Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús. (Fil. 2:5).
Dios espera que los que llevan el nombre de Cristo lo
representen en pensamiento, palabra y acción. Sus pensamientos deben ser puros
y sus palabras y acciones nobles y elevadoras, llevando a los que los rodean
más cerca del Salvador.
En la vida del
verdadero cristiano no hay nada del yo. El yo está muerto. No hubo egoísmo en
la vida que Cristo vivió en esta tierra. Llevando nuestra naturaleza, vivió una
vida completamente entregada al servicio de los demás.
"Sed, pues,
vosotros perfectos…" (Mat. 5:48), es la instrucción de Dios para nosotros.
Y para que podamos obedecerla envió a su Hijo unigénito a esta tierra para que
viviera en favor nuestro una vida perfecta. Tenemos su ejemplo ante nosotros y
el poder por el cual vivió esta vida está a nuestra disposición.
Jesús fue sin pecado
en pensamiento, palabra y acción. La perfección marcó todo lo que hizo. Él nos
señala el sendero que recorrió diciendo: "…Si alguno quiere venir en pos
de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" Mt. 16:24 (Review and Herald, 23
de noviembre, 1905).
No debemos copiar a ningún ser humano. No hay ningún
ser humano suficientemente sabio para ser
nuestro criterio.
Debemos mirar al
hombre Cristo Jesús que es completo en la perfección de justicia y santidad. Él
es el autor y consumador de nuestra fe. Él es el Modelo. Su experiencia es la
medida de la experiencia que debemos tener. Su carácter es nuestro modelo.
Quitemos, pues, de nuestra mente las
perplejidades y las dificultades de esta vida y mirémoslo a él, para que por la
contemplación seamos cambiados a su semejanza. Podemos contemplar a Cristo para
buen propósito.
Podemos mirar confiadamente a él, porque es omnisciente. Al contemplarlo
y al pensar en él,
se formará en nosotros como la esperanza de gloria.
Debemos
manifestar un intenso interés en Cristo Jesús, porque él es nuestro Salvador.
Vino a este mundo a ser tentado en todo, tal como nosotros lo somos, a fin de
mostrar al universo que los seres humanos pueden vivir en este mundo pecaminoso
una vida que Dios aprobará (Id., 9 de marzo, 1905). ELC 167
AUDIO.
https://youtu.be/JeRkrESLJG0
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