viernes, 6 de febrero de 2026

06. “UN SACRIFICIO VOLUNTARIO” II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en 

vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Cor. 6:20).

¡Con qué fervor Cristo realizó la obra de nuestra salvación! 

¡Qué devoción reveló su vida!... ¡Cuán incansablemente trabajó!

En el templo y en la sinagoga, en las calles de las ciudades, en los mercados, en el taller, a la orilla del mar, entre las colinas, él predicó el Evangelio y sanó a los enfermos. Se dio entero para acabar con éxito el plan de la gracia redentora.

Cristo no tenía ninguna obligación de hacer este gran sacrificio. Se prestó voluntariamente para sufrir el castigo del transgresor de su ley. Su amor era su única obligación, y sin una queja soportó cada tormento y aceptó cada ultraje que formaba parte del plan de salvación.

La de Cristo fue una vida de servicio abnegado, y su vida es nuestro libro de texto, Tenemos que continuar la obra que él comenzó. Al contemplar su vida de trabajo y sacrificio, ¿vacilarán los que profesan su nombre en negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirlo?

Él se humilló a sí mismo hasta lo más profundo para que pudiéramos ser levantados a las alturas de la pureza, la santidad y la integridad. Se hizo pobre a fin de poder llenar con la plenitud de sus riquezas nuestras míseras almas. Sufrió la ignominia de la cruz para que pudiera darnos paz, descanso y gozo y hacernos partícipes de las glorias de su trono...

¿No deberíamos devolverle a Dios todo lo que él ha redimido, los afectos que ha 

purificado Y el cuerpo que ha comprado para ser guardados en santificación y santidad?...

El verdadero cristianismo difunde el amor en el ser entero. Alcanza cada parte vital: el intelecto, el corazón, las manos ayudadoras, los pies, y capacita a los hombres para mantenerse firmemente donde Dios requiere que estén...

Podemos revelar la semejanza de nuestro divino Señor. 

Podemos conocer la ciencia de la vida espiritual. 

Podemos glorificar a Dios en nuestros cuerpos y en nuestro espíritu, 

los cuales son de él (Review and Herald, 4 de abril, 1912). ELC44

AUDIO. https://youtu.be/2NE7GfR8Ooc


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