Y
vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y
potestad. (Col. 2:10).
La semejanza de Cristo en nosotros es una gran verdad, una verdad práctica. Yo no soy simplemente una cosa que Dios ama, creada para ser el blanco de las tentaciones de Satanás; soy un hijo de Dios, engendrado para una esperanza viva, grande, con inmortalidad y llena de gloria. Debemos morar en Dios,
y Dios
en nosotros. La pureza en nosotros es como la pureza en Dios; el
amor en mi corazón es un principio viviente, como el amor en
el corazón de Dios; y todos los tesoros del cielo están a mi
disposición porque estoy redimido con la sangre del Cordero...
Somos Hijos e Hijas de Dios. Satanás es el destructor y Cristo el restaurador. Él nos hará partícipes de su santidad. Dios no considera livianamente el pecado, sino que trata de rescatarnos del pecado.
No hay en
Jesucristo áspera y severa repulsa o resentimiento; y si
tenemos el carácter de Cristo tendremos su semejanza. No se nos
fuerza a la santidad, sino que... él desea que imitemos su
carácter, que lo admiremos: puro, veraz, generoso y amante...
LA FELICIDAD Está Compuesta De Pequeñas Y Grandes Cosas. Si queremos llegar a ser como Cristo y recibir un
carácter semejante al suyo, en las cosas pequeñas debemos ejercitar
el alma a la santificación diaria progresiva.
No tenemos tiempo que perder. Si
queréis imprimir el sello de manera que deje una marca clara en la
cera, no lo golpeáis con fuerza, sino que lo ponéis cuidadosa Y
firmemente y lo apretáis hasta que la cera recibe la marca. Precisamente
así es como el Señor trata con nuestras almas... La nueva vida
es implantada por el Espíritu Santo a semejanza de la de Cristo,
no de a ratos, sino constantemente.
Los Actos Forman Los Hábitos y los hábitos constituyen el carácter. No hay
temor de pasar por alto las cosas grandes, pero hay peligro en
pasar por alto y subvalorar las pequeñas.
Dios es Dios de la totalidad del
hombre, y las cosas pequeñas y esenciales. Él lo hizo todo,
redimió a todos, y debe ser servido en todo, y entonces lo
bendecirá todo: alma y cuerpo (Carta 25a, 1895). ELC 67
AUDIO. https://youtu.be/VnveKx0JRsk
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