lunes, 22 de junio de 2026

22. PALABRAS CORTESES. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

  
Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para 
que sepáis como debéis responder a cada uno. (Col. 4:6).

La cortesía es una de las gracias del Espíritu. Es un atributo del cielo. Los ángeles nunca montan en cólera, nunca son envidiosos o egoístas. Ninguna palabra dura o áspera sale de sus labios. Si hemos de ser compañeros de los ángeles, también debemos ser refinados y corteses.

La verdad de Dios tiene el propósito de elevar al que la recibe, refinar su gusto y santificar su juicio. Ningún hombre puede ser cristiano sin tener el espíritu de Cristo, y si tiene el espíritu de Cristo lo manifestará con una disposición refinada y cortés. 

Su carácter será santo, sus modales gentiles, sus palabras sin engaño. Cultivará el amor que 

no se irrita, que es tolerante y paciente, que espera todas las cosas y soporta todas las cosas...

Los que profesan ser seguidores de Cristo y a la vez son rudos, poco amables y descorteses en palabra y conducta, no han aprendido de Jesús... La conducta de algunos que se dicen cristianos es tan falta de bondad y cortesía que lo mejor que hacen da la apariencia de mal.

No puede ponerse en duda su sinceridad, ni cuestionarse su rectitud; pero la sinceridad y la rectitud no expiarán la falta de bondad y cortesía. El cristiano debe mostrar simpatía además de ser veraz, y debe ser compasivo y cortés a la par que correcto y honrado...

La verdadera cortesía, mezclada con la verdad y la justicia, hace la vida no sólo útil, sino hermosa y fragante. Las palabras bondadosas, la apariencia amable, un rostro alegre dan un encanto al cristiano que hace su influencia casi irresistible. En el olvido del yo, en la luz, la paz y la felicidad que está constantemente impartiendo a otros halla el verdadero gozo.

Olvidémonos del yo tratando siempre de alegrar a otros, de aliviar sus cargas mediante actos de tierna bondad y hechos de amor abnegado. Dejad sin pronunciar esa palabra descomedida; que la desconsideración egoísta de la felicidad de los demás dé lugar a la amante simpatía. 

Estos actos de consideración y cortesía que comienzan en el hogar y se extienden mucho más allá de sus límites, llegan a constituir la esencia de la felicidad de la vida (Signs of the Times, 16 de julio, 1902). ELC 181

AUDIO. https://youtu.be/wzgY4jvA6wc

 

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