martes, 28 de abril de 2026

28. EL JARDÍN DE LAS PROMESAS DE DIOS. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. (Heb. 10:36).

Las Promesas de Dios son como flores preciosas esparcidas en un jardín. El Señor quisiera que nos detengamos en ellas, mirándolas con atención, apreciando su hermosura y el favor que Dios nos ha concedido al hacer tan ricas provisiones para nuestras necesidades.

Si no fuera por la contemplación de las promesas de Dios, no comprenderíamos su misericordioso amor y compasión hacia nosotros, ni nos daríamos cuenta de la riqueza de los tesoros preparados para aquellos que lo aman. El quisiera que el alma tomara ánimo para descansar con fe en él, la única suficiencia del agente humano.

Debemos enviar nuestras peticiones a través de las nubes más oscuras que Satanás pueda echar sobre nosotros, y debemos hacer que nuestra fe suba hasta el trono de Dios rodeado por el arco iris de la promesa, la seguridad de que Dios es fiel, de que en él no hay mudanza ni sombra de variación.

Puede parecernos que la respuesta se tarde, pero no es así. La petición ha sido aceptada y la respuesta ha sido dada, cuando es esencial para el mayor bien de quien la elevó, y cuando su cumplimiento obrará lo máximo para nuestro interés eterno. Dios esparce sus bendiciones a lo largo de todo nuestro sendero para iluminar nuestro camino hacia el cielo...

Debemos allegarnos al trono de la gracia con reverencia, recordando las promesas que Dios ha dado, contemplando la bondad de Dios y ofreciendo alabanzas de agradecimiento por su inmutable amor. 

No debemos confiar en nuestras oraciones finitas, sino en la palabra 

de nuestro Padre celestial, en la seguridad de su amor por nosotros...

Nuestra fe puede ser probada por la demora, pero el profeta nos ha instruido en cuanto a lo que debemos hacer, diciendo: "¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? 

El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese

 en su Dios" Isa. 50:10. (Review and Herald, 19 de noviembre, 1895). ELC 126

AUDIO. https://youtu.be/HtMKR3T3JAY


lunes, 27 de abril de 2026

27. CONFIAD CUANDO COMETÁIS ERRORES. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. 

El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. 

(Sal. 62:5, 6).

Se nos ha dado a cada uno el inestimable privilegio de ser un hijo de Dios. ¿Por qué, pues, hemos de estar tristes? Somos pecadores, pero tenemos un Salvador que quita nuestros pecados, porque en él no hay pecado.

Tenemos que hacer frente a muchas dificultades y tenemos muchos inquietantes problemas que 

resolver. Pero contamos con un todopoderoso Ayudador que escuchará nuestras peticiones con la 

misma disposición voluntaria y feliz con la cual atendió los pedidos de los que acudieron a él cuando estaba personalmente sobre la tierra. Os pido que no quitéis de sus manos el gobierno de vuestras vidas.

¿Cometéis errores? No os desaniméis. El Señor puede permitir que cometáis pequeños errores 

para salvaros de hacerlos mayores. Id a Jesús y pedidle que os perdone, luego creed que lo hace. 

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, 

y limpiarnos de toda maldad" 1 Juan 1:9 (Review and Herald, 7 de abril, 1904).

Cuando el desánimo os oprima pesadamente, leed estos versículos: ... "Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida.

 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío" (Sal. 42:7-9,11).

"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar". (Sal. 46:1, 2).

"Porque este Dios, es Dios nuestro eternamente y para siempre; él 

nos guiará aún más allá de la muerte." (Sal. 48:14) (Ibíd.). ELC 125

AUDIO. https://youtu.be/jT52Z1B7knw

 

domingo, 26 de abril de 2026

26. CONFIANZA EN TIEMPO DE DIFICULTAD. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. (Hab. 3:17, 18).

Los hijos de Dios pueden gozarse en todas las cosas y en todo tiempo. Cuando vienen problemas y dificultades, creyendo en la sabia providencia de Dios, podéis estar gozosos. 

No necesitáis un feliz vuelo del sentimiento, sino que por fe podéis 

descansar en las promesas y elevar un himno de acción de gracias a Dios...

De las paredes de la cámara de la memoria deben colgar cuadros sagrados, con visiones de Jesús, con lecciones de su verdad, con revelaciones de sus encantos incomparables.

 Si así adornásemos la cámara de la memoria no consideraríamos 

intolerable nuestra suerte. No hablaríamos de las faltas de otros.

Nuestras almas estarían llenas de Jesús y de su amor. No desearíamos dictarle al Señor el camino por el cual [nos] ha de guiar. Amaríamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Cuando el gozo del Señor esté en el alma, no podréis reprimirlo; desearéis contar a otros acerca del tesoro que habéis hallado; hablaréis de Jesús y de sus encantos incomparables. 

Deberíamos dedicarlo todo a él. Deberíamos educar nuestras mentes para que se deleiten en las cosas que glorifiquen a Dios; y si dedicamos a Dios nuestras facultades mentales 

nuestros talentos aumentarán, y tendremos más y más habilidades para ofrecer al Maestro. Llegaremos a ser canales de luz para otros (Review and Herald, 11 de febrero, 1890).

A medida que aprendamos de Cristo sabremos cómo mantener nuestra fuerza espiritual, nos alimentaremos de la Palabra de Dios y tendremos la bendita experiencia descrita por el apóstol con estas palabras: "A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso" (1 Ped. 1:8) (Ibíd.). ELC 124

AUDIO. https://youtu.be/0PW8Val76FI?si=6eV0IemKEU7Gwmri