Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mat. 11:28, 29).
Nuestro Salvador compró la raza humana mediante la humillación más extrema... Nos indica el único camino que lleva a la puerta estrecha, que da al sendero angosto más allá del cual hay amplios y hermosos prados. Él ha señalado cada paso en el sendero, y para que nadie se equivoque, nos dice qué tenemos que hacer. "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat, 11:29, 30).
Esta es la única
manera en la
cual pueden ser salvados los pecadores. Sabiendo que nadie puede obedecer esta
orden con su propia fuerza, Cristo nos dice que no nos preocupemos ni
desmayemos, sino que recordemos lo que él puede hacer si acudimos a él,
confiando en su poder.
Dice: Si tomáis el yugo juntamente
conmigo, vuestro Redentor, yo seré vuestra fuerza, vuestra suficiencia.
Las
bendiciones implicadas en esta invitación de Cristo sólo
podrán ser experimentadas gozadas por aquellos que toman el yugo de Cristo. Al
aceptar esta invitación retiramos del mundo nuestra simpatía y nuestro
afecto, y los ponemos donde podamos gozar de la bendición del íntimo
compañerismo y comunión con Dios. Al acudir a Cristo uniremos
nuestros intereses con los suyos...
El Señor ha dispuesto
que cada alma que obedezca su palabra disfrute de su gozo, su paz y
su continuo poder protector. Tales hombres y mujeres siempre son
atraídos cerca de él, no sólo cuando se arrodillan para orar sino
también cuando realizan los deberes de la vida. Ha preparado para ellos
un lugar donde pueden morar con él, donde la vida se purifica de toda
ordinariez y fealdad. Mediante su ininterrumpida comunión con él son
hechos colaboradores con él en la obra de su vida...
Él nos invita: Venid a mí. Llevad mi yugo sobre vosotros. No os pido que hagáis nada que yo no haya hecho antes. Todo lo que os pido es que sigáis mi ejemplo. Caminad por el sendero que yo he trazado. Poned vuestros pies en mis pisadas (Review and Herald, 23 de octubre, 1900).
ELC 54
AUDIO.
https://youtu.be/Z3BmEuoQgFI
No hay comentarios:
Publicar un comentario