domingo, 10 de agosto de 2025

27. “LOS JOVENES OBSERVADORES DEL SABADO” TESTIMONIO 4 PARA LA IGLESIA (1857). TOMO 1.

 

CAPÍTULO 27. LOS JOVENES OBSERVADORES DEL SABADO. 

El 22 de Agosto de 1857, en la casa de oración de Monterrey, Estado de Michigan, se me mostró que muchos no han oído todavía la voz de Jesús, ni se ha posesionado de su alma el mensaje salvador para realizar una reforma en su vida. 

Muchos de los jóvenes no abrigan el espíritu de Jesús. El amor de Dios no mora en su corazón, y por lo tanto, todas las tendencias naturales que los asedian obtienen la victoria, en lugar del Espíritu de Dios y la salvación. 

Los que poseen realmente la religión de Jesús no se avergonzarán ni temerán llevar la cruz ante aquellos que tienen más experiencia que ellos. Desearán toda la ayuda que puedan obtener de los cristianos de más edad, si anhelan con fervor obrar con rectitud. 

Aquellos les ayudarán gustosamente; las bagatelas no estorbarán en la carrera cristiana a los de corazón enternecido por el amor de Dios. Hablarán de lo que el Espíritu de Dios obra en ellos. Lo expresarán con canto y oración. 

Es la falta de religión, la falta de una vida santificada, lo que hace retroceder a los jóvenes.

Su vida los condena. Ellos saben que no viven como debieran vivir los cristianos; por lo tanto, no tienen confianza ante Dios, ni ante la iglesia. 

Cuando los jóvenes sienten más libertad al estar ausentes los mayores, es porque están con los de su clase. Cada uno piensa que es tan bueno como el otro.

Todos quedan por debajo de lo que debieran ser; pero se miden por sí mismos, se comparan entre sí y descuidan la única norma perfecta y verdadera. Jesús es el verdadero Modelo. Su vida de abnegación es nuestro estandarte. 

Vi cuán poco se estudia el Modelo, cuán poco se lo ensalza delante de ellos. ¡Cuán poco sufren los jóvenes, o se niegan a sí mismos por su religión! Apenas si se piensa en el sacrificio entre ellos. No imitan al Modelo a este respecto. 

Vi que el lenguaje de su vida es: el yo debe ser complacido, el orgullo debe ser satisfecho. Se olvidan del Varón de dolores, que conoció el pesar. Los sufrimientos de Jesús en el Getsemaní, su sudor como de grandes gotas de sangre en el huerto, la apretada corona de espinas que hirió su sagrada (146) frente, no los conmueven

Se han encallecido. Sus sensibilidades están embotadas, y han perdido toda noción del gran sacrificio hecho por ellos. Pueden quedar sentados escuchando la historia de la cruz, y oyendo cómo los crueles clavos traspasaron las manos y los pies del Hijo de Dios sin conmoverse hasta lo más profundo del alma. 

Dijo el ángel: "Si los tales fueran introducidos en la ciudad de Dios, y se les dijera que toda su rica belleza y gloria serán para que las disfruten eternamente, no se darían cuenta de cuán elevado precio se pagó por esta herencia que se les destina. 

Nunca comprenderían las inconmensurables profundidades del amor del Salvador. 

No han bebido de su copa ni han sido bautizados con su bautismo.

El cielo se mancillaría si los tales moraran allí. Únicamente aquellos que han participado de los sufrimientos del Hijo de Dios y han subido de la gran tribulación y lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero, pueden disfrutar de la gloria indescriptible y la belleza insuperable del cielo".

 La falta de esta preparación necesaria excluirá a la mayor parte de los jóvenes que profesan el cristianismo; porque éstos no trabajan con bastante fervor y celo para obtener el reposo que queda para el pueblo de Dios. 

No quieren confesar sinceramente sus pecados, para que les sean perdonados y borrados. Estos pecados se revelarán dentro de poco en toda su enormidad

El ojo de Dios no dormita. Conoce todo pecado oculto ante el ojo mortal. Los culpables saben exactamente qué pecados han de confesar para que sus almas queden limpias delante de Dios. 

Jesús les está dando ahora oportunidad de confesarlos, y arrepentirse con profunda humildad y purificar su vida obedeciendo a la verdad y viviendo de acuerdo con ella. 

Ahora es el momento de corregir los males y de confesar los pecados, o aparecerán delante del pecador en el día de la ira de Dios. 

Los padres confían generalmente demasiado en sus hijos; y sucede con frecuencia que, cuando los padres confían en ellos, estos hijos están sumidos en iniquidad oculta. 

