domingo, 29 de marzo de 2026

29. “CANTOS DE ALABANZA” III. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. 

Verán esto muchos y temerán, Y confiarán en Jehová. (Sal. 40:3).

He pensado con cuánto gozo, nos contemplarían los ángeles desde el cielo, si todos alabáramos a Dios y morásemos en Cristo. Si en verdad hay gozo pleno para el cristiano, ¿por qué no lo poseeremos y lo manifestaremos al mundo?...

Dentro de muy poco Cristo vendrá en poder y gran gloria, y, ¡qué terrible será si no estamos listos! Preparémonos de una vez. Separad el mal de vosotros, comenzad a cantar el canto de alabanza y a regocijaros aquí abajo... Entonen vuestros labios alabanzas a Dios...

Los ángeles en el cielo están alabando a Dios todo el tiempo, y aquí hay mortales por los cuales Cristo dejó el celeste hogar y sufrió burlas, insultos y muerte para llevarnos a morar con él en los lugares celestiales, y ellos no ofrecen canto de alabanza.

Si estáis sentados en los lugares celestiales con Cristo, no podréis dejar de alabar a Dios. Comenzad a educar vuestras lenguas para alabarlo, y enseñadles a vuestros corazones a hacer melodías para Dios; y cuando el maligno comience a echar sombras a vuestro alrededor, cantad alabanza a Dios.

Cuando las cosas anden mal en vuestros hogares, elevad una canción a las incomparables virtudes del Hijo de Dios, y os digo que cuando toquéis estos acordes, Satanás os dejará. Podréis echar afuera al enemigo con su tristeza;... y veréis con mucho mayor claridad el amor y la compasión de vuestro Padre celestial (Review and Herald, 5 de agosto, 1890).

Los que entran en sagrada relación con el Dios del cielo no son dejados en la debilidad y flaqueza de su naturaleza... El mundo pierde toda su atracción sobre ellos, porque buscan una patria mejor, un mundo eterno, una vida que perdurará por los siglos sin fin.

Esto constituye el tema de su pensamiento y de su conversación. La palabra de Dios llega a ser preciosísima para ellos, y disciernen las cosas espirituales.

Se regocijan en la "…bienaventurada esperanza y la manifestación 

gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13). 

Anhelan ver al Rey en su hermosura y a los ángeles que nunca 

cayeron y el país de eterna belleza (Id., 16 de septiembre, 1890). 

ELC 96

AUDIO. https://youtu.be/gRgh4HQc_xg


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