domingo, 5 de abril de 2026

05. TRABAJANDO CON LOS ÁNGELES. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio 

a favor de los que serán herederos de la salvación? (Heb. 1:14).

Una parte del ministerio de los ángeles consiste en visitar nuestro mundo 

y supervisar la obra del Señor que está en las manos de sus administradores.

En todo tiempo de necesidad, ellos socorren a aquellos que, como colaboradores de Dios, están luchando para llevar adelante su obra en la tierra... Las huestes angélicas se regocijan siempre, que cuando cualquier rama de la obra de Dios prospera.

Los ángeles se interesan en el bienestar espiritual de todos los que tratan de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre; y la familia humana debe cooperar con la familia celestial para curar las heridas y llagas que ha hecho el pecado.

Los agentes angélicos, aunque invisibles, están cooperando con los agentes 

humanos visibles formando una sociedad de socorro con los hombres.

Los mismos ángeles que, cuando Satanás buscaba la supremacía, pelearon la batalla en los atrios celestiales y triunfaron al lado de Dios, los mismos ángeles que exultaron de gozo por la creación del mundo, y por la creación de nuestros primeros padres que habitarían la tierra, los ángeles que 

testificaron de la caída del hombre y de su expulsión del hogar edénico: estos mismos mensajeros celestiales tienen el mayor interés en trabajar en unión con la raza caída y redimida, para la salvación de los seres humanos que están pereciendo en sus pecados.

Los instrumentos humanos son las manos de los agentes celestiales; porque los ángeles celestiales emplean manos humanas en el ministerio visible... Al unirnos con estos poderes que son omnipotentes, somos beneficiados con su educación y experiencia superiores.

Así al participar de la naturaleza divina y al separar el egoísmo de nuestras vidas, se nos conceden talentos especiales para ayudarnos mutuamente. Esta es la manera celestial de distribuir, el poder del salvador 

(Review and Herald, 19 de marzo, 1901). ELC 103

AUDIO. https://youtu.be/0pR5U4PuUaw


sábado, 4 de abril de 2026

04. YO TENGO, UN ÁNGEL GUARDIÁN. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que 

ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto. (Sal. 103:20).

Hoy, como en lo pasado, todo el cielo está velando para ver a la iglesia avanzar en la verdadera ciencia de la salvación. El Señor Jesús está entre los hombres. Sus ángeles caminan entre nosotros sin que los reconozcamos ni nos demos cuenta de ello. Somos salvados de muchas trampas y peligros que no vemos que se nos ponen en el camino para destruirnos mediante las maquinaciones y la hostilidad de nuestro enemigo.

¡Ojalá nuestros ojos se abrieran para discernir la vigilante solicitud y el tierno cuidado de los mensajeros de luz! Si los que cortésmente agradecen los favores que reciben de sus amigos terrenales se dieran cuenta de cuánto le deben a Dios, sus corazones corresponderían con agradecido reconocimiento por los preciosos favores que ahora no son notados ni agradecidos (Manuscrito 38, 1895).

Por dejar de expresar nuestra gratitud estamos deshonrando a nuestro Hacedor. No relatamos las misericordias de Dios con la frecuencia debida... Sus ángeles, miles y miles y diez mil veces diez mil, son enviados para ministrar a los que serán herederos de salvación.

Ellos nos guardan contra males temporales y detienen los poderes de las tinieblas, sin lo cual seríamos destruidos. ¿Por qué no estimaremos la vigilancia de Dios? Si Satanás pudiera realizar sus planes, se vería destrucción por todas partes.

¿Por qué no nos acordamos que somos misericordiosamente escudados del peligro? ¿No tenemos razón para estar agradecidos a cada instante, agradecidos aun cuando hay dificultades aparentes en nuestro sendero? ¿No podemos confiar en nuestro Padre celestial? (Manuscrito 152, 1898).

Cada creyente, que constantemente se da cuenta de su dependencia de Dios, tiene un ángel designado y enviado por el cielo para ministrarle. El ministerio de estos ángeles es especialmente esencial hoy, porque Satanás está haciendo su último y desesperado esfuerzo para ganar al mundo (Carta 257, 1904). ELC 102

AUDIO. https://youtu.be/1TTh0DP7y9k


viernes, 3 de abril de 2026

03. ESPECIAL CUIDADO POR LOS DÉBILES. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles 

en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. (Mat. 18:10).

El hombre es propiedad de Dios, y los ángeles están mirando con vivo interés, para ver cómo trata el hombre a sus semejantes. Cuando las inteligencias celestiales, ven a aquellos que pretenden ser hijos e hijas de Dios haciendo esfuerzos cristianos para ayudar a los errantes, manifestando un espíritu tierno y compasivo por los que están arrepentidos y caídos, los ángeles se acercan aún más a ellos y les recuerdan las palabras que aliviarán y elevarán el alma.

No debemos menospreciar al menor de los pequeños de Dios... Jesús ha dado su vida preciosa, su atención personal al menor de los pequeñitos de Dios, y los ángeles poderosos en fortaleza, acampan alrededor de los que temen a Dios.

Estemos pues en guardia y no permitamos nunca, que ningún pensamiento despectivo, ocupe nuestra mente respecto, a uno de los pequeños de Dios. Deberíamos cuidar al errante con solicitud, y hablar palabras de ánimo al caído y temer apartarlos del misericordioso Salvador por alguna acción imprudente...

Todo el cielo está interesado en la obra de salvar a los perdidos. Los ángeles velan con sumo interés para ver quién dejará a las noventa y nueve y saldrá en la tempestad, la tormenta y la lluvia al árido desierto para buscar la oveja perdida.

Los perdidos están en todas partes a nuestro alrededor, pereciendo y tristemente abandonados. Pero son valiosos para Dios, porque constituyen la adquisición hecha por la sangre de Cristo (Review and Herald, 30 de junio, 1896).

Todo lo que nos da ventaja sobre otros... nos hace deudores con los que han sido menos favorecidos; y por lo tanto debemos socorrerlos hasta donde nuestras posibilidades lo permitan...

Los ángeles siempre están presentes donde más se los necesita, con los que tienen que pelear las batallas más duras contra el yo y que se encuentran en las circunstancias más desagradables (Youth's Instructor, 12 de junio, 1902). ELC 101

AUDIO. https://youtu.be/bY9ZV9E0WrU