miércoles, 7 de octubre de 2026

07. UNA RELACIÓN DE INTERDEPENDENCIA. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. (1 Cor. 12:26, 27).

Es el plan de Dios que los seres humanos dependan unos de otros. A cada uno Dios ha encomendado talentos que deben usarse para ayudar a otros a recorrer la senda del bien. Mediante el servicio desinteresado prestado a otros es como mejoramos e incrementamos nuestros talentos.

Como las diferentes, partes de una máquina, todos están íntimamente relacionados los unos 

con los otros y todos dependen de un gran Centro. Debe haber unidad en la desemejanza.

 Ningún miembro de la empresa del Señor puede trabajar exitosamente en forma independiente. Cada uno debe trabajar bajo la supervisión de Dios. Todos deben usar las aptitudes que se les ha confiado en el servicio de Dios, de tal forma que cada uno pueda contribuir a la perfección del todo...

El que proclama ser cristiano debería examinarse a sí mismo y ver si es tan bueno y considerado con sus semejantes como desea que éstos lo sean con él...Cristo enseñó que la posición social o la riqueza no deberían hacer diferencia en nuestro trato mutuo y que a la vista del cielo todos somos hermanos.

 Las posesiones terrenales o el honor mundanal no cuentan en la valuación que Dios hace del hombre. Creó a todos los hombres iguales. No hace acepción de personas. Valora a cada cual de acuerdo con la virtud de su carácter.

El poseer verdadera piedad significa amarse recíprocamente, ayudarse unos a otros y manifestar la religión de Jesús en nuestras vidas. Debemos ser conductos santificados a través de los cuales fluya el amor de Cristo hacia los que necesitan ayuda...

Cuando el pueblo de Dios esté lleno de humildad y ternura y las manifieste hacia los demás, sus miembros comprenderán que están bajo el signo del amor, y su fruto será dulce a su paladar. 

El cielo comenzará en la tierra. Ellos [los hijos de Dios] harán un cielo aquí abajo en el 

que se prepararán para el cielo de lo alto (Review and Herald, 13 de mayo, 1909) ELC 288

AUDIO. https://youtu.be/FzkyBqyp_IQ

 

martes, 6 de octubre de 2026

06. LEAL AL NOMBRE DE FAMILIA. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

Porque todos los que habéis sido bautizados en

 Cristo, de Cristo estáis revestidos. (Gál. 3:27).

Los que toman el nombre de cristianos se comprometen a ser fieles a Dios. Están moralmente obligados con él y, con los ángeles celestiales en una relación de familia... Sus hechos, en todo respecto, deben ser tales como si fueran santos. Todo lo que sea indigno, ha de ser desechado. Deben vivir una vida nueva y santa...

Como un valiente soldado, Ud. debe obedecer las órdenes de su Capitán, aunque impliquen el sacrificio de su vida... El espíritu y el cuerpo deben tratarse con el mayor respeto, porque son de Cristo. Día tras día deberán ser perfeccionados, hasta que la escudriñadora mirada de los ángeles celestiales pueda revelar que Cristo no ha muerto en vano por Ud.

Cuando Ud. tomó el nombre de cristiano prometió en esta vida prepararse para una vida más elevada en el reino de Dios. Ser cristiano significa ser como Cristo. Ningún rasgo satánico debe quedar en la mente o el cuerpo, que deben revelar gentileza, pureza, integridad y dignidad. Tome la vida de Cristo como su modelo.

Mantenga la eternidad delante de su vista. Entonces estará en condiciones de comenzar

 a vislumbrar el aprecio que Cristo manifiesta por la herencia que tanto le costó.

Que los que trabajan para Cristo mantengan sus principios puros. Que la vida no esté contaminada por ninguna práctica profana. Todo el cielo está interesado en la restauración de la imagen moral de Dios en el hombre.

Todo el cielo está trabajando para conseguir ese fin. Dios y los santos ángeles tienen un intenso deseo de que los seres humanos alcancen la medida de la perfección por la que Cristo murió para que fuera posible que ellos la alcanzaran.

Ese es su deseo, que seamos uno con Cristo, perfectos en Cristo; 

que seamos herederos del cielo; pero se nos deja libres para escoger. 

Sin embargo, Dios nos exhorta a que en nuestra elección nos ubiquemos en el lado derecho, que nos relacionemos con los instrumentos celestiales y que adoptemos principios que ejercen una influencia vivificante y restauradora, la cual restablecerá en nosotros la imagen moral perdida a causa de la desobediencia (Carta 21, 1901). ELC 287

AUDIO. https://youtu.be/sZuxTq6QF9k

 

lunes, 5 de octubre de 2026

05. PREPARADOS PARA LAS MANSIONES CELESTIALES. X. EN LOS LUGARES CELESTIALES. (EGW)

A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha

 ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. (Efe. 5:27).

Cristo está por venir en las nubes del cielo, y debemos estar preparados para encontrarlo sin tener mancha, ni arruga ni cosa semejante... El poder transformador de Dios debe estar en nuestros corazones. Debemos estudiar la vida de Cristo e imitar el Modelo divino.

Debemos espaciarnos en la perfección de su carácter y ser transformados a su imagen. Nadie entrará en el reino de Dios a menos que su voluntad sea puesta en cautividad a la voluntad de Cristo (Review and Herald, 5 de diciembre, 1912).

Los cristianos profesos se mantienen demasiado cerca de las cosas vulgares de la tierra. Sus ojos están acostumbrados a ver sólo las cosas comunes y sus mentes se complacen en las cosas que contemplan sus ojos.

Su experiencia religiosa es a menudo superficial e 

insatisfactoria, y sus palabras son livianas y sin valor.

 ¿Cómo podrán los tales reflejar la imagen de Cristo?

 ¿Cómo podrán enviar a todos los lugares tenebrosos

 del mundo los brillantes rayos del Sol de Justicia?...

El cielo está libre de todo pecado, de toda contaminación e impureza; y si deseamos vivir en su atmósfera, si deseamos contemplar la gloria de Cristo, debemos ser puros de corazón, perfectos de 

carácter por medio de su gracia y su justicia. No debemos embarcarnos con placeres o diversiones, sino prepararnos para las gloriosas mansiones que Cristo ha ido a preparar para nosotros...

Cristo pronto vendrá en gloria; y cuando su majestad se revele, el mundo deseará haber tenido su favor. En ese momento, todos desearemos un lugar en las mansiones celestiales. Pero los que no confiesen a 

Cristo ahora en palabra, en vida, en carácter, no podrán esperar 

que él los reconozca delante de su Padre y de sus ángeles santos...

¡Oh, cuán dichosos los que estén preparados para la cena de boda del Cordero, 

los que estén revestidos con la justicia de Cristo y reflejen su bella imagen! 

Estarán ataviados con la ropa blanca purísima que constituye la justicia de los santos, y Cristo mismo los conducirá junto a las aguas vivas; Dios limpiará toda lágrima de sus ojos, y tendrán la vida que se mide con la vida de Dios (Ibíd.). ELC 286

AUDIO. https://youtu.be/iQvGwJk3Dvg