lunes, 5 de octubre de 2026

05. PREPARADOS PARA LAS MANSIONES CELESTIALES. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha

 ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. (Efe. 5:27).

Cristo está por venir en las nubes del cielo, y debemos estar preparados para encontrarlo sin tener mancha, ni arruga ni cosa semejante... El poder transformador de Dios debe estar en nuestros corazones. Debemos estudiar la vida de Cristo e imitar el Modelo divino.

Debemos espaciarnos en la perfección de su carácter y ser transformados a su imagen. Nadie entrará en el reino de Dios a menos que su voluntad sea puesta en cautividad a la voluntad de Cristo (Review and Herald, 5 de diciembre, 1912).

Los cristianos profesos se mantienen demasiado cerca de las cosas vulgares de la tierra. Sus ojos están acostumbrados a ver sólo las cosas comunes y sus mentes se complacen en las cosas que contemplan sus ojos.

Su experiencia religiosa es a menudo superficial e 

insatisfactoria, y sus palabras son livianas y sin valor.

 ¿Cómo podrán los tales reflejar la imagen de Cristo?

 ¿Cómo podrán enviar a todos los lugares tenebrosos

 del mundo los brillantes rayos del Sol de Justicia?...

El cielo está libre de todo pecado, de toda contaminación e impureza; y si deseamos vivir en su atmósfera, si deseamos contemplar la gloria de Cristo, debemos ser puros de corazón, perfectos de 

carácter por medio de su gracia y su justicia. No debemos embarcarnos con placeres o diversiones, sino prepararnos para las gloriosas mansiones que Cristo ha ido a preparar para nosotros...

Cristo pronto vendrá en gloria; y cuando su majestad se revele, el mundo deseará haber tenido su favor. En ese momento, todos desearemos un lugar en las mansiones celestiales. Pero los que no confiesen a 

Cristo ahora en palabra, en vida, en carácter, no podrán esperar 

que él los reconozca delante de su Padre y de sus ángeles santos...

¡Oh, cuán dichosos los que estén preparados para la cena de boda del Cordero, 

los que estén revestidos con la justicia de Cristo y reflejen su bella imagen! 

Estarán ataviados con la ropa blanca purísima que constituye la justicia de los santos, y Cristo mismo los conducirá junto a las aguas vivas; Dios limpiará toda lágrima de sus ojos, y tendrán la vida que se mide con la vida de Dios (Ibíd.). ELC 286

AUDIO. https://youtu.be/iQvGwJk3Dvg

 

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