domingo, 4 de octubre de 2026

04. LA NIÑA DE SUS OJOS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones 

que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. (Zac. 2:8).

La iglesia de Cristo, por debilitada y defectuosa que sea, es el único objeto en la tierra al cual él concede su suprema consideración... El Señor tiene un pueblo, un pueblo escogido, su iglesia que debe ser suya, su propia fortaleza, que él sostiene en un mundo rebelde y herido por el pecado (TM 11, 12).

La iglesia es la propiedad de Dios, y Dios la recuerda constantemente mientras ella está en el mundo, sujeta a las tentaciones de Satanás. Cristo nunca ha olvidado los días de su humillación. Al abandonar las escenas de su humillación, Jesús no perdió nada de su humanidad.  

Conserva el mismo amor tierno y piadoso, y siempre es conmovido por la angustia humana. Siempre tiene en cuenta que él fue un Varón de dolores, experimentado en quebrantos. No olvida a su pueblo que lo representa, que está luchando para sostener su ley pisoteada. Sabe que el mundo que lo ha odiado odia también a su pueblo. 

Aun cuando Cristo Jesús ha pasado a los cielos, allí continúa siendo una cadena viviente que une a sus creyentes con su propio corazón de amor infinito. Los más humildes y débiles están unidos a su corazón por una cadena de simpatía. Nunca olvida que es nuestro representante y que lleva nuestra naturaleza.

Jesús ve a su verdadera iglesia en la tierra, cuya mayor ambición consiste en cooperar con él en la grandiosa obra de salvar almas. Oye sus oraciones presentadas con contrición y poder, y la Omnipotencia no puede resistir sus ruegos por la salvación de cualquier miembro probado y tentado del cuerpo de Cristo...

Jesús vive siempre para interceder por nosotros. Por medio de nuestro 

Redentor, ¿qué bendiciones no recibirá el verdadero creyente?

La iglesia, que está por entrar en su más severo conflicto, será el objeto más querido para Dios en la tierra. La confederación del mal será impulsada por un poder de abajo, y Satanás arrojará todo vituperio posible sobre los escogidos a quienes no puede engañar y alucinar con sus invenciones y falsedades satánicas. Pero... Cristo... ¿dejará de cumplir su promesa? No; nunca, nunca. (Id., págs. 15, 16). ELC 285

AUDIO. https://youtu.be/8jBVRvnIBgs

 

sábado, 3 de octubre de 2026

03. OBJETO DEL ETERNÍSIMO CUIDADO DE DIOS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efe. 2:21, 22).

La iglesia viviente de Dios es en particular una morada de Dios mediante el Espíritu, para que el hombre pueda llegar a ser un bien terminado templo para la residencia del Santo Espíritu de Dios, para que el Señor Jesucristo pueda morar en su ser íntimo, ennobleciendo y santificando su naturaleza humana por sus atributos divinos, haciendo al hombre, un templo del Dios viviente (Manuscrito 193, 1898).

La iglesia de Cristo debe estar en el mundo, pero no ser del mundo. Al llamar a su pueblo unido como iglesia, Dios dispone que formen una familia cristiana y diariamente sean dignos de pertenecer a la 

familia del cielo. Así es como Dios reúne en un solo cuerpo a los creyentes en su

 Palabra, para que su influencia constituya una bendición mutua y para el mundo. 

Cada miembro convertido revela una transformación del carácter, y es fortalecido y sostenido por el valor y la fe del conjunto. El santo más débil, si cree en Cristo, es un miembro del cuerpo de Cristo. Y si vive en humilde dependencia de Dios, llegará a ser fuerte, porque tiene derecho a todos los privilegios de un hijo de Dios (Id., 157, 1899).

La iglesia es el objeto del amor y el cuidado más tiernos de Dios. Si los miembros se lo permiten,

 revelará su carácter por medio de ellos. Él les dice: "Vosotros sois la luz del mundo…" (Mat. 5:14). 

Los que caminan y conversan con Dios practican la mansedumbre de Cristo... 

El Santo Espíritu, lleno de gracia y poder, obra en la mente y el corazón (Id., 63, 1901).

Cristo ha hecho provisión para que su iglesia sea un cuerpo transformado, 

iluminado con la luz del cielo, que posea la gloria de Emanuel.

Es su propósito que cada cristiano esté rodeado con una atmósfera espiritual de luz y paz. No hay límite para la utilidad de quien, poniendo a un lado el yo, dé lugar para que trabaje el Espíritu Santo en el corazón y viva una vida enteramente consagrada a Dios (Review and Herald, 30 de abril, 1908). ELC 284

AUDIO. https://youtu.be/5RQXERPOA40


viernes, 2 de octubre de 2026

02. MIEMBROS DE LA FAMILIA DE DIOS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. (Efe. 2:19, 20).

El Señor Jesús está realizando experimentos en los corazones humanos por medio de la manifestación de su misericordia y abundante gracia. Está realizando transformaciones tan sorprendentes que Satanás... se detiene para mirarlas como una fortaleza inexpugnable ante sus sofismas y engaños. Son para él un misterio incomprensible.

 Los ángeles de Dios... contemplan con asombro y gozo cómo hombres caídos, una vez hijos de la ira, están desarrollando por la enseñanza de Cristo, caracteres a la semejanza divina, para ser hijos e hijas de Dios, para desempeñar una parte importante en las ocupaciones del cielo (Testimonios para los ministros 14).

El Señor ha provisto a su iglesia de capacidades y bendiciones para que presente ante el mundo una imagen de su propia suficiencia, y para que su iglesia sea completa en él, una constante representación de otro mundo, el mundo eterno, regido por leyes superiores a las terrenas. Su iglesia ha de ser un templo erigido a la semejanza divina...

Cristo ha dado a la iglesia amplias facilidades, para que él pudiera recibir una gran recompensa de gloria de su posesión redimida y comprada. La iglesia, al ser dotada de la justicia de Cristo, se convierte en el repositorio del Señor, en el cual la riqueza de su misericordia, su amor, su gracia, ha de aparecer en su plena y final manifestación.

La declaración de su oración intercesora, de que el amor del Padre es tan grande hacia nosotros como hacia él mismo, el Hijo unigénito, y que nosotros estaremos con él donde él está, hechos uno con Cristo y el Padre para siempre, es una maravilla para la hueste angelical y constituye su gran gozo. 

El don de su Espíritu Santo, rico, completo y abundante, ha de ser para su iglesia como un muro de fuego que la circunde, contra el cual no prevalezcan las potencias del infierno. En su inmaculada pureza y perfección impecable, Cristo mira a sus hijos como la recompensa de sus sufrimientos (Id., págs. 18, 19). ELC 283

AUDIO. https://youtu.be/KGCLXWmKLzo