Padres, velad sobre vuestros hijos con cuidado celoso. Exhortadlos, reprendedlos, aconsejadlos cuando os levantáis y cuando os sentáis; cuando salís y cuando entráis; "mandamiento tras mandamiento,... línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá" (Ver Deut. 6:7; Isa. 28:10). 

Subyugad a vuestros hijos cuando son jóvenes. Muchos padres descuidan esto lamentablemente. (147) No asumen una actitud tan firme y decidida como debieran asumirla con respecto a sus hijos. Les permiten ser como el mundo, amar la ostentación de la vestimenta y asociarse con los de influencia venenosa porque odian la verdad. Al obrar así, estimulan en sus hijos una disposición mundanal.

¡UN FRENTE UNIDO Y SINCERO ENTRE PADRES Y MADRES! 

Vi que debe ser siempre un principio fijo para los padres cristianos, mantenerse unidos en el gobierno de sus hijos. Algunos padres fallan al respecto; les falta unión. El defecto se advierte a veces en el padre, pero con más frecuencia en la madre

La madre cariñosa mima a sus hijos. El trabajo del padre le obliga a menudo a ausentarse de la casa y de la sociedad de sus hijos. La influencia de la madre se hace sentir. 

Su ejemplo contribuye mucho a formar el carácter de los hijos

Algunas madres cariñosas les permiten a sus hijos costumbres que no debieran ser toleradas por un momento. A veces se le ocultan al padre las faltas de los hijos. 

La madre concede ciertas prendas de vestir o algunas otras complacencias, con el entendimiento de que el padre no sabrá nada de ello; porque él reprendería tales cosas. 

Con esto se les enseña eficazmente a los niños una lección de engaño. 

Luego, si el padre descubre estas faltas, se presentan excusas, pero se dicen medias verdades. La madre no es franca. 

No considera debidamente que el padre tiene el mismo interés que ella en los hijos, y que no debiera dejarle ignorar los males o debilidades que se les debiera corregir mientras son jóvenes. Se ocultan las cosas. Los hijos conocen la falta de unión que hay entre los padres, y ello tiene su efecto. 

Los hijos empiezan desde muy jóvenes a engañar y a encubrir tanto a su padre como a su madre las cosas y presentarlas con matices muy diferentes de los verdaderos. 

La exageración se vuelve un hábito, y se llega a contar mentiras abiertas con pocos remordimientos de conciencia.

Estos males se iniciaron cuando la madre ocultó las cosas al padre, que tiene igual interés que ella en el desarrollo del carácter de sus hijos. El padre debiera haber sido consultado libremente. Debiera habérsele revelado todo. 

Pero la conducta opuesta, seguida para ocultar los yerros de los hijos, estimula en ellos una disposición a engañar y falta de veracidad y sinceridad. 

La única esperanza de estos hijos, sea que profesen la religión o no, consiste en que sean cabalmente convertidos. Todo su carácter (148) debe cambiar

Madre irreflexiva, ¿Piensa usted, mientras enseña a sus hijos, en que toda la experiencia religiosa de éstos queda afectada por lo que se les enseña cuando son jóvenes? 

Subyúguelos cuando jóvenes; enséñeles a someterse a usted, y tanto más fácilmente aprenderán a obedecer a los requerimientos de Dios. Estimule en ellos una disposición veraz y sincera. No les dé nunca ocasión de dudar de su sinceridad y estricta veracidad. 

Vi que los jóvenes profesan creer en el poder salvador de Dios, pero no gozan de él. Carecen de religión, carecen de la salvación. Y, ¡cuántas palabras sin provecho pronuncian

Se lleva un registro fiel de ellas, pues los Mortales serán Juzgados de acuerdo con los Actos Cometidos por el cuerpo.

Jóvenes amigos, vuestras acciones y vuestras palabras ociosas quedan escritas en el Libro. Vuestra conversación no ha versado sobre cosas eternas, sino sobre este, aquel o el otro asunto común y mundano, al que no debieran dedicarse los cristianos. Todo queda escrito en el Libro.

 Vi que a menos que se manifieste en los jóvenes un cambio completo y una conversión cabal, pueden desesperar de alcanzar el cielo. Por lo que me ha sido mostrado, no están verdaderamente convertidos ni siquiera la mitad de los jóvenes que profesan la religión y la verdad. Si hubiesen estado convertidos, darían frutos para la gloria de Dios. 

Muchos se apoyan en una esperanza supuesta, sin verdadero fundamento

La fuente no ha sido limpiada; por lo tanto los raudales que proceden de ella, no son puros

Limpiad la fuente y los raudales serán puros. Si el corazón está bien, vuestras palabras, vuestra indumentaria, vuestros hechos también lo estarán. 

