viernes, 21 de agosto de 2026

21. MANANTIALES EN EL DESIERTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. (Sal. 92:12).

Ved al fatigado viajero andando trabajosamente por la caliente arena del desierto, sin resguardo que lo proteja de los rayos del sol tropical. Su provisión de agua se ha agotado y no tiene nada con que calmar su ardiente sed. Su lengua comienza a hincharse. Se tambalea como un ebrio. Visiones del hogar y los amigos pasan delante de su mente, pues cree estar próximo a perecer.  

Repentinamente ve a la distancia, elevándose por sobre la triste vastedad arenosa, una palmera, verde y floreciente. La esperanza acelera su pulso. Avanza sabiendo que aquello que da vigor y frescura a la palmera refrescará su sangre febril y le dará renovada vida.

Así como la palma del desierto es guía y consuelo para el desfallecido viajero, igualmente lo es el cristiano para el mundo. Está para conducir hasta el agua de vida a las almas cansadas, llenas de desasosiego y a 

punto de perecer en el desierto del pecado. Está para señalar a sus semejantes 

a Aquel que hace a todos la invitación: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba".

El cielo puede parecer inclemente, la quemante arena puede castigar las raíces de la palmera y amontonarse en su tronco; sin embargo, el árbol sobrevive, fresco y vigoroso. Removed la arena y 

descubriréis el secreto de su vida; sus raíces penetran bien profundamente 

dentro de las [corrientes de] aguas escondidas en la tierra.

Lo mismo sucede con el cristiano. Su vida está escondida con Cristo en Dios. Jesús es para él un manantial de agua que brota para vida eterna... Y, en medio de toda la corrupción del mundo, es fiel y leal a Dios...

Los semblantes de los hombres y las mujeres que caminan y trabajan con 

Dios expresan la paz del cielo. Están circundados de la atmósfera celestial. 

Para estas almas, el reino de Dios ha comenzado. Tienen el

 gozo de Cristo (The Watchman, 5 de mayo, 1908). ELC 241

AUDIO. https://youtu.be/jCCYZ7t5ctA


jueves, 20 de agosto de 2026

20. OLAS DE BENDICIÓN. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciera, ¿con qué será salada? 

No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. (Mat. 5:13).

Estas palabras fueron dichas a unos pocos y humildes pescadores. Había sacerdotes y rabinos en aquella congregación de oyentes, pero a ellos no les fueron dirigidas... Con estas palabras de Cristo obtenemos una idea de lo que constituye el valor de la influencia humana.

Es obrar bajo la influencia de Cristo, exaltar lo que Cristo exaltó, impartir principios correctos y 

detener el avance de la corrupción del mundo. Es esparcir la gracia que sólo Cristo puede impartir.

Es elevar y suavizar las vidas y los caracteres de otros por medio del poder de un ejemplo puro junto a una fe y un amor sinceros. El pueblo de Dios debe ejercer un poder preservador y reformador en el mundo. Debe contrarrestar la influencia corrupta y destructiva del maligno (Review and Herald, 22 de agosto, 1899).

A medida que avancéis en la vida os encontraréis

 con aquellos cuya suerte está lejos de ser fácil. 

Los afanes y las privaciones, con ninguna esperanza de 

mejores cosas en el futuro, hacen su carga muy pesada...

Agobiados y oprimidos, no saben a dónde dirigirse en busca de alivio. Poned todo vuestro corazón en la tarea de ayudarlos... Recordad que Cristo murió tanto por ellos como por vosotros. Extendedles una mano de ayuda...Haced de esto una norma, sin proferir jamás una sola palabra de duda o desánimo. 

Podéis realizar mucho para iluminar las vidas de otros y para fortalecer sus 

esfuerzos con palabras de santo gozo (The Watchman, 5 de mayo, 1908).

El más humilde y más pobre de los discípulos de Jesús puede ser una bendición para otros. Puede ser que no se den cuenta de que están realizando algo especialmente bueno, pero con su influencia inconsciente pueden poner en marcha olas de bendición que se extenderán y profundizarán y cuyos benditos resultados pueden no conocer hasta el día de la recompensa final (Ibíd.). ELC 240

AUDIO. https://youtu.be/MYQPVzwfa8k

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

19. COMPASIÓN PARA EL MISERICORDIOSO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. (Luc. 6:36).

La misericordia es un atributo que el agente humano puede compartir con Dios. Como Cristo lo hizo, así también el hombre puede asirse del brazo divino y estar en comunicación con el poder divino. Nos ha sido señalado un servicio de misericordia que realizar por nuestros semejantes. Al cumplir dicho servicio, estamos trabajando juntamente con Dios.

Hacemos bien, por lo tanto, en ser misericordiosos, así como nuestro Padre en los cielos es misericordioso. "…Misericordia quiero, y no sacrificio…" (Mat. 9:13) dice Dios. 

La misericordia es bondadosa y compasiva. La misericordia y el amor de Dios 

purifican el alma, embellecen el corazón y limpian la vida del egoísmo.

 La misericordia es una manifestación del amor divino y se muestra en aquellos que, identificados con Dios, le sirven reflejando la luz del cielo sobre la senda de sus semejantes. La condición de muchas 

personas exige el ejercicio de la misericordia genuina. Los cristianos, en su trato el uno con el otro, deben ser regidos por principios de misericordia y amor. Deben utilizar cada oportunidad para ayudar a sus semejantes en desgracia...

…Los misericordiosos "…alcanzarán misericordia" (Mat. 5:7). "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado" (Prov. 11:25). Hay una dulce paz para el espíritu compasivo, una bendecida satisfacción en la vida de un servicio desinteresado a favor de otros.

El que ha dado su vida a Dios para servir a sus criaturas está ligado a Aquel que tiene todos los recursos del universo bajo su dominio. Con la cadena de oro de inmutables promesas, su vida está sujeta a la vida de Dios.

 El Señor no lo abandonará en la hora del sufrimiento y la necesidad. "Mi Dios pues,

suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil. 4:19).

Y en la hora de necesidad final el misericordioso hallará refugio en la misericordia del compasivo Salvador y será recibido por él en las mansiones eternas (Signs of the Times, 21 de mayo, 1902). ELC 239

AUDIO. https://youtu.be/j8roahQIgVY