Levántate,
resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
(Isa. 60:1).
En un sentido especial los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como vigías y portaluces. A ellos les ha sido confiado el último mensaje de misericordia para un mundo que perece.
Sobre ellos brilla la maravillosa luz de la Palabra de Dios.
¿Qué clase de personas, entonces, debieran ser?...
Es el propósito de Dios glorificarse a sí mismo en su pueblo ante el mundo. Anhela hacer de
sus hijos canales a través de los cuales pueda derramar su abundante amor y misericordia...
Aferrémonos a la ayuda del Señor... contra las poderosas potencias de las tinieblas.
Satanás está obrando con intensidad de propósito para esclavizar y destruir las almas.
Mantengamos una firme posición contra él. Aquel que esté consagrado enteramente al servicio de Dios será hecho fuerte para la batalla. Será fortalecido con "todo poder". Aquel que siente su debilidad, y lucha con Dios como lo hizo Jacob, diciendo: "…No te dejaré, si no me bendices" (Gén. 32:26), avanzará con la refrigerante unción del Espíritu Santo.
Lo rodeará la atmósfera del cielo. Andará haciendo bienes.
Su influencia será una fuerza
positiva en favor de la religión de Cristo.
Dios necesita portaluces que llenarán el mundo con la luz, la paz y el gozo que proceden de Cristo. Necesita hombres humildes, hombres conscientes de su propia debilidad, y que recuerden lo que el
servicio de Dios exige de ellos: la corrección del habla y de
la acción que manifiestan el poder
de la gracia de Cristo.
Los tales revelarán en
sus vidas las virtudes del carácter de Cristo... Dios está reteniendo sus
juicios en espera de que el mensaje sea proclamado a todos. Hay muchos que aún
no han oído el mensaje probatorio constituido por la verdad para este tiempo...
El
tiempo es precioso. El destino de las almas está en la balanza... Tan vasto es
el campo, tan amplio el plan, que todo corazón santificado será urgido a servir
como un agente del poder divino (Review and Herald, 23 de
diciembre, 1905). ELC 315
AUDIO. https://youtu.be/KdzdJ17t4YQ

