No
ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. (Juan 17:15).
Los que por sus negocios se ven en la necesidad de relacionarse con hombres mundanos, deberían permanecer constantemente en guardia, manteniendo estricta vigilancia sobre sí mismos y orando siempre, no sea que el enemigo los tome desprevenidos. A aquellos de sus seguidores que forzosamente se ven obligados a tratar con mundanos, Dios les da gracia de acuerdo con sus necesidades.
Si se mantienen siempre en guardia, se les da
especial discernimiento cuando están obligados a permanecer en compañía de
aquellos que no honran al Señor Jesucristo. Sus mismas transacciones deben
revelar el hecho de que son cristianos.
Deben ser bondadosos y
corteses en todo lo que digan o hagan y mostrar que están bajo la dirección y
la disciplina de Dios y que sirven al Señor Jesucristo. Los seguidores de
Cristo deben separarse del mundo en principios e intereses.
Pero no deben aislarse del mundo. Cristo dijo: "Como tú me enviaste al mundo, así yo
los he
enviado al mundo" (Juan 17:18). "Vosotros sois la luz del mundo…"
(Mat. 5:14).
No debemos apartarnos del mundo para escapar de la persecución. Debemos permanecer entre los hombres, para que el sabor del amor divino pueda ser como sal que preserve al mundo de la corrupción...Los corazones que responden a la influencia del Espíritu Santo son los conductos a través de los cuales fluyen las bendiciones de Dios...
Los que estudian la Palabra de Dios y día tras día reciben la enseñanza de Cristo, llevan el sello de los principios celestiales. Una influencia elevada y santa mana de ellos. Una atmósfera servicial rodea sus almas.
Los principios puros, santos y elevados que siguen, los capacitan para dar un testimonio
viviente del poder de la gracia divina (Review and Herald, 27 de julio, 1905). ELC 312
AUDIO.
https://youtu.be/cEzGWbrgYeU
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