Mas
no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por
la palabra de ellos. (Juan 17:20).
Pensad en Cristo, el Ser adorado por los ángeles, en la actitud de quien suplica. Él fue un poderoso suplicante, que buscaba de las manos del Padre, nuevas reservas de gracia y que salía vigorizado
y refrigerado para impartir
lecciones de confianza y esperanza. Miradlo arrodillado en oración mientras
en las horas nocturnas derrama su alma ante el Padre. Mirad los
ángeles que velan sobre el fervoroso suplicante. Su oración se eleva
al cielo en favor nuestro. Él es nuestro Hermano mayor, rodeado
de las debilidades humanas y tentado en todo como nosotros, pero
sin pecado.
A menudo los discípulos con los corazones quebrantados y humillados vieron a
Cristo arrodillado en oración. Cuando su Señor y Salvador se
levantaba de sus rodillas, ¿Qué leían en su semblante y en su porte?
Que estaba listo para el deber y preparado para la prueba.
La
oración era una necesidad de su humanidad, y sus peticiones estaban
a menudo acompañadas por fuertes clamores y agonía del alma, al ver
las necesidades de sus discípulos quienes, no dando cuenta del
peligro, frecuentemente eran llevados, bajo las tentaciones de
Satanás, lejos del deber, a la práctica del mal.
La vida de Cristo fue pura y sin mancha. Rehusó ceder a las tentaciones del enemigo.
Si hubiera cedido en un solo punto, la familia humana se habría perdido.
¿Quién puede contar la agonía que sufre al ver a Satanás jugar
el juego de la vida en procura de las almas de aquellos que dicen ser sus
discípulos, y los ve ceder paso tras paso, permitiendo que sean derribadas las
defensas del alma?
No podemos concebir
la agonía que él tiene que soportar ante esa vista. Una sola
alma perdida, un alma entregada al poder de Satanás, significa
más para él que el mundo entero...
Qué Argumento Poderoso Es Su Oración: "Para que todos sean uno; como tú, Oh Padre, en mí, y yo en ti,
que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea
que tú me enviaste" Juan 17:21. (Manuscrito 9, 1906). ELC 77
AUDIO.
https://youtu.be/Ew8RgfZ-mWQ
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