martes, 29 de septiembre de 2026

29. PODEMOS TRIUNFAR GLORIOSAMENTE. IX. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo 

tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33).

La tarea de vencer no es una tarea triste. Ciertamente no lo es. Significa comunicación con el cielo. Podéis ir a Dios en oración; podéis pedir y recibir; podéis creer, apoyando vuestra desvalida alma en Cristo. 

Esto significa que la humanidad puede obrar la voluntad y los caminos de Dios. 

La humanidad y la divinidad se combinan para este mismo propósito (Manuscrito 19, 1909).

Dios envía pruebas para probar a los que permanecerán fieles bajo la tentación... Cada uno tiene ocultos rasgos de carácter que tienen que revelarse a la luz mediante la prueba. Dios permite que aquellos que son autosuficientes sean penosamente tentados para que puedan comprender su impotencia.

El permite que las profundas aguas de la aflicción vengan sobre nuestras almas a fin de que podamos conocerle y a Jesucristo a quien él ha enviado; a fin de que podamos experimentar profundos anhelos de 

corazón de ser limpiados de contaminación y que salgamos

 de la prueba más puros, más santos y más felices.

A menudo entramos en el horno de la aflicción con nuestras almas oscurecidas por el egoísmo, pero si somos pacientes bajo la prueba decisiva, saldremos reflejando el carácter divino. Cuando se cumpla la 

finalidad que él persigue mediante la aflicción, "exhibirá su 

justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía" (Sal. 37:6).

"Velad y orad, para que no entréis en tentación…" (Mar. 14:38). 

Poneos en guardia contra la furtiva aproximación del enemigo, contra los viejos 

hábitos y las inclinaciones naturales, no sea que se afirmen; obligadlas a huir, y velad.

Vigilad los pensamientos, vigilad los planes, no sea que lleguen a ser egoístas. Velad sobre las almas que Cristo ha adquirido con su propia sangre. Velad por oportunidades de hacerles bien (Id., 126, 1907).

Una gran crisis está delante de nosotros. Hacer frente a esas pruebas y tentaciones y cumplir los deberes, requerirá fe perseverante. Pero podemos triunfar gloriosamente. Ningún alma vigilante, suplicante, creyente, será entrampada por el enemigo (Ibíd.). ELC 280

AUDIO. https://youtu.be/zA1MMf7lEqs

 

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