lunes, 9 de marzo de 2026

09. “LA ORACIÓN MUEVE EL CIELO” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Mat. 7:7).

¿Por qué no recibimos más de Aquel que es la Fuente de luz y poder? 

Esperamos demasiado poco.

¿Ha perdido Dios su amor por el hombre? 

¿No sigue fluyendo su amor hacia la tierra?...

No avaluamos como debiéramos el poder y la eficacia de la oración. "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles" (Rom. 8:26).

Dios desea que vayamos a él en oración para que él pueda alumbrar 

nuestras mentes. Sólo él puede darnos una clara concepción de la verdad. 

El solo puede ablandar y subyugar el corazón. Puede agudizar el entendimiento para discernir la verdad del error. Puede afirmar la mente vacilante y darle un conocimiento y una fe que soportarán la prueba. Orad, pues; orad sin cesar. El Señor que oyó la oración de Daniel, oirá la vuestra si os acercáis a él como Daniel lo hizo.

Vivamos en estrecha comunión con Dios. El gozo del cristiano consiste en un sentido del amor y el cuidado de Dios por sus hijos, y en la seguridad de que no los dejará solos en sus debilidades (Review and Herald, 24 de marzo, 1904).

Necesitamos saber cómo orar. No son las oraciones insustanciales y sin vigor las que se aferran de los atributos divinos. La oración es oída por Dios cuando proviene de un corazón quebrantado por un sentimiento de indignidad. La oración fue instituida para nuestro consuelo y salvación, para que 

mediante la fe y la esperanza podamos echar mano de las ricas promesas de Dios. 

La oración es la expresión de los deseos de un alma hambrienta y sedienta de justicia (Carta 121, 1901).

La oración mueve el cielo. Ese poder que únicamente viene en respuesta a la oración, hará sabios a los hombres en la sabiduría del cielo y los capacitará para trabajar en la unidad del Espíritu, unidos con los vínculos de paz (Review and Herald, 28 de enero, 1904). ELC 76

AUDIO. https://youtu.be/Uj94EgWH_RM


 

domingo, 8 de marzo de 2026

08. “NADA ES DEMASIADO PEQUEÑO” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. (Lam. 3:25).

Hay pocos que realmente aprecian y aprovechan el precioso privilegio de la oración. Deberíamos ir a Jesús y contarle todas nuestras necesidades. Podemos llevarle nuestras cargas y problemas, pequeños y grandes. Todo lo que pueda causarnos dificultades, deberíamos llevarlo al Señor en oración (Testimonies, tomo 5, págs. 200, 201).

Perdemos muchas preciosas bendiciones al dejar de llevar nuestras necesidades, problemas y pesares a nuestro Salvador. Él es el admirable Consejero. Vela sobre su iglesia con intenso interés, y con un corazón lleno de tierna simpatía se impone de la hondura de nuestras necesidades.

Pero nuestros caminos no son siempre sus caminos. Él ve el resultado de cada acción y nos pide que confiemos con paciencia en su sabiduría, no en los supuestamente sabios planes de nuestra propia hechura.

No ceséis de orar. Si la respuesta se tarda, esperadla. Poned todos vuestros planes

a los pies del Redentor. Asciendan vuestras oraciones importunas a Dios.

Si es para la Gloria de su Nombre, Oiréis las confortantes palabras: "Sea hecho conforme a tu palabra". No podemos cansar a Cristo con fervientes súplicas. No dependemos de Dios tanto como debiéramos. Dejemos sin pronunciar toda palabra de queja. Hablemos de fe y de ánimo mientras esperamos a Dios...

Tened temor de la duda, para que no llegue a ser un hábito que destruya la fe. El proceder del Padre celestial puede parecernos oscuro, misterioso e inexplicable, sin embargo debemos confiar en él (Carta 123, 1904).

Toda oración sincera que se eleva es mezclada con la eficacia de la sangre de Cristo. Si la respuesta tarda es porque Dios desea que mostremos una santa osadía en reclamar la palabra que él empeñó. Fiel es el que prometió. Nunca abandonará al alma que se entrega plenamente a él (Manuscrito 19, 1892). ELC 75

AUDIO. https://youtu.be/kxivVR3iAXo


sábado, 7 de marzo de 2026

07. “ORACIÓN FERVIENTE” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante

 de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. (Sal. 62:8).

La oración es el acto de abrir el corazón a Dios como a un amigo. El ojo de la fe ve a Dios muy 

de cerca, el suplicante puede obtener preciosa evidencia del amor divino y el cuidado hacia él. 

Pero, ¿por qué tantas oraciones no son jamás contestadas?...

El Señor nos da la promesa: "Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jer. 29:13). Habla también de algunos que "…no clamaron a mí con su corazón…" (Ose. 7:14). 

Tales peticiones son oraciones en la forma, 

de labios afuera, que el Señor no acepta...

Se Necesita La Oración: Oración Diligentísima, Ferventísima, Agonizante; Una Oración como la que ofreció David cuando exclamó: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía". "…Yo he anhelado tus mandamientos…". "He deseado tu salvación…". "Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo." "Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo" (Sal. 42:1; 119:40,174; 84:2; 119:20). 

Éste es el espíritu de la oración de lucha, como lo tenía el salmista real...

Se Dice de Cristo: "Y estando en agonía, oraba más intensamente…" (Luc. 22:44). En qué contraste con esta intercesión de la Majestad del cielo, están las oraciones débiles y tímidas que se ofrecen a Dios. Muchos se conforman con un servicio nominal, y solamente unos pocos tienen un anhelo sincero, ferviente y afectuoso de Dios.

La comunión con Dios le proporciona al alma un conocimiento íntimo de su voluntad... 

La oración genuina compromete las energías del alma y afecta toda la vida. 

El que presenta en esta forma, sus necesidades delante de Dios, siente la vaciedad 

de todo lo demás que está bajo el cielo (Testimonies, tomo 4, págs. 533-535).

Vuestras oraciones pueden elevarse con una importunidad que

 no admite rechazo. ¡Ésto es fe! (Manuscrito 8, 1892). ELC 74

AUDIO.  https://youtu.be/N4KEa89fLJA