miércoles, 12 de agosto de 2026

12. EL DESARROLLO DEL DOMINIO PROPIO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea 

de su espíritu, que el que toma una ciudad. (Prov. 16:32).

Por medio de la fidelidad en las cosas pequeñas llegamos a ser centinelas en quienes se puede confiar. Guárdese cuidadosamente contra las pequeñas irritaciones. No permita que acosen su alma, y ganará muchas victorias.  Y cuando le sobrevengan tribulaciones más grandes estará preparado para resistir al enemigo valerosa y noblemente...

Cada alma hereda ciertos rasgos anticristianos de carácter. Es obra grande y noble de toda la vida el mantener bajo control esas tendencias hacia el mal. Son las cosas pequeñas que cruzan nuestra senda las que probablemente nos hacen perder el poder del dominio propio (Carta 123, 1904).

Mientras permanezcamos en el mundo, tendremos que arrostrar influencias adversas. Habrá provocaciones que probarán nuestro temple, y si las arrostramos con buen espíritu desarrollaremos las virtudes cristianas.

 Si Cristo vive en nosotros, seremos sufridos, bondadosos y prudentes, alegres en medio de los enojos e irritaciones. Día tras día y año tras año iremos venciéndonos, hasta llegar al noble heroísmo. Esta es la tarea que se nos ha señalado; pero no se puede llevar a cabo sin la ayuda de Jesús, sin ánimo resuelto, sin propósito firme, sin continua vigilancia y oración. Cada cual tiene su propia lucha.

Ni siquiera Dios puede ennoblecer nuestro carácter ni hacer útiles nuestras vidas a menos que lleguemos a ser sus colaboradores. Los que huyen del combate pierden la fuerza y el gozo de la victoria. 

No necesitamos llevar cuenta de las pruebas, dificultades, pesares y tristezas, porque están 

consignadas en los libros, y no los olvidará el cielo (El ministerio de curación, págs. 387, 388).

Dios os comprenderá cuando abráis vuestro corazón a él. Conoce qué disciplina

 necesita cada uno. Si se lo pides, seguramente te dará poder para resistir el pecado. 

Tu fe se incrementará y darás evidencia a otros del 

poder sostenedor de Dios (Carta 123, 1904). ELC 232

AUDIO. https://youtu.be/VYsklCc1uG4

 

martes, 11 de agosto de 2026

11. MANIFESTAD EL AMOR DE CRISTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto

 a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (Rom. 12:10).

No debemos permitir que nuestro yo nos absorba y nos haga olvidar los derechos que Dios y la humanidad tienen sobre nosotros. Dios desea que seamos más bondadosos, más benignos y amables; menos criticadores y suspicaces.

¡Oh, si pudiéramos tener el espíritu de Cristo y saber cómo tratar a nuestros hermanos y vecinos!...

Debemos olvidarnos a nosotros mismos en el amante servicio hacia otros... No debemos recordar algunos actos de bondad que hayamos hecho; quizá se borren de nuestra memoria.

Pero la eternidad traerá en todo su esplendor cada acto realizado por la salvación de las almas, cada palabra hablada para animar a los hijos de Dios. Y estas cosas realizadas por amor de Cristo serán una parte de nuestro gozo a través de toda la eternidad.

Cuando tratamos a nuestros hermanos, a menos que lo hagamos con bondad y cortesía, seguimos un proceder anticristiano. Debemos manifestar cortesía en el hogar, en la iglesia y en nuestro trato con todos

 los hombres. Pero especialmente debemos manifestar compasión y respeto por aquellos que están dando sus vidas a la causa de Dios... Cuando Jesús reine en el corazón, habrá tierno amor, y seremos amables e íntegros el uno para el otro...

No debemos dar ocasión para criticar. Un momento de impaciencia, una simple respuesta áspera, la carencia de amabilidad y cortesía cristianas en algunas cosas pequeñas, pueden dar por resultado la pérdida de amigos y la pérdida de la influencia.

Dios desea que os presentéis lo mejor posible bajo todas las circunstancias: en presencia de 

aquellos que son subalternos como también en la presencia de vuestros iguales y superiores.

Debemos ser seguidores de Cristo en todo tiempo, procurando honrarlo, tratando de representarlo rectamente en todo momento... Debemos tratar de vivir sólo para su gloria y no para que los hombres nos alaben (Review and Herald, 24 de febrero, 1891). ELC 231

AUDIO. https://youtu.be/Xr_3rDEqc2Y

 

lunes, 10 de agosto de 2026

10. GOZO DE VIVIR. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Pero no será así entre vosotros, sino que El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. (Mar. 10:43, 44).

La verdadera dicha sólo se encuentra en una vida de servicio. El que vive una vida inútil y egoísta es miserable. Está descontento consigo mismo y con los demás. El Señor corrige a sus obreros para que estén preparados a fin de que ocupen los lugares que les han sido asignados. De esa manera desea que se apresten a realizar un servicio más aceptable.

Hay muchos que no están satisfechos de servir a Dios alegremente en el lugar que les ha señalado, o que realizan sin quejarse la obra que ha colocado en sus manos. Es correcto que estemos descontentos de la forma en la que realizamos el deber, pero no debemos estar descontentos con el deber mismo porque desearíamos realizar alguna otra cosa.

En su providencia, Dios coloca delante de los seres humanos un servicio que será como una medicina para sus mentes enfermas. De esa manera [Dios] trata de guiarlos para poner a un lado la preferencia egoísta, la que, si se fomenta, podría descalificarlos para el trabajo que tiene para ellos (Review and Herald, 2 de mayo, 1907).

Hay quienes desean tener un poder soberano, y que necesitan la santificación de la obediencia. Dios provoca un cambio en sus vidas. Tal vez coloca delante de ellos deberes que no habrían escogido. 

Si están dispuestos a ser guiados por él, les dará gracia y fortaleza para realizar esos deberes con espíritu de sometimiento y utilidad. De esa manera están siendo capacitados para ocupar lugares donde sus habilidades bien organizadas realicen un gran servicio.

A veces Dios los prepara dándoles decepciones y aparente fracaso. Tiene el propósito de que aprendan a dominar la dificultad. Los inspira con una determinación de hacer que cada fracaso aparente resulte un éxito (Ibíd.). ELC 230

AUDIO. https://youtu.be/fy0lUVFFvGs