viernes, 26 de junio de 2026

26. NO SEAS UN ENANO ESPIRITUAL. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)


Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador 
Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Ped. 3:18).

Una experiencia cristiana genuina se desarrolla día tras día, trayendo a su poseedor 

nueva fuerza y resolución y llevándolo al crecimiento constante en la vida espiritual.  

Pero el mundo cristiano abunda en catedráticos de religión que son apenas enanos religiosos. 

Muchos parecen haberse graduado tan pronto como aprendieron los rudimentos de la fe cristiana.

No crecen en gracia o en el conocimiento de la verdad. No hacen nada por sus medios o por su influencia, para edificar la causa de Dios. Son zánganos en la colmena. Este grupo no permanecerá mucho tiempo donde está. Será convertido y avanzará, o retrocederá...

Para cumplir con las exigencias de Dios tendréis que hacer un esfuerzo personal, y

 en esta obra necesitáis los recursos de una experiencia cristiana siempre creciente.

Vuestra fe debe ser fuerte, vuestra consagración completa, vuestro amor puro y sincero, vuestro celo ardiente, incansable, vuestro ánimo resuelto, vuestra paciencia infatigable, vuestra esperanza brillante (Review and Herald, 8 de enero, 1884).

Los peligros de los últimos días probarán la genuinidad de nuestra fe... Las poderosas oleadas de la tentación se abatirán sobre todos, y a menos que estén asegurados en la Roca eterna, serán barridos.

No penséis que podéis estar a salvo llevados por la corriente. Si lo hacéis, seguramente seréis la presa impotente de los artificios de Satanás. Mediante la investigación diligente de las Escrituras y la ferviente oración en busca de la ayuda divina, preparad el alma para resistir la tentación.

El Señor oirá la sincera oración del alma contrita y levantará por vosotros un estandarte contra el enemigo. Pero seréis probados; vuestra fe, vuestro amor, vuestra paciencia y vuestra constancia serán probados. "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe" 1 Juan 5:4 (Ibíd.). ELC 185

AUDIO. https://youtu.be/dzjW8ea_MPk


jueves, 25 de junio de 2026

25. CRECIENDO EN CRISTO. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

  
Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios. (Heb. 6:1).

En la puerta de entrada del sendero que conduce a la vida eterna Dios pone la fe y reviste todo el camino con la luz, la paz, y el gozo de la obediencia voluntaria. El viajero de esta manera mantiene siempre delante de él la marca de su elevada vocación en Cristo.

El premio está siempre a la vista. Para él los mandamientos de Dios son justicia, y paz y gozo en el Espíritu Santo. Las cosas que primero parecían ser cruces, por medio de la experiencia se descubre que son coronas.

"Aprended de mí", es la orden del Salvador. Sí, aprended de él cómo vivir

 la vida de Cristo, una vida pura y santa, libre de toda mancha de pecado...

El progreso, no el estancamiento, es la ley del cielo. El progreso es la ley de toda facultad de la mente y del cuerpo. Las cosas de la naturaleza obedecen esta ley. En el campo, primero se ve la hoja, luego la espiga, después el grano lleno en la espiga.

En la vida espiritual, como en la vida física, debe haber crecimiento. Debemos avanzar paso a paso, siempre recibiendo e impartiendo, siempre ganando un conocimiento más completo de Cristo, aproximándonos diariamente cada vez más cerca a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

El cristiano es primero un recién nacido en Cristo. Luego se transforma en niño. Debe realizar continuos avances en proporción a las oportunidades y privilegios que se le conceden. Siempre debe recordar que no se pertenece a sí mismo, que ha sido comprado con precio y que debe hacer el mejor uso posible de los talentos que se le han confiado.

Aun en la infancia de su entendimiento espiritual el cristiano debe esforzarse para hacer el más 

decidido avance hacia la vida más elevada y más santa (Review and Herald, 9 de mayo, 1907).

 ELC 184

AUDIO. https://youtu.be/Iu4yU_Qnkoo


miércoles, 24 de junio de 2026

24. NO PRONUNCIÉIS PALABRAS HIRIENTES O APRESURADAS. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. (1Ped. 2:1,2).

Deberíamos estudiar estas instrucciones. Es nuestro privilegio crecer "…a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efe. 4:13). No debiéramos ser irreflexivos o descuidados al hablar, hiriendo el uno al otro con palabras descorteses...

Cada agente humano relacionado con la obra del Señor necesita apreciar la obra en la cual está tomando parte. La obra en las instituciones de Dios debe realizarse sin fricciones, sin palabras apresuradas, sin palabras dictatoriales. Los obreros deben ser puros, limpios y santos en pensamiento, en palabra y en acción. Deben ser testigos de Cristo y testificar que han nacido de nuevo (Carta 179, 1902).

No debe haber palabras hirientes ni reprensiones irritantes, porque los ángeles de Dios están recorriendo cada habitación. Cristo anhela encomiar a cada fiel obrero y lo hará. Cada acto bueno es registrado en el libro. Pueden cometerse pequeños errores, pero las palabras de censura levantan sentimientos de venganza y Dios es deshonrado...

Cada palabra hablada irreflexiva o imprudentemente, debería retirarse en el acto... Debemos recordar que como cristianos que profesamos trabajar en unidad no debemos actuar como los pecadores, cuyas palabras y acciones pecaminosas, a menos que se arrepientan de ellas, los condenarán...

"Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir…" (Apoc. 3:2). Esta es nuestra obra. 

Hay muchos que están por morir espiritualmente, y el Señor nos llama para que los fortalezcamos.

El pueblo de Dios, ha de ser fiel al deber. Sus miembros han de estar unidos por los lazos del compañerismo cristiano, y deben ser fortalecidos en la fe, hablando el uno al otro con frecuencia, de las preciosas verdades que les fueron confiadas. 

Nunca deben altercar ni censurar. Deben unirse en lo que 

atañe a la importancia de obedecer la ley de Dios (Ibíd.).

 ELC 183

AUDIO. https://youtu.be/CDf9s_H9CQ0