viernes, 10 de abril de 2026

10. ESPERAMOS DEMASIADO POCO. IV. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Entonces les tocó los ojos, diciendo: 

Conforme a vuestra fe os sea hecho. (Mat. 9:29).

La fe es el medio de conexión entre la debilidad humana y el 

poder divino... Debemos tratar de que se fortalezca nuestra fe.

La iniquidad que abunda no debería ni por un momento hacer disminuir nuestra fe y amor por Dios, o debilitar nuestra confianza en sus seguras promesas, para que ninguna fuerte tormenta de tentación no nos desarraigue del verdadero cimiento.

 Tenemos una gran obra que hacer y necesitamos mayor fe... Mediante la comunión con Dios nuestra fe será fortalecida y las pruebas de nuestra fe serán una señal de nuestro destacado triunfo (Carta 24, 1888).

Debe realizarse en nosotros una verdadera obra. Debemos someter constantemente nuestra voluntad a la de Dios, nuestro camino al suyo... Al contemplar como por espejo la gloria de Dios, somos realmente cambiados a la misma imagen, de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor.

Esperamos demasiado poco y recibimos de acuerdo a nuestra fe. No debemos aferrarnos a nuestros propios caminos, nuestros planes y nuestras ideas... Debemos vencer los pecados que nos acosan y los malos hábitos.

El mal genio y los malos sentimientos deben ser desarraigados, y deben nacer 

en nosotros temperamento y emociones santos, mediante el Espíritu de Dios...

Fe, fe viviente debemos tener, una fe que obre por el amor y purifique el alma. 

Debemos aprender a llevarle todo al Señor con sencillez y fe fervorosa.

La carga más pesada que debemos llevar en esta vida es el yo. A menos que aprendamos en la escuela de Cristo a ser mansos y humildes, habremos perdido preciosas oportunidades y privilegios de relacionarnos con Jesús.

El yo es la cosa más difícil con la cual tengamos que relacionarnos. 

Al depositar nuestras cargas, no nos olvidemos de depositar el yo a los pies de Cristo.

Entregaos a Jesús para ser modelados y formados por él, para que seáis vasos de honra. Vuestras tentaciones, ideas y sentimientos deben ser puestos a los pies de la cruz. Entonces el alma estará lista para escuchar palabras de instrucción divina (Id. 57,1887). ELC 108

AUDIO. https://youtu.be/lpuaGY2wQg0


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