Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminado e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. (1 Ped, 1:3,4).
¿Hay alguna razón por la cual esta esperanza viviente no debiera darnos tanta confianza y tanto gozo en este tiempo, como lo hizo con los discípulos en la iglesia primitiva? Cristo no está encerrado en la tumba nueva de José.
El resucitó, ascendió al cielo, y
debemos ejercer nuestra fe para que el mundo pueda ver que tenemos una
esperanza viviente...
Nuestra esperanza no carece de fundamento; nuestra herencia no es corruptible.
No
es un producto de la imaginación (Review and Herald, 6 de agosto, 1889).
Leemos En La Biblia acerca de la resurrección de Cristo de los muertos; pero, ¿actuamos como creyendo en ello? ¿Creemos que Jesús es un Salvador viviente, que no está en la tumba nueva de José, sellada con la gran piedra, sino que se levantó de entre los muertos y ascendió al cielo para llevar cautiva a la cautividad y para dar dones a los hombres?
ÉL ESTÁ ALLÍ PARA INTERCEDER POR NOSOTROS EN EL TRIBUNAL DEL CIELO. Él está allí porque necesitamos un amigo en la corte celestial, Alguien que sea nuestro abogado e intercesor.
Regocijémonos por esto. Tenemos todos los motivos para alabar a Dios.
Muchos
juzgan su situación religiosa por sus emociones;
pero éste no es un criterio seguro. Nuestra vida cristiana no depende de
nuestros sentimientos sino de que tengamos un seguro asidero de
lo alto.
Debemos creer las palabras de
Dios tal como él las pronunció; debemos tomarle la palabra a
Cristo, creer que él vino para representar al Padre, y que
el Padre, tal como está representado en Cristo, es nuestro
amigo y que no desea que perezcamos.
De
otra manera no habría enviado a su Hijo
para que muriera como nuestro sacrificio. La cruz del Calvario es una
garantía eterna para cada uno de nosotros, de que Dios quiere que
seamos felices, no solamente en la vida futura sino también en esta
vida (Id., 8 de marzo, 1892). ELC46
AUDIO.
https://youtu.be/MTogBE4oDPk