martes, 11 de agosto de 2026

11. MANIFESTAD EL AMOR DE CRISTO. VIII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto

 a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (Rom. 12:10).

No debemos permitir que nuestro yo nos absorba y nos haga olvidar los derechos que Dios y la humanidad tienen sobre nosotros. Dios desea que seamos más bondadosos, más benignos y amables; menos criticadores y suspicaces.

¡Oh, si pudiéramos tener el espíritu de Cristo y saber cómo tratar a nuestros hermanos y vecinos!...

Debemos olvidarnos a nosotros mismos en el amante servicio hacia otros... No debemos recordar algunos actos de bondad que hayamos hecho; quizá se borren de nuestra memoria.

Pero la eternidad traerá en todo su esplendor cada acto realizado por la salvación de las almas, cada palabra hablada para animar a los hijos de Dios. Y estas cosas realizadas por amor de Cristo serán una parte de nuestro gozo a través de toda la eternidad.

Cuando tratamos a nuestros hermanos, a menos que lo hagamos con bondad y cortesía, seguimos un proceder anticristiano. Debemos manifestar cortesía en el hogar, en la iglesia y en nuestro trato con todos

 los hombres. Pero especialmente debemos manifestar compasión y respeto por aquellos que están dando sus vidas a la causa de Dios... Cuando Jesús reine en el corazón, habrá tierno amor, y seremos amables e íntegros el uno para el otro...

No debemos dar ocasión para criticar. Un momento de impaciencia, una simple respuesta áspera, la carencia de amabilidad y cortesía cristianas en algunas cosas pequeñas, pueden dar por resultado la pérdida de amigos y la pérdida de la influencia.

Dios desea que os presentéis lo mejor posible bajo todas las circunstancias: en presencia de 

aquellos que son subalternos como también en la presencia de vuestros iguales y superiores.

Debemos ser seguidores de Cristo en todo tiempo, procurando honrarlo, tratando de representarlo rectamente en todo momento... Debemos tratar de vivir sólo para su gloria y no para que los hombres nos alaben (Review and Herald, 24 de febrero, 1891). ELC 231

AUDIO. https://youtu.be/Xr_3rDEqc2Y

 

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