Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo
tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33).
La tarea de vencer no es una tarea triste. Ciertamente no lo es. Significa comunicación con el cielo. Podéis ir a Dios en oración; podéis pedir y recibir; podéis creer, apoyando vuestra desvalida alma en Cristo.
Esto significa que la humanidad puede obrar la voluntad y los caminos de Dios.
La
humanidad y la divinidad se combinan para este mismo propósito (Manuscrito 19, 1909).
Dios envía pruebas para probar a los que permanecerán fieles
bajo la tentación... Cada uno tiene ocultos rasgos de carácter que tienen que
revelarse a la luz mediante la prueba. Dios permite que aquellos que son
autosuficientes sean penosamente tentados para que puedan comprender su
impotencia.
El permite que las profundas aguas de la aflicción vengan sobre nuestras almas a fin de que podamos conocerle y a Jesucristo a quien él ha enviado; a fin de que podamos experimentar profundos anhelos de
corazón de ser limpiados de contaminación y que salgamos
de la prueba más puros, más santos y
más felices.
A menudo entramos en el horno de la aflicción con nuestras almas oscurecidas por el egoísmo, pero si somos pacientes bajo la prueba decisiva, saldremos reflejando el carácter divino. Cuando se cumpla la
finalidad que él persigue mediante la aflicción, "exhibirá su
justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía" (Sal. 37:6).
"Velad y orad, para que no entréis en tentación…" (Mar. 14:38).
Poneos en guardia contra la furtiva aproximación del enemigo, contra los viejos
hábitos y las
inclinaciones naturales, no sea que se afirmen; obligadlas a huir, y velad.
Vigilad los pensamientos, vigilad
los planes, no sea que lleguen a ser egoístas. Velad sobre las almas que
Cristo ha adquirido con su propia sangre. Velad por oportunidades de
hacerles bien (Id., 126, 1907).
Una
gran crisis está delante de nosotros. Hacer frente a esas pruebas y tentaciones
y cumplir los deberes, requerirá fe perseverante. Pero podemos triunfar
gloriosamente. Ningún alma vigilante, suplicante, creyente, será entrampada por
el enemigo (Ibíd.). ELC 280
AUDIO. https://youtu.be/zA1MMf7lEqs
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