miércoles, 8 de abril de 2026

08. FE VERSUS VISTA. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Porque en esperanza fuimos salvados; pero la esperanza que se ve, no

 es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? (Rom. 8:24).

Nuestro Salvador hace la pregunta: "Cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Luc. 18:8), dando a entender que la verdadera fe estaría casi extinguida. 

Es demasiado cierto que el espíritu de duda, crítica y censura está destruyendo la confianza en la Palabra de Dios y en su obra. Es imposible para la mente carnal entender o apreciar la obra de Dios. Todos los que desean dudar o cavilar hallarán pretexto para hacerlo... 

Los que en humildad de corazón, siguen la luz, así como brilla sobre ellos, recibirán una luz más clara, mientras que los que se rehúsan a obedecer hasta que haya sido quitada toda posibilidad de duda, serán dejados en las tinieblas (Manuscrito 10, 1883).

Dios nos da suficiente evidencia, para aceptar razonablemente la verdad; pero no se propone quitar todo motivo de duda e incredulidad. Si lo hiciera, ya no habría necesidad de ejercitar la fe, porque podríamos caminar por la vista. Todos los que estudian la Palabra de Dios con deseo de aprender, verán allí el camino de salvación; sin embargo, puede ser que no sean capaces de comprender cada porción del Registro Sagrado...

Todo lo que está claramente establecido en la Palabra de Dios debemos aceptarlo, sin intentar hacer frente a cada duda que Satanás pueda sugerir, o tratar de sondear al Infinito con nuestra comprensión finita, o de poner en tela de juicio las manifestaciones de su gracia y poder...

Si procuramos humildemente conocer la voluntad de Dios como está revelada en su Palabra, y si luego la obedecemos a medida que es presentada con claridad a nuestro entendimiento, seremos arraigados en la verdad.

Acerquémonos cada vez más a la pura luz del cielo, recordando que la iluminación divina aumentará en relación con nuestros pasos hacia adelante, calificándonos para hacer frente a nuevas responsabilidades y emergencias. La senda de los justos es ascendente, de fuerza en fuerza, de gracia en gracia, y de gloria en gloria (Signs of the Times, 23 de junio, 1887). ELC 106

AUDIO. https://youtu.be/pZETG1q-6Hs


martes, 7 de abril de 2026

07. EL ACTO DE FE. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, 

la convicción de lo que no se ve. (Heb. 11:1).

La fe no es la base de nuestra salvación, pero es la gran bendición: el ojo que ve, 

el oído que oye, los pies que corren, la mano que aferra. Es el medio, no el fin.

Si Cristo dio su vida para salvar a los pecadores, ¿por qué no habré yo de recibir esa bendición? Mi fe la aferra, y así mi fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve. Así confiando y creyendo, tengo paz para con Dios por el Señor Jesucristo (SDA Bible Commentary, tomo 6, pág. 1073).

La fe, la fe salvadora... es el acto del alma por el cual, el ser entero es entregado a la custodia y la dirección de Jesucristo. Él mora en Cristo y Cristo mora en el alma por la fe suprema.

El creyente confía su alma y su cuerpo a Dios, y puede decir con certeza: Cristo puede guardar lo que yo le he confiado para aquel día. Todos los que hagan esto serán salvados para vida eterna. Habrá una seguridad de que el alma está lavada en la sangre de Cristo y vestida de su justicia, y es preciosa a la vista de Jesús (Manuscrito 6, 1889).

Recuerde que el ejercicio de la fe, es el único medio de preservarla. Si Ud. se queda sentado siempre en una misma posición, sin moverse, sus músculos perderán su fuerza y sus miembros la capacidad de moverse.

 Lo mismo ocurre en cuanto a su experiencia religiosa. Debe tener fe en las promesas 

de Dios... La fe se perfeccionará en el ejercicio y en la actividad (Carta 355, 1904).

Es de la mayor importancia, el que rodeemos al alma con la atmósfera de la fe. Cada día estamos decidiendo, nuestro destino eterno en armonía, con la atmósfera que rodea al alma. 

Somos individualmente responsables, por la influencia que ejercemos, 

y nuestras palabras y acciones producirán resultados que no vemos.

Si Dios estaba dispuesto a salvar a Sodoma por amor a diez justos que vivieran en ella, ¿Cuál no sería la influencia benéfica que podría ejercerse como resultado de la fidelidad del pueblo de Dios, si cada uno que profesa el nombre de Cristo, estuviera igualmente vestido con su justicia? (Manuscrito 43, sin fecha). ELC 105

AUDIO. https://youtu.be/cJKQ1K2yPZQ


lunes, 6 de abril de 2026

06. LA DIRECCIÓN DE LOS ÁNGELES. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el 

camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. (Hechos 8:26).

Dios ha registrado muchos relatos, en su inspirada Palabra para enseñarnos, 

que la familia humana, es el objeto del especial cuidado de los ángeles celestiales.

No se ha dejado al hombre para que sea el juguete de las tentaciones de Satanás. Todo el cielo está activamente empeñado en la obra de comunicar luz a los habitantes del mundo para que no queden sin guía espiritual.

El ojo que nunca dormita ni duerme está guardando el campamento de Israel. Diez mil veces diez mil, y millares de millares de ángeles están ministrando las necesidades de los hijos de los hombres.

 Voces inspiradas por Dios están clamando: Este es el camino, andad en él. Si los hombres oyeran la voz de advertencia, si confiaran en la dirección de Dios y no en su propio juicio finito, estarían seguros...

Ángeles celestiales están velando sobre los que buscan luz 

y cooperan con los que tratan de ganar almas para Cristo.

Esto se echa de ver por el incidente de Felipe y el etíope. Fue enviado un mensajero celestial para mostrar a Felipe la obra que debía hacer con el etíope... Los ángeles de Dios estaban tomando nota de este buscador de la luz...

Hoy, como entonces, los ángeles están dirigiendo y guiando a los que desean ser guiados y dirigidos.

El ángel enviado a Felipe podría haber hecho él, la obra por el etíope, pero no era ésta la manera de trabajar de Dios. 

Como instrumentos de Dios los hombres deben trabajar por los otros...

Cuando Dios le señaló a Felipe su obra, el discípulo no dijo que Dios, en realidad no se proponía, 

que él cumpliera lo que le había indicado, tal como muchos piensan en la actualidad. 

Tampoco dijo que no confiaría demasiado, ni que tal vez cometería un error. Ese día Felipe aprendió la lección de la aceptación de la voluntad de Dios... Mediante el ministerio de los ángeles, Dios envía luz a su pueblo, y mediante su pueblo esta luz, debe darse al mundo... Fieles centinelas están de guardia, para guiar a las almas, por las sendas rectas (Youth's Instructor, 14 de febrero, 1901). ELC 104

AUDIO. https://youtu.be/m_jmc2Tjldo