miércoles, 20 de mayo de 2026

20. EL CAMINO DE DIOS, NO EL MÍO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Muéstrame, Oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y

 enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. (Sal. 25:4,5).

La indicación dada a Moisés era: "…Mira, haz todas las cosas conforme

 al modelo que se te ha mostrado en el monte" (Heb. 8:5).

Aunque Moisés estaba lleno de celo por hacer la obra de Dios y podía disponer de los hombres más hábiles y talentosos para poner en obra cualquier indicación que él les diera, no debía hacer ninguna 

cosa, una campanilla, una granada, una franja, una cortina o cualquiera de 

los vasos sino según el modelo que le fue mostrado como el ideal de Dios...

Durante cuarenta días se le impartieron las instrucciones, y cuando descendió al pie del monte, 

estaba en condiciones de reproducir el modelo exacto de lo que se le había mostrado en el monte...

Un punto en el cual muchos han errado ha sido el no ser cuidadosos en seguir las ideas de Dios sino las propias. Cristo mismo declaró: "…No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre…" (Juan 5:19).

Tan plenamente se despojó de sí mismo que no hacía de por sí ningún proyecto o plan. 

Vivía aceptando los planes de Dios para él, y el Padre le revelaba sus planes día tras día.

Si Jesús dependió tan plenamente que declaró: "Todo lo que veo hacer al Padre, eso hago", ¡cuánto más deberían los agentes humanos depender de Dios en cuanto a la instrucción constante para que sus vidas 

pudieran ser simplemente la realización de los planes de Dios! Oh, si los 

mortales sujetos a equivocaciones quisieran buscar sabiduría de Dios...

Debemos vencer nuestras preferencias. El orgullo, la suficiencia propia deben ser crucificados y el vacío debe ser llenado con el Espíritu y el poder de Dios... ¿Siguió Jesucristo, la Majestad de los cielos, su propio camino?  Miradlo en tortura de alma en el Getsemaní, orando a su Padre. ¿Qué es lo que arranca esas gotas de agonía de su santa frente?... Esta debería ser nuestra actitud: No se haga mi voluntad sino la tuya. Esto es verdadera conversión (Manuscrito sin fecha 73). ELC 148

AUDIO. https://youtu.be/3KbkDqcvS74


martes, 19 de mayo de 2026

19. LIBERTAD MEDIANTE CRISTO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, 

y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. (Gál. 5:1).

Al principio Dios puso al hombre bajo la ley, una condición indispensable para su 

misma existencia. Era un súbdito del gobierno divino y no puede haber gobierno sin ley...

Dios es omnipotente, omnisciente, inmutable. Siempre sigue un camino recto. Su ley 

es verdad inmutable, eterna. Sus preceptos están en consonancia con sus atributos.

Pero Satanás los hace aparecer bajo una falsa luz. Al pervertirlos trata de 

dar a los seres humanos una impresión desfavorable del Dador de la ley.

Mediante su rebelión ha tratado de hacer aparecer a Dios como un ser injusto y tiránico... Ha cegado los ojos de los hombres para que no puedan ver debajo de la superficie y discernir su verdadero propósito.

Como resultado de la desobediencia de Adán, cada ser humano es un transgresor de la ley, vendido al pecado. A menos que se arrepienta y convierta está bajo las ataduras de la ley, sirviendo a Satanás, cayendo en los engaños del enemigo y llevando testimonio contra los preceptos de Jehová.

 Pero por la perfecta obediencia a los requerimientos de la ley, el hombre es

 justificado. Solamente mediante la fe en Cristo es posible una obediencia tal.

Los hombres pueden comprender la espiritualidad de la ley, pueden reconocer su poder como revelador del pecado, pero son incapaces de hacer frente al poder y los engaños de Satanás a menos que acepten la expiación hecha para ellos en el sacrificio vicario de Cristo quien es nuestra expiación.

Los que creen en Cristo y guardan sus mandamientos no están bajo las ataduras de la ley de Dios; porque para los que creen y obedecen, su ley no es una ley de servidumbre sino de libertad... Todo el que por fe obedece los mandamientos de Dios alcanzará la condición sin pecado en que vivía Adán antes de su transgresión.

Todo el que cree en Cristo, que confía en el poder protector del Salvador resucitado..., que resiste la tentación e imita aun en medio del mal el modelo dado por Cristo, por la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo llegará a participar de la naturaleza divina, porque habrá escapado de la corrupción que hay en el mundo debido a la concupiscencia (Signs of the Times, 23 de julio, 1902). 

ELC 147

AUDIO. https://youtu.be/mgCX6AKUKGk


lunes, 18 de mayo de 2026

18. PODER SANTIFICADOR. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (Juan 17:17)

La verdad que profesamos no será de ningún valor a menos que seamos santificados por ella... Mientras el error está imperando en forma tan notable en nuestro país, necesitamos conocer qué es verdad porque no podemos ser santificados por el error. Cuanto mejor entendamos la verdad tal como está en la Palabra de Dios, tanto mejor sabremos cómo santificar nuestras vidas por la Palabra de Dios.

Estamos en este mundo como quienes están puestos a prueba y Dios nos está probando dándonos la oportunidad de obedecer su verdad. Es algo muy solemne vivir en esta época, y no deberíamos estar satisfechos a menos que tuviéramos una conexión viviente con el Dios del cielo; deberíamos sentirnos responsables ante él por cada día de nuestra vida...

Podremos oír voces a nuestro alrededor que tratarán de alejarnos de la verdad, pero si tenemos en cuenta solamente la gloria de Dios y estamos luchando para hacer su voluntad, oiremos su voz y sabremos que es la voz del Buen Pastor. Es muy importante que entendamos la voz que nos habla...

Hay tentaciones que vendrán a cada uno de nosotros. Todos tenemos temperamentos diferentes que vencer; ¿y cómo sabremos que estamos haciendo su obra día tras día? Debemos mirarnos en el espejo -la santa ley de Dios- y allí descubrir los defectos de nuestros caracteres.

 Es algo muy difícil entenderse a sí mismo. Debemos examinar cuidadosamente si no hay algo que debe ser dejado a un lado, y después de que nos hayamos esforzado por deponer el yo, nuestro precioso Salvador nos dará la ayuda que necesitamos para que seamos vencedores...

Este mundo no es el cielo, es el lugar de preparación; es el taller de Dios donde debemos ser cortados y cincelados y preparados para las mansiones celestiales... Que Dios nos ayude a vencer por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio (Manuscrito 5, 1886). ELC 146

AUDIO. https://youtu.be/sKw3d4Q9r6I