sábado, 4 de julio de 2026

04. CUIDANDO EL TEMPLO DEL CUERPO. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; 

estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. (Sal. 139:14).

Dios nos ha dado facultades mentales y físicas que es el deber de todos conservar en las mejores condiciones. Si algunos debilitan sus facultades mediante la indulgencia del apetito, disminuyen su capacidad de influenciar a otros al hacerse imperfectos.

Solamente mediante la costosa ofrenda hecha en la cruz del Calvario podemos comprender el valor del alma humana. Somos colocados en terreno ventajoso mediante el poder redentor de Jesucristo para tener libertad del yugo del pecado que fue forjado por la caída de Adán (Carta 90, 1898).

Debemos aprovechar al máximo las capacidades y los talentos que Dios nos ha prestado. Todos los que están debilitando y destruyendo las facultades físicas, mentales y morales, debido a una alimentación y una manera de vestir pecaminosas y a la violación de las leyes de la salud en todo respecto, deberán rendir cuenta a Dios por el bien que podrían haber hecho si hubiesen observado las leyes de la salud en vez de practicar la complacencia propia y de ser descuidados e irreflexivos con la morada en que viven...

Dios dice: "Vosotros no sois vuestros". Sois propiedad de Dios. Vuestro rescate costó la vida del Hijo de Dios... Todos deben considerar la magnitud del sacrificio hecho. La Majestad del cielo, el Rey de gloria quiere que hombres y mujeres le den su servicio de todo corazón.

Hay un significado muy profundo en las palabras del apóstol Pablo: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Rom. 12:1, 2)...

 Nuestro sacrifico debe ser santo y sin mancha. Este es el servicio 

racional de cada uno. Somos hechura de Dios, el edificio de Dios... 

(Ibíd). ELC 193

AUDIO. https://youtu.be/jBb0Fq3gAm4

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario