No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque
Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere. (Prov. 3:11, 12)
Dios lleva a los
hombres a los lugares de prueba para ver si confiarán en un poder más allá y
por encima de ellos mismos. El no mira como el hombre mira. A menudo tiene que
desmenuzar las relaciones humanas y cambiar el orden que el hombre ha planeado,
el cual es perfecto en la opinión del hombre.
Lo que el hombre piensa
que es para su provecho espiritual y temporal puede estar enteramente en
desacuerdo con la experiencia que él debe tener a fin de ser un seguidor de
Cristo. Su idea de su propio valor puede estar muy descaminada.
Las pruebas están colocadas a lo largo de todo el camino de la tierra al cielo. Por eso el camino al cielo es llamado el camino angosto. El carácter tiene que ser probado, de lo contrario habría muchos cristianos
espurios que mantendrían una limpia apariencia de religión hasta que sus inclinaciones,
sus deseos para hacer su propia voluntad, su orgullo y ambición, fueran contrariados.
Cuando, por la autorización del Señor, experimentan pruebas
severas, su falta de religión genuina, de la mansedumbre y humildad de Cristo,
revela que necesitan la obra del Espíritu Santo.
El mandamiento de Cristo: "…Si alguno quiere venir en pos
de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Luc. 9:23),
es la piedra de toque que revela la calidad de la experiencia. Cuando las
inclinaciones o las esperanzas ambiciosas de un hombre son contrariadas,
muestra el espíritu que lo gobierna...
[Cristo] invita a todos
a tomar su yugo y aprender de su mansedumbre y humildad... Ni uno, sean las que
fueren sus supuestas habilidades, puede soportar el examen de la prueba a menos
que sea un estudiante en la escuela de Cristo.
El verdadero cristiano... ora: "Examíname, Oh Dios, y conoce
mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de
perversidad, y guíame en el camino eterno" Sal. 139:23, 24
(Review and Herald, 23 de octubre, 1900). ELC 267
AUDIO. https://youtu.be/x3EC4SpBIRo
No hay comentarios:
Publicar un comentario