jueves, 30 de julio de 2026

30. EN GUARDIA CONTRA SATANÁS. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes

 en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (1 Tim. 4:12).

Los que deciden estar del lado del Señor y toman decisiones correctas han comenzado una buena obra. Sin embargo, el trabajo tan sólo ha comenzado. Sólo se han alistado en el ejército. Los conflictos y las batallas están ante ellos (Manuscrito 9, 1863).

Se me ha mostrado en cuanto a las tentaciones de la juventud. Satanás siempre está tratando de hacer desviar sus inexpertos pies, y los jóvenes parecen no advertir sus tretas. No se cuidan contra los engaños del diablo como debieran.

Este enemigo siempre está velando, y cuando los jóvenes dejan de velar por sus propios corazones, entonces Satanás los controla y emplea sus artes contra ellos. La oración secreta es la fuerza del cristiano. No puede vivir y avanzar en el Señor sin la vigilancia constante y la oración ferviente.

Jesús debería ser el objeto de nuestros afectos, pero Satanás tratará de arrancar el afecto de las cosas celestiales y ponerlo en objetos que no merecen nuestro afecto y amor... Los mejores afectos de una gran parte del mundo están puestos en objetos indignos.

 Las mentes de los jóvenes, dejadas sin restricciones, son dirigidas 

de tal manera que se adaptan a su propia naturaleza corrompida.

Ellos relajan su vigilancia y se conceden mutuamente sus afectos, tienen amigos especiales, confidentes especiales, y cuando estos amigos están juntos Jesús ni es nombrado entre ellos. Su conversación no versa sobre la experiencia cristiana, sobre Cristo, sobre el cielo, sino sobre cosas frívolas...

No están familiarizados con las trampas del diablo, pero a la edad de doce, catorce, quince y dieciséis años piensan que ya son hombres y mujeres jóvenes y capaces de elegir acertadamente y con prudencia su propio rumbo y su propia conducta (Manuscrito 10, 1863). Jesús ama a los jóvenes. Murió para salvarlos...

¡Oh, si ellos pudieran tan sólo saber cuánto los ama Dios! Él quiere hacerlos buenos y puros, nobles, amables y corteses, para que puedan vivir con los ángeles puros y santos por la eternidad (Id., 78, 1886). ELC 219

AUDIO. https://youtu.be/UcIwQRnpCXw

 

miércoles, 29 de julio de 2026

29. UN MENSAJE A LOS JÓVENES. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

…Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios 

permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. (1 Juan 2:14).

Los niños y los jóvenes, con sus frescos talentos, energías y ánimo y su rápida disposición para recibir las impresiones, son amados de Dios, y él desea ponerlos en armonía con los agentes divinos... Nuestros hijos están, por así decirlo, en la línea divisoria de los caminos.

Por todas partes las tentaciones del mundo al egoísmo y la complacencia propia los llaman a salir del sendero señalado para los redimidos del Señor. El que sus vidas sean una bendición o una maldición depende de la elección que hagan...

Pertenecen a Cristo. Son la posesión adquirida por su sangre, el objeto de su amor. Viven porque él los guarda con su poder. Su tiempo, su fuerza y sus capacidades son suyos, para que se desarrollen, se preparen y se usen para él...

Jóvenes y señoritas, acopiad conocimiento... Seguid tendiendo a alturas cada vez mayores. Lo que tiene valor ahora es la habilidad de ejercitar al máximo las facultades de la mente y del cuerpo, manteniendo a la vista las realidades eternas.

Buscad al Señor con todo fervor para que lleguéis a ser cada vez más refinados y más cultivados espiritualmente. Entonces tendréis el mejor diploma que alguien pueda poseer: la aprobación de Dios.

Sean grandes o pequeños vuestros talentos, recordad que lo que tenéis no es vuestro, sino que solamente os ha sido confiado. Así Dios os está probando, dándoos una oportunidad de mostrar vuestra fidelidad...

A él pertenecen las facultades de vuestro cuerpo, de vuestra mente y de vuestra alma, y para él debéis usarlas. Vuestro tiempo, vuestra influencia, vuestras habilidades, vuestro talento: de todo ello habéis de dar cuenta al que todo lo da...

Con semejante ejército de obreros como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podría proporcionar, ¡cuán pronto se proclamaría al mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir! (Review and Herald, 16 de mayo, 1912). ELC 218

AUDIO. https://youtu.be/oshX4qBPjws


martes, 28 de julio de 2026

28. UN MENSAJE A LOS HIJOS. VII. EN LUGARES CELESTIALES (EGW)

 

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a 

tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. (Efe. 6:1,2).

El apóstol amonesta a los hijos a obedecer a sus padres en el Señor, a ayudarlos y a estarles sujetos. Los que verdaderamente aman a Dios no contenderán para seguir su propio camino trayendo así infelicidad a sí mismos y a otros. Lucharán para representar a Cristo en su carácter.

 ¡Cuán precioso es el pensamiento de que los jóvenes que luchan contra el pecado, que creen, que esperan y velan por la aparición de Cristo, que se sujetan a la autoridad de los padres, y que aman al Señor Jesús, estarán entre aquellos que aman su venida y que lo encontrarán en paz! 

Estarán sin mancha o arruga ante el trono de Dios y gozarán para siempre de su favor. Han formado hermosos caracteres, han cuidado su habla, no han hablado falsamente, han cuidado sus actos para no cometer nada malo, y son coronados de vida eterna (Manuscrito 67, 1909).

Es privilegio de los padres llevar consigo a sus hijos a las puertas de la ciudad de Dios, 

y decir: He tratado de enseñar a mis hijos a amar a Dios, hacer su voluntad y glorificarlo.

Para los tales se abrirán las puertas, y padres e hijos entrarán... cada familia que entre en la ciudad de Dios habrán sido fieles obreros en su hogar terrenal, cumpliendo las responsabilidades que Cristo les asignó.

Allí Cristo, el divino Maestro, llevará a su pueblo al árbol de la vida y le explicará las verdades que en esta vida no podía entender. En esa vida futura su pueblo alcanzará la más alta educación en su plenitud.

Los que entren en la ciudad de Dios tendrán coronas de oro en sus cabezas... Echaremos 

nuestras coronas a los pies de Jesús y vez tras vez le daremos gloria y alabaremos su nombre santo.

 Los ángeles se unirán en los cantos de triunfo. Tocando sus arpas de oro, llenarán el cielo todo de hermosa música y cantos al Cordero (Review and Herald, 28 de octubre, 1909). ELC 217

AUDIO. https://youtu.be/FbACxe2YIeA