lunes, 12 de octubre de 2026

12. EL COMPORTAMIENTO FRENTE A LOS MALOS INFORMES. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

 

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando

tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. (Mat. 18:15).

Escribe el apóstol: "Y Ante todo, tened entre

 vosotros ferviente amor…" (1 Ped. 4:8). 

No escuchéis las acusaciones contra un hermano o una hermana. 

Sed muy prudentes al recibir una censura contra vuestro prójimo.

Preguntad al que hace la acusación si ha obedecido la orden de Dios en cuanto 

a este asunto. Cristo ha dejado instrucciones explícitas de cómo debe hacerse. 

Ve a tu hermano y dile su yerro, entre él y tú solos, 

No os excuséis a vosotros mismos con esto, diciendo: "No

 hay agravio personal entre el que es acusado y yo mismo".

Las reglas dadas por Cristo son tan definidas y explícitas que esta excusa no es válida. Sea que haya o no agravio entre vosotros y el acusado, el mandato de Cristo es el mismo. Vuestro hermano necesita ayuda. 

Decidle a él, no a ningún otro, los rumores que están circulando en cuanto a él. Dadle la oportunidad de explicarse. Es posible que los informes sean falsos, y en ese caso las dificultades pueden arreglarse por medio de una simple explicación. Este trato debe darse a todo el que se supone que está en error (Manuscrito 31, 1911).

Pablo dijo: "…Si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado" (Gál. 6:1).

 Estas palabras son el mandato del cielo, y deben ser llevadas a la práctica diaria. Si uno está en falta, en lugar de hablar a algún otro de ello, id a quien pensáis que está en error y compasiva y consideradamente, como desearíais ser tratados si estuvierais en su lugar, habladle de su error.

Si no se le habla de su falta sino que en lugar de eso se hacen conjeturas entre vosotros

 y no se hace ningún esfuerzo para salvar al pecador advirtiéndole de su peligro 

¿Cómo considerará Dios a quienes hagan esta obra inhumana?

Dios declara: "…No hay justo, ni aún uno" (Rom. 3:10).  Todos tienen la misma naturaleza pecaminosa. Todos pueden cometer errores. Nadie es perfecto... Por eso nuestra obra no consiste en condenar (Ibíd,). ELC 293

AUDIO. https://youtu.be/4zDl03Pdimo


domingo, 11 de octubre de 2026

11. AYUDA PARA LOS DESCARRIADOS. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

 

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (Gál. 6:1).

Dios es amor. Dios es vida. Es prerrogativa de Dios el redimir, reconstruir y restaurar. Antes de la creación del mundo, el Hijo de Dios se ofreció para morir. Y la redención es el "…misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos" (Rom. 16:25). 

Sin embargo, el pecado es inexplicable y no hay razón que se pueda encontrar para su existencia. Ningún alma conoce a Dios hasta que se ve a sí misma como pecador, a la luz de la cruz del Calvario. 

Pero cuando en su gran necesidad clama a un Salvador que perdona el pecado, Dios 

se le revela como benigno y misericordioso, paciente y rico en benevolencia y verdad. 

La obra de Cristo es redimir, restaurar, buscar y salvar lo que se había perdido. Si nos relacionamos con Cristo, también somos participantes de la naturaleza divina y debemos ser obreros juntamente con Dios.

Debemos restaurar el alma golpeada y herida. Y si un hermano o una hermana se han descarriado, no nos unamos con el enemigo para destruir arruinar, sino para trabajar con Cristo en restaurar al tal en espíritu de humildad.

El fundamento de nuestra esperanza en Cristo es el hecho de que nos reconozcamos 

a nosotros mismos como pecadores necesitados de restauración y redención.

Porque somos pecadores tenemos ánimo para reclamarlo como nuestro Salvador, Por lo tanto, prestemos atención, no sea que tratemos a los que yerran en tal forma que diga a otros que no tenemos necesidad de redención. No delatemos, condenemos y destruyamos como si nosotros fuéramos perfectos. La obra de Cristo consiste en reparar, curar, restaurar. Dios es amor en sí mismo, en su misma esencia.

 El... no da a Satanás ocasión de triunfo por presentar la peor apariencia o por exponer 

nuestras debilidades a nuestros enemigos (Review and Herald, 26 de febrero, 1895).

... Su gran corazón lleno de amor se conmovió hasta sus profundidades en favor de aquellos cuya condición era más desesperada, de aquellos que más necesitaban su gracia transformadora 

(Joyas de los testimonios, tomo 2, pág. 246). ELC 292

AUDIO. https://youtu.be/TQI8GDs4-dA


sábado, 10 de octubre de 2026

10. VIVIR DE ACUERDO CON LA REGLA DE ORO. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

No juzguéis, Y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. (Luc. 6:37).

El deber de todo cristiano está claramente trazado en las palabras: "No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando…". "Y Como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Luc. 6:37, 38, 31). Estos son los principios que haremos bien en fomentar...

Que no rehúsen perdonar a un pecador arrepentido los que en si mismos hayan pecado contra Dios. En la misma forma en que traten a sus semejantes que en espíritu o de hecho los hayan perjudicado y se hayan arrepentido después, Dios los tratará a ellos por sus defectos de carácter.

El que no demuestre misericordia con sus semejantes no puede esperar ser amparado por la misericordia de Dios... Si rehúsa cultivar esta gracia divina en sí mismo, sufrirá los resultados de su negligencia...

Debemos recordar que todos cometen equivocaciones. Aun hombres y mujeres que han tenido años de experiencia, a veces yerran. Pero Dios no los abandona a causa de sus errores: a cada descarriado hijo o hija de Adán, les da el privilegio de otra oportunidad.

El verdadero seguidor de Jesús manifiesta un espíritu como el de Cristo hacia su

 descarriado hermano. En lugar de hablar condenando, recuerda las palabras: 

"…El que haga volver al pecador del error de su camino, salvará 

de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados" (Sant. 5:20).

En la iglesia militante siempre habrá hombres que necesitan la restauración de los resultados del pecado. El que en algunos aspectos sea superior a otro, en otros será inferior el mismo. Todo ser humano está sujeto a tentación y tiene necesidad de un interés y de una simpatía fraternales.

 La manifestación de misericordia en nuestras relaciones mutuas constituye uno de los medios más eficaces para lograr la perfección del carácter; pero sólo los que caminan con Cristo pueden ser verdaderamente misericordiosos (Signs of the Times, 21 de mayo, 1902). ELC 291

AUDIO. https://youtu.be/IZrKsz23l4c