sábado, 30 de mayo de 2026

30. UNA CAMARADERÍA DIVINO-HUMANA. V. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. (Sal. 119:73).

El organismo humano es hechura de Dios. Los órganos empleados en todas las diferentes funciones 

del cuerpo fueron hechos por él. El Señor nos da alimento y bebida para satisfacer las necesidades del cuerpo.

Él ha dado diferentes propiedades a la tierra aptas para el cultivo del alimento para 

sus hijos. Da la luz solar y las lluvias, temprana y tardía. Forma las nubes y envía el rocío. 

Todos éstos son dones suyos. Ha extendido liberalmente sus bendiciones sobre nosotros. Pero todas estas bendiciones no restaurarán su imagen moral, a menos que cooperemos con él haciendo decididos esfuerzos por conocernos a nosotros mismos, por entender cómo cuidar de la delicada maquinaria humana.

El hombre debe ayudar diligentemente a guardarse a sí mismo en armonía con las leyes de la naturaleza. El que coopera con Dios en la obra de guardar en orden la maravillosa maquinaria, el que consagra a Dios sus facultades... permanece en su virilidad dada por Dios y está registrado en los libros del cielo como un hombre.

Dios ha dado al hombre tierra para ser cultivada. Pero para cosechar debe haber una acción armónica entre los agentes divino y humano. Hay que usar a su tiempo el arado y otros implementos.

Debe sembrarse la semilla a su tiempo. El hombre no debe dejar de 

hacer su parte... La cosecha estará en proporción a la energía que él puso.

Así ocurre en las cosas espirituales... debe haber una camaradería, una relación divina entre el Hijo de Dios y el pecador que se arrepiente. Somos hechos hijos e hijas de Dios. "Más a todos los que le recibieron... les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).

Cristo da la misericordia y la gracia abundantemente a todos los que 

creen en él. El cumple los términos sobre los que descansa la salvación. 

Pero debemos hacer nuestra parte aceptando la bendición con fe. Dios obra y el hombre obra. La resistencia a la tentación debe manifestarla el hombre, quien debe obtener su poder de Dios. 

Así llega a ser copartícipe de Cristo. 

(Signs of the Times, 27 de febrero, 1901). 

ELC 158

AUDIO. https://youtu.be/X0Sa0wNI2Us

 

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