Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1Ped. 5:7).
No llevéis vuestras pruebas a otros seres humanos. Llevadlas al Señor. Podéis pensar que otros deben simpatizar con vosotros en vuestras pruebas, pero algunas veces seréis chasqueados. Jesús nunca
defrauda al que viene a él por ayuda. Él os dice hoy: "Venid a mí... y yo os haré descansar"
(Mat. 11:28). En él os dará descanso. Nadie que venga a él se va sin ser ayudado.
Llevad vuestras cargas
al divino Portador de las cargas y dejadlas con él, sabiendo que las llevará
por vosotros, Él es el Cristo, el Único que lleva los pecados del mundo. Os
tomará bajo su vigilante cuidado, pues os ama...
Haced vuestra parte en
ayudaros a vosotros mismos, como todos tienen que hacer para que puedan ser
bendecidos. No os detengáis en las penalidades de la vida cristiana. No habléis
de vuestras pruebas...
No pronunciéis una
palabra desalentadora, pues tales palabras agradan a Satanás. Hablad de la
bondad de Dios y contad de su poder. Las palabras de esperanza y confianza y
valor son tan fáciles de pronunciar como las de queja...
Cuando el enemigo os diga que el Señor os ha abandonado, decidle que sabéis
que no lo ha hecho, pues declara: "…No te desampararé, ni te dejaré" (Heb. 13:5).
Despedid al enemigo. Decidle que no
deshonraréis al Señor al dudar de su amor...
No hay límite a la ayuda que el Salvador está dispuesto a concedernos. Él nos invita a llevar en nuestras vidas la gracia que nos guardará del pecado. Desde la cruz del Calvario nos llega libertad, esperanza y fortaleza. No deshonréis a vuestro Redentor dudando de su poder. Confiad en él siempre. Apoderaos de las riquezas de su gracia, diciendo: "Creeré, creo que Jesús murió por mí". El camino ante vosotros puede parecer oscuro pero Jesús puede hacerlo luminoso.
Gozaos en Dios, Cristo es luz, y en él no hay tinieblas. Mirad hacia la luz.
Acostumbraos a expresar alabanzas a Dios. Haced felices a otros.
En
esto consiste vuestra obra... De mañana, al mediodía y en la noche vuestros
corazones pueden ser llenados con los brillantes rayos de la luz del cielo (Review
and Herald, 7 de abril, 1904). ELC 276
AUDIO.
https://youtu.be/65GZMDJvCkc
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