Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes
en palabra,
conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (1 Tim. 4:12).
Los que deciden estar del lado del Señor y toman decisiones
correctas han comenzado una buena obra. Sin embargo, el trabajo tan sólo ha
comenzado. Sólo se han alistado en el ejército. Los conflictos y las batallas
están ante ellos (Manuscrito 9,
1863).
Se me ha mostrado en
cuanto a las tentaciones de la juventud. Satanás siempre está tratando de hacer
desviar sus inexpertos pies, y los jóvenes parecen no advertir sus tretas. No
se cuidan contra los engaños del diablo como debieran.
Este enemigo siempre está velando, y cuando los jóvenes dejan de
velar por sus propios corazones, entonces Satanás los controla y emplea sus
artes contra ellos. La oración secreta es la fuerza del cristiano. No puede
vivir y avanzar en el Señor sin la vigilancia constante y la oración ferviente.
Jesús debería ser el
objeto de nuestros afectos, pero Satanás tratará de arrancar el afecto de las
cosas celestiales y ponerlo en objetos que no merecen nuestro afecto y amor... Los
mejores afectos de una gran parte del mundo están puestos en objetos indignos.
Las mentes de los jóvenes, dejadas sin restricciones, son dirigidas
de tal manera que se
adaptan a su propia naturaleza corrompida.
Ellos relajan su vigilancia y se conceden mutuamente sus
afectos, tienen amigos especiales, confidentes especiales, y cuando estos
amigos están juntos Jesús ni es nombrado entre ellos. Su conversación no versa
sobre la experiencia cristiana, sobre Cristo, sobre el cielo, sino sobre cosas
frívolas...
No están familiarizados con las trampas del diablo, pero a la edad de doce, catorce, quince y dieciséis años piensan que ya son hombres y mujeres jóvenes y capaces de elegir acertadamente y con prudencia su propio rumbo y su propia conducta (Manuscrito 10, 1863). Jesús ama a los jóvenes. Murió para salvarlos...
¡Oh,
si ellos pudieran tan sólo saber cuánto los ama Dios! Él quiere hacerlos buenos
y puros, nobles, amables y corteses, para que puedan vivir con los ángeles
puros y santos por la eternidad (Id., 78, 1886). ELC 219
AUDIO. https://youtu.be/UcIwQRnpCXw
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