sábado, 6 de junio de 2026

06. SEGURIDAD EN EL RECTO PENSAR. VI. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Derribando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento 

de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. (2 Cor. 10:5).

Aun los pensamientos deben ser puestos en sujeción a la voluntad de Dios y los sentimientos bajo el control de la razón y la religión. No se nos dio nuestra imaginación para que le permitamos correr a rienda suelta y salirse con la suya, sin realizar ningún esfuerzo para restringirla y disciplinarla.

Si los pensamientos son malos, los sentimientos serán malos; y los pensamientos y los

 sentimientos combinados forman el carácter moral (Review and Herald, 21 de abril, 1885).

El poder del pensamiento recto es más precioso que el oro de Ofir... Necesitamos asignarle un elevado valor al recto control de nuestros pensamientos, porque eso prepara la mente y el alma para trabajar armoniosamente para el Maestro.

 Es necesario para nuestra paz y felicidad en esta vida que nuestros pensamientos estén centrados en Cristo. Como piensa el hombre, así es. Nuestro avance en la pureza moral depende del recto pensar y actuar... Los malos pensamientos destruyen el alma.

 El poder convertidor de Dios cambia el corazón refinando y purificando los pensamientos. A menos que se haga un esfuerzo decidido para mantener los pensamientos centrados en Cristo, la gracia no puede manifestarse en la vida. La mente debe entrar en la lucha espiritual. Cada pensamiento debe estar cautivo de la obediencia a Cristo...

Necesitamos un constante sentido del poder ennoblecedor de los pensamientos puros y de la 

influencia deletérea de los pensamientos malos. Fijemos nuestros pensamientos en cosas santas.

Sean puros y santos, porque la única seguridad para cada alma es el recto pensar. Debemos usar todo medio que Dios ha puesto a nuestro alcance para el gobierno y el cultivo de nuestros pensamientos.

Debemos poner nuestras mentes en armonía con su mente. Su verdad santificará nuestro cuerpo, 

alma y espíritu y podremos levantarnos por encima de la tentación (Carta 123, 1904). ELC 165

AUDIO. https://youtu.be/axUtp0VrOJo


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