Falta la verdadera piedad. No quisiera deshonrar a mi Maestro admitiendo siquiera que es cristiana una persona negligente, trivial y que no ora. NO; el cristiano obtiene la victoria sobre los pecados que lo asedian y sobre sus pasiones. 

Hay un remedio para el alma enferma de pecado

Ese remedio está en Jesús. ¡Precioso Salvador! 

Su gracia basta para los más débiles;

y los más fuertes deben recibir también su gracia o perecer. 

Vi cómo se puede obtener esta gracia. Id a vuestra recámara, y allí a solas, suplicad a Dios; "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí" (Salmo 51:10). Tened fervor y sinceridad. 

La oración ferviente es muy eficaz. Como Jacob, luchad en oración. Agonizad. 

En el huerto Jesús sudó grandes gotas de sangre; pero habéis de hacer un esfuerzo. 

No abandonéis vuestra (149) recámara hasta que os sintáis fuertes en Dios; luego velad y mientras veléis y oréis, podréis dominar los pecados que os asedian, y la gracia de Dios podrá manifestarse en vosotros; y lo hará. 

No permita Dios que yo deje de amonestaros. Jóvenes amigos, buscad al Señor de todo corazón

Acudid a él con celo, y cuando sintáis sinceramente que sin la ayuda de Dios habríais de perecer, cuando le anheléis a él como el ciervo anhela las corrientes de agua, entonces el Señor os fortalecerá prestamente. 

Entonces vuestra paz sobrepujará todo entendimiento. Si esperáis la salvación, debéis orar. Tomad tiempo para ello. No os apresuréis ni seáis negligentes en vuestras oraciones. Rogad a Dios que obre en vosotros una reforma cabal, para que los frutos de su Espíritu moren en vosotros y permanezcáis como luminarias en el mundo. 

No seáis un estorbo ni una maldición para la causa de Dios; podéis ser una bendición. 

¿Os dice Satanás que podéis disfrutar de una salvación plena y gratuita? No le creáis. 

Vi Que Es Privilegio de todo cristiano gozar de las profundas emociones del Espíritu de Dios. Una paz dulce y celestial invadirá la mente y os deleitaréis en meditar en Dios y en el cielo. Os regocijarán las gloriosas promesas de su Palabra. Pero sabed primero que habéis iniciado la carrera cristiana. Sabed que habéis dado los primeros pasos en el camino de la vida eterna

No os engañéis. Sé que muchos de vosotros no sabéis lo que es la religión. Habéis sentido cierta excitación, cierta emoción, pero nunca habéis reconocido la enormidad del pecado. Nunca habéis sentido que estabais perdidos, ni os habéis apartado de vuestros malos caminos con amargo pesar. Nunca habéis muerto al mundo.

Amáis todavía sus placeres; os deleita conversar de asuntos mundanales. Pero, cuando se introduce la verdad de Dios no tenéis nada que decir. ¿Por qué calláis así? 

¿Por qué habláis tanto de cosas mundanales, y guardáis silencio sobre el tema que más os concierne, un tema que debiera embargar toda vuestra alma? 

La verdad de Dios no mora en vosotros. 

Vi que muchos hacen una admirable profesión de fe, mientras que su interior está corrompido. No os engañéis los que profesáis así la religión con corazón falso. Dios mira al corazón. "De la abundancia del corazón habla la boca" (Mat. 12:34). 

Vi que el mundo está en el corazón de los tales, pero no la religión de Jesús. 

Si los que profesan ser cristianos aman más a Jesús que al mundo, (150) se deleitarán al hablar de él como de su mejor amigo, en quien concentran los más caros afectos. 

El acudió en su auxilio cuando ellos se sintieron perdidos y a punto de perecer. 

Cuando estaban cansados y agobiados por el pecado, se volvieron hacia él. 

El quitó su carga de la culpabilidad del pecado, quitó su pesar y aflicción, y desvió toda corriente de sus afectos. Aborrecen ahora las cosas que una vez amaron, y aman las cosas que aborrecían. 

¿Se ha realizado este gran cambio en nosotros? No os engañéis. Por mi parte, no tomaría el nombre de Cristo, sin darle todo mi corazón, mis afectos indivisos. 

Debemos sentir la más profunda gratitud por el hecho de que Jesús acepta esta ofrenda. Él lo exige todo. Cuando somos inducidos a ceder a sus requerimientos, y a renunciar a todo, sólo entonces, y no antes, nos circuye con sus brazos de misericordia. 

