miércoles, 22 de abril de 2026

22. ABUNDANTE MISERICORDIA (PARA UN DUBITATIVO). IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh 

Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. (Sal. 9:10).

Un alma a la cual Dios haya desamparado nunca se sentiría como se ha 

sentido Ud. y nunca amaría la verdad y la salvación, como Ud. la ha amado.

 Oh, si el Espíritu de Dios dejara de luchar con un alma, ésta quedaría en 

un estado de indiferencia, y siempre pensaría que todo va bastante bien...

Ud. no debe complacer en lo más mínimo al enemigo dudando y abandonando su confianza. Dijo el ángel: "Dios no abandona a su pueblo, aunque se aparte de él. No se vuelve airado hacia ellos por cualquier pequeñez. Si han pecado, tienen un abogado para con el Padre a Jesucristo el Justo".

Este Abogado intercede por los pecadores y el Padre acepta su oración. El no desoye el pedido de su Hijo amado. El que tanto lo amó, que dio su propia vida por Ud., no se apartará de Ud. ni lo abandonará a menos que Ud., decidida y deliberadamente lo abandone a él para servir al mundo y a Satanás.

 Jesús desea que Ud. vaya a él tal como es, sin esperanza y desamparado, y se aferre 

de su sobreabundante misericordia, y crea que él lo recibirá tal como Ud. es.

Ud. está espaciándose en el lado oscuro. Debe cambiar de manera de pensar, y en vez de pensar todo el tiempo en la ira de Dios, piense en su abundante misericordia, en su disposición para salvar a los pobres pecadores, y crea que él lo salva. Ud. debe, en el nombre de Dios, romper este hechizo.

Ud. debe clamar: "Yo quiero creer, ¡yo creo!" Jesús tiene su nombre sobre su pectoral e intercede por Ud. ante su Padre, y si sus ojos se abrieran vería ángeles celestiales ministrándole a Ud., volando a su alrededor y rechazando a los malos ángeles para que no puedan destruirlo... Tenga ánimo. Mire hacia arriba, crea y verá la salvación de Dios (Carta 17, 1862). ELC 120

AUDIO. https://youtu.be/7edXUpRtqqA

 

martes, 21 de abril de 2026

21. NO ES SUFICIENTE UNA FE NOMINAL. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. (Isa. 41:13).

Durante las últimas semanas he tenido un profundo sentimiento [de la realidad] de las promesas de Dios y de la esperanza del cristiano. Nunca la Biblia me pareció tan llena de ricas gemas de promesas como en estas pocas semanas. Parece que el rocío del cielo está listo para caer sobre nosotros y refrigerarnos, si solamente reclamamos como nuestras las promesas. Nunca podremos vencer nuestras tendencias naturales sin la ayuda del cielo, y el precioso Jesús se coloca a nuestro lado para ayudarnos en esta obra.

Él dice: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28:20). Queremos creer exactamente lo que Cristo dijo. Queremos que nuestra fe abrace las promesas... Es una gran cosa creer en Jesús.

Oímos decir a muchos: "Cree, cree; todo lo que tienes que hacer es creer en Jesús". Pero es nuestro privilegio inquirir: ¿Qué abarca esta creencia? ¿qué implica? Hay muchos de nosotros que tienen una fe nominal pero que no llevan esa fe en sus caracteres...

Debemos tener esa fe que obra por el amor y purifica el alma, para que esta creencia en Cristo nos lleve a abandonar todo lo que es ofensivo a su vista. A menos que tengamos esta fe que obra, otra fe no nos servirá para nada. Podéis creer que Cristo es el Salvador del mundo, pero, ¿es vuestro Salvador? ¿Creéis hoy que él os dará fuerza y poder para vencer cada defecto de vuestro carácter?...

Hay muchos hoy que estarían mucho más adelantados de lo que están si hubiesen tenido esta fe... Tenemos que aprender individualmente esta lección de confianza especial en nuestro Salvador.

Debemos confiar en nuestro Padre celestial, así como un niño confía en sus padres 

terrenales, y hemos de creer que obra para nuestro bien en todas las cosas...

 Yo puedo confiar en mi Salvador; me salva hoy, y mientras estoy luchando para vencer 

las tentaciones del enemigo, me dará gracia para triunfar (EGW/Manuscrito 5, 1886). 

ELC 119

AUDIO. https://youtu.be/5zEzYP0uitM

 

lunes, 20 de abril de 2026

20. BATALLAS PARA PELEAR. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste 

llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. (1 Tim. 6:12).

Hay continuas batallas que pelear y no estamos a salvo ni un momento a menos que nos coloquemos bajo el cuidado de Aquel que dio su propia vida preciosa para hacer posible que cada uno que crea en él como el Hijo de Dios, cuando se vea frente a la presión de la variada ciencia de Satanás, pueda escapar de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

Es plenamente capaz en respuesta a nuestra fe, de unir nuestra naturaleza humana con la suya divina. Al confiar en la naturaleza divina y al participar de ella y al fortalecer nuestros esfuerzos, estamos proclamando que la misión de Cristo sobre la tierra es paz en la tierra y buena voluntad para con los hombres.

 Debemos hablar de los peligros de la guerra contra enemigos invisibles y llevar puesta nuestra armadura, porque no estamos guerreando contra carne ni sangre, sino contra principados y potestades y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes... Por lo tanto necesitamos mantenernos bajo la constante custodia de los santos ángeles.

El seguir a Cristo no significa estar libre de conflictos. No es un juego de niños. No es ociosidad espiritual. Todo el gozo del servicio de Cristo significa la sagrada obligación de enfrentar a menudo duros conflictos.

Seguir a Cristo significa duras batallas, labor activa, guerra contra el mundo, la carne y el maligno. Las victorias ganadas por Cristo en guerra dura y cruenta serán nuestro gozo... Estamos alistados para luchar "no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece" (Juan 6:27).

Debemos procurar nuestra salvación con temor y temblor... Se requiere una vigilancia continua para ser fieles hasta la muerte, para pelear la buena batalla de la fe hasta que termine la guerra y como vencedores recibamos la corona de la vida (Manuscrito 156,1907). ELC 118

AUDIO. https://youtu.be/Vlz2gAiMzDw