…De
gracia recibisteis, dad de gracia. (Mat. 10:8).
Jesús dio su vida por
Ud. Como un niño que tiene plena confianza en sus padres, a quien no le
preocupa el temor de ser defraudado y maltratado, Ud. puede descansar en Dios
con perfecta confianza de Que él será para Ud. un amigo y un ayudador.
Si encomienda la custodia de su alma a Dios... no estará lleno de dudas y recelos, sino que
se
asirá firmemente a las promesas, seguro que Dios no lo privará de ninguna cosa
buena...
No es posible que espere todas las bendiciones de Dios y no retribuya con nada. Por medio de Cristo poseemos todas las cosas. Sin Cristo no tendríamos más que pobreza, miseria y desesperanza.
¿Responderemos a este amor que Dios ha derramado sobre nosotros?
El ser hijos de Dios es poseer todas las cosas. ¿Qué más puede
desear?
Si el cristiano no está
contento con una herencia tal, nada puede darle contentamiento. Estamos
obligados al Señor por todo lo que poseemos. Por lo tanto, devolvamos al Dador
todo lo que reclama como suyo. No cometamos
un robo contra Dios...
El que amó tanto al
hombre que vino desde regiones de bienaventuranza, desde su trono real, y se
humilló a sí mismo cubriendo su divinidad con la humanidad, nos ha dado una
inequívoca muestra de su amor y del valor que da al hombre.
El que ha hecho por
nosotros este infinito sacrificio nos constriñe a estimar el valor de un alma,
haciendo el balance entre la ganancia terrenal y la pérdida celestial; entre el
éxito temporal y la pérdida eterna...
Cristo desvía la mirada de Ud. de lo terrenal hacia lo celestial. Lo invita a colocar sus tesoros arriba...
¿Dirá Ud., al presentar su ofrenda a Dios: De lo que es tuyo, oh
Dios, te damos abundantemente?...
Todos los recursos que
pueda dar no le comprarán la salvación. Ud. debe darse a sí mismo. Al
entregarse y al aceptar los derechos y las influencias del Salvador, su vida
puede constituir una rama fructífera en una vid hermosa.
Los frutos del Espíritu pueden adornarla. Aparecerán racimos de gracias exquisitas, tales como el amor, el gozo, la paz, la mansedumbre, la bondad y la humildad, que la harán atractiva. Le ruego que envíe su tesoro delante de Ud. al cielo, usando los bienes del Señor para el adelanto de su causa en la tierra... Arregle sus cuentas con el alto cielo (Carta 65, 1884). ELC 306
AUDIO. https://youtu.be/51GJJttoGBU
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