sábado, 20 de junio de 2026

20. LEALES EL UNO AL OTRO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. (Efe. 4:31).

Hay quienes piensan de sí mismos en forma más elevada de lo que debieran. Hablan mal de sus hermanos porque, después de hacerse una cosa, pueden mirar hacia atrás y decir en qué forma diferente la hubieran hecho ellos, pero su previsión no hubiera sido mejor que la de sus hermanos si hubiesen estado en su lugar...

Manteneos alejados de la silla del juicio. Todo juicio está reservado al Hijo de Dios... 

Satanás trabaja celosamente para hacer que los hombres pequen en este punto.

Son sus misioneros aquellos cuyas lenguas están muy prontas para emitir palabras de crítica y que son hábiles interrogadores que sonsacan expresiones y opiniones cuyas semillas han colocado de antemano en la mente. Pueden repetir las expresiones que sacan de otros como originadas por aquellos a quienes tan solapadamente llevan al terreno prohibido.

Estas personas parecen encontrar siempre algo que criticar y condenar. Atesoran todas las cosas de naturaleza desagradable y luego leudan a los demás... ¡Qué gran bosque enciende un pequeño fuego!

No uséis nunca vuestra lengua y vuestra voz para descubrir y aumentar los defectos de vuestros hermanos, porque el registro del cielo identifica los intereses de Cristo con aquellos que compró con su propia sangre. "…En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis", dice él (Mat. 25:40). 

Debemos aprender a ser leales el uno con el otro, a ser tan fieles como el acero en la defensa de nuestros hermanos. Mirad vuestros propios defectos. Descubrid más bien una falta vuestra que diez de vuestro hermano.

Recordad que Cristo ha orado por éstos, sus hermanos, 

que todos ellos puedan ser uno, como él es uno con el Padre.

Tratad hasta el extremo de vuestras posibilidades de estar en armonía con vuestros hermanos, en la extensión de la medida proporcionada por Cristo, tal como él es uno con el Padre... "…Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables" 1 Ped. 3:8. (Manuscrito 144, sin fecha). ELC 179

AUDIO. https://youtu.be/sn9VMTpy6uw

 

viernes, 19 de junio de 2026

19. FRAGANTE EN PALABRA. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del

 juicio. Porque por tus palabras seréis justificado, y por tus palabras serás condenado. (Mat. 12:36, 37).

Cuando el profeta Isaías contempló la gloria del Señor, quedó asombrado, y abrumado por un sentimiento de su propia debilidad e indignidad, exclamó: "…¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos" (Isa. 6:5).

...Examínese a sí misma a la luz del cielo toda alma que pretende ser un hijo o una hija de Dios; mire los labios contaminados que lo hacen "muerto".  Son el medio de comunicación...

 No los uséis, pues, para sacar del tesoro del corazón palabras que deshonren a Dios y desanimen a los que os rodean, sino usadlos para la alabanza y la gloria de Dios, quien los formó con ese propósito...

Cuando el amor de Jesús es el tema de contemplación, las palabras que salgan de los labios humanos estarán llenas de alabanza y acción de gracias a Dios y al Cordero...

¡Cuántas palabras se dicen con liviandad y necedad, en broma y en burla! No sería así si los seguidores de Cristo se dieran cuenta de la verdad de las palabras: "De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio..."

La visión dada a Isaías representa la condición del pueblo de Dios en los últimos días... Al mirar por fe dentro del lugar santísimo y al ver la obra de Cristo en el santuario celestial, se dan cuenta que son un pueblo de labios inmundos, un pueblo cuyos labios a menudo han hablado vanidades, y cuyos talentos no han sido santificados y empleados para la gloria de Dios...

Pero... si humillan sus almas ante Dios, habrá esperanza para ellos. El arco iris de la promesa está sobre el trono, y la obra hecha para Isaías será realizada en ellos (Review and Herald, 22 de diciembre, 1896).

Sed fragantes en vuestras palabras. Recordad que sois o un sabor de vida para vida o de muerte para muerte.  Seamos como flores fragantes. Que el amor de 

Cristo inunde nuestras vidas. Sean vuestras palabras como manzanas de 

oro con figuras de plata (General Conference Bulletin, 4 de abril, 1901). ELC 178

AUDIO. https://youtu.be/Zn2-0EUAb1g


jueves, 18 de junio de 2026

18. ¡NO TOMÉIS REPRESALIAS! VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, 

bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. (1 Ped. 3:9).

Resolved no complacer al enemigo permitiendo que palabras de crítica desfavorable os impulsen al desquite, y depriman. Haced que los esfuerzos del enemigo fracasen, en lo que os atañe.

Entonces el Señor se acercará a vosotros y os dará una rica medida de amor, paz y gozo, tan profunda y plena que aun en medio de la prueba de vuestra fe podréis dar triunfante testimonio de la verdad de la palabra de la promesa.

Tendréis un sentimiento de la presencia divina. Los ojos de vuestro entendimiento serán alumbrados y veréis entonces claramente la verdad que a veces habéis visto sólo oscuramente... Llevaréis a todas partes con vosotros en la vida diaria el testimonio de que Cristo está formado en vosotros como la esperanza de gloria.

Mirad constantemente a Jesús. Llevadle todos vuestros problemas. Nunca os entenderá mal. Es el refugio de su pueblo. Bajo la sombra de su protección no sufrirán ningún mal. Creed y confiad en él. No os entregará a los ladrones. Id a la fortaleza y aprended que el poder de Cristo para fortalecer y ayudar excede toda comprensión (Review and Herald, 5 de enero, 1911).

Que la atmósfera que circunda vuestra alma sea dulce y fragante. Si lucharais contra la naturaleza humana egoísta, avanzaréis decididamente en la obra de vencer las tendencias al mal heredadas y cultivadas.

Mediante la paciencia, la tolerancia

y la indulgencia lograréis mucho.

RECORDAD que no podéis ser humillados por las palabras necias de algún otro, SINO que cuando vosotros habláis neciamente os humilláis a vosotros mismos y perdéis una victoria que podríais haber ganado...

La fuerza del cielo está a disposición de los que creen en Dios. El hombre que hace 

de Dios su confianza está defendido por una muralla infranqueable (Carta 1, 1904). 

ELC 177

AUDIO. https://youtu.be/7NZL8UaCv-I