El
Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. (Rom.
8:16).
Puedes tener el testimonio del Espíritu de que tus caminos
agradan a Dios. Esto se obtiene creyendo en la palabra de Dios,
apropiándote de esa palabra para tu propia alma. Esto es, comer el pan
de vida, y esto traerá la vida eterna. Compara escritura con
escritura. Estudia la representación de la vida del verdadero cristiano tal
como está delineada en la Palabra de Dios.
La ley de Dios es la gran norma de justicia. El apóstol declara que es santa, justa y
buena. David dice: "La ley de Jehová es perfecta,
que convierte el alma…" (Sal. 19:7).
Cristo dice: "Si me amáis,
guardad mis mandamientos". "Si permanecéis en mí, y mis palabras
permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho".
"El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el
que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él"
(Juan 14:15; 15:7; 14:21). Con toda seguridad este es el testimonio del
Espíritu...
"Si guardarais mis mandamientos" -de todo corazón- "permaneceréis en mi amor; así como yo
he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco
en su amor" (Juan 15:10).
Los que son obedientes a la voluntad de Dios no pasarán durezas
y dificultades en esta vida. Oye nuevamente las
palabras de Cristo: "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en
vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (Juan 15:11).
Este es el testimonio que todos tienen el privilegio de tener: el gozo de Cristo en el alma mediante
el acto de apropiarse de la palabra de
Dios... y llevar los requerimientos de Cristo a la vida práctica.
Hay plena seguridad de esperanza al creer en cada palabra de
Cristo, creer en él estando unidos con él por
una fe viviente.
Cuando ésta es su experiencia, el ser humano no está más bajo la ley
porque la ley ya no condena su proceder (Carta 11,
1897). ELC 145
AUDIO. https://youtu.be/HXB9HeAGCHE
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