Fortalecidos en todo poder, conforme a la potencia de su
gloria, para toda paciencia y longanimidad. (Col. 1:11).
"Fortalecidos en todo poder". No es el poder de proferir
palabras apresuradas que lastiman y golpean a otros
y con las que nos dañamos nosotros más que ningún otro porque
nos avergüenzan cuando después
pensamos en lo que hemos dicho.
"Paciencia y longanimidad". Doquiera estéis podéis ser
tentados con cosas inalcanzables y la censura puede sobreveniros. Si intentara
buscar la centésima parte de lo que ha sido dicho contra mí, no tendría tiempo
para hacer ninguna otra cosa. He dicho: "Dios conoce todo acerca de eso y
dejaré que él se preocupe por ello".
No me preocupa en absoluto lo que otra gente diga en cuanto a
mí. Deseo vivir en Cristo. Si pierdo el dominio sobre mí misma y estallo en
ira, estaré dándole a la gente algún motivo para decir que la manifestación de
los que me acusan es correcta...
Jamás deberíamos perder el dominio sobre nosotros mismos,
Mantengamos siempre delante de nosotros al Modelo perfecto. Es un pecado hablar
impacientemente y con mal humor, o sentir ira aun cuando no hablemos. Debemos obrar dignamente, dando una correcta
representación de Cristo...
Cuando otros son impacientes, molestos y quejumbrosos, porque
el yo no está vencido, comenzad a cantar uno de los cantos de Sion.
Mientras Cristo estaba trabajando en el banco del carpintero, a
veces algunos que lo rodeaban trataban de hacerlo impacientar.
Pero él comenzaba a
cantar alguno de los hermosos Salmos. Y cuando ellos se daban cuenta de lo que
estaban haciendo se unían a él en el canto, influidos, por así decirlo, por el
poder del Espíritu Santo que estaba allí.
Dios
desea que seamos pacientes en la tribulación y en la aflicción, contentos de
descansar en sus poderosos brazos de amor infinito creyendo que está trabajando
para nosotros todo el tiempo (Manuscrito 102, 1901). ELC 247
AUDIO. https://youtu.be/6Hec9PIy1OA