domingo, 16 de agosto de 2026

16. EL YO OCULTO EN CRISTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. (Sal. 34:2).

(Testimonio, Alusión Al Dr. John Cheyne/1777-1836/Destacado Médico Escocés)

El Dr. John Cheyne, después de alcanzar fama en su profesión, no olvidó sus obligaciones hacia Dios. Escribió una vez a un amigo: "Puede ser que desees conocer la condición de mi ánimo. Me siento 

sumamente humillado por el pensamiento de que no hay una sola acción 

en mi atareada vida que pueda resistir el escrutinio de un Dios santo.

Pero cuando reflexiono en la invitación del Redentor: 'Venid a mí' y pienso que la he aceptado, y además, que mi conciencia testifica que de veras deseo en todas las cosas tener mi voluntad conformada a la voluntad de Dios, me invade la paz. Tengo el prometido descanso, prometido por Aquel en el que no hay engaño".

Este eminente facultativo pidió que después de su muerte se erigiera una columna cerca del lugar donde descansara su cuerpo, en la que debían grabarse estos textos, como voces de la eternidad: "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna" (Juan 3:16).

 "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mat. 11:28). 

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (Heb. 12:14).

Y mientras el Dr. Cheyne se esforzaba, aun desde su tumba, en llamar a los pecadores hacia

 el Salvador y la gloria, ocultó su propio nombre, y lo eliminó enteramente de la columna.

No fue menos cuidadoso al decir, como si hablara con el viandante: "El nombre, la profesión y la edad del que aquí descansa, indignos son de la menor mención, pero puede ser de gran importancia para ti el saber que por la gracia de Dios fue guiado a mirar al Señor Jesús como el único Salvador de los pecadores, y que esa contemplación de Jesús dio paz a su alma".

Decía: "Suplica a Dios, ruega a Dios que puedas ser instruido en el Evangelio, y está seguro de que Dios dará su Santo Espíritu, el único maestro de la verdadera sabiduría". Este recordativo fue concebido para volver la atención de todos hacia Dios y dar lugar a que ellos perdieran de vista al hombre (Medical Ministry, págs. 51, 52). ELC 236

AUDIO. https://youtu.be/8jMPJp-Wtbk

 

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