Entonces les tocó los ojos, diciendo:
Conforme a vuestra fe os sea hecho. (Mat. 9:29).
La fe es el medio de conexión entre la debilidad humana y el
poder divino... Debemos
tratar de que se fortalezca nuestra fe.
La iniquidad que abunda no
debería ni por un momento hacer disminuir nuestra fe y amor por Dios, o
debilitar nuestra confianza en sus seguras promesas, para que ninguna
fuerte tormenta de tentación no nos desarraigue del verdadero cimiento.
Tenemos una gran
obra que hacer y necesitamos mayor fe... Mediante la comunión con Dios
nuestra fe será fortalecida y las pruebas de nuestra fe serán una señal de
nuestro destacado triunfo (Carta 24, 1888).
Debe realizarse en
nosotros una verdadera obra. Debemos someter constantemente nuestra
voluntad a la de Dios, nuestro camino al suyo... Al contemplar como por
espejo la gloria de Dios, somos realmente cambiados a la misma
imagen, de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor.
Esperamos demasiado poco y
recibimos de acuerdo a nuestra fe. No debemos aferrarnos a nuestros
propios caminos, nuestros planes y nuestras ideas... Debemos vencer los
pecados que nos acosan y los malos hábitos.
El mal genio y los malos sentimientos deben ser desarraigados, y deben nacer
en nosotros temperamento y
emociones santos, mediante el Espíritu de Dios...
Fe, fe viviente debemos tener, una fe que obre por el amor y purifique el alma.
Debemos aprender
a llevarle todo al Señor con sencillez y fe fervorosa.
La carga más pesada
que debemos llevar en esta vida es el yo. A menos que aprendamos en la escuela
de Cristo a ser mansos y humildes, habremos perdido preciosas oportunidades y
privilegios de relacionarnos con Jesús.
El yo es la cosa más difícil con la cual tengamos que relacionarnos.
Al depositar nuestras cargas, no nos olvidemos de depositar el yo a los pies de Cristo.
Entregaos
a Jesús para ser modelados y formados por él, para que seáis
vasos de honra. Vuestras tentaciones, ideas y sentimientos deben
ser puestos a los pies de la cruz. Entonces el alma estará
lista para escuchar palabras de instrucción divina (Id. 57,1887).
ELC 108
AUDIO.
https://youtu.be/lpuaGY2wQg0
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