viernes, 30 de enero de 2026

30. “DE LA DESESPERACIÓN A LA ESPERANZA Y EL GOZO” I. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que 

abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Rom. 15:13).

Si Jesús no hubiera muerto como nuestro sacrificio y no hubiera resucitado, nunca hubiéramos conocido la paz, nunca hubiéramos sentido gozo, sino tan sólo habríamos experimentado los horrores de la oscuridad y las aflicciones de la desesperación.

Por lo tanto, sólo la alabanza y la gratitud sean el lenguaje de nuestro corazón. Toda nuestra vida hemos participado de sus beneficios celestiales y recibido las bendiciones de su expiación sin par. Por lo tanto, es imposible que concibamos la degradada e impotente condición... de la cual nos ha levantado Cristo.

Cuando sintamos los dolores, las aflicciones y los desamparos a que estamos 

sometidos, ningún pensamiento de murmuración deshonre a nuestro Redentor... 

No podemos establecer cuánto menos sufrimos de lo que merecen nuestros pecados... 

¿Podemos contemplar al que nuestros pecados traspasaron 

sin estar dispuestos a beber de la copa de la humillación?

Nuestros pecados prepararon la copa amarga que él quitó de nuestros labios 

para beberla él mismo, a fin de darnos en su lugar la copa de la bendición...

El lenguaje del alma debiera ser de gozo y gratitud. Si algunos tienen capítulos oscuros en su vida, sepúltenlos.  No se mantenga viva esa historia mediante la repetición... Cultivad tan sólo aquellos pensamientos y sentimientos que produzcan gratitud y alabanza...

Os suplico que nunca profiráis una palabra de queja, sino que alberguéis sentimientos de agradecimiento y gratitud. Al proceder así, aprenderéis a producir melodías en vuestro corazón. 

Entretejed en vuestra experiencia como

urdimbre y trama las áureas hebras de gratitud.  

Contemplad la tierra mejor, donde nunca se derraman lágrimas, donde nunca se experimentan las tentaciones y pruebas, donde no se conocen pérdidas ni reproches, donde todo es paz, gozo y felicidad. 

Aquí puede espaciarse ampliamente vuestra imaginación.

Esos pensamientos os harán pensar más en el cielo, os dotarán de vigor celestial, satisfarán vuestra alma sedienta con ríos de aguas vivas, y pondrán sobre vuestro corazón el sello de la imagen divina. 

Os llenarán con gozo y esperanza al creer, y permanecerán con vosotros 

para siempre como un consolador (Manuscrito 9, 1883). ELC 37

AUDIO. https://youtu.be/5LR4phSsBoY

 

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