jueves, 18 de junio de 2026

18. ¡NO TOMÉIS REPRESALIAS! VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, 

bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. (1 Ped. 3:9).

Resolved no complacer al enemigo permitiendo que palabras de crítica desfavorable os impulsen al desquite, y depriman. Haced que los esfuerzos del enemigo fracasen, en lo que os atañe.

Entonces el Señor se acercará a vosotros y os dará una rica medida de amor, paz y gozo, tan profunda y plena que aun en medio de la prueba de vuestra fe podréis dar triunfante testimonio de la verdad de la palabra de la promesa.

Tendréis un sentimiento de la presencia divina. Los ojos de vuestro entendimiento serán alumbrados y veréis entonces claramente la verdad que a veces habéis visto sólo oscuramente... Llevaréis a todas partes con vosotros en la vida diaria el testimonio de que Cristo está formado en vosotros como la esperanza de gloria.

Mirad constantemente a Jesús. Llevadle todos vuestros problemas. Nunca os entenderá mal. Es el refugio de su pueblo. Bajo la sombra de su protección no sufrirán ningún mal. Creed y confiad en él. No os entregará a los ladrones. Id a la fortaleza y aprended que el poder de Cristo para fortalecer y ayudar excede toda comprensión (Review and Herald, 5 de enero, 1911).

Que la atmósfera que circunda vuestra alma sea dulce y fragante. Si lucharais contra la naturaleza humana egoísta, avanzaréis decididamente en la obra de vencer las tendencias al mal heredadas y cultivadas.

Mediante la paciencia, la tolerancia

y la indulgencia lograréis mucho.

RECORDAD que no podéis ser humillados por las palabras necias de algún otro, SINO que cuando vosotros habláis neciamente os humilláis a vosotros mismos y perdéis una victoria que podríais haber ganado...

La fuerza del cielo está a disposición de los que creen en Dios. El hombre que hace 

de Dios su confianza está defendido por una muralla infranqueable (Carta 1, 1904). 

ELC 177

AUDIO. https://youtu.be/7NZL8UaCv-I


miércoles, 17 de junio de 2026

17. EDUCANDO LA LENGUA. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena 

para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. (Efe. 4:29).

El apóstol, viendo la tendencia al abuso del don del habla, da instrucciones en cuanto a su uso. "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca", dice, "sino la que sea buena para la necesaria edificación".

La palabra "corrompida" califica aquí toda palabra que haría una impresión desfavorable a los principios santos y a la religión sin mácula, toda expresión que eclipsaría la visión de Cristo y borraría de la mente la verdadera simpatía y amor.

Incluye las sugerencias impuras que, a menos que sean resistidas al instante, llevarán a grave 

pecado. Sobre cada persona descansa el deber de impedir el paso de las palabras corrompidas.

Es el propósito de Dios que la gloria de Cristo se vea en sus hijos. En toda su enseñanza Cristo presentó principios puros y no adulterados. No pecó, ni fue hallado engaño en su boca. Constantemente fluían ennoblecedoras y santas verdades de sus labios. Habló como ningún hombre habló, con un sentimiento que tocaba el corazón...

La verdad nunca languidecía en sus labios. Con intrepidez expuso

 la hipocresía de sacerdotes y gobernantes, fariseos y saduceos...

En la Palabra de Dios se expone claramente la gran responsabilidad encerrada en el don del habla. 

"…Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mat. 12:37), declaró Cristo.

Y el salmista pregunta: "Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino" Sal. 15:1-3. (Review and Herald, 12 de mayo, 1910).

Cultivad una actitud de oración y educad la lengua para que hable las palabras debidas que bendecirán en lugar de producir desánimo. Hablad de la bondad, la misericordia y el amor de Dios. Desechad toda 

palabra incrédula y todo lo que sea barato y vulgar. Que las palabras sean palabras sólidas que no puedan condenarse, y entonces la paz de Dios ciertamente invadirá el alma (Manuscrito 151, 1898). ELC 176

AUDIO. https://youtu.be/rWlEjL8bx1w


martes, 16 de junio de 2026

16. EL DON DEL HABLA. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. (Sal. 34:13).

El habla es uno de los grandes dones de Dios. Es el medio por el cual se comunican los pensamientos del corazón. Con la lengua ofrecemos oración y alabanza a Dios. Con la lengua convencemos y persuadimos.

Con la lengua consolamos y bendecimos, aliviando al alma golpeada y herida. Con la lengua podemos dar a conocer las maravillas de la gracia de Dios. Con la lengua también podemos expresar cosas perversas, hablando palabras que hieren como una víbora.

La lengua es un pequeño miembro, pero las palabras que forma tienen gran poder... Ha hecho enfrentar nación contra nación y ha causado guerra y derramamiento de sangre. Las palabras han encendido fuegos que ha costado mucho extinguir. También han llevado gozo y alegría a muchos corazones...

Satanás pone en la mente pensamientos que los cristianos nunca debieran expresar. La réplica mordaz y despectiva, las palabras amargas y apasionadas, las acusaciones crueles y maliciosas son suyas.

 ¡Cuántas palabras se pronuncian que solamente hacen daño a los que las dicen y a los que las escuchan! Las palabras duras golpean el corazón despertando sus peores pasiones. Los que hacen el mal con sus lenguas, que siembran discordia con sus palabras egoístas y envidiosas, entristecen al Espíritu Santo porque obran contrariamente a Dios...

Cuidad el talento del habla porque es un gran poder para el bien tanto como para el mal. No podéis ser demasiado cuidadosos con lo que decís, porque las palabras que emitís muestran qué poder está controlando el corazón.

Si es Cristo quien domina allí, vuestras palabras revelarán la belleza, la pureza y la fragancia de un carácter modelado y formado por su voluntad. Pero si estáis bajo la dirección del enemigo de todo lo bueno, vuestras palabras se harán eco de sus sentimientos.

Únicamente por medio de Cristo podemos obtener la victoria sobre el deseo de pronunciar palabras apresuradas y malevolentes. Cuando rehusamos, mediante su fuerza, poner en práctica las 

insinuaciones de Satanás, la planta del rencor se marchita en el corazón y muere. El Espíritu Santo 

puede convertir la lengua en un perfume vivificador (Review and Herald, 12 de mayo, 1910). ELC 175

AUDIO. https://youtu.be/N4QUFNehndY