propósito, sin embargo fue difamado, perseguido y tratado
como un criminal; pero Dios tenía señaladas victorias para José aun cuando
aparentaba sufrir a causa de su buen proceder.
Daniel fue arrojado en el foso de los leones a causa de su firme
adherencia al principio y su lealtad a Dios, pero triunfó finalmente y Dios fue
glorificado mediante su siervo a quien él permitió que fuese humillado.
Job fue despojado de sus tesoros terrenales, privado de sus hijos y convertido en un espectáculo de repugnancia para sus amigos, pero en la hora de Dios, él mostró que no había abandonado a su siervo...
El justo y fiel
Esteban fue apedreado hasta la muerte por los enemigos de Cristo.
Seguramente no parecía que Dios estuviera fortaleciendo su causa en la tierra permitiendo triunfar así a los impíos, pero en esta misma circunstancia Pablo fue convertido a la fe y mediante su palabra miles fueron llevados a la luz del Evangelio.
El amado, afectuoso Juan estuvo en el exilio en la
solitaria isla de Patmos, pero allí
Jesús se encontró con él...
Le fue permitido mirar el trono de Dios y contemplar a los
redimidos de ropas blancas que habían venido de gran tribulación y que habían
lavado y blanqueado sus ropas en la sangre del Cordero (Carta 10, 1879).
Si
somos llamados a entrar en el horno de fuego por amor de Jesús, él estará a
nuestro lado, así como estuvo con los tres fieles en Babilonia. Los que aman a
su Redentor se regocijarán por toda oportunidad de compartir con él la
humillación y el oprobio. El amor que sienten hacia su Señor dulcifica el
sufrimiento por su causa (El discurso maestro de
Jesucristo, pág. 29). ELC 272
AUDIO. https://youtu.be/pzeSn0dZh_Y