martes, 6 de octubre de 2026

06. LEAL AL NOMBRE DE FAMILIA. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Porque todos los que habéis sido bautizados en

 Cristo, de Cristo estáis revestidos. (Gál. 3:27).

Los que toman el nombre de cristianos se comprometen a ser fieles a Dios. Están moralmente obligados con él y, con los ángeles celestiales en una relación de familia... Sus hechos, en todo respecto, deben ser tales como si fueran santos. Todo lo que sea indigno, ha de ser desechado. Deben vivir una vida nueva y santa...

Como un valiente soldado, Ud. debe obedecer las órdenes de su Capitán, aunque impliquen el sacrificio de su vida... El espíritu y el cuerpo deben tratarse con el mayor respeto, porque son de Cristo. Día tras día deberán ser perfeccionados, hasta que la escudriñadora mirada de los ángeles celestiales pueda revelar que Cristo no ha muerto en vano por Ud.

Cuando Ud. tomó el nombre de cristiano prometió en esta vida prepararse para una vida más elevada en el reino de Dios. Ser cristiano significa ser como Cristo. Ningún rasgo satánico debe quedar en la mente o el cuerpo, que deben revelar gentileza, pureza, integridad y dignidad. Tome la vida de Cristo como su modelo.

Mantenga la eternidad delante de su vista. Entonces estará en condiciones de comenzar

 a vislumbrar el aprecio que Cristo manifiesta por la herencia que tanto le costó.

Que los que trabajan para Cristo mantengan sus principios puros. Que la vida no esté contaminada por ninguna práctica profana. Todo el cielo está interesado en la restauración de la imagen moral de Dios en el hombre.

Todo el cielo está trabajando para conseguir ese fin. Dios y los santos ángeles tienen un intenso deseo de que los seres humanos alcancen la medida de la perfección por la que Cristo murió para que fuera posible que ellos la alcanzaran.

Ese es su deseo, que seamos uno con Cristo, perfectos en Cristo; 

que seamos herederos del cielo; pero se nos deja libres para escoger. 

Sin embargo, Dios nos exhorta a que en nuestra elección nos ubiquemos en el lado derecho, que nos relacionemos con los instrumentos celestiales y que adoptemos principios que ejercen una influencia vivificante y restauradora, la cual restablecerá en nosotros la imagen moral perdida a causa de la desobediencia (Carta 21, 1901). ELC 287

AUDIO. https://youtu.be/sZuxTq6QF9k

 

lunes, 5 de octubre de 2026

05. PREPARADOS PARA LAS MANSIONES CELESTIALES. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha

 ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. (Efe. 5:27).

Cristo está por venir en las nubes del cielo, y debemos estar preparados para encontrarlo sin tener mancha, ni arruga ni cosa semejante... El poder transformador de Dios debe estar en nuestros corazones. Debemos estudiar la vida de Cristo e imitar el Modelo divino.

Debemos espaciarnos en la perfección de su carácter y ser transformados a su imagen. Nadie entrará en el reino de Dios a menos que su voluntad sea puesta en cautividad a la voluntad de Cristo (Review and Herald, 5 de diciembre, 1912).

Los cristianos profesos se mantienen demasiado cerca de las cosas vulgares de la tierra. Sus ojos están acostumbrados a ver sólo las cosas comunes y sus mentes se complacen en las cosas que contemplan sus ojos.

Su experiencia religiosa es a menudo superficial e 

insatisfactoria, y sus palabras son livianas y sin valor.

 ¿Cómo podrán los tales reflejar la imagen de Cristo?

 ¿Cómo podrán enviar a todos los lugares tenebrosos

 del mundo los brillantes rayos del Sol de Justicia?...

El cielo está libre de todo pecado, de toda contaminación e impureza; y si deseamos vivir en su atmósfera, si deseamos contemplar la gloria de Cristo, debemos ser puros de corazón, perfectos de 

carácter por medio de su gracia y su justicia. No debemos embarcarnos con placeres o diversiones, sino prepararnos para las gloriosas mansiones que Cristo ha ido a preparar para nosotros...

Cristo pronto vendrá en gloria; y cuando su majestad se revele, el mundo deseará haber tenido su favor. En ese momento, todos desearemos un lugar en las mansiones celestiales. Pero los que no confiesen a 

Cristo ahora en palabra, en vida, en carácter, no podrán esperar 

que él los reconozca delante de su Padre y de sus ángeles santos...

¡Oh, cuán dichosos los que estén preparados para la cena de boda del Cordero, 

los que estén revestidos con la justicia de Cristo y reflejen su bella imagen! 

Estarán ataviados con la ropa blanca purísima que constituye la justicia de los santos, y Cristo mismo los conducirá junto a las aguas vivas; Dios limpiará toda lágrima de sus ojos, y tendrán la vida que se mide con la vida de Dios (Ibíd.). ELC 286

AUDIO. https://youtu.be/iQvGwJk3Dvg

 

domingo, 4 de octubre de 2026

04. LA NIÑA DE SUS OJOS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones 

que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. (Zac. 2:8).

La iglesia de Cristo, por debilitada y defectuosa que sea, es el único objeto en la tierra al cual él concede su suprema consideración... El Señor tiene un pueblo, un pueblo escogido, su iglesia que debe ser suya, su propia fortaleza, que él sostiene en un mundo rebelde y herido por el pecado (TM 11, 12).

La iglesia es la propiedad de Dios, y Dios la recuerda constantemente mientras ella está en el mundo, sujeta a las tentaciones de Satanás. Cristo nunca ha olvidado los días de su humillación. Al abandonar las escenas de su humillación, Jesús no perdió nada de su humanidad.  

Conserva el mismo amor tierno y piadoso, y siempre es conmovido por la angustia humana. Siempre tiene en cuenta que él fue un Varón de dolores, experimentado en quebrantos. No olvida a su pueblo que lo representa, que está luchando para sostener su ley pisoteada. Sabe que el mundo que lo ha odiado odia también a su pueblo. 

Aun cuando Cristo Jesús ha pasado a los cielos, allí continúa siendo una cadena viviente que une a sus creyentes con su propio corazón de amor infinito. Los más humildes y débiles están unidos a su corazón por una cadena de simpatía. Nunca olvida que es nuestro representante y que lleva nuestra naturaleza.

Jesús ve a su verdadera iglesia en la tierra, cuya mayor ambición consiste en cooperar con él en la grandiosa obra de salvar almas. Oye sus oraciones presentadas con contrición y poder, y la Omnipotencia no puede resistir sus ruegos por la salvación de cualquier miembro probado y tentado del cuerpo de Cristo...

Jesús vive siempre para interceder por nosotros. Por medio de nuestro 

Redentor, ¿qué bendiciones no recibirá el verdadero creyente?

La iglesia, que está por entrar en su más severo conflicto, será el objeto más querido para Dios en la tierra. La confederación del mal será impulsada por un poder de abajo, y Satanás arrojará todo vituperio posible sobre los escogidos a quienes no puede engañar y alucinar con sus invenciones y falsedades satánicas. Pero... Cristo... ¿dejará de cumplir su promesa? No; nunca, nunca. (Id., págs. 15, 16). ELC 285

AUDIO. https://youtu.be/8jBVRvnIBgs