Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido
la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
(Sant. 1:12).
Cuando las pruebas
vienen sobre nuestras vidas, cuando las nubes oscurecen el horizonte, cuán
pronto olvidamos que Jesús es nuestro Salvador, que detrás de las nubes está
brillando el Sol de Justicia, que los ángeles están muy cerca de nosotros,
preservándonos del mal.
Yo deseo decir al
desesperado: Mira y vive. Espera en Dios, pues sobre la cruz del Calvario fue
ofrecido un completo sacrificio por ti. Jesús es el Amigo del pecador, el
Redentor del pecador. Eterna alegría, una vida de felicidad sin mengua, aguarda
a quien entrega todo a Cristo. Vuelve los ojos de ti mismo a Jesús, quien está
intercediendo ante el trono de Dios en tu favor.
Escucha sus palabras,
"Venid a mí… y yo os haré descansar". "…Y al que a mí viene, no
le echo fuera" (Mat. 11:28; Juan 6:37). Apodérate de las promesas de Dios
con la mano de la fe. Aprópiate de esas bendiciones para ti mismo, no en algún
tiempo futuro, sino hoy.
La tentación más
fuerte no puede excusar el pecado. No importa cuán grande sea la presión
ejercida sobre el alma, la transgresión es un acto nuestro. No hay poder de la
tierra o del infierno que obligue a nadie a hacer el mal. Satanás nos ataca en
nuestros puntos más débiles, pero no necesitamos ser vencidos.
Aunque el ataque sea severo o inesperado, Dios ha provisto ayuda para nosotros y en su fortaleza podemos vencer. En la hora de la mayor necesidad, cuando el desánimo abruma el alma, entonces Jesús viene muy cerca. La hora de la necesidad del hombre es la oportunidad de Dios. Él ve nuestro peligro y nos proporciona ayuda. Invisible para nosotros, nos salva del enemigo. Alabémosle en todo tiempo...
No penséis que cuando camináis con Jesús debéis hacerlo en la
sombra. La gente más feliz del mundo es aquella que confía en Jesús y cumple
sus órdenes alegremente. Él es la luz de la vida. El desasosiego y el
descontento están desterrados de las vidas de los que le siguen.
Con un corazón rebosante repiten las palabras del sabio: "Sus caminos son caminos deleitosos,
y todas sus veredas
paz" Prov. 3:17 (Review and Herald, 18 de abril,
1907). ELC 263
AUDIO.
https://youtu.be/Y_7ZctDH63c
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