Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (Juan 17:17)
La verdad que
profesamos no será de ningún valor a menos que seamos santificados por ella...
Mientras el error está imperando en forma tan notable en nuestro país,
necesitamos conocer qué es verdad porque no podemos ser santificados por el
error. Cuanto mejor entendamos la verdad tal como está en la Palabra de Dios,
tanto mejor sabremos cómo santificar nuestras vidas por la Palabra de Dios.
Estamos en este mundo como quienes están puestos a prueba y Dios
nos está probando dándonos la oportunidad de obedecer su verdad. Es algo muy
solemne vivir en esta época, y no deberíamos estar satisfechos a menos que
tuviéramos una conexión viviente con el Dios del cielo; deberíamos sentirnos
responsables ante él por cada día de nuestra vida...
Podremos oír voces a nuestro alrededor que tratarán de alejarnos
de la verdad, pero si tenemos en cuenta solamente la gloria de Dios y estamos
luchando para hacer su voluntad, oiremos su voz y sabremos que es la voz del
Buen Pastor. Es muy importante que entendamos la voz que nos habla...
Hay tentaciones que vendrán a cada uno de nosotros. Todos
tenemos temperamentos diferentes que vencer; ¿y cómo sabremos que estamos
haciendo su obra día tras día? Debemos mirarnos en el espejo -la santa ley de
Dios- y allí descubrir los defectos de nuestros caracteres.
Es algo muy difícil entenderse a sí mismo. Debemos
examinar cuidadosamente si no hay algo que debe ser dejado a un lado, y después
de que nos hayamos esforzado por deponer el yo, nuestro precioso Salvador nos
dará la ayuda que necesitamos para que seamos vencedores...
Este
mundo no es el cielo, es el lugar de preparación; es
el taller de Dios donde debemos ser cortados y cincelados y
preparados para las mansiones celestiales... Que Dios nos ayude a
vencer por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio
(Manuscrito 5, 1886). ELC 146
AUDIO.
https://youtu.be/sKw3d4Q9r6I