Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos y vuélvase a Jehová, el cual
tendría de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en
perdonar (Isa. 55:7).
Hay muchos que no tienen la
confianza de una certidumbre vital de que Cristo está abogando ante
el Padre como nuestro Intercesor. Cristo se ha identificado con
nuestras necesidades y puede suplir toda carencia particular de
nuestra condición debilitada.
Durante su vida en esta tierra asumió la actitud de representante suplicante y celoso, buscando
de la mano del Padre una provisión fresca de fortaleza, que lo
vigorizara y refrigerara dándole palabras de ánimo y lecciones
consoladoras para impartir a los seres humanos. Sus palabras
fortalecerán cada alma para el deber y para la prueba.
Así como Cristo, en su humanidad, buscaba fuerza de su Padre para poder soportar la prueba y la tentación, también debemos hacerlo nosotros. Debemos seguir el ejemplo del inmaculado Hijo de Dios. Necesitamos diariamente ayuda, gracia y poder de la Fuente de todo poder.
Debemos echar nuestras
impotentes almas sobre el Único que está pronto a ayudarnos en todo
momento de necesidad. Demasiado a menudo nos olvidamos del Señor.
Cedemos a nuestros impulsos y perdemos las
victorias que deberíamos ganar.
Si somos vencidos, no demoremos en arrepentirnos y en aceptar el perdón que nos
pondrá en posición ventajosa. Si nos arrepentimos y
creemos, será
nuestro el poder purificador de Dios. Su gracia salvadora se ofrece
gratuitamente. Su perdón se otorga a todos los que quieran recibirlo. Pero
el orgullo de la incredulidad con frecuencia se instala en el corazón, y
el pecador se aleja de la luz.
Dios siempre aceptará la
confesión si la persona se arrepiente del mal que ha hecho. Nuestro Padre
celestial declara: "Vivo yo..., que no quiero la muerte del
impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva…" (Eze.
33:11).
Los ángeles de Dios
se regocijan y cantan de gozo por cada pecador que se arrepiente. Ni
un solo pecador necesita perderse. El don de la gracia salvadora es
abundantísimo y no cuesta nada...
Estamos
viviendo en el día de la preparación. Debemos conseguir una
abundante provisión de gracia del almacén divino. El Señor ha hecho
provisión para la demanda diaria (Review and Herald, 31 de mayo, 1906). ELC
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AUDIO. https://youtu.be/WbCsQPNcYAA
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