lunes, 17 de agosto de 2026

17. EL PRECIOSO ATRIBUTO DE LA MANSEDUMBRE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mat. 5:5).

La mansedumbre es una preciosa característica cristiana.  La mansedumbre y la humildad 

de Cristo se aprenden sólo llevando el yugo de Cristo... Ese yugo significa entera sumisión.

El universo celestial es testigo de una ausencia de humildad y mansedumbre del corazón. La exaltación propia, el sentimiento de una importancia exagerada, hacen al agente humano tan importante ante su propia estimación que le hacen sentir que no tiene necesidad de un Salvador; que no necesita llevar el yugo de Cristo. Pero la invitación a cada alma es: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11:29).

El poder de Dios aguarda que nosotros lo pidamos... El puro poder espiritual es renovado cada mañana y es nuevo cada noche. Redime a los hombres de la ambición mundanal y expulsa todo egoísmo del alma...

El egoísmo y la ambición han echado a perder muchas vidas... Los que contemplan a Jesús pierden de vista el yo. Con los ojos de la fe contemplan al Invisible. Ven al Rey en su belleza y la tierra que está en lontananza. Practican la economía y manifiestan justicia y rectitud, mortificando el yo en lugar de exaltarlo...

Debe haber una transformación del ser entero: corazón, espíritu y carácter... Solamente en el altar del sacrificio y de la mano de Dios, puede el hombre egoísta y codicioso recibir la tierra celestial que le revela su propia incompetencia y que lo conduce a someterse al yugo de Cristo, a aprender su mansedumbre y

 humildad... Entonces nos pone bajo la guía del Espíritu que nos conduce a toda verdad, 

colocando nuestra propia suficiencia en sumisión a Cristo (Manuscrito 94, 1899). ELC 237

AUDIO. https://youtu.be/viPuNttvObk

 

domingo, 16 de agosto de 2026

16. EL YO OCULTO EN CRISTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. (Sal. 34:2).

(Testimonio, Alusión Al Dr. John Cheyne/1777-1836/Destacado Médico Escocés)

El Dr. John Cheyne, después de alcanzar fama en su profesión, no olvidó sus obligaciones hacia Dios. Escribió una vez a un amigo: "Puede ser que desees conocer la condición de mi ánimo. Me siento 

sumamente humillado por el pensamiento de que no hay una sola acción 

en mi atareada vida que pueda resistir el escrutinio de un Dios santo.

Pero cuando reflexiono en la invitación del Redentor: 'Venid a mí' y pienso que la he aceptado, y además, que mi conciencia testifica que de veras deseo en todas las cosas tener mi voluntad conformada a la voluntad de Dios, me invade la paz. Tengo el prometido descanso, prometido por Aquel en el que no hay engaño".

Este eminente facultativo pidió que después de su muerte se erigiera una columna cerca del lugar donde descansara su cuerpo, en la que debían grabarse estos textos, como voces de la eternidad: "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna" (Juan 3:16).

 "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mat. 11:28). 

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (Heb. 12:14).

Y mientras el Dr. Cheyne se esforzaba, aun desde su tumba, en llamar a los pecadores hacia

 el Salvador y la gloria, ocultó su propio nombre, y lo eliminó enteramente de la columna.

No fue menos cuidadoso al decir, como si hablara con el viandante: "El nombre, la profesión y la edad del que aquí descansa, indignos son de la menor mención, pero puede ser de gran importancia para ti el saber que por la gracia de Dios fue guiado a mirar al Señor Jesús como el único Salvador de los pecadores, y que esa contemplación de Jesús dio paz a su alma".

Decía: "Suplica a Dios, ruega a Dios que puedas ser instruido en el Evangelio, y está seguro de que Dios dará su Santo Espíritu, el único maestro de la verdadera sabiduría". Este recordativo fue concebido para volver la atención de todos hacia Dios y dar lugar a que ellos perdieran de vista al hombre (Medical Ministry, págs. 51, 52). ELC 236

AUDIO. https://youtu.be/8jMPJp-Wtbk

 

sábado, 15 de agosto de 2026

15. EL AMOR, EL MÓVIL IMPULSOR. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Porque El amor de Cristo nos constriñe... (2 Cor. 5:14).

"Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos

 tres; pero el mayor de ellos es el amor" (1 Cor. 13:13).

En la vida de Cristo, este amor encontró expresión perfecta. Él nos amó en nuestro

 pecado y degradación. No hubo desaliento en su paciencia ni menoscabo en su celo. 

Las ondas de la misericordia, rechazadas por el orgullo, la impenitencia, los corazones

 desagradecidos, siempre retornaron en una poderosa corriente de amor.

El que está constreñido por el amor de Cristo avanza entre sus semejantes para ayudar a los desamparados y alentar a los abatidos, para señalar a los pecadores el ideal que Dios tiene para sus hijos y para dirigirlos hacia él, que es el único que puede capacitarlos para alcanzar ese ideal...

No debemos jamás ser indiferentes e insensibles, especialmente cuando tratamos 

con los pobres. Hay que tratar a todos con cortesía, benevolencia y compasión.

El favor con que se trata a los ricos desagrada a Dios. Jesús es menospreciado cuando se desatiende a sus hijos necesitados. Ellos no son ricos en bienes de este mundo pero son caros a su amante corazón. Dios no reconoce diferencias sociales.

Para él no hay castas. Ante su vista, los hombres son simplemente hombres, buenos o malos. En el día de la retribución final, lo posición, el rango o la riqueza no alterarán ni en el grosor de un cabello el caso de cada uno. Ante Dios que todo lo ve, los hombres serán juzgados por lo que son en pureza, en nobleza y en amor de Cristo...

Cristo declara que el Evangelio debe ser predicado a los pobres. Jamás la verdad de Dios se ha manifestado en un aspecto de mayor amor que cuando ha sido dada a los necesitados y destituidos. 

Entonces es cuando la luz del Evangelio 

brilla con su más radiante claridad...

 Los que han sido descuidados y abandonados por el mundo son exaltados a la condición de hijos e hijas del Altísimo... Podrán no tener tesoros terrenales, pero han encontrado la perla de gran precio (Review and Herald, 21 de julio, 1910). ELC 235

AUDIO. https://youtu.be/U060KbIzsEM

 

viernes, 14 de agosto de 2026

14. EL VIVIR PARA OTROS. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Como El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para 

servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mat. 20:28).

No debemos vivir para nosotros mismos. Cristo vino a este mundo para vivir por otros: no para ser servido sino para servir. Si os esforzáis para vivir como él vivió, estaréis diciendo al mundo: "Contemplad al Hombre del Calvario". Por precepto y por ejemplo estaréis conduciendo a otros en el camino de la rectitud (Manuscrito 11, 1885).

El pecado más difundido que nos separa de Dios y provoca tantos trastornos espirituales 

contagiosos, es el egoísmo. No se puede volver al Señor excepto mediante la abnegación.

Por nosotros mismos no podemos hacer nada; pero si Dios nos fortalece, podemos vivir para hacer bien a otros, y de esta manera rehuir el mal del egoísmo. No necesitamos ir a tierras paganas para manifestar nuestros deseos de consagrarlo todo a Dios en una vida útil y abnegada.

Debemos hacer esto en el círculo del hogar, en la iglesia, entre aquellos con quienes tratamos y con aquellos con quienes hacemos negocios. En las mismas vocaciones comunes de la vida es donde se ha de negar el yo y mantenerlo en sujeción.

Pablo podía decir: "…Cada día muero" (1 Cor. 15:31). Es esa muerte diaria del yo en las pequeñas transacciones de la vida lo que nos hace vencedores... Dios impone positivamente a todos sus seguidores el deber de beneficiar a otros con su influencia y recursos...

 Al obrar por los demás, se experimentará una dulce satisfacción, una paz íntima que será suficiente recompensa... Esto les proporcionará algo más que una recompensa terrenal; porque todo cumplimiento fiel y abnegado del deber es notado por los ángeles, y resplandece en el registro de la vida...

Si deseamos disfrutar de la sociedad celestial en la tierra renovada, debemos ser gobernados 

aquí por los principios celestiales (Joyas de los testimonios, tomo 1, págs. 244, 245). ELC 234

AUDIO. https://youtu.be/tv8HTlLZOlY


jueves, 13 de agosto de 2026

13. SOJUZGANDO EL EGOÍSMO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi 

propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. (1 Cor. 10:33).

