viernes, 9 de octubre de 2026

09. AYUDÁNDONOS LOS UNOS A LOS OTROS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo

 en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. (Efe. 4:15).

Ojalá nos comprometiéramos en nuestros corazones a no pronunciar una sola palabra contra un hermano o una hermana. Recordad que ellos también son tentados, y quizá con más fuerza que vosotros, y si refrenáis vuestra lengua como con un freno, entonces demostraréis que amáis a Dios... Los que están verdaderamente más descarriados, tienen mayor necesidad de vuestra ayuda.

No murmuréis contra ellos ni señaléis sus defectos, sino acercaos a ellos en el amor de Jesús y en el amor de la verdad, y procurad ayudarlos. Entonces seréis hacedores de la Palabra, y obraréis en el espíritu de Cristo.

Cuando estéis preocupados con dudas y las tinieblas circunden vuestra propia alma, la mejor conducta que podéis seguir para salir de esa oscuridad es ayudar a algún otro que está desanimado.

Cuando tratáis de elevar a otros, en realidad os estáis elevando a vosotros mismos a una estrecha conexión con Dios. Cuando demostráis bondad a otros os ayudáis a vosotros mismos, pues la misma buena voluntad volverá a reflejarse en vosotros. 

El hombre que tiene más de Cristo en el alma, manifestará la más tierna simpatía por las almas que necesitan ayuda...Siempre habrá descarriados entre vosotros, y ahí es donde podéis demostrar el carácter de un cristiano.

No los apartéis de vosotros, sino que si poseéis la luz, haced que brille sobre ellos, y en esta forma podéis ayudarlos a encaminarse hacia el cielo. Toda alma que posea el espíritu de Cristo, realizará las obras de Cristo. Y si alguno ve a otro extraviado lejos de Cristo, sentirá como Cristo sintió en relación con la oveja perdida.

Había noventa y nueve en el redil, pero él salió en busca de la que se había extraviado. Este es el espíritu que debemos manifestar. Como hijos de Dios deberíamos andar en la luz, y al persistir en ella debemos alumbrar la senda de otros.

 Cultivemos la gratitud hacia Dios porque entonces no nos detendremos en las dificultades insignificantes. Y aunque nuestros hermanos yerren, ¿erraremos nosotros por eso?...

"La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" Col. 3:16 (Manuscrito 33, 1885). ELC 290

AUDIO. https://youtu.be/dLZWFu5BR44

 

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