miércoles, 11 de febrero de 2026

11. ¿BAJO QUE BANDERA? II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mat. 6:24).

Cada individuo en nuestro mundo deberá alistarse bajo una de dos banderas: los escogidos y fieles bajo la bandera manchada de sangre del Príncipe Emanuel, y todos los demás bajo la bandera de Satanás...

No puede haber componendas con los poderes de las tinieblas. Debemos fijar individualmente nuestra posición. Si no tenemos enemistad con el príncipe de las tinieblas, la serpiente, nos envolverá con todas nuestras facultades y su aguijón estará en nuestros corazones. Todos los que se alistan bajo la bandera 

ensangrentada del Príncipe de la vida, de allí en adelante considerarán a Satanás como un enemigo, y con la fortaleza de Dios se opondrán a él como a un adversario mortal. Tomarán el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

¿Y qué harán para mantenerse en una posición ventajosa? "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia…" (Efe. 6:18).

Deberíamos estar alerta para advertir el peligro. 

Deberíamos ver el carácter odioso del pecado y expulsarlo del alma.

Los hacedores de la Palabra saben que en Jesús hay poder, que llega a ser de ellos por la fe. 

Están vestidos de la justicia que Dios aceptará, porque es la justicia de Cristo. 

Cubiertos de la armadura de Dios, la panoplia del cielo, resisten con éxito 

los engaños de la serpiente. Ningún alma tiene un momento que perder...

Los negocios de la eternidad son de suficiente importancia para merecer la prioridad sobre cualquier otra empresa. "¿Qué debo hacer para ser salvo?", debería ser nuestra grande y solemne pregunta (Carta 3Oa, 1892).

Quisiera que todos apreciasen la obra admirable que Dios realiza en favor del hombre. No hubo expiación para los ángeles caídos; pero para los hombres caídos se hizo un sacrificio pleno y abarcante, para salvar completamente a todos los que acudan a Dios mediante él. No rechazará a ningún buscador arrepentido (Ibíd.). ELC 49

AUDIO. https://youtu.be/jq09x94GPOU 


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