lunes, 19 de enero de 2026

20. “DIOS ME HA ELEGIDO A MI” I. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 
Pero nosotros, debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. (2 Tes. 2:13)

En este texto se revelan dos instrumentos para la salvación del hombre: 

la influencia divina y la poderosa fe vivaz de los que siguen a Cristo...

La santificación es la obra, no de un día ni de un año, sino de toda la vida. La lucha para 

vencer el yo, para lograr la santidad y el cielo, es una lucha que dura toda la vida. . . 

La santificación de Pablo fue el resultado de un conflicto 

constante con el yo. Dijo él: "Cada día muero" (1 Cor. 15:31)...

Mediante un esfuerzo incesante mantenemos la victoria sobre las tentaciones de Satanás. La integridad 

cristiana debe procurarse con energía irresistible, y debe ser mantenida con resuelta firmeza de propósito.

Hay una ciencia del cristianismo que debe ser asimilada: una ciencia más profunda, 

extensa y alta que cualquier ciencia humana, así como los cielos son más altos que la tierra.

La mente ha de ser disciplinada, educada, preparada; pues hemos de prestar servicio para Dios en formas que no están en armonía con las inclinaciones innatas. Hay tendencias al mal hereditarias y cultivadas que deben ser vencidas. Debemos educar nuestros corazones para que permanezcan firmes en Dios. Debemos formar hábitos de pensamiento que nos capaciten para resistir la tentación...

Las palabras que fueron habladas a Jesús en el Jordán abarcan a la humanidad. Dios habló a Jesús como representante nuestro. Con todos nuestros pecados y debilidades, no somos puestos a un lado como indignos. "Nos hizo aceptos en el Amado" (Efe. 1:6).

La gloria que descansó sobre Cristo es una prenda del amor de Dios por nosotros. Nos dice del poder de la oración: cómo la voz humana puede llegar al oído de Dios y nuestras peticiones pueden encontrar aceptación en los atrios celestiales. . .

La luz que se derramó de los portales abiertos sobre la cabeza de nuestro Salvador, se derramará sobre nosotros cuando oramos pidiendo ayuda para resistir la tentación.  La voz que habló a Jesús dice a cada alma creyente: "Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia" (Review and Herald, 15 de octubre, 1908). ELC27

AUDIO. https://youtu.be/9sIvG8kXOb8


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