Por
tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os
vendrá. (Mar. 11:24).
"Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más
vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le
pidan?" (Mat. 7:11).
Estos dones nos son dados
gratuitamente por Dios. Oh, ¡cuán débil es nuestra fe, que no nos beneficiamos
con las ricas y gloriosas promesas de Dios! Él nos concede voluntariamente sus
dones.
El Omnisciente y Omnipotente nos dará liberalmente todo lo que le pedimos con fe. Él es más
misericordioso, más tierno, más paciente y amante que cualquier padre terrenal.
Nos atrae con palabras cariñosas, para que tomemos ánimo y confianza (Review
and Herald, 30 de noviembre, 1900).
El creyente en Cristo
está consagrado a un propósito elevado y santo... Llamado según el
propósito de Dios, apartado por la gracia divina, revestido con la justicia de
Cristo, imbuido del Espíritu Santo, ofreciendo los sacrificios de un corazón
quebrantado y contrito, el verdadero creyente es en verdad un representante del
Redentor. Dios mira con agrado a un adorador tal. Dejará resplandecer su
luz en los ámbitos de la mente y en el templo del alma.
Si los hombres, cuando tienen falta de sabiduría, se retiran en
oración privada y piden sabiduría a Aquel que la da a todos los hombres
abundantemente y sin reproche. La promesa es: "Y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es
semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una
parte a otra" (Sant. 1:5,6).
Mostrad una confianza firme, inquebrantable en Dios. Sed fieles a los
principios. No vaciléis...Todas las cosas son posibles a los que creen.
Nadie
que acuda al Señor en sinceridad de corazón será chasqueado.
¡Cuán maravilloso es poder orar eficazmente, que los indignos, falibles
mortales tengan el poder de ofrecer sus peticiones a Dios!
(Ibíd.). ELC 82
AUDIO. https://youtu.be/fQPCQDgyDEQ
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