Y
llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a
mi amo? (Luc. 16:5).
"¿…ignoráis... que no sois vuestros? Porque habéis sido
comprados por precio…" (1Cor. 6:19,20). ¡Qué precio ha sido pagado por
nosotros! Contemplad la cruz y la Víctima levantada sobre ella. Mirad aquellas
manos taladradas por los crueles clavos. Mirad sus pies asegurados por largos
clavos al madero. Cristo cargó nuestros pecados en su propio cuerpo. Ese
sufrimiento, esa agonía es el precio de vuestra redención...
El maravilloso amor de Dios, manifestado en Cristo, es la ciencia y el canto de todo el universo celestial. ¿No debiera provocar nuestra gratitud y alabanza? ...Cuando la bendita luz del Sol de Justicia brille dentro
de nuestros corazones y
descansemos en paz y con gozo en el Señor, entonces alabemos al Señor...
Alabémosle no de palabras solamente sino por la consagración a él de todo lo
que somos y de todo lo que tenemos.
"¿Cuánto debes a mi amo?" No lo podéis calcular. ¿Hay alguna parte de vuestro
ser que no haya redimido? ¿o algo de vuestras
posesiones que ya no sea suyo?
Cuando lo reclama, ¿lo retenéis egoístamente como vuestro? ¿Lo ocultáis y lo usáis con otro
propósito que el de la salvación de las almas? Por
ese proceder millares de almas se pierden...
Elevando la vista al cielo con súplica, presentaos a vosotros mismos a Dios como
sus siervos, y todo lo que tenéis, como suyo, diciendo: Señor, de lo tuyo te damos.
Considerando
la cruz del Calvario, y al Hijo del Dios infinito crucificado por vosotros,
comprendiendo tan incomparable amor, tan maravilloso despliegue de gracia, sea
vuestra fervorosa pregunta: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Él os ha dicho:
"…Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura" (Mar.
16:15).
Cuando
veáis almas en el reino de Dios salvadas gracias a vuestras dádivas y vuestro
servicio, os regocijaréis de haber tenido el privilegio de realizar esta obra
(Manuscrito 139, 1898). ELC 223
AUDIO. https://youtu.be/FDd5xBeLs1E