lunes, 13 de abril de 2026

13. COMO OBRA LA FE. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la 

incircuncisión, sino la fe que obra por el amor. (Gál. 5:6).

Cristo ha mostrado su gran amor por nosotros al dar su vida para que no perezcamos en nuestros pecados, para que pueda revestirnos de su salvación. Si alimentamos este divino amor en nuestros corazones, él cimentará y fortalecerá nuestra unión con los que tienen la misma fe.

"…Y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él" (1 Juan 4:16). El fortalecer nuestro amor por nuestros hermanos y hermanas fortalecerá nuestro amor por Cristo. Este principio del amor por Dios y por quienes Cristo murió necesita ser avivado por el Espíritu Santo y cimentado por la bondad fraternal, la ternura; necesita ser fortalecido por actos que testifiquen que Dios es amor. Esta unión, que une corazón con corazón, no es resultado del sentimentalismo, sino la obra de un principio saludable.

La fe obra por el amor y purifica el alma de todo egoísmo. Así el alma es perfeccionada en el amor. Y habiendo hallado gracia y misericordia mediante la sangre preciosa de Cristo, ¿Cómo podemos dejar de ser tiernos y misericordiosos?...

La fe en Jesucristo como nuestro Salvador personal... se, describe en Isaías 58. Aquí se presentan los frutos de la fe que obra por amor y purifica el alma del egoísmo. La fe y las obras están unidas en esto.

"¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar 

las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues 

en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto: e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia... Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan" Isa. 58:6-11 

(Review and Herald, 17 de marzo, 1910). ELC 111

AUDIO. https://youtu.be/DpTdjmR8ilg


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