martes, 19 de mayo de 2026

19. LIBERTAD MEDIANTE CRISTO. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, 

y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. (Gál. 5:1).

Al principio Dios puso al hombre bajo la ley, una condición indispensable para su 

misma existencia. Era un súbdito del gobierno divino y no puede haber gobierno sin ley...

Dios es omnipotente, omnisciente, inmutable. Siempre sigue un camino recto. Su ley 

es verdad inmutable, eterna. Sus preceptos están en consonancia con sus atributos.

Pero Satanás los hace aparecer bajo una falsa luz. Al pervertirlos trata de 

dar a los seres humanos una impresión desfavorable del Dador de la ley.

Mediante su rebelión ha tratado de hacer aparecer a Dios como un ser injusto y tiránico... Ha cegado los ojos de los hombres para que no puedan ver debajo de la superficie y discernir su verdadero propósito.

Como resultado de la desobediencia de Adán, cada ser humano es un transgresor de la ley, vendido al pecado. A menos que se arrepienta y convierta está bajo las ataduras de la ley, sirviendo a Satanás, cayendo en los engaños del enemigo y llevando testimonio contra los preceptos de Jehová.

 Pero por la perfecta obediencia a los requerimientos de la ley, el hombre es

 justificado. Solamente mediante la fe en Cristo es posible una obediencia tal.

Los hombres pueden comprender la espiritualidad de la ley, pueden reconocer su poder como revelador del pecado, pero son incapaces de hacer frente al poder y los engaños de Satanás a menos que acepten la expiación hecha para ellos en el sacrificio vicario de Cristo quien es nuestra expiación.

Los que creen en Cristo y guardan sus mandamientos no están bajo las ataduras de la ley de Dios; porque para los que creen y obedecen, su ley no es una ley de servidumbre sino de libertad... Todo el que por fe obedece los mandamientos de Dios alcanzará la condición sin pecado en que vivía Adán antes de su transgresión.

Todo el que cree en Cristo, que confía en el poder protector del Salvador resucitado..., que resiste la tentación e imita aun en medio del mal el modelo dado por Cristo, por la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo llegará a participar de la naturaleza divina, porque habrá escapado de la corrupción que hay en el mundo debido a la concupiscencia (Signs of the Times, 23 de julio, 1902). 

ELC 147

AUDIO. https://youtu.be/mgCX6AKUKGk


lunes, 18 de mayo de 2026

18. PODER SANTIFICADOR. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (Juan 17:17)

La verdad que profesamos no será de ningún valor a menos que seamos santificados por ella... Mientras el error está imperando en forma tan notable en nuestro país, necesitamos conocer qué es verdad porque no podemos ser santificados por el error. Cuanto mejor entendamos la verdad tal como está en la Palabra de Dios, tanto mejor sabremos cómo santificar nuestras vidas por la Palabra de Dios.

Estamos en este mundo como quienes están puestos a prueba y Dios nos está probando dándonos la oportunidad de obedecer su verdad. Es algo muy solemne vivir en esta época, y no deberíamos estar satisfechos a menos que tuviéramos una conexión viviente con el Dios del cielo; deberíamos sentirnos responsables ante él por cada día de nuestra vida...

Podremos oír voces a nuestro alrededor que tratarán de alejarnos de la verdad, pero si tenemos en cuenta solamente la gloria de Dios y estamos luchando para hacer su voluntad, oiremos su voz y sabremos que es la voz del Buen Pastor. Es muy importante que entendamos la voz que nos habla...

Hay tentaciones que vendrán a cada uno de nosotros. Todos tenemos temperamentos diferentes que vencer; ¿y cómo sabremos que estamos haciendo su obra día tras día? Debemos mirarnos en el espejo -la santa ley de Dios- y allí descubrir los defectos de nuestros caracteres.

 Es algo muy difícil entenderse a sí mismo. Debemos examinar cuidadosamente si no hay algo que debe ser dejado a un lado, y después de que nos hayamos esforzado por deponer el yo, nuestro precioso Salvador nos dará la ayuda que necesitamos para que seamos vencedores...

Este mundo no es el cielo, es el lugar de preparación; es el taller de Dios donde debemos ser cortados y cincelados y preparados para las mansiones celestiales... Que Dios nos ayude a vencer por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio (Manuscrito 5, 1886). ELC 146

AUDIO. https://youtu.be/sKw3d4Q9r6I


domingo, 17 de mayo de 2026

17. EL TESTIMONIO DEL ESPÍRITU. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. (Rom. 8:16).

Puedes tener el testimonio del Espíritu de que tus caminos agradan a Dios. Esto se obtiene creyendo en la palabra de Dios, apropiándote de esa palabra para tu propia alma. Esto es, comer el pan de vida, y esto traerá la vida eterna. Compara escritura con escritura. Estudia la representación de la vida del verdadero cristiano tal como está delineada en la Palabra de Dios.

La ley de Dios es la gran norma de justicia. El apóstol declara que es santa, justa y

 buena. David dice: "La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma…" (Sal. 19:7). 

Cristo dice: "Si me amáis, guardad mis mandamientos". "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho". "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él" (Juan 14:15; 15:7; 14:21). Con toda seguridad este es el testimonio del Espíritu...

"Si guardarais mis mandamientos" -de todo corazón- "permaneceréis en mi amor; así como yo

 he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor" (Juan 15:10).

Los que son obedientes a la voluntad de Dios no pasarán durezas y dificultades en esta vida. Oye nuevamente las palabras de Cristo: "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (Juan 15:11).

Este es el testimonio que todos tienen el privilegio de tener: el gozo de Cristo en el alma mediante 

el acto de apropiarse de la palabra de Dios... y llevar los requerimientos de Cristo a la vida práctica.

Hay plena seguridad de esperanza al creer en cada palabra de 

Cristo, creer en él estando unidos con él por una fe viviente.

Cuando ésta es su experiencia, el ser humano no está más bajo la ley 

porque la ley ya no condena su proceder (Carta 11, 1897). ELC 145

AUDIO. https://youtu.be/HXB9HeAGCHE