viernes, 23 de octubre de 2026

23. EL PLAN DE DIOS PARA SOSTENER SU OBRA. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado. (Prov. 11:25).

El Señor ha hecho que la proclamación del Evangelio dependa de la consagrada capacidad y de las ofrendas voluntarias de su pueblo. Al paso que ha llamado a hombres para predicar la Palabra, ha convertido en el privilegio de toda la iglesia el participar en la obra por medio de la contribución de sus recursos para su sostén. Y les ha confiado también el cuidado de los pobres, como representantes suyos. 

El diezmo de todos nuestros ingresos lo reclama el Señor como suyo, para que sea consagrado únicamente a sostener a aquellos que se dan a si mismos para la predicación del Evangelio.

 Y además de esto nos pide nuestras ofrendas y donaciones para 

su causa, y también que suplamos las necesidades de los pobres...

El Señor está siempre confiriendo sus bendiciones y mercedes a los hombres. Si nos quitara estos dones, pereceríamos. Cada momento tiene presente a su familia humana. "…Hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos" (Mat. 5:45). Él nos da "…lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones" (Hech. 14:17).

Es Dios quien da a los hombres el poder para obtener riquezas. El pensamiento ágil y penetrante, la habilidad de planear y ejecutar, son de él. Él es quien nos bendice con salud y abre caminos para que obtengamos medios por el diligente uso de nuestras facultades. 

Y nos dice: Una parte del dinero que he permitido que ganéis es mío. Ponedlo en la tesorería en diezmos, en dádivas y ofrendas, para que haya alimento en mi casa; para que haya con que sostener a los que llevan el Evangelio de mi gracia al mundo (Review and Herald, 9 de mayo, 1893).

Pide nuestro servicio y nuestros dones... porque el servicio y el sacrificio hechos para el bien de los demás fortalecerán el espíritu de beneficencia en el corazón del dador y lo unirán más estrechamente con Aquel que era rico pero que se empobreció por amor a nosotros (Ibíd.). ELC 304

AUDIO. https://youtu.be/4iYJAKd3bVw

 

jueves, 22 de octubre de 2026

22. LAS DEMANDAS PREVIAS DE DIOS. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas... (Deut. 8:17, 18).

Los que aman a Dios por sobre todo, se dan cuenta que son ricos más allá de todo cálculo en las riquezas que Dios les da... El hombre no posee nada a lo que tenga derecho exclusivo. No es dueño ni aun de sí 

mismo; porque ha sido comprado con un precio: la sangre del Hijo de Dios. 

Cristo tiene un derecho sobre toda posesión de este mundo.

Él puede poner en marcha una serie de circunstancias que arrasen con la ganancia acumulada durante años. También puede retener la ayuda que sus hijos necesitan. Es Dios quien da al hombre el aliento de vida. Nosotros no podemos crearlo. Sólo podemos tomar lo que Dios ha creado. Él es nuestro guardián, nuestro consejero; y más que eso, por su generosa provisión, poseemos toda la habilidad, el tacto y la capacidad que tenemos...

 Todo lo que poseéis es don suyo, pues no teníais nada con que crearlo o adquirirlo. Se os ha dado, no para que llegue a ser una cuña que os separe de él, sino para ayudaros a realizar su servicio. 

En el momento en que el hombre pierde de vista el hecho de que sus capacidades y 

posesiones son del Señor, en ese momento está defraudando las posesiones del Señor. 

Está actuando como un administrador infiel, haciendo que el Señor transfiera sus dones a manos más fieles. Dios demanda a los que él ha confiado sus dones que los administren fielmente, para demostrar al mundo que están trabajando por la salvación de los pecadores. 

Demanda a los que profesan estar bajo su dirección, que no desvirtúen su carácter...Diariamente él nos colma con beneficios... Llevando la corona de su favor real, glorifiquémoslo, impartiendo a otros de la abundancia con que nos ha colmado...

Dios quiere que sus hijos y sus hijas demuestren al mundo que él no es egoísta, sino que abunda en planes liberales y abnegados. Está esperando los conductos mediante los cuales pueda comunicar la plenitud de su amor (Manuscrito 63, 1901). ELC 303

AUDIO. https://youtu.be/NfQpIUVe1n8


miércoles, 21 de octubre de 2026

21. EL PELIGRO DE LAS RIQUEZAS. X. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. (Mar. 10:24, 25).

El plan de Dios es que las riquezas sean adecuadamente usadas, distribuidas 

para bendición de los necesitados y para el adelanto de la obra de Dios.

Si los hombres aman sus riquezas más de lo que aman a sus semejantes, más de lo que aman a Dios o las verdades de su palabra, y si sus corazones están en sus riquezas, no podrán tener la vida eterna... Así se prueba a las almas. Y, tal como el joven rico, muchos se apartan con tristeza a causa de que no pueden conservar sus riquezas y también un tesoro en el cielo...

"…Todas las cosas son posibles para Dios" (Mar. 10:27). La verdad, puesta en el corazón por el Espíritu de Dios, expulsará el amor a las riquezas. El amor a Jesús y el amor al dinero no tienen cabida en el mismo corazón. El amor de Dios sobrepasa en tal medida al amor al dinero que el poseedor se desprenderá de sus riquezas y transferirá sus afectos a Dios. Por amor, entonces se ocupará de socorrer a los necesitados y en sostener la causa de Dios.

 Es su mayor placer prestar la mejor disposición a las cosas del Señor. Considera todo lo que tiene como si no fuera suyo, y cumple fielmente su deber como administrador de Dios...En esta forma es posible a un hombre rico entrar en el reino de Dios...Algunos dan de lo que les sobra, por lo que no sienten necesidad. Los tales no practican la abnegación por la causa de Cristo. 

Dan liberalmente y de corazón, sin embargo, tienen todo lo que el corazón puede desear. Dios considera eso. La acción y su móvil no dejan de ser advertidos por Dios, y ellos no perderán su recompensa.

Pero los que tienen menos medios no deben disculparse a sí mismos porque no pueden hacer tanto como otros. Haced todo lo que podáis (Review and Herald, 16 de septiembre, 1884). ELC 302

AUDIO. https://youtu.be/kd0R2Rt38ug