viernes, 17 de julio de 2026

17. LLEVAD A DIOS LOS PROBLEMAS MATRIMONIALES. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto 

dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer. (Mar. 10:6,7).

Demasiado a menudo se asume la relación matrimonial sin la 

debida consideración. Nadie debiera casarse en la incertidumbre.

Pero si no han sido considerados en este asunto y después del matrimonio se encuentran disímiles en carácter y propensos a cosechar infelicidad en lugar de gozo, no se enrostren mutuamente el hecho de que su matrimonio fue imprudente...

Siempre se aumenta el daño cuando ya el esposo, ya la esposa, hallando a alguien que parece tener un espíritu afín, se aventura a confiarle al tal los secretos de su vida de casados. El mismo hecho de dar a conocer el secreto confirma la existencia de un estado de cosas que no sería necesario en absoluto si el marido y la mujer amaran a Dios sobre todas las cosas...

En muchos casos en que se piensa que existen esas dificultades, la causa es imaginaria... Si marido y mujer hablaran libremente del asunto con el espíritu de Cristo, la dificultad se resolvería... Si amaran a Dios sobre todas las cosas, sus corazones estarían tan llenos, tan satisfechos con su amor que no serían consumidos del anhelo de afecto manifestado en actos hacia ellos mismos.

Muchos han equivocado el verdadero deber de la esposa hacia el esposo y viceversa. El yo se vuelve absorbente y Satanás... tiene su red lista para atrapar al alma humana, para enredarla de tal forma con fantasías humanas, que parezca imposible a la sabiduría humana desenredar los lazos de sus engaños finamente entretejidos.

Pero lo que no puede la sabiduría humana puede hacerlo la sabiduría de Dios mediante la entrega de la voluntad, de la mente, del alma, de la fuerza, del ser entero a Dios. Su providencia puede unir los corazones con vínculos de origen celestial

Pero el resultado de esto no será un mero intercambio externo

 de afecto mediante palabras suaves y halagadoras... 

El corazón se une firmemente al corazón por

 medio de la cadena de oro del amor genuino

(Carta 76, 1894). ELC 206

AUDIO. https://youtu.be/piNQRSAMLrQ


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