miércoles, 9 de septiembre de 2026

09. ARMADOS PARA EL CONFLICTO. IX. EN LOS LUGARES CELESTIALES.

 

Por tanto, tomad toda armadura de Dios, para que podáis resistir 

en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. (Efe. 6:13).

Hay muchos que no comprenden el conflicto que se lleva cabo entre Cristo y Satanás por las almas de los hombres. No advierten que si quieren permanecer bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emanuel 

deben estar dispuestos a participar de sus conflictos y sostener

 una guerra resuelta contra los poderes de las tinieblas.

Pensando acerca del conflicto, Pablo escribe a sus hermanos de Éfeso exhortándoles a "ser fuertes", no débiles, no vacilantes, llevados y traídos como las olas del mar. Pero, ¿en qué debían fortalecerse?

¿En su propio poder? No. "…Fortaleceos

 en el Señor, y en el poder de su fuerza"

Dice Pablo, "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.  Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las

 regiones celestes, Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis 

resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes" (Efe. 6:10-13).

La obtención de la vida eterna siempre implicará una lucha, un conflicto. Debemos ser hallados peleando continuamente la buena batalla de la fe. Somos soldados de Cristo y aquellos que se alistan en su ejército deben esperar hacer una obra difícil, la cual exigirá sus energías hasta lo sumo.

Debemos comprender que la vida de un soldado es de lucha agresiva, 

de perseverancia y paciencia. Por causa de Cristo hemos de soportar pruebas.

Las victorias no se ganan por las ceremonias o la ostentación, sino por la sencilla obediencia al 

más alto General, el Señor Dios de los cielos. Quien confía en ese Guía nunca conocerá la derrota.

La obediencia a Dios es libertad de la servidumbre del pecado, liberación del impulso y la pasión humanos. El hombre puede [así] permanecer vencedor de sí mismo (Review and Herald, 17 de diciembre, 1908). 

ELC 260

AUDIO. https://youtu.be/yz1hkn5hHmM


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