sábado, 24 de octubre de 2026

24. REGLAS QUE RIGEN LA DADIVOSIDAD. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición 

que Jehová tu Dios te hubiere dado. (Deut. 16:17).

Una hermosa ilustración de aquel espíritu de amor y abnegación que la gracia de Cristo 

implanta en el corazón la encontramos en la experiencia de los cristianos macedónicos. 

El apóstol Pablo escribe acerca de ellos: "que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les 

concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios" (2 Cor. 8:2-5). Y dondequiera que el Espíritu de Cristo more se manifestarán los mismos frutos (Review and Herald, 9 de mayo, 1893).

En el sistema bíblico de diezmos y ofrendas, las sumas pagadas por diferentes personas pueden, por supuesto, variar grandemente, siendo que están en proporción con los ingresos. Para el pobre, el diezmo será una suma comparativamente pequeña y sus ofrendas estarán de acuerdo con sus posibilidades.

 Pero no es la magnitud de la ofrenda lo que hace al don aceptable a Dios; es el propósito del corazón, el espíritu de gratitud y amor que expresa. No hagáis sentir al pobre que sus ofrendas son tan pequeñas que no deben ser tenidas en consideración. Que ellos den conforme a sus posibilidades, sintiendo que son siervos de Dios y que él aceptará sus ofrendas...

Los que conservan las realidades eternas en vista, que aman a Dios con todo el corazón y el alma y las fuerzas, y a su prójimo como a sí mismos, cumplirán escrupulosamente todo su deber, como si el velo fuera enrollado y ellos pudieran ver que están trabajando bajo la contemplación del universo celestial... Todos los que posean el Espíritu de Cristo llevarán sus dones con gozosa presteza a la tesorería del Señor... (Id., 16 de mayo, 1893). ELC 305

AUDIO. https://youtu.be/J6-aBthkX3k

 

viernes, 23 de octubre de 2026

23. EL PLAN DE DIOS PARA SOSTENER SU OBRA. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado. (Prov. 11:25).

El Señor ha hecho que la proclamación del Evangelio dependa de la consagrada capacidad y de las ofrendas voluntarias de su pueblo. Al paso que ha llamado a hombres para predicar la Palabra, ha convertido en el privilegio de toda la iglesia el participar en la obra por medio de la contribución de sus recursos para su sostén. Y les ha confiado también el cuidado de los pobres, como representantes suyos. 

El diezmo de todos nuestros ingresos lo reclama el Señor como suyo, para que sea consagrado únicamente a sostener a aquellos que se dan a si mismos para la predicación del Evangelio.

 Y además de esto nos pide nuestras ofrendas y donaciones para 

su causa, y también que suplamos las necesidades de los pobres...

El Señor está siempre confiriendo sus bendiciones y mercedes a los hombres. Si nos quitara estos dones, pereceríamos. Cada momento tiene presente a su familia humana. "…Hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos" (Mat. 5:45). Él nos da "…lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones" (Hech. 14:17).

Es Dios quien da a los hombres el poder para obtener riquezas. El pensamiento ágil y penetrante, la habilidad de planear y ejecutar, son de él. Él es quien nos bendice con salud y abre caminos para que obtengamos medios por el diligente uso de nuestras facultades. 

Y nos dice: Una parte del dinero que he permitido que ganéis es mío. Ponedlo en la tesorería en diezmos, en dádivas y ofrendas, para que haya alimento en mi casa; para que haya con que sostener a los que llevan el Evangelio de mi gracia al mundo (Review and Herald, 9 de mayo, 1893).

Pide nuestro servicio y nuestros dones... porque el servicio y el sacrificio hechos para el bien de los demás fortalecerán el espíritu de beneficencia en el corazón del dador y lo unirán más estrechamente con Aquel que era rico pero que se empobreció por amor a nosotros (Ibíd.). ELC 304

AUDIO. https://youtu.be/4iYJAKd3bVw

 

jueves, 22 de octubre de 2026

22. LAS DEMANDAS PREVIAS DE DIOS. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas... (Deut. 8:17, 18).

Los que aman a Dios por sobre todo, se dan cuenta que son ricos más allá de todo cálculo en las riquezas que Dios les da... El hombre no posee nada a lo que tenga derecho exclusivo. No es dueño ni aun de sí 

mismo; porque ha sido comprado con un precio: la sangre del Hijo de Dios. 

Cristo tiene un derecho sobre toda posesión de este mundo.

Él puede poner en marcha una serie de circunstancias que arrasen con la ganancia acumulada durante años. También puede retener la ayuda que sus hijos necesitan. Es Dios quien da al hombre el aliento de vida. Nosotros no podemos crearlo. Sólo podemos tomar lo que Dios ha creado. Él es nuestro guardián, nuestro consejero; y más que eso, por su generosa provisión, poseemos toda la habilidad, el tacto y la capacidad que tenemos...

 Todo lo que poseéis es don suyo, pues no teníais nada con que crearlo o adquirirlo. Se os ha dado, no para que llegue a ser una cuña que os separe de él, sino para ayudaros a realizar su servicio. 

En el momento en que el hombre pierde de vista el hecho de que sus capacidades y 

posesiones son del Señor, en ese momento está defraudando las posesiones del Señor. 

Está actuando como un administrador infiel, haciendo que el Señor transfiera sus dones a manos más fieles. Dios demanda a los que él ha confiado sus dones que los administren fielmente, para demostrar al mundo que están trabajando por la salvación de los pecadores. 

Demanda a los que profesan estar bajo su dirección, que no desvirtúen su carácter...Diariamente él nos colma con beneficios... Llevando la corona de su favor real, glorifiquémoslo, impartiendo a otros de la abundancia con que nos ha colmado...

Dios quiere que sus hijos y sus hijas demuestren al mundo que él no es egoísta, sino que abunda en planes liberales y abnegados. Está esperando los conductos mediante los cuales pueda comunicar la plenitud de su amor (Manuscrito 63, 1901). ELC 303

AUDIO. https://youtu.be/NfQpIUVe1n8