El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:6).
Nosotros
llevamos el nombre de cristianos. Seamos
fieles a este nombre. Ser cristiano significa ser semejante a
Cristo. Significa seguir a Cristo en la abnegación, llevando en alto
su bandera de amor, honrándolo con palabras y actos altruistas.
En la vida del verdadero cristiano no hay nada del yo: el yo está muerto. No había egoísmo en la vida que Cristo vivió en esta tierra. Llevando nuestra naturaleza, vivió una vida plenamente entregada al bien de los demás. Los seguidores de Cristo deben ser puros y verdaderos en palabras y acciones.
En
este mundo, un mundo de iniquidad y de corrupción, los cristianos
deben revelar los atributos de Cristo. Todo lo que hagan y
digan deberá estar desprovisto de egoísmo...
Dice el gran apóstol
de los gentiles: "…Y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que
ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2:20).
Por la fe Pablo se apropió de la gracia de Cristo, y esta gracia suplía
las necesidades de su alma. Por la fe recibió el don celestial y lo
impartió a las almas que anhelaban la luz. Esta es la experiencia que
necesitamos... Orad por esta fe. Luchad por obtenerla. Creed
que Dios os la dará a vosotros...
Aprended del que dijo: "Soy manso y humilde de corazón" (Mat. 11:29). Si
aprendéis de él hallaréis reposo. Obtendréis diariamente un
conocimiento de las cosas de Dios, y cada día comprenderéis la grandeza
de su salvación y la gloria que procede de estar unidos con él...
Si queremos morir al yo, si queremos ampliar nuestra idea de lo que Cristo puede ser para nosotros y lo que nosotros podemos ser para él, si queremos unirnos el uno con el otro en los lazos del compañerismo cristiano, Dios obrará a través de nosotros con gran poder.
Entonces seremos
santificados mediante la verdad. Seremos de veras elegidos por Dios y
dirigidos por su Espíritu. Cada día de vida será precioso Para
nosotros, porque veremos en él una oportunidad para usar los dones
que se nos han confiado para la bendición de otros (Review and Herald,
30 de mayo, 1907). ELC 58
AUDIO.
https://youtu.be/nt_T833IcYY
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