domingo, 15 de febrero de 2026

15. “EN LA LUZ QUE MANA DE LA CRUZ” II. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de 

él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Heb. 12:2).

La cruz habla de vida, y no de muerte, al alma que cree en Jesús. ¡Bienvenidos los preciosos rayos vivificantes que refulgen desde la cruz del Calvario! Esforzaos para alcanzar la bendición, creed para recibirla...

No andéis en la sombra de la cruz. No deis expresión al lloro, los quejidos y las penas; antes animad vuestras almas a la esperanza y el gozo. La cruz señala hacia arriba a un Salvador viviente, que es vuestro Abogado y está intercediendo en vuestro favor... Cuando estéis muy apesadumbrados, es porque Satanás se ha interpuesto entre vosotros y los brillantes rayos del Sol de justicia...

He estado realmente vacilando bajo la sombra de la cruz. No es algo común para mí el estar abrumado y sufrir tanta depresión de espíritu como he estado sufriendo en los últimos meses. No quisiera ser hallado jugando con mi propia alma, jugando con mi Salvador.

Yo no enseñaría que Jesús se ha levantado de la tumba, que ascendió al cielo y vive para interceder por nosotros ante el Padre, a menos que lleve a la práctica mis enseñanzas, y crea en él por su salvación, echando mi alma desvalida sobre Jesús en busca de su gracia, su justicia, paz y amor...

Debo confiar en él independientemente de los cambios de mi atmósfera emocional. Debo alabar al que me llamó de las tinieblas a su luz admirable. Mi corazón debe afirmarse en Cristo, mi Salvador, contemplando su amor y su misericordiosa bondad.

No debo confiar en él esporádicamente sino de continuo, a fin de mostrar cuál es el resultado de permanecer en Aquel que me compró con su sangre preciosa. Debemos aprender a creer en las promesas para tener una fe constante y para tomarlas como la segura palabra de Dios...

Vivamos en la luz del sol que mana de la cruz del Calvario. No moremos más en 

la sombra, condoliéndonos de nuestros pesares, porque esto solamente los ahondará. 

Nunca olvidemos, aun cuando caminemos en el valle, que Cristo está con nosotros tan ciertamente, cuando recorremos ese lugar, como cuando estamos en la cumbre (Manuscrito 61, 1895). ELC 53

AUDIO. https://youtu.be/iDAia4MZUeA


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