sábado, 29 de agosto de 2026

29. NUESTRA GLORIOSA TAREA. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación. 

Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas. 

(Sal. 96:2,3).

La grande y gloriosa tarea encomendada a nosotros para tomar parte en el plan de salvación es maravillosamente elevada y gloriosa. No podemos pesar sus méritos. Debemos caminar por fe.

Y cuando nos esforcemos en apreciar las posibilidades y comprendamos la inmensidad del plan de salvación, es nuestro privilegio orar con el apóstol Pablo que podamos ser capaces de "…comprender 

con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 

y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento…" (Efe. 3:18, 19).

 Elevadlo [a Cristo], el Hombre del Calvario. Dejad que la mente se detenga en las bellezas de su carácter, hasta que por la contemplación vosotros seáis cambiados a su misma imagen. Una vida de oración y fe nos guía a hablar de su nombre y contar de su poder...

La genuina conversión unirá nuestros corazones en fe y amor. Nos enseñará a afirmar nuestra confianza en Aquel que es nuestra única esperanza. Por la conversión uniremos nuestra debilidad con la fortaleza 

de Dios, nuestra ignorancia con su sabiduría, nuestra indignidad con sus méritos, nuestra

 pobreza con sus ilimitadas riquezas, nuestro desamparo con su constante poder (Carta 28, 1907).

Debemos investigar la Palabra de Dios y hacerla una parte de nosotros mismos. Un espíritu de humildad, el espíritu de Cristo, nos ayudará a conocer a Aquel que nos ha llamado a la gloria y la virtud.

Si entretejemos la verdad dentro del diario vivir, como debiéramos, avanzaríamos cada 

vez más alto, obteniendo una comprensión cada vez más clara de la revelación de Dios.

Debiéramos ensalzarle en cantos de alabanza. Por medio del salmista, 

Cristo declaró: "…En medio de la congregación te alabaré" (Sal. 22:22).

 Su voz fue la nota tónica del universo. Su poder ilimitado, su entendimiento inescrutable, su

 admirable sacrificio por la raza humana nos ayuda a comprender el amor de Dios (Ibíd.). ELC 249

AUDIO. https://youtu.be/Yu9Z0oMAbyM

 

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