jueves, 12 de febrero de 2026

12. “TESORO INESTIMABLE” II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

El reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo

 hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. (Mat. 13:45, 46).

Cuando Cristo comparó el reino de los cielos a una perla preciosa, deseaba llevar a cada alma a valorar esa perla sobre toda otra cosa. La posesión de la perla, que significa la posesión de Cristo como Salvador personal, es un símbolo de las mayores riquezas. Es un tesoro muy superior a cualquier riqueza terrenal...

Hay algunos que están buscando, siempre buscando, la perla de gran precio. Pero no abandonan por completo sus malos hábitos. No mueren al yo para que Cristo pueda vivir en ellos. Por eso no encuentran la perla preciosa...

Jamás experimentan paz y armonía en el alma, porque sin una entrega completa no hay descanso ni paz. Casi cristianos, pero no plenamente cristianos, parecen estar cerca del reino de los cielos, pero no pueden entrar allí. Casi pero no completamente salvados significa no casi sino enteramente perdidos...

En la parábola se representa al mercader vendiendo todo lo que tenía con tal de obtener una perla de gran precio. Esta es una hermosa ilustración de aquellos que aprecian tan altamente la verdad que renuncian a todo lo que tienen para llegar a poseerla. 

Por fe echan mano de la salvación provista para el hombre por el sacrificio del unigénito Hijo de Dios. 

La justicia de Cristo, como una pura perla blanca, no tiene defecto, culpa ni mancha.

Ninguna obra humana puede mejorar las grandes y preciosas verdades de la Palabra de Dios. 

No son una mezcla de verdad y error. No presentan ninguna imperfección...

Cristo está listo para recibir a todos los que llegan a él con sinceridad. Pero no tolerará un ápice de afectación o hipocresía. Él es nuestra única esperanza. Él es nuestro alfa y omega, Es él nuestro sol y nuestro escudo, nuestra sabiduría, nuestra santificación, nuestra justicia. Solamente por su poder nuestros corazones, pueden ser mantenidos todos los días en el amor de Dios. 

(Manuscrito 154, 1898). ELC 50

AUDIO. https://youtu.be/ObZGo4uWmGE



miércoles, 11 de febrero de 2026

11. ¿BAJO QUE BANDERA? II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mat. 6:24).

Cada individuo en nuestro mundo deberá alistarse bajo una de dos banderas: los escogidos y fieles bajo la bandera manchada de sangre del Príncipe Emanuel, y todos los demás bajo la bandera de Satanás...

No puede haber componendas con los poderes de las tinieblas. Debemos fijar individualmente nuestra posición. Si no tenemos enemistad con el príncipe de las tinieblas, la serpiente, nos envolverá con todas nuestras facultades y su aguijón estará en nuestros corazones. Todos los que se alistan bajo la bandera 

ensangrentada del Príncipe de la vida, de allí en adelante considerarán a Satanás como un enemigo, y con la fortaleza de Dios se opondrán a él como a un adversario mortal. Tomarán el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

¿Y qué harán para mantenerse en una posición ventajosa? "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia…" (Efe. 6:18).

Deberíamos estar alerta para advertir el peligro. 

Deberíamos ver el carácter odioso del pecado y expulsarlo del alma.

Los hacedores de la Palabra saben que en Jesús hay poder, que llega a ser de ellos por la fe. 

Están vestidos de la justicia que Dios aceptará, porque es la justicia de Cristo. 

Cubiertos de la armadura de Dios, la panoplia del cielo, resisten con éxito 

los engaños de la serpiente. Ningún alma tiene un momento que perder...

Los negocios de la eternidad son de suficiente importancia para merecer la prioridad sobre cualquier otra empresa. "¿Qué debo hacer para ser salvo?", debería ser nuestra grande y solemne pregunta (Carta 3Oa, 1892).

Quisiera que todos apreciasen la obra admirable que Dios realiza en favor del hombre. No hubo expiación para los ángeles caídos; pero para los hombres caídos se hizo un sacrificio pleno y abarcante, para salvar completamente a todos los que acudan a Dios mediante él. No rechazará a ningún buscador arrepentido (Ibíd.). ELC 49

AUDIO. https://youtu.be/jq09x94GPOU 


martes, 10 de febrero de 2026

10. ¡NUESTRO FUNDAMENTO SEGURO! II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)


 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. (1 Cor. 3:11-13).

Así como el fuego revela la diferencia entre el oro, la plata y las piedras preciosas, y la madera, el heno y la hojarasca, el día del juicio probará los caracteres, mostrando la diferencia entre los caracteres formados a semejanza de Cristo y los caracteres formados a semejanza del corazón egoísta.

Todo rasgo egoísta y toda falsa religiosidad aparecerán tal cual son. El material sin valor será consumido; pero el oro de la fe verdadera, sencilla y humilde, nunca perderá su valor... (Review and Herald, 11 de diciembre, 1900).

Cada persona puede ser exactamente lo que haya escogido. El carácter no se obtiene recibiendo determinada educación. No se obtiene amasando riqueza o ganando honores mundanos. 

No se obtiene haciendo que otros peleen la batalla de la vida por nosotros.

Debe buscárselo, debe trabajarse en procura de él, hay que pelear por él; y requiere un propósito, una voluntad, una determinación. Formar un carácter que Dios pueda aprobar requerirá un esfuerzo perseverante.

Exigirá una resistencia continua a los poderes de las tinieblas...

el tener nuestros nombres conservados en el libro de la vida.

¿No vale mucho más la pena tener nuestros nombres registrados en ese libro, inmortalizados entre los ángeles celestiales, que oírlos celebrar en alabanza a través de toda la tierra? (Id., 21 de diciembre, 1886).

En el tiempo de gracia que se nos concede aquí, cada uno de nosotros está construyendo un edificio que deberá pasar por la inspección del Gran Juez de toda la tierra. Esta obra es la edificación de nuestros caracteres. 

Cada acto de nuestra vida es una piedra en ese edificio, cada una de nuestras facultades es un obrero, cada golpe que se da lo es para el bien o para el mal (Youth's Instructor, 10 de junio, 1897). ELC 48

AUDIO. https://youtu.be/InPRi6lRYD8