sábado, 25 de abril de 2026

25. CONFIAD, AUNQUE HAYAN FRACASADO. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver 

si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. (Fil. 3:12).

Para pelear con éxito en la batalla contra el pecado debéis manteneros cerca de Jesús. No habléis de incredulidad; no tenéis excusa para hacerlo. Cristo ha hecho un sacrificio completo por vosotros para que podáis estar delante de Dios completos en él. Dios no se complace con nuestra falta de fe. 

La incredulidad siempre separa al alma de Cristo. No es 

digno de alabanza el hablar de nuestra debilidad y desánimo.

Que cada uno diga: "Me aflige el que yo ceda a la tentación, el que mis oraciones sean tan débiles, mi fe tan vacilante. No tengo excusa por ser un enano en mi vida religiosa. Pero estoy tratando de lograr un carácter completo en Cristo.

He pecado, pero todavía amo a Jesús. He caído muchas veces, sin embargo él ha extendido su mano para salvarme. Le he dicho todo en cuanto a mis errores. He confesado con vergüenza y dolor que lo he deshonrado.

He mirado a la cruz y he dicho: Todo esto él sufrió por mí. El Espíritu Santo me ha mostrado mi ingratitud, mi pecado, al exponer a Cristo a abierta vergüenza. El que no conoció pecado ha perdonado mi pecado. Me llama a una vida más elevada y más noble, y yo me extiendo a lo que está delante"...

La humildad que lleva frutos al llenar el alma con un sentido del amor de Dios, hablará de aquel 

que la abrigo en ese gran día cuando los hombres serán recompensados de acuerdo con sus obras.

Feliz será aquel de quien pueda decirse: El Espíritu de Dios nunca llamó en vano al alma de este hombre. Siguió hacia adelante y hacia arriba de fuerza en fuerza. El yo no estaba entretejido en su vida. El recibía cada mensaje de corrección, amonestación y consejo como una bendición de Dios. Así preparó el camino para recibir bendiciones aún mayores, porque Dios no le habló en vano.

Cada paso dado hacia arriba en la escalera del progreso lo preparó para subir más alto aún. Desde el tope de la escalera, la gloria de Dios brilló sobre él. Y él no pensó en descansar, sino trató constantemente de alcanzar la sabiduría y la justicia de Cristo (Manuscrito 161,1897). ELC 123

AUDIO. https://youtu.be/jYX8s8sktK4


viernes, 24 de abril de 2026

24. CONFIANZA EN TIEMPOS DE AFLICCIÓN. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca, 

cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche. (Sal. 63:5, 6).

He pasado muchas horas de insomnio y de dolor,* pero se me han presentado 

las preciosas promesas de Dios, tan frescas y con poder vivificante para mi mente.

El querido Salvador ha estado muy cerca de mí, y me agrada meditar en el amor de Jesús. Su tierna compasión y las lecciones que dio a sus discípulos llegan a ser claras y tan llenas de significado que son el alimento del alma como maná celestial...

Cuando el Señor ve oportuno decir: "Estate aquí acostado pacientemente y reflexiona", y cuando el Espíritu Santo trae muchas cosas a mi memoria, preciosas más de lo que puede expresarse, no veo qué razón tengo para quejarme...

Recordé los versos que han sido un consuelo para mi muchas veces en mi aflicción: “No puedo ver un paso adelante al comenzar un nuevo año; pero Dios me cuidó en el pasado, él me mostrará el futuro, y lo que a lo lejos parece oscuro quizá brille de cerca”.

"Bendita y confiada ignorancia: es mejor no saber; me sostiene en los poderosos brazos 

que no me dejarán y susurra a mi triste alma que descanse en el pecho amoroso.

"Así sigo, sin saber, ni quisiera saber si pudiera. Prefiero en lo negro ir con

 Dios, que solo en la luz. Caminaría por fe con él, antes que solo por vista.

"Mi corazón retrocede ante la prueba que pueda haber en el futuro, pero no tengo dolor que el amado Señor no haya permitido. Así que rechazo las lágrimas susurrando: Él sabe". (Manuscrito 40, 1892/EGW). ELC 122.

AUDIO. https://youtu.be/oTDaG_CAt7E


jueves, 23 de abril de 2026

23. CONFIANZA EN TIEMPO DE PRUEBA. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; 

no dejará para siempre caído al justo. (Sal. 55:22).

El cuidado del Señor se extiende a todas sus criaturas. El ama a todos y no hace acepción de personas, 

si bien mira con la más tierna compasión a los que llevan las cargas más pesadas de la vida.

Los hijos de Dios han de soportar pruebas y dificultades. Pero deben aceptar su suerte con espíritu animoso, teniendo presente que por todo aquello que el mundo les niega, Dios los resarcirá colmándolos de sus más preciosos favores.

Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, Dios manifiesta su poder y sabiduría en respuesta a la humilde oración. Confiad en él, porque oye y atiende las oraciones (El ministerio de curación, pág. 151).

Al preocuparnos, estamos en peligro de fabricarnos yugos para nuestros cuellos. No estemos preocupados, porque así haremos más duro nuestro yugo y más pesada nuestra carga. Hagamos todo lo que podamos hacer sin estar preocupados, confiando en Cristo (Carta 123, 1904).

Con los continuos cambios de las circunstancias, se realizan cambios también en nuestra experiencia, y por ellos somos exaltados o deprimidos. Pero el cambio de circunstancias no tienen el poder de cambiar la relación de Dios hacia nosotros.

Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos, y nos pide que tengamos una confianza inquebrantable en su amor. Satanás está esperando la oportunidad de crearnos circunstancias que tiendan a levantar la incredulidad, esperando llevarnos a dudar de Dios.

No podemos permitirnos acariciar un solo pensamiento de incredulidad. Cuando somos tentados a ver el lado oscuro, abramos las ventanas del alma hacia el cielo para que los brillantes rayos del Sol de Justicia resplandezcan en ella. Acerquémonos más a Dios... Ocurra lo que ocurriere, mantened el principio de vuestra confianza firme hasta el fin (Id. 150, 1903). ELC 121