Pero, ¿qué damos cuando se lo damos todo? Un alma contaminada de pecado para que Jesús la purifique, la limpie por su misericordia y la salve de la muerte por su amor sin par. Y sin embargo, vi que algunos piensan que es demasiado difícil entregarlo todo. 

Me avergüenza oír hablar de esto, me avergüenza escribirlo. ¿Habláis de abnegación? ¿Qué dio Cristo por nosotros? Cuando os parece duro que Cristo lo requiera todo, id al Calvario, y llorad por haber pensado así. 

¡Contemplad las manos y los pies de nuestro Libertador desgarrados por los crueles clavos, a fin de que fuésemos lavados del pecado con su propia sangre!

Los que sienten el amor compelente de Dios no preguntan cuán poco pueden dar a fin de obtener la recompensa celestial; no preguntan cuál es la norma más baja, sino que buscan una perfecta conformidad con la voluntad de su Redentor. 

Con ferviente deseo entregan todo, y manifiestan un celo proporcional al valor del objeto que buscan. ¿Cuál es ese objetivo? La inmortalidad, la vida eterna. 

Amigos jóvenes, muchos de vosotros estáis lamentablemente engañados. 

Os habéis satisfecho con algo que es menos que la religión pura e inmaculada. 

Quiero despertaros. Los ángeles de Dios procuran despertaros. 

¡Ojalá que las verdades importantes de la Palabra de Dios os hagan apreciar el peligro que os acecha y os induzcan a realizar un examen cabal de vosotros mismos! 

Vuestros corazones son todavía carnales. No están sujetos a la ley de Dios ni pueden estarlo. 

Estos corazones carnales deben ser cambiados y veréis entonces tanta belleza en la santidad que la anhelaréis como (151) el ciervo anhela las corrientes de las aguas. 

Amaréis a Dios y su ley, y el yugo de Cristo os resultará fácil y ligera su carga. 

Aunque sufráis pruebas, si las soportáis, ellas no harán más que embellecer el camino

La herencia inmortal es para el cristiano que se niegue a sí mismo. 

Vi que el cristiano no debe dar demasiado valor a los sentimientos de felicidad ni depender demasiado de ellos. Estos sentimientos no son siempre verdaderos guías

Cada cristiano debe procurar servir a Dios por principio, y no ser regido por los sentimientos. Al hacer esto, se ejercerá la fe y ella aumentará. 

Me fue mostrado que si el cristiano vive en forma humilde y abnegada,

tendrá como resultado paz y gozo en el Señor.

Pero la mayor felicidad que se experimentará provendrá de beneficiar a otros, 

hacer felices a los demás. Tal felicidad será duradera. 

Muchos de los jóvenes no tienen principios fijos para servir a Dios. No ejercen la fe

Se hunden bajo cada nube. No tienen poder de resistencia, ni creen en la gracia. 

Parecería que guardaran los mandamientos de Dios. 

Elevan de vez en cuando una oración formal, y se llaman cristianos

Sus padres ansían mucho verlos aceptar cualquier cosa que parezca ventajosa,

pero no trabajan con ellos, ni les enseñan que la mente carnal debe morir.

Los animan a adelantarse y desempeñar un papel. Pero no los inducen a escudriñar diligentemente su corazón, a examinarse y a calcular el costo de lo que significa ser cristiano. 

El resultado es que los jóvenes profesan ser cristianos sin probar suficientemente sus motivos. 

Dice el Testigo fiel: "Ojalá fueses frío o caliente. Más porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca" (Apoc. 3:15-16). 

Satanás acepta que seáis cristianos de nombre, porque así resultáis más convenientes para sus fines. Si tenéis una forma de piedad y no la verdadera, puede usaros como señuelo para atraer a otros al mismo estado de autoengaño. 

Algunas pobres almas os mirarán a vosotros en vez de recurrir a la norma de la Biblia; y no se elevarán más alto. Serán tan buenas como vosotros, y se quedarán satisfechas. 

A los jóvenes se los insta a menudo a cumplir con su deber, a hablar u orar en las reuniones; se los insta a que mueran al orgullo. Se les insta a cada paso. Una religión tal no vale nada. 

Si cambia el corazón carnal, no habrá tal obra rutinaria, ni personas de corazón frío que profesen servir a Dios. Todo el amor al vestido y a las (152) apariencias habrá desaparecido. 

El tiempo que pasáis delante del espejo, arreglando vuestro cabello para que agrade al ojo, será dedicado a la oración y al escudriñamiento del corazón. 

