Por la fe Abrahán, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había
de recibir como herencia; Y salió sin saber a dónde iba. (Heb. 11:8).
Dios escogió a Abrahán
como su mensajero mediante el cual comunicaría la luz al mundo. La palabra de
Dios llegó a él, no con la presentación de seductoras perspectivas de
grandes remuneraciones en esta vida ni de gran estima y honor
mundanales. "…Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu
padre, a la tierra que te mostraré " (Gén. 12:1), fue el mensaje
divino dado a Abrahán.
El patriarca obedeció... Dejó atrás su país, su hogar, sus parientes y todas las relaciones agradables
de
su vida para transformarse en un peregrino y extranjero (Testimonies,
tomo 4, pág. 523).
Cuando Dios pidió a
Abrahán que dejara su tierra y sus amigos, él podría haber
razonado y puesto en duda el propósito de Dios. Pero mostró que tenía
perfecta confianza en que Dios lo estaba guiando; no se preguntó si iría
a una tierra fértil, agradable, o si se sentiría cómodo allí. El
salió según la orden de Dios. Esta es una lección para cada
uno de nosotros. Cuando el deber parece llevarnos en contra de nuestras
inclinaciones, debemos tener fe en Dios.
Hay personas que podrían estar en situaciones favorables... en todas las cosas de esta vida, pero Dios puede tener para
ellas una obra que hacer en otra parte, una obra que no podrían hacer
entre sus parientes y amigos.
La misma comodidad y los parientes que las rodean pueden impedirles desarrollar los rasgos de carácter que Dios quisiera que desarrollaran. Pero Dios ve que cambiando su situación y enviándolas a lugares
cuyo ambiente sea completamente diferente, ellas estarán en el sitio
donde mejor podrán desarrollar un carácter que lo glorifique...
Dios en su providencia nos coloca en situaciones en las cuales sentimos nuestra necesidad
de su ayuda y poder, y ama
revelarse a nosotros (Manuscrito 19, 1886). ELC 113
AUDIO. https://youtu.be/FN3skWI4ne8