Hay en los corazones de muchos un elemento de egoísmo que se adhiere a ellos como la lepra. Han consultado por tanto tiempo sus propios deseos, su propia complacencia y comodidad, que no sienten que hay otros que los necesitan.

Sus pensamientos, planes y esfuerzos son para sí mismos. Viven para el yo y no cultivan la benevolencia desinteresada, la cual, si se ejercita, se acrecentaría y fortalecería, hasta que sería su deleite vivir para el bien de otros. Su egoísmo debe ser discernido y sojuzgado, ya que es un pecado atroz a la vista de Dios. Necesitan ejercitar un mayor y especial interés por la humanidad.

Si lo hacen, colocarán sus almas en una más estrecha conexión con Cristo y serán imbuidos con su espíritu, de tal modo que se aferrarán a él con una tenacidad tan firme que nada podrá separarlos de su amor (Review and Herald, 13 de julio, 1886).

No hay cristianismo en la actitud que encierra los afectos dentro del corazón egoísta. Debemos llevar luz y bendición a las vidas de los otros. El Señor nos ha elegido como canales a través de los cuales pueda comunicar sus bendiciones (Manuscrito 99, 1902).

Viene el tiempo cuando temblará la tierra y será removida como una choza. Pero los pensamientos, los propósitos y los actos de los obreros de Dios, aunque ahora sean invisibles, aparecerán en el gran día final de la retribución y de la recompensa. Cosas ahora olvidadas entonces aparecerán como testigos, ya sea para aprobación o para condenación.

El amor, la cortesía y la abnegación jamás se perderán.  Cuando alguno es elegido por Dios es cambiado de la mortalidad a la inmortalidad. Sus palabras y actos de bondad se manifestarán y serán preservados por las edades sin fin.

 No se pierde ningún acto de servicio abnegado, por pequeño o simple que sea. Por medio de los méritos imputados de la justicia de Cristo, la fragancia de tales palabras y acciones es preservada para siempre (Review and Herald, 10 de marzo, 1904). ELC 233

AUDIO. https://youtu.be/zBOc533ZszY


miércoles, 12 de agosto de 2026

12. EL DESARROLLO DEL DOMINIO PROPIO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea 

de su espíritu, que el que toma una ciudad. (Prov. 16:32).

Por medio de la fidelidad en las cosas pequeñas llegamos a ser centinelas en quienes se puede confiar. Guárdese cuidadosamente contra las pequeñas irritaciones. No permita que acosen su alma, y ganará muchas victorias.  Y cuando le sobrevengan tribulaciones más grandes estará preparado para resistir al enemigo valerosa y noblemente...

Cada alma hereda ciertos rasgos anticristianos de carácter. Es obra grande y noble de toda la vida el mantener bajo control esas tendencias hacia el mal. Son las cosas pequeñas que cruzan nuestra senda las que probablemente nos hacen perder el poder del dominio propio (Carta 123, 1904).

Mientras permanezcamos en el mundo, tendremos que arrostrar influencias adversas. Habrá provocaciones que probarán nuestro temple, y si las arrostramos con buen espíritu desarrollaremos las virtudes cristianas.

 Si Cristo vive en nosotros, seremos sufridos, bondadosos y prudentes, alegres en medio de los enojos e irritaciones. Día tras día y año tras año iremos venciéndonos, hasta llegar al noble heroísmo. Esta es la tarea que se nos ha señalado; pero no se puede llevar a cabo sin la ayuda de Jesús, sin ánimo resuelto, sin propósito firme, sin continua vigilancia y oración. Cada cual tiene su propia lucha.

Ni siquiera Dios puede ennoblecer nuestro carácter ni hacer útiles nuestras vidas a menos que lleguemos a ser sus colaboradores. Los que huyen del combate pierden la fuerza y el gozo de la victoria. 

No necesitamos llevar cuenta de las pruebas, dificultades, pesares y tristezas, porque están 

consignadas en los libros, y no los olvidará el cielo (El ministerio de curación, págs. 387, 388).

Dios os comprenderá cuando abráis vuestro corazón a él. Conoce qué disciplina

 necesita cada uno. Si se lo pides, seguramente te dará poder para resistir el pecado. 