En el corazón santificado no habrá cabida para el atavío exterior, sino una búsqueda ferviente y ansiosa del adorno interior; las gracias cristianas y los frutos del Espíritu de Dios. 

Dice el apóstol: "Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios" (1 Pedro 3:3-4). 

Subyugad la mente carnal, reformad la vida, y no se idolatrará el pobre cuerpo mortal

Si se reforma el corazón, ello se notará en la apariencia exterior.

 Si Cristo es en nosotros la esperanza de gloria, descubriremos tan incomparables encantos en él que el alma se enamorará. Se aferrará a él, elegirá amarle, y por admiración a él, será olvidado el yo. 

Jesús será magnificado y adorado, y el yo humillado y abatido. Pero profesar el cristianismo sin este amor profundo, es simple palabrería, árido formalismo y penosa rutina. 

Muchos de vosotros conserváis una noción mental de la religión, una religión exterior, aunque el corazón no ha sido purificado. Dios mira el corazón, pues "todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Heb. 4:13). 

¿Se quedará él satisfecho con algo menor que la verdad en el fuero íntimo? 

Toda alma verdaderamente convertida llevará las señales inequívocas de que la mente carnal ha sido subyugada. Hablo claramente. No pienso que esto desanimará a un verdadero cristiano; no quiero que ninguno de vosotros llegue al tiempo de angustia sin una esperanza bien fundada en su Redentor.

Resolved conocer lo peor de vuestro casoAveriguad si tenéis una herencia en el cielo. Tratad verazmente con vuestra alma.

Recordad que Jesús presentará a su Padre, una iglesia sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante. ¿Cómo habéis de saber que sois aceptos a Dios? 

Estudiad su Palabra con oración. No la pongáis a un lado por ningún otro libro. Ella os convence de pecado. 

Revela claramente el camino de la salvación. Saca a luz una recompensa brillante y gloriosa

Os revela un Salvador completo y os enseña que únicamente por su misericordia ilimitada podéis esperar salvación. 

No descuidéis la oración secreta, porque es el alma de la religión. (153) 

Con oración ferviente y sincera, solicitad pureza para vuestra alma. 

Interceded tan ferviente y ardorosamente como lo haríais por vuestra vida mortal, si estuviese en juego. 

Permaneced delante de Dios hasta que se enciendan en vuestros corazones anhelos indecibles de salvación, y obtengáis la dulce evidencia de que vuestro pecado está perdonado. 

La esperanza de la vida eterna no se ha de recibir por motivos frágiles. 

Es un asunto que se ha de decidir entre Dios y vuestra propia alma, y por la eternidad. 

Una esperanza que sea tan sólo supuesta, provocará vuestra ruina. Puesto que subsistís o caéis por la Palabra de Dios, en esta Palabra debéis buscar el testimonio de vuestro caso. 

Allí podréis ver lo que se requiere de vosotros para llegar a ser cristianos. No depongáis vuestra armadura, ni abandonéis el campo de batalla hasta haber obtenido la victoria y triunfado en vuestro Redentor. TESTIMONIO 4 PARA LA IGLESIA (1857). TOMO 1.


jueves, 7 de agosto de 2025

26. “EL ESTE Y EL OESTE” TESTIMONIO 3 PARA LA IGLESIA (1857). TOMO 1.

CAPÍTULO 26. EL ESTE Y EL OESTE.

Queridos Hermanos: El Señor me ha mostrado en visión algunas cosas concernientes al este y al oeste del país, que creo que es mi deber presentarles. 

Vi que Dios ha estado abriendo el camino para la difusión de la verdad presente en el oeste. Se requiere mucho más poder para mover a la acción a la gente en el este que en el oeste, y en el presente se puede llevar a cabo muy poco en el este. En este momento se deben efectuar esfuerzos especiales en los lugares donde se pueda hacer mayor bien. La gente en el este ha escuchado la proclamación de la segunda venida de Cristo y ha visto un gran despliegue del poder de Dios, pero han vuelto a su estado de indiferencia y seguridad en el que resulta casi imposible alcanzarlos en la actualidad. Después de haber efectuado esfuerzos no comunes en el este, utilizando a las personas mejor dotadas, se ha logrado muy poco. 

Vi que la gente del oeste puede ser movida a la acción con más facilidad que la del este. No han tenido la luz de la verdad, y no la han rechazado, y sus corazones son más tiernos y susceptibles a la verdad y el Espíritu de Dios. Los corazones de muchos en el oeste están (139) preparados para recibir ansiosamente la verdad; y cuando los siervos de Dios vayan a trabajar por la salvación de las preciosas almas, encontrarán que hay mucho que los animará en su arduo trabajo. A medida que la gente se muestre ansiosa de escuchar y muchos abracen la verdad, el don que Dios ha dado a sus siervos se pondrá de manifiesto y será fortalecido. Los obreros verán sus esfuerzos coronados por el éxito. 

