lunes, 8 de junio de 2026

08. COMO CRISTO EN PENSAMIENTO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús. (Fil. 2:5).

Dios espera que los que llevan el nombre de Cristo lo representen en pensamiento, palabra y acción. Sus pensamientos deben ser puros y sus palabras y acciones nobles y elevadoras, llevando a los que los rodean más cerca del Salvador.

En la vida del verdadero cristiano no hay nada del yo. El yo está muerto. No hubo egoísmo en la vida que Cristo vivió en esta tierra. Llevando nuestra naturaleza, vivió una vida completamente entregada al servicio de los demás.

"Sed, pues, vosotros perfectos…" (Mat. 5:48), es la instrucción de Dios para nosotros. Y para que podamos obedecerla envió a su Hijo unigénito a esta tierra para que viviera en favor nuestro una vida perfecta. Tenemos su ejemplo ante nosotros y el poder por el cual vivió esta vida está a nuestra disposición.

Jesús fue sin pecado en pensamiento, palabra y acción. La perfección marcó todo lo que hizo. Él nos señala el sendero que recorrió diciendo: "…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" Mt. 16:24 (Review and Herald, 23 de noviembre, 1905).

No debemos copiar a ningún ser humano. No hay ningún 

ser humano suficientemente sabio para ser nuestro criterio.

Debemos mirar al hombre Cristo Jesús que es completo en la perfección de justicia y santidad. Él es el autor y consumador de nuestra fe. Él es el Modelo. Su experiencia es la medida de la experiencia que debemos tener. Su carácter es nuestro modelo.

 Quitemos, pues, de nuestra mente las perplejidades y las dificultades de esta vida y mirémoslo a él, para que por la contemplación seamos cambiados a su semejanza. Podemos contemplar a Cristo para buen propósito. 

Podemos mirar confiadamente a él, porque es omnisciente. Al contemplarlo 

y al pensar en él, se formará en nosotros como la esperanza de gloria.

Debemos manifestar un intenso interés en Cristo Jesús, porque él es nuestro Salvador. Vino a este mundo a ser tentado en todo, tal como nosotros lo somos, a fin de mostrar al universo que los seres humanos pueden vivir en este mundo pecaminoso una vida que Dios aprobará (Id., 9 de marzo, 1905). ELC 167

AUDIO. https://youtu.be/JeRkrESLJG0


domingo, 7 de junio de 2026

07. EN ARMONÍA CON LA MENTE DE DIOS. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Acercaos a Dios, y él se Acercara a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; 

y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Sant. 4:8).

Los ángeles de Dios se acercan a los que en sus pensamientos y servicio consagrado se acercan a Dios... Es una calamidad tener doblado ánimo. "El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos" (Sant. 1:8)... Usemos para un solo propósito la mente que Dios nos ha dado.

La ambición, la codicia y la manía de seguir las modas, las costumbres y las prácticas del mundo para no parecer raro, pronto borrarán toda línea de distinción entre la conducta del cristiano y las prácticas del mundo.

El amor a los placeres no debe ser fomentado ni complacido. Cuando el ser humano, formado para servir a Dios, halla su tiempo absorbido por planes en los cuales Dios no tiene nada que ver, haría bien en preguntar: ¿Qué fin tengo en vista? ¿En el servicio de quién realmente me complazco? Al fin de cuentas, ¿qué significado tendrá esta aguda lucha por ser diferente? ¿A quién estoy sirviendo? (Manuscrito 21, 1898).

Como administradores de la propiedad de Dios, debemos mantener el 

templo del alma limpio de toda la escoria y la contaminación del mundo...

Debemos usar todos nuestros talentos, alistar todo pensamiento, sacar

 a relucir toda facultad para llevarnos en armonía con la mente de Dios.

Debemos adornarnos con todas las gracias del Espíritu emulando todo lo que es recto, puro, elevador y ennoblecedor, copiando las excelencias y personificando las perfecciones de la familia celestial, obteniendo una educación que nos capacite para unirnos con la familia real en los atrios celestiales...

Todo el cielo nos está dando su ayuda para que podamos superar todo obstáculo... Debemos edificar caracteres de buena hechura, espirituales, celestiales y perfectos. 

Dios nos pide que trabajemos por el tiempo y por la eternidad 

para que podamos adaptarnos a la semejanza divina (Ibíd.).

 ELC 166

AUDIO. https://youtu.be/4DuRX_AW434


sábado, 6 de junio de 2026

06. SEGURIDAD EN EL RECTO PENSAR. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Derribando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento 

de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. (2 Cor. 10:5).

Aun los pensamientos deben ser puestos en sujeción a la voluntad de Dios y los sentimientos bajo el control de la razón y la religión. No se nos dio nuestra imaginación para que le permitamos correr a rienda suelta y salirse con la suya, sin realizar ningún esfuerzo para restringirla y disciplinarla.

Si los pensamientos son malos, los sentimientos serán malos; y los pensamientos y los

 sentimientos combinados forman el carácter moral (Review and Herald, 21 de abril, 1885).

El poder del pensamiento recto es más precioso que el oro de Ofir... Necesitamos asignarle un elevado valor al recto control de nuestros pensamientos, porque eso prepara la mente y el alma para trabajar armoniosamente para el Maestro.

 Es necesario para nuestra paz y felicidad en esta vida que nuestros pensamientos estén centrados en Cristo. Como piensa el hombre, así es. Nuestro avance en la pureza moral depende del recto pensar y actuar... Los malos pensamientos destruyen el alma.

 El poder convertidor de Dios cambia el corazón refinando y purificando los pensamientos. A menos que se haga un esfuerzo decidido para mantener los pensamientos centrados en Cristo, la gracia no puede manifestarse en la vida. La mente debe entrar en la lucha espiritual. Cada pensamiento debe estar cautivo de la obediencia a Cristo...

Necesitamos un constante sentido del poder ennoblecedor de los pensamientos puros y de la 

influencia deletérea de los pensamientos malos. Fijemos nuestros pensamientos en cosas santas.

Sean puros y santos, porque la única seguridad para cada alma es el recto pensar. Debemos usar todo medio que Dios ha puesto a nuestro alcance para el gobierno y el cultivo de nuestros pensamientos.

Debemos poner nuestras mentes en armonía con su mente. Su verdad santificará nuestro cuerpo, 

alma y espíritu y podremos levantarnos por encima de la tentación (Carta 123, 1904). ELC 165

AUDIO. https://youtu.be/axUtp0VrOJo