…Mira,
haz todas las cosas conforme el modelo que se te ha mostrado en el monte. (Heb.
8:5).
El Señor dio una
importante lección a su pueblo para todas las edades cuando instruyó a Moisés
en el monte en cuanto a la construcción del tabernáculo. En esa obra exigió la
perfección en cada detalle.
Al aumentar la maldad
del mundo y al desarrollarse plenamente y al ser ampliamente aceptadas las
enseñanzas del maligno, las enseñanzas de Cristo deben resaltar ejemplificadas
en las vidas de hombres y mujeres convertidos...
En todo aquello en lo cual los cristianos ponen mano debería
estar entretejido el pensamiento de la vida eterna. Si la obra realizada es
agrícola o mecánica en su naturaleza, aún puede serlo según el modelo de lo
celestial...
Mediante la gracia de
Cristo se ha hecho toda provisión para el perfeccionamiento de caracteres
semejantes al de Cristo, y Dios es honrado cuando su pueblo revela los
principios del cielo en todo su trato social o comercial...
El Señor exige
rectitud en los asuntos más pequeños como en los más grandes. Los que serán
finalmente aceptados como miembros de la corte celestial serán hombres y
mujeres que aquí en la tierra hayan tratado de poner el sello del cielo en sus
labores terrenales.
Para que el tabernáculo terrenal pudiera representar al
celestial debía ser perfecto en todas sus partes, y debía seguir en todos sus
detalles el modelo celestial. Así ocurre también con los caracteres de los que
finalmente serán aceptados a la vista del cielo.
El Hijo de Dios vino a la tierra para que en él, hombres y mujeres pudieran tener
una representación de los caracteres perfectos que Dios solamente podrá
aceptar...
El
alma que acepte las virtudes del carácter de Cristo y se apropie de los méritos
de su vida es tan preciosa a la vista de Dios como lo fue su amado Hijo
(Review and Herald, 11 de enero, 1912). ELC 155
AUDIO. https://youtu.be/CgtXxeQJ1_8
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