viernes, 2 de enero de 2026

02. “AMISTÉMONOS CON DIOS” I. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 
Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá
 bien. 

Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. (Job 22:21, 22).

Desde el principio ha sido el plan ideado por Satanás hacer que los hombres se olvidaran de Dios para poder aprisionarlos. Ha procurado, pues, desfigurar el carácter de Dios a fin de que los hombres tengan un falso concepto de él. Ante la mente de ellos, el Creador ha sido presentado como revestido con los atributos del príncipe del mal -como arbitrario, severo e implacable- para que fuera temido, rehuido y aun odiado por los hombres...

Cristo vino para revelar a Dios ante el mundo como un Dios de amor, de misericordia, ternura y compasión. El Redentor del mundo despejó las densas tinieblas con las que Satanás habla recubierto el trono de la Deidad, y otra vez el Padre se manifestó a los hombres como la Luz de la vida...

Cristo se apena al ver a los hombres tan absortos por los cuidados terrenales y las perplejidades producidas por sus negocios que no tienen tiempo para conocer a Dios. Para ellos el cielo es un lugar extraño pues lo han eliminado de sus cálculos. No estando familiarizados con las cosas celestiales, se cansan de oír hablar de ellas. No les gusta que se turbe su mente debido a su necesidad de salvación. 

Pero el Señor desea turbar su mente para que puedan 

conocerlo mejor en el tiempo en que les ofrece su salvación...

Llegará el día cuando la terrible acusación de la ira de Dios será pronunciada contra los que han persistido en su deslealtad hacia él... Pero no necesitáis estar entre los que quedarán bajo su ira. Vivimos en el día de su salvación. La luz de la cruz del Calvario reluce con rayos claros y brillantes, revelando a Jesús nuestro sacrificio por el pecado. "Tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Efe. 1:7).

Dios desea restaurar su imagen en vosotros. Creed que es vuestro Ayudador. Resolveos a amistaros con él. Al acercarnos a él con confesión y arrepentimiento, se acercará a vosotros con misericordia y perdón. (Review and Herald, 15 de febrero, 1912). ELC/EGW/MHP 

AUDIO. https://youtu.be/hyc_Y_4mOZw


01. “NUESTRO EXALTADO PRIVILEGIO” I. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo... y juntamente con él nos resucitó, asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Efe. 2:4-6).

Así como Dios levantó a Cristo de los muertos, para que, pudiera sacar a luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio, y salvara con esto a su pueblo de sus pecados, así también Cristo ha levantado a los seres humanos caídos a la vida espiritual, reanimándolos con su vida, llenando sus corazones de esperanza y gozo. (RH31/03/1904).

Cristo se dio a sí mismo para la redención de la raza humana, para que todos los que creen en él puedan tener vida eterna. Los que aprecian este gran sacrificio reciben del Salvador el más precioso de todos los dones: un corazón limpio. Ganan una experiencia que es más valiosa que el oro, la plata o las piedras preciosas. 

Se sientan juntos en los lugares celestiales con Cristo disfrutando en comunión con él el gozo y la paz que sólo él puede dar. Lo aman con el corazón, la mente y las fuerzas, porque comprenden que son su herencia comprada con sangre. Su visión espiritual no está disminuida por la política o las aspiraciones mundanales. Son uno con Cristo así como él es uno con el Padre. (Id., 30 de mayo, 1907).

Cristo "se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2:14). El hizo una ofrenda tan completa que, mediante su gracia, cada uno puede alcanzar la norma de perfección. De los que reciban su gracia y sigan su ejemplo se escribirá en el libro de la vida: "Completo en él [en Cristo], sin mancha ni mácula" (Ibíd.).

"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo 

con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" (Efe. 1:3).

¿Qué queda para que pidamos que no esté incluido en esa provisión misericordioso y abundante? 

Por los méritos de Cristo somos bendecidos con todas las bendiciones espirituales en los lugares celestiales en Cristo. Es nuestro privilegio el de acercarnos a Dios, el de respirar la atmósfera de su presencia... (Id., 15 de octubre, 1908). ELC/EGW/MHP 8

AUDIO. https://youtu.be/_g9ENtS24Bk