martes, 18 de agosto de 2026

18. LA MEDIDA DEL VALOR DEL HOMBRE. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente

 hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miq. 6:8).

Lo que un hombre es tiene mayor influencia que lo que dice. Una vida serena, 

consecuente, piadosa es una epístola viviente, conocida y leída por todos los hombres. 

La santidad no está dada por lo exterior ni por lo que se usa; irradia desde dentro. Si en el corazón moran la bondad, la pureza, la mansedumbre, la humildad y la integridad se reflejarán en el carácter; y un carácter tal está pleno de poder. No el instrumento sino el gran Obrero con cuya mano el instrumento es 

usado, recibe la gloria. El corazón henchido con el amor del Salvador, diariamente 

recibe gracia para impartir. La vida revela el poder redentor de la verdad.

El testimonio respecto a Jesús fue: "…¡Jamás hombre

 alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7:46). 

La razón de que Cristo hablara como ningún otro hombre ha hablado era que vivió como ningún otro hombre ha vivido. Si no hubiera vivido como lo hizo, no habría podido hablar como habló. Sus palabras 

penetraban con su poder convincente, porque manaban de un corazón 

puro y santo, rebosante de amor y simpatía, caridad y verdad...

Mientras los pastores estaban vigilando sus rebaños en las colinas de Belén, los visitaron ángeles del cielo. Igualmente hoy, mientras el humilde obrero de Dios está ocupando su puesto, hay ángeles que permanecen a su lado, atentos a sus palabras, observando la forma en que realiza su trabajo...

Si confía constantemente en Dios, estos ángeles vigilantes no dejarán que su obra se deteriore. 

No permitirán que sea desviada hacia situaciones que hagan peligrar la causa de Dios. 

El Señor está observando la labor que viene de las manos de su pueblo...

Lo que el hombre vale no se mide por la posición de responsabilidad que ocupa sino por el espíritu cristiano que revela. Cuando el Salvador mora en el corazón la obra muestra la impresión del toque divino (Carta 187, 1902). ELC 238

AUDIO. https://youtu.be/Nwb40puj4RM

 

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