jueves, 2 de abril de 2026

02. ÁNGELES EN EL HOGAR. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 

En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. (Sal. 91:11,12).

Los ángeles de Dios están velando sobre nosotros. En esta tierra hay miles y decenas de miles de mensajeros celestiales enviados por el Padre para impedir que Satanás obtenga alguna ventaja sobre aquellos que se niegan a caminar en el sendero del mal. Y estos ángeles que guardan a los hijos de Dios en la tierra están en comunicación con el Padre en el cielo.

 "Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños", dijo Cristo, "porque os digo que sus ángeles 

en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos" Mat. 18:10. (Manuscrito 8, 1905).

Difícilmente nos damos cuenta de que hay ángeles a nuestro alrededor; y esos preciosos ángeles, que ministran a aquellos que serán herederos de salvación, nos están salvando de muchísimas tentaciones 

y dificultades. Toda la familia del cielo está interesada en las familias de la tierra; y cuán 

agradecidos deberíamos ser por este interés manifestado hacia nosotros día y noche.

Las palabras impacientes y poco bondadosas, que pronunciamos en nuestros hogares, son oídas por los ángeles; ¿queréis encontrar en los libros del cielo el registro de las palabras impacientes y apasionadas que habéis expresado en vuestra familia?

La impaciencia trae al enemigo de Dios y del hombre a vuestra familia y echa a los ángeles 

de Dios. Si estáis viviendo en Cristo, y Cristo en vosotros, no podéis hablar palabras airadas.

Padres y madres, os suplico por el amor de Cristo que seáis bondadosos, tiernos y pacientes en vuestros hogares, Entonces entrará la luz y la claridad del sol en vuestras casas y sentiréis que los rayos brillantes del Sol de Justicia están realmente brillando en vuestros corazones (Review and Herald, 5 de agosto, 1890).

La ausencia de las gracias del Espíritu de Dios, inunda el hogar de tinieblas e infelicidad. Vuestro hogar debería ser un santuario bendito, donde Dios pueda acudir, y donde sus ángeles santos, puedan ministrarlos (Ibíd.). ELC 100

AUDIO. https://youtu.be/h0coRcLAc_0


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