Tu fe se incrementará y darás evidencia a otros del 

poder sostenedor de Dios (Carta 123, 1904). ELC 232

AUDIO. https://youtu.be/VYsklCc1uG4

 

martes, 11 de agosto de 2026

11. MANIFESTAD EL AMOR DE CRISTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto

 a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (Rom. 12:10).

No debemos permitir que nuestro yo nos absorba y nos haga olvidar los derechos que Dios y la humanidad tienen sobre nosotros. Dios desea que seamos más bondadosos, más benignos y amables; menos criticadores y suspicaces.

¡Oh, si pudiéramos tener el espíritu de Cristo y saber cómo tratar a nuestros hermanos y vecinos!...

Debemos olvidarnos a nosotros mismos en el amante servicio hacia otros... No debemos recordar algunos actos de bondad que hayamos hecho; quizá se borren de nuestra memoria.

Pero la eternidad traerá en todo su esplendor cada acto realizado por la salvación de las almas, cada palabra hablada para animar a los hijos de Dios. Y estas cosas realizadas por amor de Cristo serán una parte de nuestro gozo a través de toda la eternidad.

Cuando tratamos a nuestros hermanos, a menos que lo hagamos con bondad y cortesía, seguimos un proceder anticristiano. Debemos manifestar cortesía en el hogar, en la iglesia y en nuestro trato con todos

 los hombres. Pero especialmente debemos manifestar compasión y respeto por aquellos que están dando sus vidas a la causa de Dios... Cuando Jesús reine en el corazón, habrá tierno amor, y seremos amables e íntegros el uno para el otro...

No debemos dar ocasión para criticar. Un momento de impaciencia, una simple respuesta áspera, la carencia de amabilidad y cortesía cristianas en algunas cosas pequeñas, pueden dar por resultado la pérdida de amigos y la pérdida de la influencia.

Dios desea que os presentéis lo mejor posible bajo todas las circunstancias: en presencia de 

aquellos que son subalternos como también en la presencia de vuestros iguales y superiores.

Debemos ser seguidores de Cristo en todo tiempo, procurando honrarlo, tratando de representarlo rectamente en todo momento... Debemos tratar de vivir sólo para su gloria y no para que los hombres nos alaben (Review and Herald, 24 de febrero, 1891). ELC 231

AUDIO. https://youtu.be/Xr_3rDEqc2Y

 

lunes, 10 de agosto de 2026

10. GOZO DE VIVIR. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Pero no será así entre vosotros, sino que El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. (Mar. 10:43, 44).

La verdadera dicha sólo se encuentra en una vida de servicio. El que vive una vida inútil y egoísta es miserable. Está descontento consigo mismo y con los demás. El Señor corrige a sus obreros para que estén preparados a fin de que ocupen los lugares que les han sido asignados. De esa manera desea que se apresten a realizar un servicio más aceptable.

Hay muchos que no están satisfechos de servir a Dios alegremente en el lugar que les ha señalado, o que realizan sin quejarse la obra que ha colocado en sus manos. Es correcto que estemos descontentos de la forma en la que realizamos el deber, pero no debemos estar descontentos con el deber mismo porque desearíamos realizar alguna otra cosa.

En su providencia, Dios coloca delante de los seres humanos un servicio que será como una medicina para sus mentes enfermas. De esa manera [Dios] trata de guiarlos para poner a un lado la preferencia egoísta, la que, si se fomenta, podría descalificarlos para el trabajo que tiene para ellos (Review and Herald, 2 de mayo, 1907).

Hay quienes desean tener un poder soberano, y que necesitan la santificación de la obediencia. Dios provoca un cambio en sus vidas. Tal vez coloca delante de ellos deberes que no habrían escogido. 

Si están dispuestos a ser guiados por él, les dará gracia y fortaleza para realizar esos deberes con espíritu de sometimiento y utilidad. De esa manera están siendo capacitados para ocupar lugares donde sus habilidades bien organizadas realicen un gran servicio.