Vi que en el oeste se había logrado diez veces más que en el este con el mismo esfuerzo, y que el camino se está abriendo para lograr éxitos aún mayores. 

Vi que en la actualidad se puede hacer mucho en Wisconsin, y todavía en Illinois, y que deben efectuarse esfuerzos por esparcir la verdad en Minnesota y en Iowa. La verdad prenderá en muchos corazones en esos lugares. 

Vi en visión un vasto campo de labor que se extendía delante de mí, en el cual todavía no se ha entrado; pero no hay suficiente ayuda abnegada para llenar la mitad de los lugares donde la gente está lista para escuchar la verdad, y muchos para recibirla. Hay que visitar nuevos campos de labor, completamente nuevos; muchos tendrán que salir a trabajar por cuenta propia a fin de entrar en esos campos aunque tengan que pagar sus propios gastos. 

Vi que aquí existe una buena oportunidad para los mayordomos del Señor de hacer su parte y apoyara los que llevan la verdad a esos lugares. Debiera ser un gran privilegio para estos mayordomos devolverle a Dios lo que le pertenece. Al hacerlo, cumplirán un deber bíblico y se librarán de una parte de su tesoro terrenal, que ahora constituye una carga para muchos que tienen abundancia. Eso también añadirá a su tesoro en el cielo. 

Vi que la carpa que tenemos en el este no debiera llevarse una vez tras otra al mismo lugar. Si fuera necesario, los que acompañan la carpa debieran trabajar por su propia cuenta; debieran levantarla carpa en lugares donde no se ha presentado la verdad, y una vez que se la haya levantado, debiera contar con abundantes obreros

Vi que había sido un fracaso ir a los mismos lugares año tras año, llevando a personas que tienen exactamente los mismos dones. Si fuera posible, debiera asegurarse el servicio de las personas con los dones más aceptables. 

Sería mejor y se lograría un mayor bien si hubiera menos reuniones en carpa y un grupo de obreros más fuertes y con diferentes dones para trabajar. 

Entonces podría permanecerse durante más tiempo en un lugar en el que se despierte el interés. Se ha (140) actuado con demasiado apresuramiento al desarmar la carpa. 

Algunas personas comienzan a impresionarse favorablemente, por lo que existe la necesidad de perseverar en los esfuerzos hasta que sus mentes se orienten y ellos se decidan por la verdad. 

En muchos lugares donde se ha levantado la carpa, los pastores se quedan hasta que el prejuicio comienza a desaparecer, lo que permite a algunos a escuchar con mentes desprejuiciadas; pero justamente en ese momento se desarma la carpa y se envía a otro lugar

Así se gasta tiempo y dinero, y los siervos de Dios ven muy pocos resultados durante el período en el que se predica el Evangelio en carpas. Pero pocas personas son llevadas a reconocer la verdad, y los siervos de Dios, habiendo visto muy poco que los anime y los estimule, y ponga de manifiesto el don que existe en ellos, pierden en lugar de ganaren fortaleza, espiritualidad y poder. 

Vi que en el oeste debieran realizarse esfuerzos especiales en carpas; porque los ángeles de Dios están preparando las mentes en ese lugar para recibir la verdad. Por eso es que Dios ha instado a algunos en el este a trasladarse al oeste. Sus dones pueden lograr más en el oeste que en el este. El trabajo principal de la obrase encuentra en el oeste, y es de la mayor importancia que los siervos de Dios avancen para aprovechar la providencia que él les presenta

Vi que cuando el mensaje aumente notablemente en poder, entonces la providencia de Dios abrirá y preparará el camino en el este para que se cumpla mucho más de lo que se ha logrado en este momento. Entonces Dios enviará a sus siervos con poder para visitar lugares donde muy poco o nada se puede hacer ahora, y algunos que ahora son indiferentes serán estimulados y aceptarán la verdad.

Vi que Dios ha dado una advertencia a los que se han trasladado del este al oeste. Les ha mostrado su deber y les ha hecho ver que no debe ser su objetivo hacerse ricos, sino obrar para el bien de las almas, vivir su fe y decir a la gente que este mundo no es su lugar. 

