Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. (Efe. 1:2).
"Gracia... a vosotros". Todo lo debemos a la gratuita gracia
de Dios. En el pacto, la gracia ordenó nuestra adopción.
EN EL SALVADOR, La Gracia
efectuó Nuestra redención, Nuestra regeneración y Nuestra
exaltación a la posición de herederos con Cristo. No porque
primero lo amáramos a él, si no que Dios nos amó a nosotros. Porque
"cuando aún éramos débiles" Cristo murió por nosotros e hizo así una
abundante provisión para nuestra redención.
Aunque por nuestra
desobediencia merecíamos el desagrado y la condenación de Dios, sin
embargo no nos ha abandonado dejándonos luchar con el
poder del enemigo. Ángeles celestiales riñen nuestras batallas por
nosotros, y si cooperamos con ellos podemos ser victoriosos sobre
los poderes del mal.
Si No Hubiéramos Caído, nunca hubiéramos aprendido
el significado de esta palabra "gracia".
Dios ama a los
ángeles que no pecaron, que realizan su servicio y son
obedientes a todas sus órdenes, Pero no les proporciona
gracia a ellos, Esos seres celestiales no saben nada de la
gracia; Nunca la han necesitado, pues Nunca han pecado.
LA GRACIA Es Un Atributo de Dios manifestado a seres humanos
indignos. Por Nosotros Mismos no la buscamos, sino que
fue enviada en nuestra búsqueda. Dios se regocija en conferir su
gracia en todos los que la anhelan y la aceptan, no porque son dignos, sino
porque son completamente indignos. Nuestra necesidad es la
característica que nos da la seguridad de que recibiremos este don
(Review and Herald, 15 de octubre, 1908).
La reserva de la gracia de
Dios está esperando la demanda de cada alma enferma de pecado. Curará
toda enfermedad espiritual. Mediante ella, los corazones pueden ser
limpiados de toda contaminación. Es el remedio evangélico para
todo el que cree (Manuscrito 75a, 1900).
Podemos Hacer Progresos Diarios en la senda
ascendente que conduce a la santidad y sin embargo encontraremos todavía
mayores alturas que alcanzar; pero cada esfuerzo de los
músculos espirituales, cada cansancio del corazón y el cerebro
ponen en evidencia la abundancia de la reserva de la gracia
esencial para que avancemos (Id., 20,1889). ELC35
AUDIO. https://youtu.be/gYur3Rj6BIg
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