A veces Dios los prepara dándoles decepciones y aparente fracaso. Tiene el propósito de que aprendan a dominar la dificultad. Los inspira con una determinación de hacer que cada fracaso aparente resulte un éxito (Ibíd.). ELC 230

AUDIO. https://youtu.be/fy0lUVFFvGs

 

domingo, 9 de agosto de 2026

09. CADA UNO EN SU PUESTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres. (Efe. 6:7).

El Señor está familiarizado con nosotros individualmente. A cada ser nacido en el mundo se le señala su obra, con el propósito de que mejore el mundo... Cada uno tiene su círculo [de acción], y si el agente humano hace de Dios su consejero, entonces no estará trabajando con fines opuestos a los de Dios.

El destina a cada uno un lugar y un trabajo, y si individualmente nos sometemos para ser preparados por el Señor, no importa cuán confusa e intrincada pueda parecer la vida a nuestros ojos, Dios tiene un propósito en todo ello, y la maquinaria humana, obediente bajo la mano de la sabiduría divina, cumplirá los propósitos de Dios.

Así como en un bien disciplinado ejército cada soldado tiene su puesto señalado y se requiere que cumpla su parte y contribuya al poderío y la perfección del todo, de la misma manera el obrero de Dios debe realizar su parte señalada en la gran obra de Dios.

La vida tal como es ahora no es como Dios se propuso que fuera, y ésa es la razón de que haya tanta confusión; hay mucho deterioro y fricción. El hombre o la mujer que abandonan el lugar que Dios les ha señalado, por complacer su inclinación y realizar los planes que ellos mismos han hecho sufren decepción por haber elegido su propio camino en lugar de la senda divina.

Nuestro Padre celestial es nuestro Dirigente y debemos someternos a su disciplina. Somos miembros de su familia. Tiene derecho a nuestro servicio, y si uno de los miembros de su familia persistiera en seguir su propio camino, y se empeñara en hacer sólo lo que le placiera, entonces, ese espíritu produciría un 

estado de cosas confuso y desordenado. No debemos hacer planes para seguir nuestra propia senda, sino la senda y la voluntad de Dios. Dejemos que Dios hable y entonces diremos: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Carta 6, 1894). ELC 229

AUDIO. https://youtu.be/St9g7wrMWs4


sábado, 8 de agosto de 2026

08. DÍA POR DÍA. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre. (Sal. 37:18).

El don del tiempo es precioso. Cada día nos es dado en depósito, y se nos pedirá que demos cuenta de él ante Dios (Manuscrito 15, 1898). Día por día todos somos probados, corregidos y educados para ser útiles en esta vida. Pensad en esto: sólo un día por vez. Un día es mío. Haré en este día lo mejor que pueda.

Usaré mi talento del habla para ser una bendición para algún otro; un ayudador, un consolador, un ejemplo que el Señor, mi Salvador, apruebe. Tendré paciencia, bondad, clemencia para que las virtudes cristianas puedan desarrollarse en mi hoy (Carta 36, 1901).

Si hoy mantenéis una relación correcta con Dios, estaréis preparados en caso de que Cristo venga hoy... Deseamos que tengáis un anhelo profundo y ferviente de la justicia de Jesucristo... Ello os dará una herencia entre los santificados...

Eso es mucho más importante que todas las ganancias mundanales; eso es mucho mejor que todas vuestras haciendas; eso es mucho mejor que todo el honor que los seres finitos puedan conferiros...

¿Os estáis preparando diariamente para que podáis uniros con la familia del cielo? ¿Sois pendencieros aquí? ¿Estáis criticando a los vuestros aquí? Si así ha sido, encontraréis faltas en ellos en el cielo. Vuestro carácter está siendo probado y examinado en esta vida para ver si podéis ser ciudadanos pacíficos del reino celestial (Manuscrito 36, 1891).

El Señor requiere de nosotros que cumplamos los deberes de hoy y soportarnos sus pruebas. Hemos de velar hoy para no ofender ni en palabra ni en hechos.  Debemos alabar y honrar a Dios hoy. Por el ejercicio de una fe viva hoy, hemos de vencer al enemigo...

Debemos velar, obrar y orar como si éste fuera el último día que se nos concede. ¡Qué intenso fervor habría entonces en nuestra vida! ¡Cuán estrechamente seguiríamos a Jesús en todas nuestras palabras y acciones! (Joyas de los testimonios, tomo 2, pág. 60). ELC 228

AUDIO. https://youtu.be/OI9s9dEuIOc

 

viernes, 7 de agosto de 2026

07. LA VOZ DEL DEBER. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro,

 adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría. (Ecl. 9:10 RV1909).

