Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y
cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor
Jesucristo. (1 Tes. 5:23).
La santificación: ¿Cuántos la comprenden en su pleno significado? La mente
está nublada por la malaria sensual. Los pensamientos necesitan purificación.
¡Qué no habrían sido hombres y mujeres si se hubieran dado
cuenta de que el cuidado del cuerpo es importantísimo en lo que atañe al vigor
y la pureza de la mente y del corazón! Hombres y mujeres han sido comprados por
precio, ¡y qué precio! Nada menos que la vida del Hijo de Dios.
¡Qué terrible es para
ellos ponerse en una situación en la cual sus facultades físicas, mentales y
morales sean corrompidas, donde pierdan su vigor y pureza! Tales hombres y
mujeres no pueden ofrecer un sacrificio aceptable a Dios (Carta 139, 1898).
El verdadero cristiano obtiene una experiencia que santifica. No tiene ninguna mancha de culpa sobre la conciencia, ni sombra de corrupción en el alma. La espiritualidad de la ley de Dios, con sus principios limitadores, es traída a su vida. La luz de la verdad irradia su comprensión.
Una irradiación de perfecto amor por el Redentor disipa el miasma que se ha interpuesto entre su
alma y Dios. La voluntad de Dios ha
llegado a ser su voluntad, pura elevada, refinada y santificada.
Su rostro revela la luz del cielo. Su cuerpo es un templo idóneo
para el Espíritu Santo. La santidad adorna su carácter. Dios puede comunicarse
con él, porque alma y cuerpo están en armonía con Dios (Ibíd).
El corazón santificado está en armonía con los preceptos de su ley. Muchos son los que,
aunque se esfuerzan por obedecer los mandamientos de
Dios, tienen poca paz y alegría.
Esa
falta en su experiencia es el resultado de no ejercer fe. Caminan como si
estuvieran en una tierra salitroso, o en un desierto reseco. Demandan poco,
cuando podrían pedir mucho por cuanto no tienen límite las promesas de Dios.
Los
tales no representan correctamente la santificación que viene mediante la
obediencia a la verdad... Mediante [la fe] puede ser suplida cada deficiencia
del carácter, cada contaminación purificada, cada falta corregida, cada
excelencia desarrollada (Los hechos de los apóstoles,
pág. 450). ELC 201
AUDIO. https://youtu.be/x9MEicVFVLc
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