La advertencia era suficiente si se la hubiera obedecido; pero muchos no se preocuparon de considerar lo que Dios les había mostrado. Se lanzaron hacia adelante y se embriagaron con el espíritu del mundo. "Mirad hacia atrás —dijo el ángel—, y considerad todo lo que Dios ha mostrado concerniente a los que se trasladan del este al oeste". ¿Lo han obedecido? 

Vi que habéis actuado completamente en contra de las enseñanzas de Dios, habéis adquirido mucho, y en lugar (141) de que vuestras obras digan a los que están a vuestro alrededor que buscáis una patria mejor, han declarado llanamente que vuestro hogar y vuestro tesoro están aquí. Vuestras obras han negado vuestra fe. Pero eso no es todo. Falta el amor que debiera existir entre los hermanos. 

"¿Soy yo guarda de mi hermano?" Es lo que algunos han dicho

En los corazones de los hermanos ha habido un espíritu de egoísmo y codicia. 

En lugar de buscar los intereses de los hermanos y en lugar de ocuparse de ellos, han mostrado manifiestamente un espíritu cerrado y egoísta que Dios desprecia. 

Los que hacen una profesión tan elevada y se cuentan entre el pueblo peculiar de Dios, diciendo por su profesión que son celosos de buenas obras, debieran ser nobles y generosos, y debieran manifestar siempre una disposición a favorecer a sus hermanos en lugar de sí mismos, y debieran dar a sus hermanos la mejor oportunidad. 

La generosidad genera generosidad. El egoísmo engendra egoísmo. 

Vi que desde el verano pasado ha predominado la actitud de apoderarse de tanto de este mundo como sea posible. No se han guardado los mandamientos de Dios.

Servimos a la ley de Dios con la mente, pero las mentes de muchos han estado sirviendo al mundo. Y mientras sus mentes estaban completamente ocupadas con las cosas terrenas y sirviéndose a sí mismos, no podían servir a la ley de Dios.

9(El resto de éste artículo es de una visión recibida en Round Grove, Illinois, el 9 de Diciembre de 1856).

No se ha guardado el sábado. En el caso de algunos, el trabajo de seis días se ha prolongado hasta el séptimo. Con frecuencia se ha tomado una hora y aún más, al comienzo y al final del sábado. Algunos de los observadores del sábado que dicen al mundo que están esperando la venida de Jesús, y que creen que tenemos el último mensaje de misericordia, ceden a sus sentimientos naturales y compran y venden, y su habilidad comercial es proverbial entre los incrédulos, ya que son muy despiertos y siempre obtienen la mejor parte en un negocio. Sería mejor que esas personas perdieran un poquito y ejercieran una mejor influencia en el mundo, y una influencia más feliz entre los hermanos, mostrando así que este mundo no es su dios. 

Vi que los hermanos debieran interesarse los unos por los otros. Especialmente los que han sido bendecidos con riquezas debieran tener una gran consideración y cuidado por los que no tienen buena salud. Debieran recordar la lección enseñada por Jesús con la parábola del buen samaritano. Jesús dijo: "Que os améis unos a otros, como yo os he amado" (Juan 15:12). ¿Cuánto? Es imposible medir su amor. 

El dejó la gloria (142) que tenía junto al Padre antes de la creación del mundo. "Más él herido fue por nuestras rebeliones. Y molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isa. 53:5). 

El soportó pacientemente todas la indignidades y el escarnio. ¡Contemplad su agonía en el huerto, cuando oró que la copa pasara de él! ¡Contemplad sus sufrimientos en el Calvario! Y todo esto por el hombre culpable y perdido. Jesús dice: "Que os améis unos a otros; como yo os he amado". ¿Cuánto? Bien, lo que sea suficiente para induciros a dar vuestra vida por un hermano. ¿Pero hemos llegado al punto en que el yo debe ser gratificado y descuidada la palabra de Dios? 

El mundo es su Dios. Le sirven, lo aman y el amor de Dios ha desaparecido. Si amáis al mundo, el amor del Padre no está en vosotros. La palabra de Dios ha sido descuidada. 

En ella se encuentran las advertencias para el pueblo de Dios que señalan los peligros que lo amenazan. Pero han tenido tantas preocupaciones y perplejidades que difícilmente dejan tiempo para orar. Ha existido un formalismo vacío pero sin el poder. Jesús oraba, ¡y cuán fervientes eran sus oraciones! ¡Y eso que él era el Hijo amado de Dios! 

Si Jesús manifestó tanta intensidad, tanta energía y agonía, cuánta mayor necesidad existe que los que él ha llamado a ser herederos de la salvación dependan de Dios para recibir toda la fortaleza que necesitan, tengan toda el alma dispuesta a luchar con Dios diciendo: "No te dejaré, si no me bendices" (Gén. 32:26). Pero vi que los corazones estaban recargados con los cuidados de esta vida, y que Dios y su Palabra han sido descuidados. 

Vi que era más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja que un rico entrara en el reino. "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el hollín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el hollín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" (Mat. 6:19).

 Vi que cuando se presenta la verdad debiera hacerse con el poder del Espíritu. Llevad a la gente al punto en que deban realizar una decisión. Mostradles la importancia de la verdad, que es de vida o muerte. 

Sacad las almas del fuego con celo y dignidad. ¡Pero qué influencia desalentadora han ejercido muchos que profesan esperar a su Señor y que sin embargo poseen grandes y atractivas parcelas de terreno! Las granjas han predicado en voz alta, sí, en voz mucho más (143) alta que las palabras, diciendo que este mundo es su hogar. Postergan el día malo. Reinan la paz y la seguridad. ¡Oh, qué influencia más dañina! Dios detesta esa preocupación por el mundo. "

Apartaos, apartaos", fueron las palabras del ángel. Se me mostró que todos debieran preocuparse de dar gloria a Dios. Los que tienen posesiones han estado demasiado dispuestos a excusarse por causa de su esposa y sus hijos. 

Pero vi que no se puede tratar livianamente con Dios. Cuando él habla, debe ser obedecido. 

Si la esposa o los hijos se encuentran en el camino e impiden que se haga la obra, ellos debieran decir como Jesús le dijo a Pedro: "¡Quítate de delante de mí, Satanás!" (Mat. 16:23). ¿Por qué me tentáis a retener de Dios lo que a él le pertenece con justicia, y arruinar mi propia alma? Preocupaos de la gloria de Dios. 

Vi que muchos tienen que aprender en qué consiste ser cristiano, ya que no se trata de serlo de nombre; en cambio significa tener la mente de Cristo, sometiendo la voluntad a Dios en todas las cosas. 

Especialmente los jóvenes tienen una gran obra que hacer, porque no han conocido lo que son privaciones o dificultades, y tienen una voluntad predeterminada, y no someten esa voluntad a la gloria de Dios. 

Todo funciona muy bien hasta que se contraría su voluntad, y entonces pierden el control sobre sí mismos. No toman en cuenta la voluntad de Dios. No se preocupan de la mejor manera de glorificar a Dios, o de adelantar su causa, o de hacer bien a los demás

Su única preocupación consiste en el yo, y en cómo gratificarlo. Esa religión carece de valor. Los que la poseen serán pesados y hallados faltos. 

El verdadero cristiano se deleitará en esperar y vigilar para recibir las enseñanzas de Dios y la conducción de su Espíritu. Pero en caso de muchos, la religión no es nada más que una práctica formal. Falta la piedad vital

Muchos se atreven a decir: haré esto o aquello, o bien no haré esto; y difícilmente sienten temor de ofender a Dios. Los que actúan en esta forma, se me mostró, no podrán entrar en el cielo tales como son. Pueden complacerse a sí mismos pensando en que serán salvados, pero Dios no se complace en ellos. Sus vidas no le agradan. Sus oraciones son una ofensa para él. 

Cristo ahora les dice: "Sé, pues, celoso, y arrepiéntete" (Apoc. 3:19). 

Los amonesta bondadosa y fielmente a que compren oro, vestidos blancos y colirio. 

Pueden elegir ser celosos y participar abundantemente de la salvación o bien ser vomitados con disgusto de la boca del Señor, y ser lanzados lejos de él

Dios no los soportará (144) para siempre. Manifiesta una tierna piedad, y sin embargo su Espíritu puede ser contristado por última vez. La dulce voz de la misericordia no volverá a oírse.

Sus últimos preciosos sones habrán desaparecido a la distancia, y los rebeldes a los que nos hemos referido quedarán abandonados a su propia conducta y serán llenos de sus propias obras

Vi que los que profesan estar esperando la venida del Señor no debieran tener un espíritu mezquino ni tacaño. Algunos de los que han sido llamados a hablar de la verdad y atender a las almas como quienes tendrán que dar cuenta, han malgastado mucho tiempo precioso para salvar a unos pocos, cuando su tiempo valía mucho más de lo que han ganado. 

Esto desagrada a Dios. 

Es verdad que es necesario economizar, pero algunos han extendido la economía hasta convertirla en mezquindad sin otro propósito que añadir a sus tesoros, los que dentro de poco les comerán la carne como fuego, a menos que como mayordomos fieles dispongan correctamente de los bienes de su Señor. (145) 1TI TESTIMONIO 3/EGW/MHP