La voz del deber es la voz de Dios: un guía innato dado por el cielo. Ya sea [que lo que hagamos] sea placentero o nos debemos realizar la tarea que se ha puesto directamente en nuestro camino.

Si el Señor deseara que lleváremos un mensaje a Nínive, no le agradaría que fuéramos a Jope o Capernaum. Dios tiene razones para enviarnos al lugar hacia el cual nuestros pies son dirigidos...

Las zorras pequeñas son las que echan a perder las viñas; las pequeñas negligencias, las pequeñas deficiencias, las pequeñas faltas de honradez, las pequeñas desviaciones de los principios, [son] las que enceguecen el alma y la separan de Dios.

Las pequeñas cosas de la vida son las que desarrollan el espíritu y determinan el carácter. Aquellos que descuidan las cosas pequeñas no están preparados para sobrellevar duras pruebas cuando éstas les sobrevengan. 

Recordad que la edificación del carácter no finaliza mientras no termina la vida. Cada día es puesto en su estructura un buen o un mal ladrillo. Lo mismo podéis edificar en mala forma, o con exactitud y corrección levantar un hermoso templo para Dios... La vida no está hecha de grandes sacrificios o de maravillosas proezas, sino de cosas pequeñas (Review and Herald, 29 de diciembre, 1910).

Todo lo que le venga a la mano para realizar, hágalo con [todas] sus fuerzas. Realice su tarea gozosamente con cantos de alabanza. Si tiene un registro limpio en los libros del cielo, nunca se enfadará ni irritará. Haga que su oración diaria sea: "Señor, ayúdame a hacer lo mejor que pueda.

Enséñame cómo realizar mejor mi trabajo. Dame energía y gozo. Ayúdame a participar [con otros] en el servicio del amante ministerio del Salvador". Considere cada deber, por humilde que sea, como sagrado porque es parte del ministerio divino... Lleve a Cristo en todo lo que haga (Carta 1, 1904). ELC 227

AUDIO. https://youtu.be/3VO_KhrxY8I


jueves, 6 de agosto de 2026

06. LA SENDA DEL SACRIFICIO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Y decía a todos: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. (Luc. 9:23).

Cristo declara que como él vivió así debemos vivir nosotros... Sus huellas [nos] encaminan a lo largo de la senda del sacrificio. A medida que vivimos vienen hacia nosotros muchas oportunidades para servir.

A todo nuestro rededor hay puertas abiertas para el servicio. Con el uso correcto del don del habla podemos hacer mucho por el Maestro. Las palabras son un poder para el bien cuando están colmadas de la benevolencia y simpatía de Cristo. El dinero, la influencia, el tacto, el tiempo y la fuerza, todos éstos son dones confiados a nosotros para hacernos más útiles a los que nos rodean y para que honremos más a nuestro Creador.

Muchos sienten que sería un privilegio visitar [los lugares donde se desarrollaron] las escenas de la vida de Cristo en la tierra, caminar por donde él anduvo, contemplar el lago donde le gustaba enseñar, y los 

valles y las colinas donde a menudo descansó su vista. Pero no 

necesitamos ir a Palestina para caminar en las huellas de Jesús. 

Encontraremos sus pisadas al lado de la cama del doliente, en las chozas de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo (Review and Herald, 29 de febrero, 1912).

Así como seguimos el curso de una corriente de agua por la huella de viviente verdor que produce, así también Cristo podía ser visto en los actos de misericordia que marcaron su senda a cada paso.

Doquiera iba, la salud brotaba y la felicidad seguía por donde quiera que pasaba. El ciego y el sordo se regocijaban en su presencia. El rostro de Cristo era lo primero que muchos ojos contemplaban, sus palabras lo primero que jamás había resonado en sus oídos.

Sus palabras para el ignorante le abrían a éste las fuentes de la vida... El dispensaba sus bendiciones con abundancia y constantemente. Estas eran los almacenados tesoros de la eternidad, los ricos dones del Señor para el hombre (Id., 25 de abril, 1912). ELC 226

AUDIO. https://youtu.be/2_2tjeBpGDU