…Y Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. (Isa. 49:25).
Los votos de David registrados en el Salmo 101, deberían ser los de todos aquellos
sobre quienes descanse la responsabilidad de cuidar la
influencia del hogar.
David declaró: "Entenderé el camino de la perfección... En
la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de
mis ojos cosa injusta…" Sal. 101:2,3 (Review and Herald, 12 de octubre 1911).
El enemigo de las
almas inventará muchas cosas para llevar las mentes de nuestros jóvenes de la
firme fe en Dios a las prácticas idólatras del mundo... Los esfuerzos de
Satanás para malograr el pensamiento y confundir el juicio son incesantes y
debemos estar en guardia...
Deberíamos tratar de mantener fuera de nuestros hogares toda influencia que no
sea productora de
bien. En este asunto algunos padres tienen mucho que aprender.
A los que se sienten
libres para leer (ver) revistas de historietas y novelas, les digo: Estáis
sembrando semillas cuya cosecha no tendréis ganas de recoger. No hay ninguna
fuerza espiritual que pueda obtenerse de tales lecturas. Más bien destruyen el
amor por la pura verdad de la Palabra.
Por medio de
las novelas y de las revistas de historietas, Satanás está tratando de llenar
de pensamientos irreales y triviales las mentes que deberían estar estudiando
con diligencia la Palabra de Dios. Así está robando a miles y miles de
personas el tiempo, la energía y la autodisciplina que requieren los graves
problemas de la vida.
Enséñesele a la juventud a estudiar intensamente la Palabra de Dios.
Recibida en el alma, constituirá una poderosa barrera contra la tentación.
El
salmista declara: "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar
contra ti". "…Por la palabra de tus labios yo me he guardado de las
sendas de los violentos" Sal. 119:11; 17:4 (Id.,
5 de octubre, 1911).
Si
los consejos de la Palabra de Dios son seguidos fielmente, la gracia salvadora
será llevada a nuestra juventud, porque los niños que son educados para amar y
obedecer a Dios y que se entregan al poder modelador de su Palabra, son los
objetos del especial cuidado y bendición de Dios
(Ibíd., 5 de octubre, 1911). ELC 216
AUDIO.
https://youtu.be/4YFKFAWMJ38