Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo
en aquel que es la cabeza,
esto es, Cristo. (Efe. 4:15).
Ojalá nos comprometiéramos en nuestros corazones a no pronunciar una sola palabra contra un hermano o una hermana. Recordad que ellos también son tentados, y quizá con más fuerza que vosotros, y si refrenáis vuestra lengua como con un freno, entonces demostraréis que amáis a Dios... Los que están verdaderamente más descarriados, tienen mayor necesidad de vuestra ayuda.
No murmuréis contra
ellos ni señaléis sus defectos, sino acercaos a ellos en el amor de Jesús y en
el amor de la verdad, y procurad ayudarlos. Entonces seréis hacedores de la
Palabra, y obraréis en el espíritu de Cristo.
Cuando estéis
preocupados con dudas y las tinieblas circunden vuestra propia alma, la mejor
conducta que podéis seguir para salir de esa oscuridad es ayudar a algún otro
que está desanimado.
Cuando tratáis de elevar
a otros, en realidad os estáis elevando a vosotros mismos a una estrecha
conexión con Dios. Cuando demostráis bondad a otros os ayudáis a vosotros
mismos, pues la misma buena voluntad volverá a reflejarse en vosotros.
El hombre que tiene
más de Cristo en el alma, manifestará la más tierna simpatía por las almas que
necesitan ayuda...Siempre habrá descarriados entre vosotros, y ahí es donde
podéis demostrar el carácter de un cristiano.
No los apartéis de vosotros, sino que si poseéis la luz, haced que brille sobre ellos, y en esta forma podéis ayudarlos a encaminarse hacia el cielo. Toda alma que posea el espíritu de Cristo, realizará las obras de Cristo. Y si alguno ve a otro extraviado lejos de Cristo, sentirá como Cristo sintió en relación con la oveja perdida.
Había noventa y nueve en el redil, pero él salió en busca de la
que se había extraviado. Este es el espíritu que debemos manifestar. Como hijos
de Dios deberíamos andar en la luz, y al persistir en ella debemos alumbrar la
senda de otros.
Cultivemos la gratitud hacia Dios porque
entonces no nos detendremos en las dificultades insignificantes. Y aunque
nuestros hermanos yerren, ¿erraremos nosotros por eso?...
"La
palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos
unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al
Señor con salmos e himnos y cánticos
espirituales" Col. 3:16 (Manuscrito 33, 1885). ELC 290
AUDIO. https://youtu.be/dLZWFu5BR44